27.10.16

¡El cielo y la tierra están de fiesta!

“Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos”

Dentro de unos días celebraremos la festividad de Todos los Santos y la festividad de los fieles difuntos. Fiestas, ambas, que como señaló San Juan Pablo II , “se trata de dos días grandes para la Iglesia que, de algún modo, “prolonga su vida” en sus santos y también en todos aquellos que por medio del servicio a la verdad y el amor se están preparando a esta vida”.

Por ello, no solo el cielo, sino que toda la Iglesia celebra con agradecimiento el deseo de Dios de que “los santos no son superhombres, ni han nacido perfectos. Son como nosotros, como cada uno de nosotros, son personas que antes de alcanzar la gloria del cielo han vivido una vida normal, con alegrías y dolores, fatigas y esperanzas.”, como nos recordaba el Santo Padre Francisco. Y cada uno de estos grandes aliados, amigos, muchos de ellos anónimos, nos recuerdan que  lograron alcanzar la santidad con sus debilidades y actos heroicos, con los mismos medios que nosotros tenemos a nuestro alcance. “Ser santos no es un privilegio de pocos, como quien tuvo una gran herencia. Todos nosotros en el bautismo hemos recibido la herencia que nos permite ser santos. La santidad es una vocación para todos. Todos por lo tanto estamos llamados a caminar en el camino de la santidad y este camino tiene un nombre y un rostro: el rostro de Jesucristo”.

No sé dónde leí estas palabras pero trasmiten a la perfección estas dos celebraciones: “En el cielo están San Chofer de bus y Santa Lavandera de ropa. San Mensajero y Santa Secretaria. Santa Madre de familia y San Gerente de Empresa. San Obrero de construcción y San Agricultor. San Colegial y Santa Estudiante. Santa Viuda, Santa Solterona, Santa Niña y Santa Anciana. San Sacerdote, San Obispo, San Pontífice, San Limosnero, San Celador, Santa Cocinera, San Arrendatario y San Millonario, y muchos más que amaron a Dios y cumplieron sus deberes de cada día”.

Esto me recuerda  a Santa Teresa de Calcuta, a la que le gustaba definirse como  el lápiz de Dios, “un trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere. Soy como el pequeño lápiz en su mano. Eso es todo. Él piensa. Él escribe. El lápiz no tiene que hacer nada. Al lápiz solo se le permite ser usado.”

Quizás sea por esto, que la Iglesia nos invita a honrar  con alegría  y oración a todos los Santos  y difuntos. Padres, madres, hijos, amigos,…  que convirtieron su vida anónima en una decisión de amor, de entrega sin límites, de paz , de alegría ,de valentía silenciosa… de fe.

 

 

28.08.16

Nos jugamos el “para siempre” en el día a día

“La fidelidad se expresa en la constancia a la palabra dada”

 

Rodeados de casos  de roturas familiares dolorosas que producen graves heridas en todos sus miembros, nos pretenden vender el matrimonio como una realidad que anula el libre desarrollo de nuestra personalidad.

Vivimos en una sociedad marcada por el hedonismo y la inmediatez de satisfacciones. La gratificación de acumular sensaciones placenteras y la confusión del amor con la pasión, nos lleva irremediablemente a rechazar el compromiso, trivializar la sexualidad, y cuestionar la fidelidad matrimonial como un acto voluntario “libre, firme y constante de mantenerse vinculado a personas, ideales, y modos de vida, legítimamente aceptados, a pesar de la erosión del tiempo y de los obstáculos interiores y exteriores, que suelen ocasionar de modo natural cambios en el querer”.1

Para muchos, esta aventura maravillosa de darse y unirse en matrimonio “para siempre”  se presenta como un ideal inaccesible, un sí definitivo  difícil de llevar a término. Es más, todavía hay personas que piensan que el matrimonio es un fin y olvidan que es el principio de un proyecto de amor durable y verdadero.

Plantearnos el verdadero significado del matrimonio, y lo que de él se deriva, las responsabilidades que asumimos y el maravilloso reto que tenemos por delante, nos dispone no solo a amar, sino a “querer amar”, puesto que “querer quererte, exclusivamente a ti, hasta el fin de nuestra vida” es y debe ser la melodía más perfecta y maravillosa que podamos realizar. En el matrimonio nadie se somete a nadie. La fuerza del matrimonio es el amor porque me da la gana. Darse y aceptar al otro. Entregarse con libertad, con responsabilidad, con ilusión, con respeto, con alegría. Como dice el profesor Antonio Vázquez: “el amor verdadero respeta siempre al otro en su esencia, le quiere, le acepta tal cual es, le reconoce el derecho a ser él mismo, desea que no abandone su personalidad”.

