18.01.15

Siguiendo los pasos de San Pablo. ECCE ROMA!!! ( y 3ª PARTE)

NUEVO ARRESTO

Pablo regresa a Roma (67 d.C) y de nuevo se encontró bajo arresto. Por la segunda carta escrita a Timoteo nos enteramos que se halla de nuevo preso en Roma, en condiciones muy diferentes de las de su primera detención. Se acaba de desencadenar la primera persecución oficial del Estado romano hacia los cristianos del Emperador Nerón, y San Pablo es el cabecilla de la secta, cómplice y encubridor en el “crimen de los cristianos de Roma”, el incendio de Roma.

Según Tertuliano, apologista cristiano del siglo II, este emperador estableció una ley que proscribía oficialmente al cristianismo en todo el imperio, la llamada Institutum Neronianum; es decir, bastaba solo la condición de ser cristiano para ser considerado punible o fuera de la ley.

La persecución instituida por Nero para desviar las sospechas de sí mismo por el devastador incendio de Roma hace de los cristianos el centro de su furia. Una persecución vívidamente descrita por Tácito en sus Anales:

“Ningún esfuerzo humano… podría hacer que ese rumor infame desaparecer que Nerón había ordenado de alguna manera el fuego. Por lo tanto, con el fin de abolir ese rumor, Nerón acusó falsamente y ejecutada con los más exquisitos castigos aquellas personas llaman cristianos, que eran famosos por sus abominaciones. el autor del nombre, Cristo, fue ejecutado como un criminal por el procurador Poncio Pilato, durante el reinado de Tiberio, y aunque reprimida, esta superstición destructiva estallaron de nuevo, no sólo a través de Judea, que fue el origen de este mal, pero también a través de la ciudad de Roma … primero los fueron incautados que admitió su fe, y luego, utilizando la información que proporcionaron, una vasta multitud fueron condenados, no tanto por el crimen de la quema de la ciudad, pero para el odio de lo humano raza y perecer que se hicieron, además, en los deportes:. Que fueron asesinados por los perros por tener las pieles de bestias unidas a ellos, o que fueron clavados en cruces o incendiadas, y, cuando la luz del día murió, fueron utilizadas como lámparas nocturnas. Nero dio sus propios jardines para este espectáculo y realiza un juego de circo… A pesar de que eran claramente culpables y merecían están haciendo el más reciente ejemplo de las consecuencias de la delincuencia, la gente comenzó a lástima estos enfermos, porque ellos no fueron consumidos por el bien público, pero a causa de la fiereza de un solo hombre. ” 38

Dónde y cuándo y por qué razones fue Pablo preso esta vez, no lo sabemos con exactitud, pero “si muestra una situación mucho más desventajosa que la primera.” 39 Clemente de Roma sugirió que Pablo fue entregado a la muerte «por celos y envidias» tal vez por las rivalidades internas que había entre los diversos grupos de judeo-cristianos de la capital: “Por los celos y la discordia Pablo fue obligado a mostrarnos cómo se consigue el premio de la paciencia. Arrestado siete veces, exiliado, lapidado, fue el heraldo de Cristo en Oriente y en Occidente, y por su fe consiguió una gloria pura. Tras haber predicado la justicia en todo el mundo, y tras haber llegado hasta el extremo de Occidente, aceptó el martirio ante los gobernantes; así partió de este mundo y llegó al lugar santo, convertido así en el más grande modelo de paciencia."  40

Es trasladado a la CARCEL MAMERTINA (Via Clivo Argentario, 1), “encadenado como un criminal”41 , la única mazmorra de Roma situada al pie del Arx del Capitolio, en el Foro romano, próximo al edificio del Senado. Su calificativo “mamertina” es un adjetivo que significa “perteneciente al dios Marte.” Y también se la llamó cárcel Tuliana, una antigua cisterna etrusca excavada en la roca, un lugar subterráneo, húmedo y oscuro, con sólo un agujero en el techo para dar algo de aire y luz al prisionero.

 La antigua prisión se compone de dos ambientes, la llamada “carcer", encontrada bajo los cimientos del convento, y el “tullianum", un espacio circular inicialmente dedicado al culto de una figura divina y que fue anexionado al conjunto en época republicana (siglo V a.C.).

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16.01.15

Siguiendo los pasos de San Pablo. ECCE ROMA!! ( 2ª PARTE)

ECCE ROMA!!!

