15.02.17

Libertad religiosa, de conciencia y de culto

A medida que Occidente se aleja más y más de sus raíces cristianas, los conflictos entre las élites sociales y la minoría cristiana se vuelven algo inevitable. El pastelero que no quiere atender una boda gay, o el médico que se niega a practicar un aborto, son apenas la punta del iceberg. En ese escenario, la libertad religiosa deberá luchar por su espacio en la sociedad, a pesar de ser un derecho fundamental, a medida que nuevos “derechos” parecen exigir que se la límite y restrinja. Sin ir más lejos, los llamados derechos sexuales y reproductivos, o el derecho al aborto, jamás han sido consagrados como fundamentales en los tratados internacionales, pero ya reclaman precedencia sobre la libertad religiosa.

¿Qué es entonces la libertad religiosa? Para entender bien en qué consiste y cuando se aplica, conviene comenzar por aclarar lo que no es.

En primer lugar, libertad religiosa no es el derecho a tener una religión, o un conjunto de creencias espirituales, o a no tener ninguna. Para eso, bastaría la libertad de conciencia, que impide al Estado perseguir a los que tienen una idea o la expresan, sin importar si versa sobre un asunto espiritual, filosófico, político o científico. Si quiero pensar que el cielo es rosa, que Trump es el anticristo, o que un feto no es un humano, tengo la libertad de hacerlo, sin importar lo absurdas que sean esas ideas. Otros pueden pensar que es igual de absurdo creer que un pan es el cuerpo de Cristo o que viviremos para siempre en el cielo, pero ese no es el punto. El punto es que no necesitamos libertad religiosa para proteger el derecho a pensar que Dios existe, basta con la libertad de conciencia. Aunque la libertad religiosa abarca el derecho a creer en Dios y a cambiar de religión, en el fondo es otra cosa.

Se equivoca Google, entonces, cuando le preguntamos por el concepto de libertad religiosa y nos responde con “el derecho de una persona a poseer la fe que desee, ser ateo o agnóstico”. No es eso.

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7.02.17

Aborto en Éxodo 21 ¿una multa?

Recientemente el columnista de Radio Cooperativa, Juan Pablo Rivera quiso resucitar un viejo argumento para convencernos de que Dios no tiene problemas con el asesinato de niños:

Lo más cercano a una condena referente al aborto se encuentra en el capítulo 21 del Éxodo (una especie de declaración de la ley de los antiguos israelitas). Pero incluso allí, se consideraba los fetos como entes que aún no alcanzan la constitución de un ser humano completo […] Un creyente que base sus propias convicciones religiosas en la palabra sagrada de las Escrituras no podría considerar a un feto como un ser humano completo, puesto que no existe pasaje alguno que asimile a un feto al mismo nivel de un ser humano.

La Biblia es un libro maravilloso, que a la vez puede leer un niño y un teólogo, sin agotar jamás sus significados y relevancia. Lamentablemente, algunos se toman de eso para insistir en una lectura pueril y simplista cuando les conviene. El pasaje en cuestión es el siguiente:

Si unos hombres se pelean, y uno de ellos atropella a una mujer embarazada y le provoca un aborto, sin que sobrevenga ninguna otra desgracia, el culpable deberá pagar la indemnización que le imponga el marido de la mujer, y el pago se hará por arbitraje. Pero si sucede una desgracia, tendrás que dar vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión. [Ex 21, 22-25]

¿Acaso Dios considera que la vida del feto no equivale más que a una multa?

No, claro que no.

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1.02.17

La Biblia, la Iglesia y el razonamiento circular

Conversando acerca de la Biblia, y de la autoridad de la Iglesia para interpretarla, un visitante nos acusaba de incurrir en la falacia lógica conocida como razonamiento circular.

¿Como sabemos que Dios dio a la Iglesia la autorización para interpretar en exclusiva los textos bíblicos?

Porque lo recoge la Biblia.

¿Y como sabemos que la Biblia es palabra De Dios?

Porque lo dice la Iglesia.

Eso, en mi pueblo, se llama ARGUMENTO CIRCULAR.

Parece bastante simple ¿no? Y si eso fuera lo que hubiéramos dicho, tendría razón, pero no es así.