En la audiencia General del  21 de octubre 2015 el Santo Padre nos alentaba a restituir el honor social a la fidelidad del amor amenazada por un concepto de libertad que rehúye el compromiso. Considerando que la fidelidad conyugal es un valor que se halla actualmente cuestionado por una falsa idea de la libertad, que vivimos en una sociedad que nos lleva a huir de los problemas, y que una gran mayoría “no creen en los compromisos escritos” que implica un proyecto estable y a largo plazo para el que mucha gente no sabe si está preparada o si será capaz de vivirlo,  Francisco señala: “ la fidelidad es una promesa de compromiso que se auto cumple, creciendo en la libre obediencia a la palabra dada. La fidelidad es una confianza que realmente se «quiere» compartir, y una esperanza que se «quiere» cultivar juntos”.

Ahora bien, ¿Cómo mostrar – como nos recordaba San Juan Pablo II-, que “el amor no depende de un momento de fascinación, sino de la respuesta voluntaria y libre que damos a una llamada”?  ¿Qué ingredientes necesitamos para mantener siempre vivo el amor, re conquistarlo  y fortalecerlo, durante toda la vida,  sin dejarlo a la improvisación, al destino, ni a la suerte?  ¿Qué medios humanos y sobrenaturales pondremos a trabajar para respetar, estar vigilantes, y cimentar el compromiso matrimonial durante años?

Tomar todo lo que soy, lo que fui,  y lo que seré y lo que ya nunca podré ser -  mi cuerpo, mis sueños y aspiraciones, mis sentimientos, mis valores y mis talentos, los propios bienes, mis pensamientos más íntimos- y ponerlos en manos de mi otro yo, ahora y para siempre, es un salto en el vacío, un riesgo total, un perderse que sólo se acepta por algo inexplicable que la sola razón susurra al corazón: “Querer amarte exclusivamente a ti todos los días de mi vida”.  

“Vivir juntos es una arte, es un camino paciente, bello y fascinante. No acaba cuando os habéis conquistado uno a otro. Es más, precisamente es entonces cuando inicia”, nos recordaba el Papa Francisco. Y es que, este compromiso de libertad y  la voluntad de compartir todo este  proyecto de vida no es un imposible.  ¡Querer quererte, exclusivamente  a ti, hasta el fin de nuestra vida, además de una aventura maravillosa, alegre y sólida, es uno de los caminos que recorrer más importantes de nuestra vida. El solo hecho de mirarnos a los ojos y decirnos diariamente “siempre te volvería a escoger a ti, y solo a ti”, lleva consigo la puesta en marcha de un proyecto de amor de por vida en el que “por pesadas y tormentosas que sean las pruebas que nos esperan, no estaremos nunca abandonados a nosotros mismos, no caeremos nunca de las manos del Señor, las manos que nos crearon y que ahora nos siguen en el itinerario de la vida. Como confesará San Pablo: “Quien inició en vosotros esta buena obra, la irá consumando”.2

nuestra vida, como la de todos, es una película en blanco y negro llena de victorias y fracasos, de momentos alegres y tristes, de diferencias y consensos,…Por eso mismo, saber enamorarse muchas veces, de la misma persona requiere de nuestra inteligencia, voluntad y libertad, para garantizarnos el éxito.

Como decía el filósofo danés Sören Kierkegaard: “Por jovial e indescriptible que sea el amor, siente la necesidad de atarse. Solamente cuando el amor es un deber está eternamente asegurado. Esta seguridad que confiere la eternidad disipa toda inquietud y hace al amor perfecto. Porque el amor inmediato que se contenta con existir, no puede verse libre de cierta angustia, la de poder cambiar. Por el contrario, el verdadero amor, que se ha hecho eterno al convertirse en deber, no cambia jamás. Solamente cuando el amor es deber es también eternamente libre, en una dependencia feliz".3

¿Qué pasaría en el mundo sin la fidelidad de muchos matrimonios que se prometieron amor eterno y  que cada día  que pasa se quieren más a pesar de las pruebas y obstáculos propios del día a día? Y por otra parte, ¿Cómo es posible que dos personas, que pueden ser tan diferentes, hayan podido vivir juntas durante tantos años, y se quieran hoy muchísimo más que el día que se comprometieron?

