La doctrina del obispo Müller

El pasado 16 de noviembre el Papa recibió en audiencia privada al obispo de Ratisbona, Gerard Ludwig Müller. Nada de oficial se sabe respecto de lo hablado en ese encuentro. No es un secreto que el prelado alemán es uno de los candidatos a ocupar el puesto de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en lugar del cardenal estadounidense William Levada.

Es amigo personal de Benedicto XVI, es el curador de su “Opera Omnia” que recogerá todas, absolutamente todas las obras de Joseph Ratzinger. Escritor prolífico, es bien estimado en diversos ámbitos teológicos católicos.

El 15 de junio pasado Levada cumplió los 75 años, edad de jubilación obligatoria de los funcionarios de la Curia Romana. Aunque algunos meses atrás tuvo problemas de salud, actualmente se encuentra repuesto y en plena forma. Podría permanecer en el cargo todavía un tiempo más y todo parece indicar que el pontífice no está apurado por sustituirlo. Aún así ya se habla de posibles sucesores, incluido el propio Müller.

Sobre la rectitud doctrinal del obispo de Ratisbona prácticamente nadie duda. Pero, en el mundo alemán, ha provocado no pocos debates una interpretación contenida en su obra “Dogmática. Teoría y práctica de la teología”, editada por la compañía Herder en 1998 y la cual se ha convertido en un punto de referencia de numerosas facultades teológicas del mundo.

El punto de controversia corresponde a dos pasajes en los cuales, según parece, el autor pone en duda la virginidad real de María, la madre de Cristo, a través de una explicación particular que ha despertado la sorpresa de agudos observadores. El tema no es algo menor y su análisis resulta pertinente visto el espesor del personaje que, entre otras cosas, podría ser el responsable de velar por la sana doctrina en la Iglesia universal. Por eso vale la pena ir a la fuente original. Así lo reportamos a continuación, los expertos podrán juzgar por sí mismos.

En la página 499 del manual se lee: En el acto del alumbramiento (como en otras realizaciones humanas básicas) se perfila una diferencia entre la pasividad del suceso a que se ve sometida la parturiente y su voluntad de comportamiento activo, es decir, de integración personal en la totalidad del acontecimiento. En perspectiva antropológica, esta diferencia se experimenta como “dolor”, desintegración y amenaza. Pero en virtud de la respuesta afirmativa a la encarnación de Dios, debe contemplarse la relación de María con Jesús, incluido el acto del alumbramiento, en el horizonte de la salvación escatológica que ha acontecido en Cristo.

Por consiguiente, el contenido del enunciado de fe no se refiere a detalles somáticos fisiológicos y empíricamente verificables. Descubre, más bien, en el nacimiento de Cristo los signos anticipados de la salvación escatológica del tiempo final mesiánico, ya iniciado con Jesús. En la interpretación teológica de la liberación de “dolores” de María en el acontecimiento del parto del Redentor debe también tenerse en cuenta la doctrina, testificada por la Biblia, del seguimiento de María hasta la cruz. La espiritualidad cristiana reconoce -de acuerdo con el modelo de María- que en todo parto que una mujer acepta en la fe hay una experiencia de la salvación ya venida escatológicamente.

Mientras unos párrafos más adelante, en la página 501, agrega: Desde los primeros años del siglo IV aparecen, con diversas variantes fórmulas trimembres acerca de la virginidad de María antes, en y después del parto. Su fundamento se encuentra en la maternidad virginal asumida en virtud de su disposición a creer. A partir de este enunciado cristológico sobre la virginidad de María antes del parto se sigue -con un sentido más acusadamente mariológico de la afirmación- la insistencia en el proceso mismo de parto (virginitas in parto), derivada del hecho de que María da a luz realmente al Dios hombre y Redentor y de que, en la secuencia de su absoluta entrega humana al acontecimiento de la redención, no tuvo ninguna relación con José, ni por tanto, otros hijos. El contenido de fe de la virginidad de María antes, en y después del parto y, por consiguiente, su virginidad perpetua, está testificado por todos los Padres de la Iglesia(.).

