31.10.14

(54) El huracán de la Homoherejía (y II)

                                               Quien tenga oídos para oír, que oiga.(Mt.11, 15)

 

Compartimos la última parte del artículo (sintetizado) del sacerdote polaco Dariusz Oko, sobre el avance de la homoherejía en el seno de la Iglesia. 

Leídas sus líneas, exclamamos: benditas sean las periferias que esconden a las ovejas perdidas, pero cuidemos que al rescatarlas, no ingresen al redil los lobos, para hacer de ellas una carnicería.

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Homoherejía en la Iglesia

padre D.Oko(…) La comunidad homosexual en la Iglesia se defiende y está atacando. Necesita también una herramienta intelectual, una justificación y esa es la razón por la cual la homoideología se apodera de sus mentes, con las palabras y escritos que forman la homoherejía. La revuelta más abierta contra el Papa y la Iglesia está encabezada por algunos jesuitas en los Estados Unidos que se oponen abiertamente a las directivas papales y anuncian que, a pesar de las decisiones ya mencionadas, seguirán admitiendo seminaristas con orientación homosexual y que serán especialmente bienvenidos. [26] Tienen una larga tradición en esa vena, y han sido por años el baluarte de la homoideología y la homoherejía. Adoptan para sí muchos puntos de vista de un teólogo moral herético, el ex-sacerdote Charles Curran. Están también bajo la apabullante influencia de quien fuera su compañero, el ex-fraile, John McNeill S.J., quien fundó el movimiento pro-homosexual Dignity y publicó un libro titulado The Church and the Homosexual (La Iglesia y el homosexual, donde explícitamente rechaza la enseñanza de la Iglesia y adopta la homoideología. El libro ha recibido un imprimatur de su provincial de Nueva York, y ha sido re-publicado varias veces a pesar de estar censurado por el Vaticano. De esta manera ha llegado a ser una biblia homosexual para muchos Jesuitas americanos. McNeill parece significar para ellos más que Jesús o San Pablo; por supuesto, mucho menos les importa el Papa.[27] Las revistas Theological Studies y America que ellos publican todavía presentan y promocionan ideas pro-homosexuales. En consecuencia se estima que han logrado el más alto nivel de saturación homosexual, bien por arriba del 30%. Los homosexuales se sienten más cómodos con ellos que nunca, mientras que otros sacerdotes encuentran esa atmósfera específica más y más inaguantable. [28]

Pareciera que esos jesuitas han reemplazado su cuarto voto tradicional, prometiendo obediencia al Papa con un nuevo cuarto voto de archi-desobediencia. No debiéramos estar particularmente sorprendidos o asombrados, sin embargo, sabiendo que el clero se ha sometido a la influencia de los tiempos, inclusive las peores influencias. Si son intelectualmente o moralmente débiles, no sólo están sujetos a esas influencias sino que han sucumbido a ellas. Esa es una de las fuentes básicas de herejía en la Iglesia, que ya ha visto tantas de ellas que necesitaron ser expuestas y superadas en tantas ocasiones. (…)

Ahora que los extremistas de izquierda promueven a su turno la homoideología, naturalmente tenemos homoideólogos, y algunas veces también sacedotes homoherejes en la Iglesia.

En Polonia, su representante más conocido es Jacek Prusak, S.J., entrenado por jesuitas americanos, después de todo. Por ocho años ha tomado la posición de portavoz del homolobby en la Iglesia, luchando sin dar cuartel para defender esos intereses. Su vocabulario y sus argumentos parecen a veces citas literales de los manuales de la homoideología, copiados de sitios homosexuales en la red. Sus escritos adolecen de numerosos defectos tanto de contenido como de lógica, pero su objetivo principal es siempre el mismo: la defensa a ultranza de la homosexualidad en general, y del sacerdocio homosexual en particular-no importa cuánta manipulación se necesite para lograr ese objetivo.[29] Cuando sea que un sacerdote o un laico habla defendiendo y explicando lo que la Iglesia enseña sobre la homosexualidad, exhortando a seguir la doctrina, deberá esperar un ataque brutal e inmediato de Prusak-a veces desde las páginas de periódicos particularmente anticristianos. En esta gran contienda que la Iglesia lucha contra la homoideología, él toma explícitamente el lado del enemigo y lo hace con fervor. Fue apoyado una vez por Tadeusz Bartos O.P., aunque no en forma tan agresiva. Ha probado ser un comentarista mediático particularmente hostil a la Iglesia en ese sentido. En el 2005, justo después que fuera ordenada la instrucción que prohibe la ordenación de homosexuales, J. Prusak publicó una destructiva crítica en un periódico cuyos editores son bien conocidos por ser propagandistas fanáticos de la homoideología.[31] En su artículo titulado The Lavender History of the Church (La historia color lavanda de la Iglesia), contraría específicamente las intrucciones magisteriales que antes citamos, reclamando que la orientación homosexual no excluye a un candidato del sacerdocio. Cuestiona la existencia de un homolobby en la Iglesia, aún cuando él y sus actividades dan evidencia particularmente convincente de lo contrario. Así, él se suma a la larga fila de sacerdotes que presentan puntos de vista contrarios a la enseñanza de la Iglesia, los cuales promocionan en los medios anticristianos y de izquierda, agregándose a Michal Czajkowski, el ex-jesuita Stanislaw Obirek, y el ex-dominico Tadeusz Bartos.

(…)Uno no puede permitir, sin embargo, que un sacerdote homoideólogo continúe en sus ataques a la enseñanza de la Iglesia y a los sacerdotes y laicos que la defienden; no se puede permitir que una minoría homoideológica domine a la mayoría normal. (…)

Una iglesia local que se contradice, rechazando su propia enseñanza, se vuelve inútil y muere-como la Iglesia en Holanda. Todo lo que es contradictorio en sí mismo está destinado a desaparecer humanamente hablando.

