12.11.14

Un vistazo a través de la "ventana de Overton" basta para conocer el semblante del mal

Quienes generan políticas públicas deben estar bien enterados de la teoría política llamada “la ventana de Overtorn” la cual consiste en un mecanismo de categorización que sirve al político para determinar la estrategia a seguir para imponer el ideario que dará satisfacción a su sed de poder y a los intereses económicos a los que sirve.

Así de bien enterados como están los políticos tendría que estarlo la autoridad eclesial ya que dicho mecanismo puede ser utilizado desde dentro de la Iglesia para imponer determinadas ideas; máxime cuando, debido a que el modelo de la moral cristiana para muchos católicos es desconocido o ha dejado de ser un modelo aceptado, nos hemos convertido en personas manipulables.

Desde fuera y, me temo, dentro de la Iglesia recibimos el embate de diversas ideologías las que, sirviéndose de la manipulación del lenguaje, pretenden fragmentar nuestro corazón (nuestra conciencia) con el propósito de que la vida y nuestras relaciones carezcan de sentido. 

Nunca antes ha se ha visto un señorío ideológico tan brutalmente devastador como el que experimentamos debido a que nunca antes el ser humano había alcanzado tal poderío económico y tecnológico.

Finanzas y tecnología indistintamente constituyen la nueva deidad para un gran porcentaje de los individuos de la especie humana.

Deidad a la que sirven, apenas sin saberlo, aquellos católicos que se proponen activar la  evangelización pensando en resultados mensurables antes que en los no mensurables como son la gracia, el arrepentimiento y la reconciliación.

Confiados como están de sus propias fuerzas antes que de la gracia.

Convencidos, como tendríamos que estar, de que el modelo de moral personal tiene su culminación en Cristo, las circunstancias nos exigen tomar posición radical ante el poder del mal que pretende convencernos de que verdad y mentira son intercambiables y que, por ejemplo, tolerancia es sinónimo de misericordia.  

A través de la “ventana de Overton” se visualiza fácilmente que es sencillo para cualquiera con poder económico legalizar desde la eutanasia hasta el canibalismo y, para cualquiera con la autoridad que le ha delegado Pedro, conseguir la aceptación de la comunión a los divorciados vueltos a casar, la unión de personas del mismo sexo y hasta el aborto.

No están convencidos? Traigamos al frente algunos hechos:

Existe una clara estrategia. Acaso no resulta clara la intención al publicar la primera relatio y su salida a los medios de comunicación? Acaso hemos olvidado que lo mismo ha venido sucediendo desde el pontificado de Benedicto XVI? 

Existe división intra-eclesial. Cuál otro hecho podría ser mayor evidencia del poder del mal que el haber provocado la fragmentación del corazón humano (de laicos y consagrados) incapacitándolo para reconocer a cuál dios sirve verdaderamente?

(Yo, es que veo todo esto desde la ventana de mi ordenador y me espanto, claro, luego recuerdo que el Señor ha dicho que “las Puertas del Hades no prevalecerán” y se me pasa).

El Obispo de Mosul ha llorado. Cuál otro hecho podría ser mayor evidencia del poder de la gracia que la denuncia valiente del mal, el reconocimiento de los pecados y el perdón a los enemigos?

La “ventana de Overton” si no es la más eficaz treta para imponer la mentira (y la muerte) desconozco cuál otro mecanismo lo pueda ser.

Un vistazo a través de la “ventana de Overton” basta para conocer el semblante del mal.

17.10.14

¿Qué de "gracia" tiene la tecnología?

El otro día escuché a un sacerdote decir que con el apoyo de la tecnología se puede hacer la misa más participativa.

Claro, es un sacerdote respetuoso de la liturgia pero, mirándole al hablar, me decía que si estuviera dispuesto a enriquecer su amor por la liturgia conociendo y promoviendo la forma extraordinaria, muy probablemente, caería en la cuenta que la tecnología y el enorme esfuerzo por adquirirla, son totalmente innecesarios.

Qué podría tener de “más participativo” una pantalla electrónica en medio del templo que el ritmo, las oraciones, cantos, los gestos y el silencio a los que, para introducirnos en el Misterio, en lo que por exclusivo posee y, por lo mismo, invita la forma extraordinaria?

No es que perseguimos con la Liturgia la Belleza y en ella, a la vez esperamos de Dios que, de sí mismo, vierta sobre nosotros la gracia que sacie nuestro corazón siempre insatisfecho?

Pregunto: ¿qué de “gracia” tiene la tecnología?

No es que sea el caso del querido sacerdote pero, acaso no es dar un sentido utilitarista a la liturgia pretender poner confianza en el poder de la tecnología?

Es como con lo sucedido entre el Card. Kasper y los obispos africanos.