La Iglesia interpreta auténticamente (no en exclusiva) la Biblia porque recibió ese poder de Jesús, que es Dios. Esto no está explícitamente dicho en la Biblia, pero se concluye a partir de los datos históricos que aparecen en ella. En efecto, la Biblia no tiene valor solo como texto religioso, sino además como documento histórico, es decir, contiene
información confiable acerca de Jesús y sus seguidores, incluso para quien no la considera como Palabra de Dios.

Recordemos que el conocimiento histórico de la antigüedad nos llega a través de documentos escasos y parciales. Parciales en el sentido de incompletos y a la vez de poco objetivos. La Anábasis de Jenofonte, por ejemplo, relata la expedición de 10.000 soldados griegos en medio del Imperio Persa, y fue escrita por el comandante de esa misma expedición. Sus manuscritos más antiguos que se conservan son copias datadas hacia el año mil de nuestra era. A pesar de estas características, nadie dudaría en que la Anábasis es un documento histórico confiable. Los historiadores debaten diversos puntos (Si fueron realmente 10.000 griegos, o más o menos) y se espera cierto grado de parcialidad retórica (exaltando el valor de sus soldados o la vileza de sus enemigos), pero su estructura general no está sujeta a dudas. Nadie duda acerca de lo que hicieron en general sus personajes, Ciro, Artajerjes o el mismo Jenofonte, o de que existían los lugares que se mencionan en ella. Tampoco mina su credibilidad el que la Anábasis esté escrita en tercera persona, ni en que esté dedicada a la diosa Artemisa.

Con los evangelios canónicos y el libro de los Hechos de los Apóstoles ocurre lo mismo, pero mucho más intensamente.

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22.01.17

¿Quién interpreta la Biblia?

En una entrada algo antigua, un visitante comenta:

“tengo muy presente que sólo corresponde a la Iglesia interpretar auténticamente la Sagrada Escritura,”

¿De dónde saca esa temeraria afirmación? ¿Qué iglesia es esa? ¿La de Alejandría fundada por el apóstol Marcos en el año 70 d.C, o la católica fundada por el romano Constantino en 313 d.C.?

No puede ser del apóstol Pedro (supuesto fundador de la Iglesia Católica):

Y luego cita 2 Pedro 1:20-21

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Me gustaría mucho saber cómo interpreta nuestro comentarista esta cita de la Biblia, porque es en ella que precisamente se basa mi afirmación de que solo corresponde a la Iglesia interpretar auténticamente la Sagrada Escritura.

Verán, todos podemos interpretar un texto cualquiera, sea una ley, una novela o un pasaje bíblico. A esta se le llama una interpretación privada, y vale tanto como la opinión de cada uno o, en el mejor de los casos, el prestigio personal que pueda tener quien la emite. Lo contrario de la interpretación privada es la interpretación auténtica, que a su vez puede tener dos formas: la interpretación que hace el propio autor del texto, y la que hace otra persona con autoridad delegada por el autor.

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4.01.17

5 resoluciones de año nuevo para feministas

Querido feminista

En primer lugar, déjame decirte que personalmente simpatizo mucho con tu movimiento. Sé que viniendo de un católico fiel al Magisterio esa afirmación resulta sospechosa o ambigua, pero te aseguro que es así.

Mi cercanía con los postulados del feminismo proviene desde mi niñez, cuando mi madre divorciada nos sacó adelante a mi hermana y a mí prácticamente sin ayuda de una figura masculina. A ella le correspondió tomar parte en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura, y su coraje moral fue lo que me acercó a la única institución que coherentemente defiende los derechos de todos los seres humanos: la Iglesia Católica. Sin dudas que su figura también influyó en que mi esposa fuera una abogada, con una exitosa carrera profesional y prestigiosa cartera de clientes. También espero que mis dos hijas tengan todas las oportunidades que nuestra sociedad otorga a los hombres.

Por esa simpatía de la que te hablo, me he tomado la libertad de proponerte 5 resoluciones de año nuevo o metas para este 2017, que les podrían ayudar a alcanzar sus objetivos y proteger mejor a las mujeres.

Para el año que comienza, los feministas podrían comprometerse a:

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29.12.16

¿Por qué los jóvenes son de izquierda?