La mala teología es mortalmente peligrosa. Un teólogo incompetente puede reducir la fe, la teología y la filosofía a la mera psicología, puede infectar el organismo de la Iglesia con los virus de las ideas enfermizas del enemigo, puede recoger y transmitir enfermedades de otros. Ese fue, por ejemplo, el caso de Eugene Drewmann un ex- sacerdote que comenzó como profesor de teología dogmática en Paderborn, y a través de una reducción de la teología a la psicología terminó en la “nueva era” y el budismo. Para él, Sigmund Freud y Carl Jung llegaron a ser más importantes que Jesús y San Pablo. Las consecuencias siempre esperan a la vuelta de la esquina.[32] Un discípulo dilecto de Drewermann es hoy el monje Anselm Grün

Si se permite la propagación de tales teorías, las consecuencias pueden ser destructivas para toda la Iglesia, como pasó en Holanda. Fue allí que la teología enferma de Edward Schillebeecks contribuyó a la desintegración y a la destrucción casi total de la Iglesia que en un tiempo estuvo tan llena de vida. Al cabo de más o menos una docena de años, la llevó al punto de desaparecer. Era como minar los cimientos de un edificio. Debemos defendernos con toda la resolución en contra de esa “teología holandesa". (…)Si a los homolobbistas se les permite actuar libremente, en una docena de años pueden destruir congregaciones y diócesis enteras-como han hecho en los Estados Unidos, donde la vocación sacerdotal es considerada cada vez más una profesión homosexual (esto parece afectar en particular a los jesuitas americanos), o como en Irlanda, donde los hombres son reticentes a acercarse a los seminarios vacíos por temor a producir sospechas de padecer ciertos trastornos.

La situación es similar a lo ocurrido a principio de la Reforma Alemana , cuando países y naciones enteras dejaron la Iglesia, cuando una de las razones fundamentales de ese estado de cosas fue una declinación de la moral y un aumento del libertinismo entre los clérigos, incluído el mismo Papa Alejandro VI. (…)

Esto puede ser visto desde una perspectiva un poco más amplia, cuando pensamos sobre cómo otros teólogos han coqueteado con las ideologías de moda o hasta han sucumbido a ellas. Como teólogo y obispo, Ratzinger permaneció un hombre de principios elevados que siempre tomó excelentes, precisas decisiones. Nunca cayó en la trampa de tales ilusiones y nunca fue presa de la “teología de la prensa” o de la “teología posmoderna” y de la irresponsable actitud de ésta que facilita el avance de afirmaciones profundamente contradictorias con lo que es cristiano. Benedicto no tiene nada de qué avergonzarse. Y es por esas precisas opiniones que hoy hay quienes se le oponen tan vehementemente y hasta es odiado en la Iglesia, especialmente por los miembros del homolobby que representan el mismo centro de la oposición interna contra el Papa. (…)

En esa situación, es ante todo la Iglesia la que defiende abiertamente la verdad elemental, la que defiende lo que es razonable. Cuando los demonios de la ira ideológica se ensañan, la fe debe, paradójicamente, convertirse en tutor y defensor de la razón. La Iglesia ha sobrevivido a través de más graves dificultades y herejías peores que ésta. Lo que es absurdo en última instancia, debe derrumbarse, agotarse y devorarse a sí mismo. No se puede vivir en la contradicción siempre. No siempre podemos vivir contra la razón, contra la naturaleza, contra los mandamientos, al igual que no podemos quedarnos parados de cabeza para siempre. Tenemos que finalmente pararnos sobre los pies o nos caeremos. (…)

El papel de los medios de comunicación:

Uno podría preguntarse, entonces, ¿cuándo empezarán a investigar los periodistas cuál la magnitud del problema entre ellos, incluyendo a los dueños de los periódicos para los que trabajan, entre aquellos que marcaron las pautas para las manipulaciones y cazas de brujas en los medios de comunicación? (…)¿dónde está el coraje y el entusiasmo de aquellos periodistas que han estado tan dispuestos a atacar a la Iglesia? Estudios confiables muestran que el problema está menos extendido en la Iglesia Católica. ¿Por qué es entonces que ese problema de la Iglesia es lo único que se comenta? Según los investigadores, sólo el uno por mil casos de pedofilia o efebofilia está relacionado con el ámbito de la Iglesia Católica, en los Estados Unidos solamente de uno a cinco sacerdotes católicos están implicados en este problema por cada diez mil personas. [34]

No existe relación entre el celibato y la pedofilia. Estadísticamente, existe un riesgo mucho mayor, por ejemplo, con clérigos protestantes casados, maestros en particular maestros y entrenadores deportivos.[35]

El culpable no es el celibato, contrariamente a lo que a veces se suele sugerir. Esto ha sido señalado, entre otros, por el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, quien dijo que “muchos psicólogos y psiquiatras han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia, mientras que muchos otros han demostrado que existe una relación entre homosexualidad y pedofilia". También señala el hecho de que “el 80 por ciento de los pedófilos condenados en los Estados Unidos son homosexuales. Entre los sacerdotes condenados por pedofilia, que representan el 90 por ciento “. Estos datos ponen de manifiesto que “la Iglesia Católica ha tenido un problema con los homosexuales en lugar de los pedófilos“. (…) Mientras tanto, hubo nada menos que seis mil maestros y entrenadores deportivos, la mayoría de ellos casados, condenados por el mismo abuso".[36]

¿No es eso un pase perfecto para los medios de comunicación? ¿Por qué casi no hablan de ello? Al parecer, sus intenciones no son tanto proteger a los niños y jóvenes como ayudar a destruir la Iglesia. Si sus intenciones son honestas, primero se atacaría a los que cometen el mayor número de estos delitos. Pero la falta de “hombres justos” en el mundo es mucho mayor que en la Iglesia y además carecen de personas que estarían dispuestas a hacer algo para solucionar el problema, a correr el riesgo. (…)Aquí está la hipocresía y el cinismo de los “valientes” periodistas y sus empleadores.

ordenaciones

Nuestra contienda

Es importante entender las razones por las que la Iglesia ha sido incapaz de hacer frente al problema del homolobby durante tanto tiempo. No es sólo por la influencia de la propia homolobby. (…)Hay todavía una razón más y es la ignorancia, el no poder entender la importancia del problema. Para un sacerdote normal es inconcebible que algo tan maligno pueda estar ocurriendo a sus espaldas. Además los clérigos decentes con buenas intenciones, están tan sobrecargados de trabajo que no creen que puedan cargar con otro problema más. ¿A quién le interesa lidiar con esa suciedad a menos que se vean forzados a hacerlo de todos modos? (…)