Más allá y por encima de la errónea interpretación del dualismo gnóstico de la virginitas in partu entendida como negación de la realidad de la humanidad de Jesús esta doctrina eclesial debe ser entendida en el sentido de la realidad de la encarnación. No se trata, pues, de singularidades fisiológicas del alumbramiento (por ejemplo, que no se abriera el canal del parto, o que no se rompiera el himen ni se produjeran los dolores propios de las parturientas), sino de la influencia salvadora y redentora de la gracia del Redentor sobre la naturaleza humana, que había sido “vulnerada” por el pecado original.

Para la madre, el parto no se reduce a un simple proceso biológico. Crea una relación personal con el hijo. Las condiciones pasivas del alumbramiento se integran en esta relación personal y están internamente determinadas por ella. La peculiaridad de la relación personal de María con Jesús está definida por el hecho de que su Hijo es el Redentor y de que en su relación con él debe ser entendida en un amplio horizonte teológico.

15 comentarios

  
Carlos
En la cita, no veo que niegue la Virginidad de María. Creo que fue un poco sensacionalista darle dicha interpretación.
24/11/11 4:40 AM
  
Walter E. Kurtz
Pues viene a decir que la virginidad de María no es necesariamente biológica sino "espiritual", lo cual es herético.
24/11/11 2:23 PM
  
Martin Ellingham
Los Padres no niegan que la integridad de María fuera disminuida en el parto sino que fue acrecentada. Por lo que el parto virginal fue milagroso. Por tanto, si fue milagroso, no tuvo por qué respetar las leyes de la naturaleza física.





24/11/11 5:20 PM
  
luis
Es el viejo truco del aut aut progre, aplicado tanto a la virginidad de María como a la Resurrección del Señor. No es "no se trata de singularidades fisiológicas del alumbramiento", sino "no se trata SOLO de singularidades fisiológicas". La virginidad corporal es signo y sacramento de la virginidad sobrenatural. No es virginidad física o virginidad espiritual, es virginidad física y virginidad sobrenatural. Et, et.
24/11/11 5:23 PM
  
Fzalacain
Suena a cantinela de Pagola.
Todo el mundo sabe lo que significa que una mujer sea virgen.
24/11/11 5:35 PM
  
Juan
Imaginaos una mujer a la que le pregunta su novio:

¿eres virgen de verdad? y ella responde como Muller:

Si soy virgen pero
MI VIRGINIDAD NO SE REFIERE A DETALLES SOMÁTICOS
MI VIRGINIDAD NO SE PUEDE VERIFICAR EMPÍRICAMENTE
MI VIRGINIDAD NO SE TRATA DEL CANAL DEL PARTO
MI VIRGINIDAD NO SE TRATA DE ALGO DEL HIMEN

¿Podría el novio pensar que se casará con alguien que es virgen o no?
24/11/11 10:12 PM
  
Dahrendorf
Simple y llanamente, fuera de la fe católica.
25/11/11 1:12 AM
  
Beatriz
Sí, parece negar la virginidad de María, Mûller no puede ser prefecto de la CDF. Esto aporta algo más claro que la amistad con Gustavo Gutiérrez...
25/11/11 1:22 AM
  
Beatriz
Andrés ¿Podría tratarse de un error de traducciòn?

Como bien dice Luis, si dijera "no se trata SOLO de singularidades fisiológicas del alumbramiento (por ejemplo, que no se abriera el canal del parto, o que no se rompiera el himen ni se produjeran los dolores propios de las parturientas), sino de la influencia salvadora y redentora de la gracia del Redentor sobre la naturaleza humana, que había sido “vulnerada” por el pecado original" Virginidad física y virginidad espiritual.