Siguió su camino por la VIA APPIA, por donde hoy se encuentra la BASILICA DE SAN SEBASTIAN (Vía Appia Antica,136), junto a las CATACUMBAS DE SAN CALIXTO (Vía Appia Antica 110,126) Y LAS CATACUMBAS JUDIAS (algunas de ellas como las catacumbas que hay bajo la Villa Torlonia – Vía Nomentana 70) son mucho más antiguas que cualquiera de las cristianas). Desde muy antiguo, la ley romana establecía que las necrópolis – ciudades de los muertos, en griego – debían situarse fuera de las murallas de la ciudad. “Al hombre muerto ni se le sepultará ni se le quemará en la Urbe.”16

Los romanos solían incinerar los cuerpos de los difuntos, pero también existían algunas familias de buena posición que enterraban a sus seres queridos en campos de su propiedad. Así fueron surgiendo las catacumbas cristianas.

“Como los primeros fieles en la quietud de las catacumbas romanas, podemos clamar: “Dominus illuminatio mea et salus mea, quem timebo?” (Sal 26,1); el Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Sólo así podemos explicarnos las hazañas, verdaderamente recias, que llevaron a cabo aquellos primeros cristianos. Con una confianza segura en la ayuda de Dios, sin hacer cosas raras, entraron en todas partes: en el foro, en los palacios, hasta en la casa del emperador.”17

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15.01.15

Siguiendo los pasos de San Pablo. ECCE ROMA!!! (1ª PARTE)

Cuando visito alguna ciudad me gusta pasear por sus calles siguiendo los pasos de algún personaje ilustre oriundo del lugar.

Esto es lo que me ha ocurrido en Praga con Kafka, o en Oxford (Inglaterra) con el Cardenal Newman, J. R. R. Tolkien, y su gran amigo C.S. Lewis.

En esta ocasión, me preparo para seguir los pasos de San Pablo por la ciudad de Roma y alrededores.  Conocer cuáles fueron las calles por las que paseó, las puertas de la muralla que atravesó, las personas que le rodearon, sus  amigos, los rincones donde predicó, las calles por las que atravesó hasta legar al lugar del martirio, ….me parece una forma única y maravillosa de callejear- y por qué no, peregrinar- por  la ciudad.

Espero que lo disfruten conmigo.

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16.12.14

Dios no se impone. Pide permiso

Una de las escenas más tiernas de Adviento es, sin duda alguna,  la visitación de María a su prima Isabel.

“Por aquellos días, María se levantó, y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel”1.

La criatura más perfecta que ha salido de las manos de Dios, en cuanto conoce la noticia del embarazo de su anciana prima, no lo duda, no repara en dificultades, ni le amedrenta el largo y difícil viaje. Al contrario, María, la ya Madre de Dios, se pone en camino sin demoras, con prontitud. Quiere darse, servir, ayudar, anticiparse a sus necesidades. ¡Menudo ejemplo el de María! ¡Qué grandeza! ¡Qué señorío!

“Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude «cum festinatione», —con prisa alegre. ¡Aprende!”2

Y entre ellas, ¡cómo me hubiera gustado verles preparar la canastilla desde un rinconcito!, se desborda todo un mundo de ayuda fraternal, de amistad, de confidencias, de risas nerviosas, contagiosas, esperanzadas. La espera ha sido larga para Isabel, quedan pocos meses para tener a su hijo en los brazos, pero se sienten bienaventuradas, pletóricas de agradecimiento por lo que Dios ha hecho en ellas… “porque para Dios nada hay imposible”3.

“Dichosa tu que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor”4

Isabel, movida por el Espíritu, alaba así la fe de María. Una fe sólida, firme, que tras el anuncio del Arcángel, sin reservas ni dudas, entrega su corazón y su vida a la Voluntad del Señor. Su corazón “oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe. Luego, se entrega toda al cumplimiento de la voluntad divina: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”5.

La fe de María es una “fe vivida”, una “fe operativa”. Se ha fiado de Dios, y desde ese mismo instante, nada más pronunciar su “fiat” generoso, la colaboración a los planes divinos, sus continuos actos de fe en sus obras, es total.

Y al oír estas palabras, María desborda de alegría y de gozo. Fiel a la sabiduría divina, siente el deseo de cantar, con humildad, con confianza, las maravillas que Dios ha hecho con ella. Y entona un canto maravilloso lleno de agradecimiento:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.6

“María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa”7

Mientras hizo falta, María, madre de Dios, acompañó y cuidó a Isabel. Ella sabe muy bien que servir es amar, “con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza”8 . Ahora, una vez llevada a fin su tarea, vuelve a su casa. Tiene muchas cosas que preparar todavía…

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1 Lc 1,39-40

2San Josemaría Escrivá de Balaguer,Surco, n.371

3Lc 1, 36-37

4Lc 1, 45

5San Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n.173

6Lc 1, 46-55

7Lc 1,56

8Dt 6, 5

26.11.14

El corazón de la Iglesia llora

“Esta es mi angustia y el dolor por el hecho de que algunos sacerdotes y obispos hayan violado la inocencia de menores y su propia vocación sacerdotal al abusar sexualmente de ellos. Es algo más que actos reprobables. Es como un culto sacrílego porque esos chicos y esas chicas le fueron confiados al carisma sacerdotal para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al ídolo de su concupiscencia. Profanan la imagen misma de Dios a cuya imagen hemos sido creados.