 Fue primeramente a los pedófilos y efebófilos que Cristo dijo “¡Ay de vosotros! Dijo eso por cualquiera que “cause que uno de éstos mis pequeñuelos que creen en Mí cometa un pecado. Sería mejor para ese hombre que se atara al cuello una piedra de molino y fuera arrojado al mar” (cf. Mateo 18:6-11 y Lucas 17:1-2). (…)

El trabajo ardiente de una multitud de padres decentes, religiosas, catequistas, sacerdotes, obispos, es destruido por los crímenes de un grupo de hombres viles. En esa situación, los agraviados pueden ser ayudados especialmente si son defendidos por otro sacerdote. Ese es el camino más efectivo para restaurar la confianza en la Iglesia; tener otro sacerdote que defienda a la víctima de un compañero sacerdote pervertido, y lo lleve a la policía. Eso es fidelidad al hombre y a Cristo. (…)En dicho asunto, no hay lugar a dudas, no importa lo mucho que hay en riesgo, no importa con quien podríamos caer en desgracia, no importa lo que se pueda perder. Al igual que un padre tiene el deber de morir para defender a su hijo si es necesario, un sacerdote tiene el deber de morir para defender todos y cada uno de sus pequeños que son hijos de Dios. (…)

Por lo tanto, la homomaffia en la Iglesia debe ser tratada de una manera muy profesional-debemos actuar como un fiscal o un oficial en el campo de batalla. Debemos ser conscientes de que la otra parte puede haber sido degenerada internamente por décadas de vivir en el pecado y la hipocresía, que pudieron haber descendido hasta el nivel de criminales ordinarios, que están dispuestos a hacer incluso las peores cosas, tanto en palabras como actos, para defender sus intereses y su posición.

Tenemos que estar preparados, y no se sorprenda incluso si nos insultan con las peores maldiciones, si se nos acusa de las peores cosas, porque es “de la abundancia del corazón que habla la boca” (cf. Mateo 12:34). Alguien que ha cometido pecados graves durante decenas de años está dispuesto a hacer cosas por lo menos igualmente viles para ocultar el mal y evitar la responsabilidad. Es mucho más fácil mentir y decir “no he hecho nada malo” que golpear o matar a alguien.

Es importante que encontremos con un grupo grande de personas de buena voluntad para que nos proteja y apoye lo que hacemos.[38] Ese grupo debería incluir clérigos, tan altas en la jerarquía de lo posible, expertos en diversos campos, especialistas en registro de archivos, abogados, policías, periodistas y tantos creyentes como sea posible. Es bueno el intercambio de información, documentos y pruebas. La red mundial del homolobbies y la homomaffias debe ser contrarrestada por una red de personas honestas. Una excelente herramienta que puede ser usada en esto es el Internet, lo que hace posible la creación de una comunidad global de personas preocupadas por el destino de la Iglesia, que han resuelto oponerse a la homoideología y homoherejía.[39] Cuanto más sepamos, más podremos hacer. Tenemos que recordar que somos como “ovejas enviadas entre lobos", por lo que debemos ser “prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (Mateo 10:16). Debemos tener el coraje para levantarnos contra los malhechores, como Cristo tuvo el coraje de enfrentarse a los fariseos de su tiempo. No podemos construir nuestras vidas sobre dulces ilusiones, porque sólo “la verdad os hará libres” (Juan 8:32), y es por eso que “Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino un espíritu de poder, de amor y de templanza"(2 Timoteo 1:7).

Todas las intervenciones deben hacerse con sumo respeto y amor por cada persona, incluyendo a los abusadores. La esencia del cristianismo se refleja en la voluntad de salvar a todos, y los peores criminales están especialmente en riesgo de perder tanto su vida terrenal como la vida eterna, por lo que necesitan una porción abundante de preocupación y oración sobre todo. La grandeza y la belleza del cristianismo reside en el hecho de que Abel debe tratar no sólo para salvarse a sí mismo, sino también a todos los demás, incluído Caín .

El amor y la verdad de la Iglesia

En nuestra lucha por la Iglesia de Jesucristo, no hay que dejarse engañar por argumentos como: “La Iglesia es nuestra madre, y no hay que decir cosas malas acerca de la propia madre". Tales palabras se oyen a menudo entre los que más han lastimado a su madre, los que la han enfermado gravemente, y ahora se niegan a curarla. Si la mejor madre de todas está enferma, para tratarla eficazmente necesitamos las mejores medicinas posibles y el mejor diagnóstico, el más exacto posible. Por lo tanto, hay que aprender sobre la enfermedad y hablar de ella. (…)

Cargos similares de deslealtad podrían asignarse contra los mismos evangelistas, ya que nos informan sobre la traición de Judas, la negación de Pedro, el ser reprendido por Jesús, la incredulidad de Tomás y el arribismo de Santiago y Juan. Uno podría preguntarse ¿Por qué no ocultar la verdad vergonzosa-sobre todo en tiempos de la debilidad inicial de la primera Iglesia, en los tiempos en que tuvieron lugar las persecuciones sangrientas , cuando tanto los apóstoles como otros cristianos fueron asesinados, uno por uno? Y finalmente los mismos cargos podrían presentarse contra el Señor Jesús. ¿Por qué criticar a los fariseos de manera tan radical? ¿Por qué exponer públicamente su injusticia, su falsedad, la hipocresía y la mentira? Era, después de todo, un ataque a las altas autoridades religiosas y nacionales de su tiempo, la forma pública de una religión tan valiosa, tan merecedora de respeto como la del pueblo elegido. Pero los evangelistas lo escribieron todo, luego describieron la forma en que los sacerdotes saduceos y fariseos trataron a Jesús durante la Pascua. De esta manera socavaban en gran medida a las más altas autoridades religiosas y morales de la nación-y ¡todo eso se hizo durante la noche oscura de la ocupación romana!

