23.08.16

(127) Sobre la Gracia y el Libre Albedrío -Mérito y culpa; misericordia y Justicia- (S.Bernardo de Claraval) -III

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Cerramos esta serie con la publicación de la tercera y última parte de este Tratado, en que se detiene a considerar el tema del mérito y la culpa, refiriéndose especialmente, en un comienzo, a los mártires y los apóstatas.

Encomendamos a María Reina y al Santo Abad el fruto de esta obrita en cada uno de los lectores.

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TRATADO DE LA GRACIA Y EL LIBRE ALBEDRÍO (S.Bernardo de Claraval) -III

Capítulo 37

§ 1 Otras veces parece decirnos la Escritura todo lo contrario: A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo le arrastra y le seduce. EL cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma la mente pensativa. O, como dice el Apóstol: Siento en mis miembros otra ley que repugna a la ley de mi mente, y me encadena a la ley del pecado, que está en mis miembros. Todo esto puede interpretarse como una coacción de la voluntad, por la que se le priva de la libertad. Sin embargo, por muchas que sean las tentaciones interiores y exteriores, la voluntad siempre permanece libre en cuanto a la libertad de elección, y siempre es libre  para juzgar y consentir. Por lo que se refiere a la libertad de deliberación o de complacencia, al tener que luchar contra la concupiscencia de la carne y las miserias de la vida se siente menos libre. Pero nunca es mala mientras no consienta en el mal.

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20.08.16

(126) Sobre la Gracia y el Libre Albedrío (S.Bernardo de Claraval) -II

BernardusEn su fiesta, ofrecemos la II Parte de este interesante tratado del abad de Claraval, cuya sombra se proyecta sobre todo el siglo XII, impulsor de la Orden Cisterciense en Europa y a quien también se conoce como el citarista de María.

Glorioso San Bernardo, Doctor Melifluo, caballero trovador de las glorias de la Virgen Madre, te rogamos nos asistas y aconsejes como lo hiciste en Claraval con tus primeros hijos, a fin de que, meditando tus enseñanzas e imitando tus virtudes, lleguemos algún día a contemplar contigo la gloria en la eternidad.  Así Sea.

Oración:“Dios nuestro, que hiciste que el abad san Bernardo, encendido en el celo de tu Casa, no sólo ardiera en tu amor, sino que resplandeciera en tu Iglesia para iluminarla en tiempos de confusión, concédenos, por su intercesión, que, animados de ese mismo espíritu, vivamos siempre como auténticos hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo”.  Amén 

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TRATADO DE LA GRACIA Y EL LIBRE ALBEDRÍO (S.Bernardo de Claraval) - II

Capítulo 12

§ 1  Más adelante trataremos la cuestión de si el primer hombre gozó de todo esto. En cambio, sí estamos seguros de poseerlo cuando, por la misericordia de Dios, alcancemos lo que pedimos en la oración: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Esto acaecerá cuando lo que hoy es natural en toda criatura racional, es decir, el albedrío -libre por esencia de toda clase de coacción- se dé también en los elegidos -como ya sucede en los ángeles- y vivan plenamente seguros de no pecar, preservados también de toda miseria.

§ 2   Y con la experiencia de esta triple libertad sabrán lo excelente, agradable y perfecta que es la voluntad de Dios. Mientras llega esto, el hombre sólo posee plena e íntegramente la libertad  de juicio. La libertad de deliberación es siempre limitada, incluso en los hombres espirituales, que han crucificado sus bajos instintos con sus pasiones y deseos, y en cuyo ser mortal no reina ya el pecado. Si no reina se debe a la libertad de deliberación. Y si no ha desaparecido por completo el pecado, está cautivo el libre albedrío.

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17.08.16

(125) Sobre la Gracia y el Libre Albedrío (S.Bernardo de Claraval) - I

BernardusCuando hay tormentas, o la visibilidad no deja ver bien los faros…Dios nos pone las estrellas como guía. También en tiempos de neblina doctrinal, leer a los santos comporta un verdadero gozo, consuelo y fortaleza.