En este sentido, tenemos una  gran responsabilidad con las nuevas generaciones. Es más,  no es suficiente exponer una doctrina cristiana sobre el matrimonio y la familia. Es necesario vivirla intensamente y transmitirla con un ejemplo de vida alegre, viva, jovial, joven e ilusionada, a pesar de los años; que resulte un ejemplo accesible para todo el que quiera amar, un ejemplo de coherencia, de lucha, de fidelidad, sereno y seguro,….

He aquí un par de testimonios que dan fe. Dos matrimonios que cuentan en su haber muchos años de fidelidad.

Cristina y Fernando

“Después de más de treinta y siete años de matrimonio, sin que el Señor nos haya bendecido con descendencia, sí que nos ha sabido ayudar para que nuestra unión permanezca intacta, fiel y sólida. El secreto radica en pensar constantemente en la felicidad del otro, en hacer lo que más le puede gustar, y si no puede ser, llegar a un acuerdo amigable y consensuado con alegría. En no romper nunca esa cuerda que nos une, pues luego es muy difícil recuperarla entera y sin jirones.

En pensar lo injusto que es el conducirse infielmente, cuando la otra parte está luchando por mantenerla. En saber perdonar y olvidar de todo corazón y sin rencores cualquier fallo. En pensar que el otro siempre es mejor que uno mismo”.

Margarita y José Manuel

Margarita: “La fidelidad es una opción, una opción de vida. He decidido, hemos decidido, y  por tanto es un acto de la voluntad: ser fiel a un compromiso que adquirí hace 29 años. Una decisión, una opción, y por lo tanto, creemos que la voluntad ocupa un lugar predominante por encima de los sentimientos, porque los sentimientos son muy traicioneros.

 A veces uno- o los dos-se puede entretenerse cuando se encuentra con aquel amigo – o amiga- que fue su primer amor, y pensar que tal vez me hubiera ido mejor con él …Y puede ser le contaría ,le abriría mi intimidad en momentos duros – que los hay- en mi matrimonio…  O incluso, recrearía aquellos antaños y juveniles momentos en mi recuerdo y me ilusionaría…Pero, si te dejas llevar por esos sentimientos, automáticamente dejas de ser fiel, aunque sea de pensamiento.

Ahora bien, hoy en día, ser fiel es ir muy  a contracorriente…Mucha gente piensa que uno puede ser infiel desde la imaginación, y que a eso no se le puede considerar una infidelidad matrimonial. Nosotros no lo creemos así. Es más: estamos convencidos que es un germen de infidelidad grave.

José Manuel: “Después, también hay otras claves de la fidelidad en mi matrimonio que son más de tipo práctico, más sencillas… ¿Por qué no? ¿Por qué no ser fiel, si en mi vida a todas las personas que conozco que han sido fieles les ha ido bien, y a las que no lo han sido les ha ido muy mal. ¿Por qué complicarme la vida buscando otras cosas fuera de lo que ya tengo?. O simplemente,  ¿por qué voy a tirar por la ventana  todo un proyecto de vida común?

No creemos que haya una fórmula mágica, ni piedra filosofal, para todos. Cada matrimonio tiene sus propias estrategias. En nuestro caso, la fidelidad está basada también en que estamos bien juntos, lo pasamos muy bien, y procuramos tener momentos para disfrutar juntos que eviten la monotonía, la rutina”.

Resumiendo, como apunta Margarita: “Es una decisión voluntaria, libre, y diaria. Pues, como nos dice el Santo Padre Francisco: -“Crecer juntos, haciéndose —el uno para el otro— más hombre y más mujer, es  un trabajo de todos los días, un trabajo artesanal, un trabajo de orfebrería”.

Y como adornos, pasarlo bien con tu marido, pequeños detalles para estar juntos, pasear, hablar, una cena especial, su dulce favorito, una salida al cine,…”.

 

  1. José Morales, Fidelidad, Rialp, 2004

  2. Benedicto XVI, Catequesis, 7 de diciembre de 2005

  3. Sören Kierkegaard, Vie et Regne de l´amour, 1946

 

Publicado en Temes d´avui, n.51-52

8.07.16

PROYECTO NEPAL KID 2 KID

¡No están solos!

Proyecto Nepal nació de un encuentro fortuito a nivel profesional entre Victor y Nacho. Durante su primera conversación encontraron puntos de conexión como que ambos habían estudiado en la Universidad de Navarra, o que Víctor había vivido 6 meses en la Argentina natal de Nacho, que ambos aspiran a invertir su tiempo libre a servir desinteresadamente al que lo necesita, a dulcificar la tragedia y la pobreza dando gratis lo que han recibido gratis.