Fue precisamente la lucha pública contra las estructuras sociales de pecado, contra los fariseos, la que fue una de las áreas más importantes de la actividad de Cristo. Debemos seguir sus pasos también en su valor, en su determinación de luchar contra el mal, en la precisión de sus argumentos en la exposición de los malhechores. Todo lo que Cristo hizo es un modelo a seguir en cualquier época. Pero necesitamos cierto conocimiento para asegurarnos de que nuestra lucha contra el mal sea eficaz. Y así, recordando que “por sus frutos los conoceréis” (cf. Mateo 7:16), en vista de los acontecimientos de público conocimiento en el último cuarto de siglo; es evidente que debemos, de manera explícita y resuelta decir: sí, hay un fuerte lobby subterráneo homosexual en la Iglesia (al igual que en muchos otros lugares), que-según el grado de participación de sus miembros, en función de sus palabras y acciones-puede ser referido como homoherejía, homolobby, homocamarilla o incluso homomaffia. Estos círculos de la Iglesia se oponen firmemente a la verdad, a la moral y a la revelación, cooperan con los enemigos de la Iglesia, incitan a una revuelta contra el Pedro de nuestros tiempos, la Santa Sede y la Iglesia entera. Los miembros de ese lobby en la Iglesia son un grupo relativamente pequeño, pero a menudo ocupan puestos clave (que están muy ansiosos de alcanzar), crean una estrecha red de relaciones y se apoyan unos a otros, lo cual los hace peligrosos. Son peligrosos especialmente para los jóvenes, que se ven amenazados por el abuso sexual. Son peligrosos para sí mismos, ya que, estando cada vez más endurecidos en el mal, finalmente pueden “morir en sus pecados” (Juan 8:23) tal como Cristo advirtió. Son peligrosos para las personas honestas, laicos y clérigos que se opongan a ellos. Por último, son peligrosos para la Iglesia en general, ya que cuando las iniquidades de ellos son finalmente expuestas, cuando se convierten en un tema para la cobertura de los medios de comunicación, la fe de millones de personas se debilita o se destruye. Y así, depravados adictos homosexuales escandalizan a millones de personas, poniendo un gran obstáculo en su camino a la fe, a Cristo, y a la salvación. Y todo eso sólo por pasar unas décadas de vida cómoda en el pecado. ¿Puede haber un pecado más grande? (…)

Toda verdad, incluso la más difícil, debe llevarnos a trabajar para mejorar, a luchar por el bienestar del hombre y de la Iglesia. A pesar de todo pecado y debilidad, lo mejor, lo más hermoso que tenemos es la Iglesia. El mal, incluso el mal causado por los homosexuales, está presente en un grado mucho mayor fuera de la Iglesia, en otras comunidades. Los que nos critican a menudo son como los hipócritas que no pueden ver “la viga en su propio ojo” (cf. Mateo 7:1-5). (…)Vamos a mantener las cosas en la perspectiva adecuada. Siempre ha habido y lo más probable es que hay gente bautizada en la Iglesia que vive como Caín o Judas, pero no debemos condenar a Abel por ser hermano de Caín, o rechazar los otros once apóstoles y a Cristo mismo por causa de Judas. Eso sería un error fundamental, Judas representa sólo el 8% de los Doce Apóstoles. Pero tampoco debemos permitir que Judas domine y gobierne la Iglesia. Su influencia no debe ser mayor que la de Juan o Pablo. (…)

Todos estamos invitados a ser santos en la Iglesia del Señor Jesucristo por la gracia y nuestras obras-no importa en qué fase de desarrollo ni en qué parte de la Iglesia estemos. Todo lo que tienes que hacer es “levántate y anda” (Juan 14:31).

Cracovia, 8 de Abril de la Pascua del 2012

 Notas:

 [26] Cf. por ejemplo declaran sobre este asunto por dos provinciales jesuitas en los Estados Unidos, F. John Whitney S.J.; de Oregón, y F. Gerald Chojnacki S.J. de Nueva York, que publicaron también en diarios polacos: M. Gadzinski, Gej to nie ksiadz [Un homosexual no es un sacerdote], publ. Gazeta Wyborcza; 1-2 de octubre de 2005, p. 2. La propaganda homosexual en la iglesia alemana se ilustra particularmente bien por el ejemplo del monasterio dominicano en Braunschweig. Cf. : http://www.dominikaner-braunschweig.de/Kloster/Homosex/Homosex.html

[27] Cf. J. McNeill, The Church and the Homosexual, publ. Kansas   City 1976.

[28] Cf. R. J. Neuhaus, Rozejm roku 2005? [La tregua de 2005?]; op. cit., p. 15.

[29] Cf. e.g.. J. Prusak, Milosc czy potencja [Amor o Potencia], publ. Tygodnik Powszechny; 24 de octubre 2004; Manifest teologiczny [Manifiesto Teológico], publ. Tygodnik Powszechny; 16 de diciembre de 2005; Inni inaczej. O prawie homoseksualistów do bycia zrozumianymi [Desafiado por lo contrario. Sobre el derecho de los homosexuales a ser comprendido] publ. Tygodnik Powszechny; 25 (2919) 2005, pp. 1 and 7; Norma i kultura [Norma y Cultura], publ. Tygodnik Powszechny; 31 de enero de 2012. Lo que es pérfido y peligroso y engañoso en los esfuerzos F. Prusak es que él trata de dar la impresión de que él solo en la Iglesia comprende mejor y acepta a los homosexuales de la manera correcta. La verdad es, sin embargo, que lo único que les puede ayudar es guairlos a enfrentar la verdad, proporcionándoles asistencia terapéutica para superar sus tendencias. Esto es lo que hacen los que realmente trabajan para su beneficio.