Cambiando el "pues" por el "solo" no habría ningún problema.
25/11/11 5:58 AM
  
Gregory
Algunos sorprenden aqui por lo rapidos que son a la hora de emitir juicios ya el tipi es hereje no se discute si es un error de traducción o si el libro como tal ha sido corregido ya es hereje el hombre, bueno que dejen a Levada.
25/11/11 2:38 PM
  
ERic Culpe
Ay Dios, mío! Estos teósofos no le dan cuartel a la doctrina de la Santa Iglesia. El caballo de Troya está adentro y ataca por múltiples frentes. Por éso los ignorantes seglares tenemos que ponernos a consultar todo lo que estas lumbreras dicen en el púlpito, por ortodoxia. Si la Santísima Virgen en la Inmaculada Concepción, no tiene pecado, no nació con el pecado original como todos, es decir, no tenía el pecado de Eva, a la que le dijo Dios "parirás con dolor". Ergo, si María no tuvo pecado desde la concepción, no heredó la pena del pecado, no parió con dolor y el nacimiento fué milagroso, como la luz que pasa a través del cristal. Que entienda el que pueda.
25/11/11 9:14 PM
  
Beatriz
Ojalá se tratara de una fe de errata. Preocupa la sola idea de tener obispos con semejantes errores. Pero hay una frase de Müller que no se puede salvar por ningún lado:

"el contenido del enunciado de fe no se refiere a detalles somáticos fisiológicos y empíricamente verificables"

El enunciado de fe SI se refiere a "singularidades fisiológicas". El Magisterio corrige a quien diga que la Madre de Dios "no permaneció siempre en perfecta integridad virginal antes del parto, en el parto, y perpetuamente después del parto". En la Constitución apostólica del 7 de Agosto de 1,555. Se expresa lo siguiente:

"De parte de Dios Padre-Hijo-Espíritu Santo, con la autoridad apostólica, corregimos a los que tal vez afirmen que Jesucristo no fue concebido de la beatísima siempre Virgen María, por obra del Espíritu Santo, sino como los demás hombres... o que la misma beatísima Virgen María, no es Madre de Dios ni permaneció siempre en perfecta integridad virginal... antes del parto, en el parto y perpetuamente después del parto".

Y nótese lo enérgica y solemne que es la corrección: "De parte de Dios-Padre-Hijo-Espíritu Santo".

¿Empíricamente verificable? es el pedido de un racionalista, no de un hombre de fe.
26/11/11 3:02 PM
  
Menka
Esa no es la fe católica.
¿Lunes es lunes, o martes, o es un día cualquiera? Lo que importa es que indica el tiempo. Como da igual la palabra...
A mantenerse en la fe y no desesperarse. Lamentablemente estas cosas ocurren de vez en cuando.
28/11/11 9:39 PM
  
Hernando Artal
Me pregunto como reaccionarían algunos ante el siguiente razonamiento:

"Yo te respeto como persona y excluyo cualquier expresión de violencia a tu respecto. Este respeto va mas allá de las expresiones físicas o corporales, es un respeto radical y ontologico, cuya expresion excede y sobrepasa las posibilidades lexico-linguistico-culturales, ya que para ellos me sirvo de la mediación historica. No es el respeto dictado por el inmovibilismo cultural adquirido, ni por una mera falta de desprecio; rechazo el no-hay-mejor-desprecio-que-no-hacer-aprecio, como comunmente se considera.
Por ello, y una vez confirmado en mi creencia en el respeto hacia tu persona, que no se refiere a detalle somaticos, ni a hechos que se sujeten a la verificación empírica, preparate a recibir, de mi parte, un puñetazo en el plexo solar".
01/12/11 6:00 PM
  
Juancho (Juan C Rodríguez)
No se si sería un atrevimiento de mi parte afirmar el Orden de Dios para las cosas... en Genesis 3-15 observamos el protoevangelio....Y enemistad pondré entre ti y entre la mujer; y entre la simiente tuya y entre la simiente de ella.. ella te quebrantará la cabeza, y tú le quebrantarás el calcañar» y luego Gén 3:16 Y a la mujer dijo: «Multiplicando multiplicaré los dolores tuyos y el gemido tuyo: en dolores parirás hijos, y hacia tu marido, tu conversión, y él te dominará» ....la descendiente nuestra Madre la Virgen María , la nueva eva (inmaculada)...sin pecado original...en el orden siguiente ...la que padecio como mujer todo dolor a su orden como toda mujer en parto... la que sufrio con la profecía de la espada en su corazón , el dolor de ver Morir su hijo...la que igual que Jesús (murio) como Cristo en la cruz ...
02/01/12 8:10 PM

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