Saben ustedes que entre ellos existen algunos que han, literalmente, ordenado que se implemente el Summorum Pontificum en todas las parroquias? Pues eso!

Por la vehemencia del Card. Kasper al sostener su punto da la impresión de que los obispos alemanes están hartos y cansados de ser católicos y que, por lo mismo, les hiere el que los obispos africanos lleguen valientes a Roma desde países llenos de miseria con el rostro radiante de una Iglesia siempre eterna.

A alguien que está harto eso debe ofender mucho.

Y, les ofende no porque se les hayan enfrentado con absoluta delicadeza y caridad unos negritos sino porque, con su fidelidad a Cristo manifestada en todos los aspectos de su vida, han dejado desnuda la verdad del sentido utilitarista que los alemanes han dado a la teología. .

Valerse de la misma para pretender modificar la doctrina de la Iglesia es tan bobo como pretender valerse de la tecnología y toda índole de recursos creativos supuestamente “permitidos por el Magisterio” para hacer de la misa una actividad más participativa.

Si algún mérito tiene la gracia es de haber configurado a los obispos y al pueblo africano católico en auténticos testigos de la fe.

Si algún mérito tiene la gracia es la de configurar a Cristo a cientos de católicos mediante el ritmo, las oraciones, cantos, los gestos y el silencio que -de propio- posee la forma extraordinaria.

El querido sacerdote al final de la conversación expresó que de tener el dinero colocaría las pantallas en el templo a lo que, de seguido y repentinamente exclamé: -"¡Bendito sea Dios que no lo tiene! Bendito sea Dios!”

Tras lo cual se hizo un profundo silencio.

Solo espero que no se haya ofendido. 

16.10.14

¡[Con gozo] tengan agua bendita y el crucifijo a mano!

1ª Pedro 4,12-13

Carísimos, no os sorprendáis como de un suceso extraordinario del incendio que se ha producido entre vosotros, que es para vuestra prueba; antes habéis de alegraros en la medida en que participáis en los padecimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria exultéis de gozo.

 

San Miguel Arcángel En estos días la Iglesia católica costarricense está librando una durísima batalla tanto en relación a las declaraciones de Mons. José Rafael Quirós sobre el proyecto de Reforma a la Ley General de Salud que pretende dejar el portillo abierto al aborto indiscriminado sino también respecto a lo que la Caja Costarricense del Seguro Social pretende obligar al clero a cotizar por un monto superior al subsidio de 250mil colones que reciben los sacerdotes por convenio con el Estado.

Ataque directo al clero de parte de algunos legisladores y entidades del Estado que ha sido explotado por los medios de comunicación en los que están infiltradas personas que favorecen la Ideología de Género quienes no desaprovechan oportunidad para influenciar a la opinión pública en contra de la Iglesia y de sus sacerdotes pero también para crear confusión entre los católicos y otros cristianos menos informados así como perplejidad y sentido de impotencia entre quienes hemos venido dando la cara por Cristo en su Iglesia.

Paralelo a esto, también los católicos costarricenses estamos viviendo gran incertidumbre por lo que tras el Sínodo resultará de la abismal diferencia de criterios pastorales que, habiendo estado ocultos, han explotado en nuestra cara sin ninguna advertencia, tal como un lobo que acechara a su presa.

Algunos cuantos de los activistas provida y otras personas cercanas, además, hemos venido pasando penurias de toda índole: enfermedades propias y de nuestros seres queridos, humillaciones de parte de conocidos y familiares, aprietos económicos, etc.

No sé si lo habrán notado pero estas pruebas han venido acompañadas del don de fortaleza que nos capacita para tener la lucidez para ofrecerlas por la unidad de la Iglesia.

A todos mis queridos amigos y amigas rezadores pero también a los que todavía no se han puesto a rezar, los invito a intensificar sus oraciones, sus misas diarias a los que pueden asistir y sus visitas al Santísimo.

Ofrezcan pequeños sacrificios, renuncias, humillaciones por el Cuerpo de Cristo que se encuentra al día de hoy tan dramáticamente herido como en el día de la Pasión.

Sepan que hoy más que nunca antes la reciente historia de la Iglesia “no es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal” por lo que “tomad, pues, la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, vencido todo, os mantengáis firmes” 

“Por lo demás, confortaos en el Señor y en la fuerza de su poder”

(Tengan agua bendita y el crucifijo a mano. Los vamos a necesitar!)

San Miguel Arcángel, guíanos en la batalla!

 

11.10.14

El silencio reverente de la Madre

Regresaba a casa de la tienda por la tarde bajo un clima fresco y un paisaje hermoso platicando con el Señor y le decía que si debía pasar por las que estoy pasando con el único propósito de que aprenda amar, pues, que se hiciera en mí su voluntad.

Últimamente he pensado mucho en María ya que algunos aspectos de mi vida presente se asemejan a la suya. 