Esa fue la pregunta que me hizo mi hija de 14 años hace un par de meses, cuando íbamos en el auto. Tema muy interesante, desde luego, pues siendo obvio que las ideas de la izquierda política (incluso la más radical) parecen estar firmemente asentadas entre los jóvenes, ese fenómeno no se aprecia en la política a nivel nacional, donde derecha e izquierda compiten palmo a palmo en las elecciones.

¿Por qué esa diferencia? ¿A qué se debe esa especie de burbuja de radicalización que existe entre los jóvenes?

Algunos explican la afinidad entre izquierdas y jóvenes por el idealismo, por la energía e impaciencia juveniles que desea resolver todos los problemas rápidamente, y asume que si nadie lo ha hecho hasta ahora es solo por falta de voluntad. Esto es cierto, pero solo en cierta medida. Si solo fuera una cuestión del ímpetu de la juventud, uno esperaría encontrarla también en grupos de derecha, o de otro signo político, incluso en las religiones o movimientos como la masonería. Sin embargo, no es así. Otros han dicho que cada generación intenta construir su identidad por oposición a la que la precedió, y eso explicaría que los jóvenes fueran de izquierda. Si bien eso se observa en algunos casos especiales, no es necesariamente una tendencia general. Los hijos de la revolución sexual de los ’60, lejos de repudiarla, la han profundizado, llevándola en direcciones que incluso sus padres repudiarían.

No, lo que falta para explicar la afinidad entre jóvenes e izquierda es observar la espiritualidad que prevalece entre ellos.

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17.12.16

“…de ser necesario usen palabras” No funciona

Volviendo al tema de Dios en la vida pública, nos encontramos con la columna de Marco Velásquez, donde presta apoyo la idea de eliminar el nombre de Dios de los actos públicos, bajo el pretexto de no usar su Santo Nombre en vano. Señala nuestro hermano:

Muchos piensan que por multiplicar el nombre de Dios en sus palabras, en las cruces que ostentan vistosamente o en sus tradiciones, están asumiendo la gran causa del Evangelio. Lamentablemente, se equivocan porque en la vida del cristiano Dios debe hablar, ante todo, con el leguaje del testimonio personal, con el ejemplo y con las obras.

Muchas veces hemos escuchado esta teoría de que “la vida del cristiano debe ser reflejo de Dios”. O de forma más poética “Prediquen el evangelio siempre, de ser necesario usen palabras”, otra de esas frases que san Francisco de Asís nunca dijo. A estas alturas, la pregunta es ¿Cómo nos ha funcionado eso?

A nivel personal, funciona de maravillas. Para mí, que ni siquiera me atrevo a poner mi nombre completo y mi foto en este blog, es más fácil pensar que mi vida es mensaje para mi familia y amigos, y no andar dando la lata con esto de ser católico. Me evito así que me acusen de cartucho, conservador, latero, prejuicioso, machista o simplemente huevón. Creo que muchos de mis hermanos tienen la misma experiencia, y nos quedamos en silencio tratando de que el testimonio de nuestras obras hable por sí solo.

A mí me dieron ese mismo consejo siendo muy joven como cristianos, y déjenme decirles una cosa: No funciona.

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11.12.16

La iglesia repite su enseñanza. El mundo queda conmocionado

Pocos días atrás, la Congregación para el Clero renovó las reglas acerca de admisión de jóvenes a la preparación para el sacerdocio. En el documento se reitera la prohibición de admitir homosexuales en el seminario, citando textualmente la instrucción al respecto emitida en el año 2005.

La Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay. Dichas personas se encuentran, efectivamente, en una situación que obstaculiza gravemente una correcta relación con hombres y mujeres. De ningún modo pueden ignorarse las consecuencias negativas que se pueden derivar de la Ordenación de personas con tendencias homosexuales profundamente arraigadas. [negritas nuestras]

Un documento interno, sin novedad alguna, que sin embargo amerita la cobertura de los medios mundiales. Para que luego digan que la Iglesia no es relevante en el mundo moderno.