Así, pues, he pensado en honrar al gran Abad de Claraval en este mes –celebramos su fiesta el 20 de agosto-, publicando aquí -en tres partes- uno de sus pequeños tratados, que hoy conviene meditar, aprovechando su estilo paternal y pedagógico, de esta materia fundamental.  Mientras tanto, le encomendamos una y otra vez la Iglesia y nuestra fidelidad; que mientras algunos queman incienso ya a Pelagio o a Lutero, nosotros sostengamos la doctrina católica hasta la muerte, por intercesión de María, Reina de todos los santos.

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TRATADO DE LA GRACIA Y EL LIBRE ALBEDRÍO (S.Bernardo de Claraval)

PRÓLOGO

§ 1  Con la ayuda de Dios, he acabado como he podido el tratado sobre la gracia y el libre albedrío, que recientemente me propuse escribir, en las circunstancias que tú conoces. Me temo haber  expuesto sin la debida competencia temas tan profundos, o haber repetido inútilmente lo que ya tantos han explicado. Por eso, léelo tú primero si te parece, y a solas; no sea que, si se publica, transcienda la osadía del autor y no edifique la piedad del lector. Y si crees que merece publicarse, no tengas reparo en corregir lo que creas está mal expresado, y explícalo en otros términos, breves y claros a la vez. O indícame lo que debo corregir. De este modo participarás de aquella promesa de la Sabiduría: los que me explican, poseerán la vida eterna.

Capítulo 1

§ 1   Un día, hablando en público, ensalzaba la acción de la gracia de Dios en mí. Reconocí que ella me predispone hacia el bien, me hace progresar y me da la esperanza de alcanzar la perfección. Uno de los presentes me preguntó: ¿Qué haces tú, o qué recompensa esperas, si todo lo hace Dios? -¿Qué me aconsejas?-, le respondí yo.

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15.08.16

(124) Hiroshima y Nagasaki: un espisodio de la Guerra que continúa...

cruzhiroshimaCuando uno se va acostumbrando a recibir noticias sobre individuos que celebran decapitaciones e incineraciones humanas como quien hace un brindis,  nos preguntamos si hay algo peor; si habrá algo que pueda superar el nivel de horror del que son capaces esos personajes.

Pero aquí hay una gran amnesia e hipocresía… Ante cada nuevo atentado que se adjudican los grupos musulmanes, nos rasgamos las vestiduras como si la amenaza que se cierne sobre Occidente viniera a entorpecer la “pacífica convivencia” del mundo presuntamente civilizado. Se anatematiza el terrorismo, focalizando la cuestión en oriente, como si hubiera que encapsular un virus, para que no cunda la epidemia… Y se olvida que occidente -precisamente por haber dejado de ser cristiano- hace rato que está engangrenado, y lógicamente, cuanto más enfermo y corrupto está un cuerpo, más susceptible es de ser comido por las moscas y gusanos. ¿El problema son las moscas? No; la gangrena. Problema mayúsculo, cuando hace décadas que da muestras de su avance, y se prefiere mirar para otro lado, festejando como enajenados los progresos (sic)… de la infección. ¿Quiero minimizar con esto el avance islámico? En absoluto; pero pienso que esto es sólo una consecuencia de nuestra desidia.  O dicho en otras palabras, este es sólo un nuevo episodio de una guerra-amenaza mayor, que podemos decir que es siempre la misma…Pero ya no se la reconoce como tal.