[30] Cf. J. Prusak, Inni inaczej, op. cit. and id., Zgadzamy sie nie zgadzac [Estamos de acuerdo en no estar de acuerdo], publ. Tygodnik Powszechny; 27 (2921) 2005, p. 6; Homofobia Camerona niebezpieczna, takze dla Kosciola [La homofobia de Cameron es peligrosa incluso para la Iglesia], an interview with K. Wisniewska, publ. Gazeta Wyborcza; 19 de mayo del 2009; O homoseksualizmie przed Msza [Homosexualidad antes de la Misa], an interview with R . Kowalski, publ. Gazeta Wyborcza; 28 de septiembre de 2009; J. Prusak, Lawendowa historia Kosciola [Historia color lavanda de la Iglesia], publ. Rzeczpospolita; 26 de marzo de 2012, s. 3. Cf. also F. T. Bartos OP, Kosciól gejów nie odrzuca [La Iglesia no rechaza a los homosexuales], publ. Gazeta Wyborcza; 11-12. de diciembre de 2005, p. 4 and id., Homoseksualizm w publicznej debacie [Homosexualidad en el debate público], publ. Gazeta Wyborcza; 25-26 de junio de 2005, p. 29.

[31] Cf. K. Wisniewska en una entrevista con J. Prusak, Instrukcja ma luki [La Instrucción tiene grietas], publ. Gazeta Wyborcza; 30 de noviembre de 2005, p. 11.

[32] Cf. F. Jacek Prusak SJ, Lawendowa historia Kosciola, [La historia color lavanda de la Iglesia] op. cit. p. 3.

[33] Cf. D. Oko, Wokól sprawy Drewermanna [El caso Drewermann], (co-autor con with J. Bagrowicz), publ. Ateneum Kaplanskie; 4 (500) 1992, pp. 102-114; Sprawa Drewermanna czyli “Luter dwudziestego wieku” [El caso Drewermann’s o el Lutero del Siglo XX], publ. Tygodnik Powszechny; 51 (2267) 1992; Falszywy prorok. W odpowiedzi Tadeuszowi Zatorskiemu [Falso profeta. En respuesta a Tadeusz Zatorski], publ. Tygodnik Powszechny; 7 (2275) 1993.

[34] F. J. Augustyn SJ, Koscielna omerta; op. cit.

[35] En los últimos dos años se han llevado a las cortes varios casos de abuso sexual de menores, algunos perpetrados por mujeres en el ámbito escolar. El caso más sonado es el de Jerry Sandusky, que fuera por muchos años entrenador deportivo de Penn State University. NOTA DEL EDITOR.

[36] Cf. Benedict XVI, Light of the World, op. cit., p. 30.

[38] Hay que añadir aquí que la falta de disciplina de los clérigos que viven una vida indecente, sobre todo si ocupan cargos importantes, es parte de un problema mayor en la Iglesia, es una debilidad y un pecado que es de carácter estructural. Lo mismo se aplica a los párrocos que tienen concubinas. A pesar de que estos hechos son de conocimiento público, los malhechores ni siquiera tratan de ocultarlo demasiado, nada cambia. A veces, sus superiores se excusan diciendo que no hay pruebas irrefutables. En cualquier caso, es evidente la necesidad urgente de desarrollar instituciones que se ocupen de la disciplina de la vida religiosa. Necesitamos más gente como el P. Charles Scicluna y oficinas como la suya. Una Iglesia que hace que estas altas demandas del mundo, debe, ante todo, exigirse a sí misma el cumplir con ellas. La Iglesia no puede ser expuesta al ridículo. Las fuentes de un mal que es tan grande que no puede ser tolerado por tanto tiempo-sobre todo viendo que está tomando un cariz cada vez peor. Benedicto XVI, dice que una de las fuentes fundamentales de la mar de iniquidad que ha inundado la Iglesia de Irlanda fue el abandono de las funciones penales de Derecho Canónico, porque “Así la conciencia de que el castigo puede ser un acto de amor dejó de existir. Esto condujo a un extraño oscurecimiento de la mente, incluso en personas muy buenas “. (Benedicto XVI, Light of the World, op. cit., p. 26.)

[39] Al ayudar a las víctimas de abuso sexual, uno debe asegurarse de tener pruebas. Asegúrese de que la víctima sea examinada por un médico, inmediatamente grabe en vivo el testimonio de la víctima y testigos. Es importante, porque a veces incluso los más perjudicadas retiran sus testimonios-a causa de la vergüenza, el oportunismo, el miedo al agresor y a sus aliados de los que puede ser dependiente o a los que puede estar subordinado en muchos aspectos. Los casos penales deben ser reportados a la policía y al fiscal, no sólo a las autoridades de la Iglesia. En otros casos, un primer intento debe hacerse de resolverlos dentro de la Iglesia local. Si la situación local es muy mala, se debe buscar ayuda de la Santa Sede, pero asegurándose de que la solicitud sea recibida por una persona adecuada y confiable-una de las mejores personas es el Padre Charles Scicluna. Escríbale en italiano o en inglés y vale la pena comprobar fehacientemente si recibió los documentos. Él sabrá qué hacer con el problema. Cualquier abuso infligido a un menor de 18 años de edad por un clérigo debe ser reportado a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

[40] Cf. el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2003 Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimientos legal de las uniones entre personas homosexuales, en la que Juan Pablo II y el Cardenal Ratzinger al unísono indicaron que “todos los católicos están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales” (Sección 10), y criticar la ideología detrás de estos intentos. Cf. ver también Juan Pablo II, Pamiec i tozsamosc [Memoria e Identidad], Cracovia 2005, p. 20. El beato Juan Pablo el Grande condenó repetidamente la homosexualidad, llamándola un “Comportamiento desviado, inconsistente con la intención de Dios” (1994), una “lamentable perversión” (1999); también dijo que “los actos homosexuales son contrarios a las leyes de la naturaleza” (2005).

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Enlace al texto completo del artículo.

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29.10.14

(53) El huracán de la Homoherejía (I)

“Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros”(I Juan 2,18-19)

Compartimos con los lectores un artículo del sacerdote polaco Dariusz Oko, sobre el avance de la homoherejía en el mundo y el seno de la Iglesia.padreOko

San Ignacio, cuando habla del discernimiento de espíritus, y todos los santos y autores espirituales serios que se refieren a ello, fieles al propio Evangelio, llaman la atención sobre una característica primordial del ángel caído, que es la astucia. Astucia que no sólo emplea en su ataque a los hijos de Dios, sino por supuesto, en su gobierno del mundo como príncipe que es de éste, y por supuesto, en sus múltiples avanzadas contra la Iglesia de Cristo, junto a todos los “hijos de las tinieblas”, ya sea dentro y fuera de Ella. Por eso, sin duda, Nuestro Señor nos exhorta una y otra vez a la vigilancia (las vírgenes prudentes; la muerte que llega como ladrón; el no descuidar la casa que ha sido desalojada de “intrusos”, porque si regresan, volverán con redobladas energías; el mirar que el enemigo ronda “como león rugiente”, etc.). Entonces, no debería sorprendernos que a través de la historia se hayan producido tremendas tormentas precisamente por falta de vigilancia y subestimación de lo que creemos inofensivo.