Me digo que de no ser por la gracia para la Madre habría sido la suya una vida de sufrimiento y quizá lo fue pero, como de ella lo que más conocemos es su silencio, es del mismo de donde hemos que obtener la enseñanza.

María guardaba silencio. Conservaba todo en su corazón para meditarlo así que la primera enseñanza es la necesidad de silencio que facilita la reflexión a la luz de la gracia.

Aquello que me dije camino a casa acerca de “aprender a amar” a través del dolor y el sufrimiento es tan real como que a través de la risa obtenemos placer. 

Con “aprender a amar” me refiero al amor que fluye a través nuestro desde su fuente original cuando las fuerzas nos han abandonado o porque, simplemente y por mera gracia, nos hemos rendido ante la voluntad de Dios.

Tal parece que es a través del dolor y el sufrimiento que conocemos el Misterio de Redención ya que, desde la perspectiva de Cristo con la cruz a cuestas es que somos capacitados por la gracia para mirar nuestra vida y la ajena con la perspectiva del Redentor. Con la perspectiva de su corazón amante.

Nada de este mundo me convencerá jamás de que de algo o de alguien obtendré la experiencia del verdadero amor. El verdadero amor se aprende únicamente al aceptar –por gracia- el dolor y el sufrimiento.

Un día de estos, de nuevo, caminaba hacia la tienda y me encontré a Luis quien hace cosa de meses perdió a su hijo único varón de veinte años por causa del cáncer. Me contaba que en fase terminal su hijo, quien nunca se quejaba y más bien era fuente de consuelo, rechazaba la morfina ya que aseguraba no sentir dolor; lo que me hace pensar que fue extraordinariamente regalado con la gracia.

No creo que exista más claro ejemplo de la existencia de Dios que un ser humano, contrariando a la ciencia médica, no solo tenga paz ante la muerte cercana sino que no experimente dolor físico ni sufrimiento moral. El caso del hijo de Luis viene a ser como aquél de los tres jóvenes en el horno cantando alabanzas al Creador y glorificándole. Ni más ni menos.

Muchas veces miramos con escepticismo la Escritura ya que las narraciones nos parecen más cercanas a la ficción que a la realidad; sin embargo, la Palabra de Dios está muy lejos de ser ficción.

Ante lo que resulta comprensible el silencio reverente del corazón amante de la Madre.

7.10.14

Ante la realidad: abrirse con franqueza y humildad

 

“Estamos hechos para algo más grande que el otro” decía en una entrevista don Julián Carrón, presidente de Comunión y Liberación.

Es el tipo de conclusiones a las que se llega de forma tan simple como sería al estar consigo mismo en silencio con la mirada absorta en aquello que nos arrebata el corazón como sería la belleza del paisaje, tu hijo jugando sobre la arena de la playa, tu mujer concentrada preparando con cariño lo que a su familia habrá de deleitar, tu marido haciendo su mejor esfuerzo por reparar la pata de la mesa del comedor; tantas cosas de las que la vida está llena que nos roban el corazón.

Por eso, cuando ante la belleza de la naturaleza, de la verdad y bondad de la que son capaces nuestros semejantes, nos sintamos arrebatados hemos de rendirnos para que se haga visible la imagen de la insatisfacción que llevamos impresa cuya finalidad es proporcionar indicios de que estamos hechos para algo más grande

Infinita insatisfacción de la que resulta comprensible el que busquemos en el placer su satisfacción.

Sentirnos llenos, plenos, sin ese vacío que, de no llenarse, parece consumirnos vivos; sin embargo, no es sino hasta que nos dejamos extinguir, que el pavor al vacío desaparece para vernos, de nuevo, con el corazón anhelando un poco más, siempre algo más, algo más grande.

Siempre insatisfechos hasta que la belleza, la verdad y la bondad, nos seduzca una vez más. 

De ahí que muchas, al mirar la ecografía, desistan de abortar; de ahí que muchos, al percibir el Misterio en la Liturgia, se conviertan; de ahí que personas homosexuales y divorciados vueltos a casar vivan en castidad; de ahí lo que sucede en nuestro interior ante el paisaje, los hijos, la mujer, el marido, los padres ancianos que se han vuelto niños.

De ahí, también, que el papa haya pedido a los obispos que se “hable con parresia y humildad” 

Ante la realidad, abrirse con franqueza y humildad, para que la gracia  -como si fuera la primera vez- nos descubra a Aquél que en lo secreto de nuestro corazón nos define cuando, como a un crío, nos dice quiénes somos, de dónde venimos, para qué estamos aquí y hacia dónde vamos, como Iglesia tanto como personas únicas.  

Cuánta paz verse, a la vez que insatisfecho perennemente, con estas preguntas resueltas!

Cuánta paz!