5.03.15

(309) Liturgia –29. Liturgia de las Horas, 5. Es oración vocal

libro de rezos-manos

–Mire usted, y perdone, pero yo pienso que la oración vocal es una forma de oración muy pobre.

–Pues permítame que le diga con todo respeto, pero también con toda sinceridad, que es usted un hereje.

La Liturgia de las Horas es toda ella un conjunto de oraciones vocales. Esto ha de decirse de toda la sagrada Liturgia de la Iglesia, como ya lo señalé en otro artículo de esta serie (272). Pero las Horas lo son de un modo especial. Por eso conviene que consideremos qué es la oración vocal, cuáles son sus valores fundamentales y cómo debe hacerse. Quien desprecie la oración vocal, tendrá que despreciar la Liturgia de las Horas, y en general toda oración litúrgica. Y eso es muy grave.

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28.02.15

(308) ¿Hay que «deconstruir» el lenguaje católico sobre la fe y la espiritualidad?

Casa Ejercicios, Ariccia

–Perdone, pero ya Luis Fernando ha publicado en su blog un post sobre las declaraciones del P. Secondin.

–Bueno, no lo sabía. Voy a verlo… (Vuelto ya). Nada… Ni comparación con el mío.

El padre Bruno Secondin, carmelita, profesor en la Universidad Gregoriana de Roma, ha predicado los ejercicios espirituales que el Papa Francisco, acompañado de la Curia, ha realizado en una casa de ejercicios de Ariccia, cerca de Catelgandolfo (22-27 febrero 2015). El P. Secondin es autor de muchos libros de espiritualidad y exégesis bíblica. Bajo el título de «Servidores y profetas del Dios vivo», ha centrado su predicación en la figura del profeta Elías.

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24.02.15

17.02.15

(306) En las tormentas de la Iglesia, alegres en la esperanza (I)

Brueghel, el Viejo, 1596

–Perdone, pero no veo yo muchos motivos para estar alegres en la esperanza.

–La Santísima Trinidad habita en usted como en un templo. Cristo le atrae con su gracia hacia el cielo, que está a la vuelta de la esquina… ¿Y no ve motivos para estar alegre en la esperanza?… Necesita leer lo que sigue.

–La Iglesia en la tierra está siempre en guerra con el mundo, precisamente para salvarlo de sus gravísimos errores y pecados. «El mundo entero yace bajo el poder del Maligno» (1Jn 5,19). Hay que combatirlo con la fuerza del Salvador para vencerlo y liberar a los hombres. «Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). Pero lo ha vencido porque lo ha combatido. «No penséis –dice Cristo– que he venido a sembrar paz en la tierra; no vine a sembrar paz, sino espada» (Mt 10,34).

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9.02.15

(305) De mártires, adúlteros y uniones homosexuales

Fra Angelico–Ya iba siendo hora ¿no?

–Comencé a escribir este artículo antes del 6 de febrero, memoria de los mártires de Nagasaki, pero no me han dejado terminarlo hasta hoy.

San Juan Bautista, poco antes de la muerte de Jesús, sufrió el martirio por denunciar públicamente el adulterio del rey Herodes Antipas, a quien le decía «que no le era lícito tener a la mujer de su hermano» (Mc 6,17-18; cf. Mt 14,3-12; Flavio Josefo, Antigüedades XVIII,2). Podría Juan haber callado, como lo hacían aquellos sacerdotes y fariseos de su tiempo, que «filtraban un mosquito y se tragaban un camello» (Mt 23,24). Pero no quiso callar, por mantenerse fiel a Dios, que le había elegido como profeta para hablar en Su nombre, y como precursor de Jesús, que vino al mundo «para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37). Nada hay en este mundo tan peligroso como afirmar la verdad y combatir el error, o mejor, los errores, que siempre son múltiples. El que lo hace se enfrenta contra el Príncipe de este mundo, el diablo, «que es homicida, mentiroso y Padre de la mentira» (8,44).

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