Durante los últimos dos años, Nacho decidió marcharse a conocer las aldeas y ciudades azotadas por la peor catástrofe  natural ocurrida en Nepal: el terremoto de Gorkha.

Un terremoto de magnitud 7,8 mató a más de 8.000 personas, hirió al menos 19.000, y desplazó a cientos de miles de personas en ciudades y pueblos cerca de la cordillera del Himalaya. El terremoto destruyó infraestructuras y viviendas, tanto modernas como históricas, mientras desencadenaba deslizamientos de tierra en el Monte Everest, cerca del pueblo de Langtang, y en varios otros lugares alrededor de Katmandú.

Lo más duro era ver cómo los propios nepalíes no eran capaces de conocer la magnitud de la tragedia ni la situación de sus compatriotas por la falta de acceso a fuentes de información y TV.

Después de su visita, Nacho fundó, de manera altruista, NepalCare.org   , una  ONG con una sencilla intención: brindar afecto, proximidad y cariño a las personas, sobre todo niños, víctimas inocentes de una catástrofe inesperada y de dimensiones asoladoras incalculables.

El terremoto “Gorkha” destruyó  5.000 colegios y el 80% de los 16.000 Centros Educativos. Tan solo en Gorkha District el 90% de las 500 Escuelas han caído y son más de 75.000 los alumnos afectados; y el 95% en Sindhupalchowk District y otros tantos en Dolakha, Ramechhap, Nuwakot o Rasuwa entre otros Distritos de Nepal.

Este verano, se unen al PROYECTO NEPAL KID 2 KID  cuatro jóvenes: Josemaría Torregrosa Sanchís, Climent Cornellá, Victor Garcia y Jordi Cassany.

Son conscientes de aquellas palabras de Jesús: “todo lo que hagáis a uno de estos pequeños, me lo hacéis a Mí”. Y no dudan en aprovechar sus escasos días de vacaciones profesionales para enfrentarse, sin miedo, al dolor, a las injusticias, a la pobreza, al hambre, a la soledad, al sufrimiento físico y moral de miles de niños, mujeres y hombres abandonados a su suerte.

No se detienen mucho a pensar, mejor dicho, nada, en los peligros a los que se van a enfrentar. Es una historia de héroes anónimos, permitirme la licencia de llamarlos así. Unos héroes que se entregan sin límites al servicio de los demás, ahorrando sufrimientos y trabajando con valentía para paliar, en la medida de sus posibilidades, la escasez de alimentos o cualquier otra necesidad, impregnando todos los rincones de esa maravillosa y castigada tierra con su alegría, optimismo y esperanza.

KID TO KID (K2K) pretende crear un vínculo entre dos mundos muy distintos: gente de aquí y niños del Nepal. A través de un dibujo y una donación de 10€ para financiar el uniforme escolar, Proyecto Nepal se compromete a devolver un dibujo o un video de agradecimiento del alumno nepalí; creando así una conexión inquebrantable, una fuente de agradecimiento sin limites y quién sabe, el inició de una amistad. El objetivo es llegar a más de 200 niños de distintas escuelas afectadas por el terremoto ocurrido en abril de 2015 en la zona de Katmandú y sus aledaños.

La importancia de mantener la igualdad entre alumnos dentro de las aulas escolares está muy arraigada en la cultura del país, y con el uniforme las diferencias económicas  dejan de influir en el rendimiento de cada niño.

Para la recaudación de fondos, han organizado distintas iniciativas, como una barbacoa, una paellada,  implicar a escuelas y empresas  para que colaboren en el proyecto, darlo a conocer a través de las redes sociales, etc. 

Hasta el momento cuentan con la ayuda de muchas personas de todas las edades y de empresas como FC Barcelona, Alpino, Canon, Adecco, IBM, entre otras.

Como ellos mismos dicen: “Creemos también que la participación de escuelas puede ser una gran forma de colaborar. Los alumnos que quieran deberán realizar un dibujo que irá junto con el uniforme a uno de los niños del Nepal. A cambio, recibirá un vídeo y un dibujo hecho por este. Creemos que el impacto que puede dar en un niño el ser consciente de cómo ha ayudado con su esfuerzo, será muy gratificante y les ayudará a mejorar como personas.