La infancia, sabemos todos es un tesoro. El corazón joven, tan abierto de esperanza contempla los misterios del amor de Dios y se muestra dispuesto de una forma única a ser alimentado en la fe.

Hoy el corazón de la Iglesia mira los ojos de Jesús en esos niños y niñas y quiere llorar. Pide la gracia de llorar ante los execrables actos de abuso perpetrados contra menores. Actos que han dejado cicatrices para toda la vida”.1

El corazón de la Iglesia llora con profundo dolor y amargura ante los casos de abuso sexual contra menores por parte de miembros de la Iglesia.

Debo confesar que llevo varios días dándole vueltas al tema con el corazón desgarrado. Como católica, como madre, me imagino su dolor, me pongo en el lugar de las víctimas, de sus madres, y me causa repugnancia, escandalo, desazón, y muchas, muchas, lágrimas.

Es entonces, cuando me responsabilizo, unida al Santo Padre, y reconozco con verdadero dolor que estos graves pecados “pesan en el corazón y en la conciencia mía y de toda la Iglesia (…) Ante Dios y su pueblo expreso mi dolor por los pecados y crímenes graves de abusos sexuales cometidos por el clero contra ustedes y humildemente pido perdón.”2

Me hubiera gustado hacerles caso a los que me aconsejaban que no escribiera sobre ello, pero no puedo fingir que nada grave está sucediendo, ni puedo mirar hacia otro lado minimizando la gravedad de estas acciones.¡Con que solo hubiera un sacerdote, un solo caso aislado de abuso, ya sería repugnante y reprobable!

Al fin y al cabo, cómo afirmó ayer el papa Francisco: “La verdad es la verdad y no debemos esconderla". A lo que me gustaría añadir que la caridad sin la verdad resulta imposible de vivir en nosotros y con los demás.

No soy de las que piensan que la acción de unos pocos oscurece la maravillosa y digna labor de la inmensa mayoría de los sacerdotes, fieles y santos, que siguen ofreciendo sus vidas para servir a Cristo. Es más, estoy segura de que todo lo que está sucediendo, estos hechos vergonzosos de miembros de la Iglesia, lo más mezquino del hombre, es para bien: Omnia in bonum3

Es más, estos grandes escándalos servirán, como mínimo, para despertarnos, para zarandearnos, para profundizar en nuestra vocación y servicio a la Iglesia. “Estos son tiempos duros para ser sacerdote hoy. Son tiempos duros para ser católicos hoy. Pero también son tiempos magníficos para ser un sacerdote hoy y tiempos magníficos para ser católicos hoy… Es un tiempo fantástico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar Su verdadero rostro… ¡Este es un tiempo en el que todos nosotros necesitamos concentrarnos aún más en la santidad! ¡Estamos llamados a ser santos y cuánto necesita nuestra sociedad ver ese rostro hermoso y radiante de la Iglesia! Ustedes son parte de la solución, una parte crucial de la solución. Y cuando caminen al frente hoy para recibir de las manos ungidas de este sacerdote el Sagrado Cuerpo del Señor, pídanle a Él que los llene de un deseo real de santidad, un deseo real de mostrar Su auténtico rostro”.4

Si queremos a nuestra Santa Madre la Iglesia, si nos consideramos, ¡de verdad!, miembros de una única Familia de Dios, tendremos que coger el toro por los cuernos, con responsabilidad y compromiso, para afrontar al maligno con la fuerza de la oración y la mortificación.

¡¡¡“Hemos de hacer todo lo que sea posible para asegurar que tales pecados no vuelva a ocurrir en la Iglesia”!!!

Como solía decir San Josemaría Escrivá de Balaguer, “hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia.

—Y esa cruzada es obra vuestra”.5

Y, por favor, ¡¡¡ No dejemos solos a los sacerdotes, porque la soledad es mala consejera y el maligno está al acecho!!!

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1 Francisco, Los pecados de abuso sexual contra menores por parte del clero, 7 julio 2014

2 Francisco, Los pecados de abuso sexual contra menores por parte del clero, 7 julio 2014

3 Rom 8,28

4 P. Roger J. Landry, ¿Cuál debe ser nuestra respuesta ante los terribles escándalos de la Iglesia?

5 San Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino, 121