Así, cuando Ntra. Señora les advirtió a los pastorcitos en Fátima el peligro que representaba Rusia al punto de poder hacer desaparecer países enteros, pudo parecer a muchos inverosímil y francamente increíble. Del mismo modo, muchas naciones europeas han desestimado irresponsablemente, durante décadas, la amenaza que representa el Islam, con planteos pseudoecuménicos, como si en una bolsa de gatos se pudieran colocar semáforos para una “pacífica convivencia”.

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17.10.14

(52) Nada nuevo bajo el sol: en toda la tierra, Dos Banderas

Hace unos días ha tenido lugar en nuestro país el 29º Encuentro de Mujeres Autoconvocadas (léase manipuladas), en que como es costumbre, han producido una serie de desmanes, atropellos, manifestaciones blasfemas, de lo que cierta gente aún considera “libertad de expresión”, y que ya hemos comentado extensamente en otras ocasiones. Una vez más, muchos católicos y personas de buena voluntad no dan crédito a sus ojos y se preguntan si se han abierto de par en par las puertas del infierno, frente a expresiones de encendido odio a la vida y a la fe (que corren juntas, se admita o no).

A esta altura, no es ocioso recordar que no se trata de hechos aislados, o de manifestaciones espontáneas de grupos de almas desnortadas, sino que cada vez es más patente la existencia de dos ejércitos enfrentados e irreconciliables; dos banderas, de las que San Ignacio habla al comienzo de la Segunda Semana de los Ejercicios Espirituales, y que el padre Alfredo Sáenz s.j. glosaba de un modo colorido:

“Fue primero Satanás el que plantó cara a Dios en el paraíso terrenal, y se hizo con la victoria. Pero Dios agarró el guante, y le sentenció al enemigo:

- Voy a mandar Uno que te machacará la cabeza.
¿Y qué hizo Jesucristo, el Hijo de Dios? Se le enfrenta a Satanás y lo derrota con la Cruz. La victoria de Satanás en el paraíso fue grande; pero fue más grande la de Jesucristo en el Calvario. La guerra sigue, porque no acabará hasta el final del mundo, y continúan enfrentados Jesucristo y Satanás.
Viene ahora el planteamiento magnífico de Ignacio de Loyola, que había sido militar y entendía en estrategia bélica.
Satanás planta sus reales en el campamento de Babilonia, donde todo es desorden, confusión, arrogancia, y se sienta soberbio en un trono de fuego y de humo pestilente. A sus órdenes, muchos demonios y todos los malos que se ponen a su disposición, a los que da la orden:
- ¡A esparcirse por el mundo y a perder a todos los hombres, arrebatándoselos a Dios y lanzándolos a nuestro infierno!… ¡A meter el orgullo en todos los cerebros y en todos los corazones con ansia de dinero, de placer, de dominio! ¡El mundo es nuestro y ha de estar rendido a mis pies!…
Este es el ejército que milita bajo la bandera de Satanás. Terrible, espantoso, repugnante…
¿Y Jesucristo?… Según Ignacio de Loyola, ha establecido su cuartel general en Jerusalén, “ciudad de paz", y su Comandante en Jefe, el más bello entre los hombres, es humilde, sencillo, afable, amoroso, encantador…, pero con una mano de hierro contra Satanás. Y arenga también a los suyos:
- ¡A esparcirse por todo el mundo! ¡Que no haya un solo rincón en el que no entre mi Cruz y con ella la salvación! ¡A conquistar a todos los hombres para llevarlos a Dios y meterlos en su Gloria, la que yo les he conquistado con mi sangre! Con la pobreza, la humildad, la pureza, la mansedumbre, el amor…, haremos a todos los hombres míos para llevarlos a mi Padre. ¡A luchar con valentía! ¡Fe en la victoria, y fe en mi Reino que no tendrá fin!…
Este es el ejército que milita bajo la bandera de Jesucristo. Bello todo a más no poder…
Dos Jefes y dos ejércitos, Jesucristo y Satanás, enfrentados en una guerra feroz y sin cuartel. Un ejército y otro no se toman un día de tregua, y los dos bandos se disputan el terreno palmo a palmo. (…)

Porque cada uno se pregunta: -¿A quién pertenezco? ¿Por quién me declaro?… Cada persona en particular, como los hombres en su conjunto, en grupo, se declaran por uno u otro beligerante, ya que no caben los neutrales. ¿Por Jesucristo o por Satanás?
El demonio no perdona al hombre, destinado a la gloria que él perdió miserablemente. Llevado de su odio a Dios y de su envidia al hombre, está empeñado en que no pertenezca a Dios ninguno de nosotros.

Pero Jesucristo está empeñado también en ganarse a cada uno de nosotros, rescatado y comprado a costa de su propia sangre.”

En efecto, aunque como siempre “no hay peor ciego que quien no quiere ver”, tal como conocemos la comunión de los Santos, es preciso tener en cuenta la existencia de cierta misteriosa unión, concierto (que no llamo comunión, para no ensuciar este término) y “ayuda mutua” entre los súbditos del mundo, de la carne y del príncipe de este mundo, que como padre de la Mentira, sabe ser camaleón y avanzar así desde diferentes frentes. Por eso aún la Iglesia militante y peregrina, no está exenta de tener miembros que sirvan a uno u otro reino, pues sabemos que este es el tiempo del trigo y la cizaña. El 13 de octubre de 1973, Nuestra Señora advertía en Akita (cuyos mensajes fueron considerados dignos de fe y continuación de los mensajes de Fátima, por el Card. Ratzinger en 1988):

  La obra del demonio se infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros…iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor".