La reacción más común en las redes sociales es el argumento ad pedofilum, que ya ni siquiera vale la pena mencionar. Solo expresa un repudio a la Iglesia que se encuentra más allá de cualquier discurso racional. La otra estrategia, incluso de algunos católicos, es mezclar esta declaración con el sacerdocio reservado a los hombres, para acusar a la Iglesia de ser patriarcal y machista.

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22.11.16

¿Estado laico?

La relación entre Iglesia y Estado ha estado de moda en semanas recientes, al menos acá en Chile.

Todo comenzó con las protestas de algún periodista por la participación de las autoridades públicas en el Te Deum de septiembre. Siguió con la diputada comunista Camila Vallejo, y su propuesta para quitar la frase “En nombre de Dios” con que se inician las sesiones del Congreso. Estas y otras ideas (como retirar pesebres de espacios públicos) parten de la idea de que debe existir una “separación de Iglesia y Estado” y se sazonan con indignadas apelaciones al “Estado Laico”.

Lo curioso en este debate es que las expresiones “Estado Laico” o “Separación de Iglesia y Estado” no se encuentran en ningún texto normativo aprobado por el Congreso. Ninguno. No aparecen en la Constitución de 1980 ni en sus antecesoras. Tampoco provienen de alguna ley vigente o que se haya dictado en el pasado.

No solo eso, tampoco aparecen en leyes extranjeras que alguien pudiera invocar como referencia. La Constitución Española solo habla del deber de colaboración entre la Iglesia y el Estado. El pacto de San José de Costa Rica establece la no discriminación por motivos de religión y la libertad religiosa, pero nada dice sobre una supuesta separación entre religión y vida pública. En Estados Unidos, la Primera Enmienda establece la libertad de culto y prohíbe al Congreso nacional de ese país imponer una religión a los Estados federados, pero nada más.

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16.11.16

Sobre la elección de Trump

Como a todos, me sorprendió el triunfo de Donald Trump en la reciente elección de Presidente de los EUA. De hecho, más me preocupaba el daño que provocaría a la causa pro vida al verse asociada con una derrota tan estrepitosa como la que se veía venir. Sin embargo, Trump ganó de forma inapelable (a diferencia de Bush junior hace 15 años), con la consecuente sensación de sorpresa y estupefacción.

Esta semana la prensa mundial ha estado llena de análisis de la elección de Trump, en su gran mayoría de muy poco valor. Seguramente deberemos esperar varios meses y hasta años antes de contar con un análisis racional y objetivo del resultado de esta elección. Mientras tanto, dejemos aquí algunas notas acerca de lo que suele encontrarse en estos análisis, pero que no sirve de nada:

  • Todos los medios de comunicación estaban favor de Hillary Clinton, y muchas columnas se limitan a llorar la derrota: “No puedo creer que tanta gente no vea el mundo como yo y mis amigos le decimos que debe hacerlo”. No hay mucho que rescatar aquí.
  • Otros culpan de la victoria de Trump a los votantes racistas, homofóbicos y machistas. Esto es ridículo y absurdo. El universo de electores que eligió a Trump es esencialmente el mismo que apenas cuatro años antes eligió a Obama.
  • El análisis de los medios no solo es ridículo, más grave aún, es racista. Atribuye ciertas opiniones y actitudes a personas (en este caso los hombres blancos), por el solo hecho de pertenecer a ese grupo. Caen en la misma forma de pensar que criticaban a su oponente, cuando dijo que los inmigrantes mejicanos eran ladrones y violadores.
  • Algunos acusan a Trump de ser un demagogo, por su falta de experiencia y popularidad. Esto no pasa de ser un lloriqueo de derrotado. La misma combinación de popularidad y falta de experiencia se podría observar en Obama de 2008, pero nadie lo acusó de demagogia.
  • No importa que Hillary obtuviera más votos que Trump en el conteo voto a voto. En un sistema de electores por Estado, como el de los EUA, la mayoría de los Estados tienen un ganador claro desde antes. Por eso, muchos deciden no votar, de modo que una comparación del voto popular esta distorsionada.
  • No hay un cambio radical en la sociedad estadounidense. Ni la elección de Obama representa el fin del racismo, ni la de Trump un giro a la homofobia. El margen entre uno y otro candidato es estadísticamente mínimo, y depende de unos pocos votantes indecisos.

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