6.09.10
En nuestra anterior entrada acerca del matrimonio, musa reconoció como propio el comentario que la encabezaba y puso un extenso comentario, que amerita una respuesta tan bien desarrollada como la suya.
Pero antes, algunas aclaraciones.
En primer término, se debe tener en mente que lo que exploramos aquí es una especie de reductio ad absurdum: si el matrimonio no es nada más que un compromiso de amor y fidelidad, se sigue de esto que es necesario derogar la regulación estatal del matrimonio; como tal conclusión es absurda, sólo podemos afirmar que la premisa (el matrimonio es sólo amor y fidelidad) también lo es.
Conversando sobre este tema en otros foros, me he encontrado con liberales y feministas que me han dicho “efectivamente, el matrimonio no es más que un atavismo y eventualmente dejará de existir". No es esa mi opinión, y creo que tampoco es la de musa, lo que deduzco de su insistencia en preservar la regulación pública de la unión conyugal.
Mi intención, entonces, es dar argumentos para conservar y aumentar la relevancia que tiene el matrimonio en la sociedad, pero también para que lo hagamos por las razones adecuadas, lo que a su vez nos permitirá distinguir un matrimonio verdadero de otro que no lo es, y avanzar hacia una legislación más favorable para todas las personas involucradas en él.
Lo que tenemos hoy en día es una verdadera política de “no preguntes, no digas", que en un ámbito tan importante como este, es la peor respuesta posible.
5.09.10
A propósito de las afirmaciones de Hawking acerca de la existencia de Dios, pareció oportuno reflotar un antiguo post, que denota una actitud más mesurada de lo que podría decir un científico (que no estuviera tratando de vender un libro) frente al tema.
Dice el escéptico
Para la ciencia la existencia de Dios es una “hipótesis innecesaria”
Dando a entender con estas palabras que Dios no existe, o al menos que sería imposible saber si Dios existe o no.
Para dar una respuesta adecuada a esta afirmación, es conveniente tener en mente qué significa una “hipótesis innecesaria", y para eso sirve un ejemplo.
3.09.10
No debe llevarnos a sorpresa que el físico Stephen Hawking hayan escogido justo estos días para emitir por todos los medios de comunicación su opinión de que la ciencia excluye la existencia de Dios. Es indudable que necesita vender muchas copias de su libro, y hacer estas declaraciones no es más que un recurso publicitario.
Ya desde su “Historia del Tiempo", él mismo contaba que se había propuesto popularizar sus trabajos en el arcano campo de la física teórica, y si en aquella ocasión optó por reducir al mínimo las ecuaciones inherentes a la disciplina, esta vez la herramienta escogida es la de la polémica con los creyentes.
29.08.10
Conversando acerca de la estabilidad en el matrimonio, y si el Estado puede exigirla, un lector (una lectora, de hecho) comentaba:
Pues si la estabilidad de una pareja no está fundamentada en emociones: respeto, amor, fidelidad, tolerancia, etc., ya nos dirás tú en qué consistirá. Una estabilidad artificial, producto de incentivos u sanciones, construye apariencias, que cuanto más largas y duraderas, desembocarán en fachadas más podridas y enrarecidas
Esto me quedó dando vuelta, porque de verdad que no puede haber una respuesta simple a este planteamiento. ¿Quién podría sugerir siquiera que el matrimonio no tiene que ver con amor, respeto y fidelidad?
Y sin embargo, algo no cuadra. El matrimonio es una de las pocas constantes en todas la culturas humanas que han poblado este planeta, absolutamente todas las comunidades han visto algo en la unión de un hombre y una mujer que la ponía por sobre otro tipo de relaciones. Pero al mismo tiempo, parece que aspectos como la fidelidad, como la entendemos hoy, ha estado lejos de ser una exigencia absoluta.
21.08.10
Traducción parcial de The World’s Most Dangerous Idea: Truman was right
En 1945, una encuesta arrojó que el 85% de los americanos aprobaron el bombardeo nuclear a Japón, mientras que sólo el 10% lo desaprobó. Más de 60 años más tarde, la opinión pública no ha cambiado significativamente. En 2009, 61% pensaba que el bombardeo era “lo que había que hacer” mientras que sólo el 22% pensaba que estaba equivocado.
Estas personas aprueban el bombardeo porque se les ha enseñado que era una acción necesaria. Se dice que sin el bombardeo, la victoria sólo se podría haber alcanzado a través de una invasión mucho más costosa y destructiva. Por lo tanto, era mejor escoger el menor de dos males. Como Truman recordó, “Enfrentábamos medio millón de bajas tratando de tomar Japón por tierra. Era eso o la bomba atómica, y no lo dudé ni un minuto, y nunca he perdido el sueño por eso”.
El autor es padre de una hermosa hija, casado, chileno y abogado.
Sin instrucción formal en ninguna de las materias sobre las que escribe,
pero con una (ya demasiado) larga experiencia en explicar las posición de
la Iglesia católica a desconocidos a través de internet, y una
terapéutica necesidad de dejar sus opiniones en público para que otros las lean.
Todas las opiniones vertidas en este espacio se someten al juicio definitivo de la Iglesia,
y nada de lo aquí expresado se interpreta contra el magisterio ordinario o extraordinario
del Papa y los obispos en comunión
con él.