No es nuestra intención plantear aquí un esquema maniqueo, no, sino llamar la atención sobre la profunda relación –a menudo soslayada- entre todo lo que se opone sistemáticamente al reinado de Cristo. ¿Conspiranoia? No. Sentido de orden, y rechazo del absurdo y del capricho. Pues entre los siervos del caos, mal que les pese, también hay jerarquías, remotas y próximas, y no caben “piezas sueltas” que carezcan de sentido en el plan providente de Dios. El combate en el fondo nunca es con personas de carne y hueso…

Comprender aquellas relaciones tal vez ayude a muchos a recordar que no hemos sido llamados a la vida para sentarnos a tomar mate “mirando pasar la vida” o leyendo las noticias, sino para tomar una de esas banderas, para ser frío o caliente, pues como decía Donoso Cortés,

“Y no me digas que no quieres combatir; porque en el instante mismo en que me lo dices, estás combatiendo; ni que ignoras a qué lado inclinarte, porque en el momento mismo en que eso dices, ya te inclinaste a un lado; ni me afirmes que quieres ser neutral, porque cuando piensas serlo, ya no lo eres; ni me asegures que permanecerás indiferente, porque me burlaré de ti, comoquiera que al pronunciar esa palabra ya tomaste tu partido.

     No te canses en buscar asilo seguro contra los azotes de la guerra, porque te cansas vanamente; esa guerra se dilata tanto como el espacio, y se prolonga tanto como el tiempo. Sólo en la eternidad, patria de los justos, puedes encontrar descanso; porque solo allí no hay combate; no presumas, empero, que se abran para ti las puertas de la eternidad si no muestras antes las cicatrices que llevas; aquellas puertas no se abren sino para los que combatieron aquí los combates del Señor gloriosamente, y para los que van, como el Señor, crucificados.”                                

Por el contrario, tal vez una de las mejores conquistas del individualismo contemporáneo sea el haber atomizado a tal punto las conciencias, que nadie se siente demasiado responsable del otro. “¿Por qué tengo que pagar yo los platos rotos del vecino?”; “¿por qué tengo que cargar su Cruz, si no tengo nada que ver con este Hombre?”…

El cáncer de un pensamiento fragmentario, de especializaciones profesionales hasta el ridículo en que el experto en roscas de tornillos no es capaz de comprender el mecanismo que los integra, hace posible que a veces el ciudadano medio sea un perfecto idiota (mirando su sentido etimológico, del gr. idiotes, referido a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos sino sólo de sus intereses privados), más fácilmente utilizable para servir de obstáculo al reinado de Cristo. Todo el que profiera en uno y otro campo el “non serviam”, creyendo cuidar su propia conveniencia, en realidad se postra ante las plantas de quien primero lo ha dicho en la historia. Si se establecen relaciones convenientes, se comprende mejor la realidad, y se es un poco más capaz de responder a ella.

Tal vez, si Simón de Cirene no hubiera tomado la Cruz de Cristo, otro lo hubiese hecho… O no. Pero el caso es que a veces, Nuestro Señor sale al paso de nuestra vida, ineludible, y hay que responder.   Decía al respecto Anacleto González Flores, mártir cristero: “Hoy debemos darle a Dios fuerte testimonio de que de veras somos católicos, mañana será tarde, porque mañana se abrirán los labios de los valientes para maldecir a los flojos, cobardes y apáticos“…

Por supuesto que el precio de esa respuesta puede ser la soledad, el desprecio del mundo, la pérdida de los bienes, y hasta de la vida, pero es preciso tomar una bandera. Que en muchos casos, pasa por pronunciar una palabra. Una palabra luminosa, que fortalece, confirma y anima al rebaño.  Así, por ejemplo, dirá San Gregorio Magno, gran Papa, en su Regla pastoral:

El pastor debe saber guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de modo que nunca diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar. Porque así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente lleva al error a quienes pudieran haber sido adoctrinados… Con frecuencia acontece que hay algunos prelados poco prudentes, que no se atreven a hablar con libertad por miedo de perder la estima de sus súbditos; con ello… no cuidan de su grey con el interés de un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario, pues callar y disimular los defectos es lo mismo que huir cuando se acerca el lobo”.

Definirse. Decir sí o no. Y si uno no se define, sencillamente lo van definiendo “las circunstancias”, pues sabemos que “de Dios nadie se burla”, y que vomitará a los tibios.

Benditas sean, pues, las circunstancias actuales, que nos van mostrando algunas definiciones muy claras entre palabras más que oscuras, como las del Card. Kasper, Schönborn, y cia., en este bendito Sínodo que arrancará lágrimas de sangre a más de un buen pastor fiel, acrisolando su fidelidad, definiéndose sin dobleces, en servicio a su grey hambrienta de verdad.  ¡Qué consuelo darán al Corazón de Jesús y de María, si es tanto el que nos dan a nosotros con su coraje los Burke, Sarah, Cipriani, Ruini, Reig PlaOjalá que el Señor les conceda, como a Sta. Teresa, la gracia sobre todas las gracias: la de morir hijos de la Iglesia, coronando su celo.

Dios nos libre de la tentación de buscar descanso antes de tiempo. ¡A tomar las banderas, pues!  Nuestro Señor no está distraído, y cuidará de su Esposa hasta el fin de los tiempos.

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19.09.14

(51) San Pelayo mártir, defensor del orden natural ante el Islam y la homosexualidad

Corte Abderraman III

Ante cada flagelo, ya sea éste físico, moral o doctrinal, Nuestro Señor suscita a través de sus santos, los estandartes y luceros que fortalecen a su Iglesia en el combate, y para las almas sencillas son como las rocas donde asirse para que no las arrastre la corriente. Los santos no son figuras decorativas, no; son nuestros benditos cirineos, muy concretos. ¿Cómo no acudir a San Pío X para desentrañar las penumbras del modernismo y cómo no ir a San Agustín para “vacunarnos” contra pelagianismos de toda laya? ¿Cómo no pedir a Sta. Catalina de Siena un amor y celo recto por la Iglesia, o a Sta. Teresita para curarnos de tentaciones de cuño jansenista? Ante la abominación del aborto, la Divina Providencia nos ha regalado últimamente a Sta. Gianna Beretta Mola, a la Madre Teresa de Calcuta, y a otras varias madres ejemplares, como Chiara Corbella, que aún no han sido elevadas a los altares pero que han dejado una huella más que luminosa en la defensa de la vida.