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26.07.16

(123) Peregrinación "Nuestra Señora de la Cristiandad"

NSCLas iniciativas exteriores sólo tienen sentido en la medida que son expresiones de un profundo compromiso que nace en el corazón de las personas.(…) Lo digo sobre todo a los jóvenes, ante los cuales la vida se abre como un camino rico de sorpresas y de promesas. Lo digo a todos: ¡Vayamos tras las huellas de Cristo!” (Juan Pablo II, 29-6-1999)

"El impulso hacia la fe cristiana, el comienzo de la Iglesia de Jesucristo, fue posible porque existían en Israel personas que no se contentaban con lo acostumbrado, sino que miraban lejos buscando algo más grande" y "ya que su corazón esperaba, pudieron reconocer en Jesús a aquel enviado por Dios ". (Benedicto XVI, 8,IX,07)

 

Cuando una civilización está siendo minada desde sus propios fundamentos, en su misma fe, en la familia, en la educación, en el orden natural, hay varios tipos de respuestas. Entre éstas, una indispensable, segura, eficaz siempre, es sin duda la plegaria y la penitencia, que se amalgaman maravillosamente en la práctica de las peregrinaciones.  Éstas son, en efecto, oportunidades privilegiadas para vivir y renovar la súplica y esperanza de un pueblo a través de sus dimensiones esenciales, como nos recuerda la Iglesia, y se colige a través del legado de la Tradición y la Sagrada Escritura.

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13.06.16

(122) Frutos amargos de "Amoris Laetitia": recomendación de "sacrilegios discretos", o la perversión de las conciencias

Hostias ConsagradasHay quienes consideran que cuando uno se topa con un documento como Amoris Laetitia, plagado con numerosas ideas equívocas, lo mejor es mirar para otro lado, creyendo así contribuir a que se lo “lleve el viento”, sobre todo teniendo en cuenta que un considerable porcentaje del texto no constituye propiamente Magisterio, como claramente han señalado ya muchas voces autorizadas.

Antes de que algunos suspicaces pregunten si no reconozco los bellos y elocuentes pasajes de la exhortación que celebran la alegría del amor, les digo que sí, claro. Reconozco también lo delicioso que es un gran pastel de chocolate y frutilla, pero si tiene “sólo una pequeña dosis” de cianuro, les respondo “paso, gracias, prefiero fruta".

Desde su aparición, en efecto, se han advertido numerosos puntos que requieren una cuidadosa y urgente rectificación, ya sea por expresiones de una terrible ambigüedad y errores, como por las graves consecuencias que se siguen de su aplicación. Sobre una de las más alarmantes, nos interesaría reflexionar hoy.

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21.05.16

(121) Sobre la modestia en los templos, y una presunción diabólica

“No pedimos a los obispos que sean todos varones santos;

les pedimos solamente que parezcan varones.” P. Castellani

vestIglesiaA medida que pasa el tiempo, se hace cada vez más patente el martirio que representa para cualquier católico el querer permanecer fiel a las enseñanzas de la Iglesia, y sobre todo, el anunciarlas.

Pero lo más lacerante es, sobre todo en Occidente, que este martirio lo vamos viviendo no sólo de cara al mundo, siempre hostil a la Cruz, sino también frente a quienes más deberían alentarnos y fortalecernos en el testimonio.

Días atrás, ha puesto el dedo en la llaga una noticia ante la cual gracias a Dios, ha habido reacciones con sentido común, pero no fueron las más numerosas ni publicitadas. El “marco” de la situación nos lo brinda con notable fidelidad en este mismo portal un feligrés de la comunidad parroquial San Isidro Labrador, en Lima, Pcia de Bs. As.. Su párroco, el p. Carlos Scarlata, visiblemente, harto -como tantos cristianos- de presenciar un desfile de impudor en su parroquia, optó por explicitar gráficamente el modo en que se debería tratar de acceder a la casa de Dios. La crucifixión mediática no se hizo esperar, porque…¡la Moda, señores!, ¿cómo va a osar un insignificante sujeto -sobre todo si es católico- poner en tela de juicio nada menos que a la Moda, la intocable, la infalible, la “divina”?? 

Me ha parecido útil volver sobre esta noticia porque las “semillas” sembradas van germinando aquí y allá, más allá de lo anecdótico.

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