Viendo entonces la cantidad de aberraciones que presenciamos en la “dictadura gay”, o al oír y leer argumentos tan absurdos como los de un sacerdote que se atreve a hablar de amor al bendecir el pecado contranatura, pensamos que es hora de desempolvar de la memoria católica a este santo joven español, quien precisamente derramó su sangre en protesta ante las insinuaciones perversas de los enemigos de la Cruz . Su testimonio es doblemente elocuente en estos momentos en que los cristianos cautivos y martirizados son noticias “frescas", y en que la imposición de la cultura gay se expande como mancha de petróleo sobre las conciencias débiles.

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14.09.14

(50) La Exaltación de la Cruz y la Mater Dolorosa, causa de nuestra alegría (desgranando el Stabat Mater)

iconocalvar.

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.

Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

El horror contemporáneo a la Cruz es radiografía de la debilidad de una civilización, que es como un cuerpo que  ha renunciado a su esqueleto.

Unos amigos que tienen un local de artículos religiosos, no saben ya qué cara poner cuando le piden “cruces que no den idea de dolor”, o “por favor, que no se vea a Jesús sufriendo”, o “lo más bonitas posibles, para disimularla”…

De un lado y otro de las ideologías mundanas, se argumenta falazmente contra la presencia de cruces en lugares públicos, pero tal vez lo más doloroso es el intento de eliminación de la cruz por parte de los mismos cristianos, que hasta con subterfugios teológicos, pretenden desplazarla defendiendo la eutanasia, la desobediencia al Magisterio, la dispensa de los votos, y justificando, en fin, todo tipo de infidelidades porque han descubierto la pólvora:“hay que admitir que todos somos pecadores”. Por eso mismo, justamente, bendita sea la Cruz, “porque por  tu Santa Cruz redimiste al mundo”.

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8.09.14

(49) Nuestros hijos y el canto de las “sirenas Violettas”…

“Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo impidáis

porque el Reino de los Cielos pertenece a quienes son como ellos” (Lc.18,16)

violettyCo.

Hay padres y educadores a quienes si uno les pregunta, manifiestan cierto interés, hasta entusiasta, en que sus hijos vayan al Cielo. Y si uno les dice que para ir al Cielo, sus hijos deben cumplir los mandamientos, todavía asienten, sin mucha réplica.

Pero cuando uno toma uno por uno los mandamientos, y señala la necesidad de que los niños empiecen a vivir cotidianamente en un ambiente que posibilite esa vida cristiana (de esto se trata), y se advierte que eso conlleva una renuncia a actitudes, gestos, modas, diversiones que no tienen nada que ver con el Evangelio… la cosa se pone más “peliaguda”, y se empieza a fruncir el ceño.

No robar y no matar está muy bien, pero…si uno “tiene que” faltar a misa por algún otro “compromiso familiar” algún domingo…”¡Dios no va a ponerse en contra de la familia!¡la tía quiere que estemos temprano para almorzar”

Y si los chicos de hoy van a bailar habitualmente con sus amigos…y el tipo de bailes que se estila es inexorablemente provocativo y hasta groseramente insinuante sexualmente, “¡bueno, es lo que se usa, la nena no puede quedarse arrinconada!”

Y si las jóvenes suelen vestirse hoy de un modo muy “científico” (es decir, promoviendo el uso del microscopio para ver sus prendas)…”¡no podemos pretender que salgan como monjas!”

Y si mañana tienen que recurrir a la mentira o al robo (eufemísticamente llamado coima) para salir adelante en ciertos momentos de la vida…”¡uno no puede vivir en una burbuja!”

Y la verdad es que como padres, nadamos entonces en la hipocresía, enseñando a nuestros hijos a hacerlo en todos los estilos, hasta para competir en las Olimpíadas.

No es verdad que nos importe tanto que nuestros hijos vayan al cielo, si desde la preadolescencia no nos esforzamos en impregnar su  ambiente y costumbres con la lógica del Evangelio, que -hay que decirlo con todas las letras- es una lógica diametralmente opuesta a la del mundo. No es la lógica de la conveniencia, ni de la moda, ni del éxito fácil, ni del aplauso. Y no puede carecer, por supuesto, de la Cruz. Para nosotros, como padres,  y para ellos.

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3.09.14

(48) Ante ecumaniáticos e idólatras, el mástil de la Cruz

cruzenbruma

“No, Venerables Hermanos, no hay verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana,
que por amor a Dios y a su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, abraza a todos los hombres,
para ayudarlos a todos y para llevarlos a todos a la misma fe ya la misma felicidad del cielo.
Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia,
 lejos de ser un progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización.”
(S.Pío X, Notre charge apostolique)

Ya se sabe que el sistema demoliberal es un circo que sirve de pantalla a todos los abusos y atropellos, siempre que se esgrima convenientemente el banderín de la libertad. No me detendré aquí en el abismo que separa la concepción de libertad cristiana (que no es un fin en sí misma sino un medio, orientado a un bien objetivo y verdadero) y la que tiene de ella el liberalismo, que con matices, podemos sintetizar en un mayor o menor desprecio del bien común, la caridad y la justicia, para que el egoísmo y las pasiones reinen a sus anchas. Y como las pasiones son ciegas, uno nunca sabe hacia qué remotos horizontes de estulticia y ridiculez puedan conducirnos si las divorciamos del Bien y la Verdad. Hoy puede llevarnos al “matrimonio” con las libélulas o con la torre Eiffel; mañana a la proclamación de los DCM (derechos civiles de los moluscos), o a la incineración forzada de los que tienen improductivo el brazo izquierdo, o a la educación obligatoria y universal del “reggaeton”… Pero la  risa deviene llanto cuando los que promueven ese tipo de “cultura” se dicen católicos sin que nada les haga cosquillas.

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