Es un proyecto que no ha hecho más que empezar, pero queremos que perdure año tras año. Buscamos contribuciones tanto económicas como materiales. Toda suma.

Cada persona que haya colaborado para comprar un uniforme, recibirá un vídeo de agradecimiento del niño que reciba el regalo. De esta forma, conocerá el fin de la donación que se está realizando para que la gente valore el efecto que tiene una simple aportación de 10€. (Banco Santander  CCO: ES68 0049 6775 0821 9504 5589)

Contamos con el apoyo de NepalCare.org y Cooperación Internacional ONG   Recuerda que tu donación es fiscalmente deducible”.

¡Gracias, Dios mío, por estos jóvenes aventureros, sin miedo y sin fronteras, que  responden a Tu llamada! Ojalá aumenten, año tras año, los que se decidan, como ellos, a transformar su corazón en un corazón solidario con el que “combatir la pobreza para construir la paz”.

 

                                                                                                                                                 

13.06.16

“Ha amado mucho”

Me conmueve y me llena de esperanza el nuevo decreto del Santo Padre  por el que a partir de ahora María Magdalena será “festejada” litúrgicamente como el resto de los apóstoles.

Y no sólo porque, como explica el Arzobispo Arthur Roche, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “en el contexto eclesial actual, se requiere una reflexión más profunda sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la grandeza del misterio de la misericordia divina”. Sino, más bien porque  Santa María Magdalena es un “ejemplo de evangelización verdadera y auténtica” para todas aquellas mujeres que nos consideramos pecadoras.

Más aún si cabe, me enternece ver como Cristo tiene con María, a la que llamaban Magdalena, “de la que habían salido siete demonios", una consideración y una compasión especial por esta mujer, que manifiesta su amor por él, buscándolo en el huerto con angustia y sufrimiento, con “lacrimas humilitatis", como dice San Anselmo”.

Como señalaba Benedicto XVI en Asís (17-6-2007): “Impresiona la ternura con la que Jesús trata a esta mujer, a la que tantos explotaban y todos juzgaban. Ella encontró, por fin, en Jesús unos ojos puros, un corazón capaz de amar sin explotar. En la mirada y en el corazón de Jesús recibió la revelación de Dios Amor”.

Y estas palabras, como mujer pecadora,  me dan paz, mucha paz, y mucha esperanza.

Así pues, pongo en mi boca las palabras del salmista:

“Con mi Dios, asaltaré los muros” de mi corazón que me aparten de ti Señor. ¡Cuánto tiene que enseñarme “la apóstol de los apóstoles”, como la define santo Tomás de Aquino, que lloró por sus debilidades en público, sin ningún rubor, pero que - por amor y por fe- acompañó al maestro y a su madre al pie de la cruz, cuando todos le habían abandonado.

 

 

1.05.16

¡También los jóvenes!

Las mujeres tenemos la habilidad de adaptarnos con facilidad a las distintas situaciones que nos presenta la vida, a un cambio de chip en nuestro día a día, pues, nos guste o no, las exigencias de nuestra vida cotidiana nos llevan a priorizar, organizar y equilibrar nuestra vida con el único objetivo de trabajar con y para otros.

Ahora somos hijas de, a las pocas horas somos madres de, abuelas de, esposas de, suegras de, profesionales de,… Vamos… sin la más mínima tregua para acomodarnos. Es más, no solo nos enriquecemos con ello, sino que… ¡Podemos hacerlo! Y, lo que es más importante aún… ¡lo disfrutamos al máximo!

Así es nuestra vida. Un poco complicada pero, al mismo tiempo, variada, flexible y alegre. Ya nos lo recordaba San Pablo: “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense.  Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús”.

Mi último artículo fue escrito desde mi papel de abuela recién estrenada.

El de hoy pretendo escribirlo desde mi papel de madre de un adolescente. ¡No es fácil ser una buena madre! ¡No es sencillo educar bien a los hijos! Y, mucho menos, a un hijo adolescente, que nos pide a gritos que le ayudemos a mejorar como personas en esa “transición” en la vida de nuestros hijos.

Y pensando en ello, me viene a la memoria las palabras que les dijo el papa Francisco a los jóvenes reunidos en el Jubileo de los Adolescentes el pasado 23 de abril en el Estadio Olimpico de Roma: “Sé que tienen un pañuelo con frases de las Obras de misericordia corporales: métanse en la cabeza estas obras, porque son el estilo de vida cristiana. Como saben las Obras de misericordia son gestos simples, que pertenecen a la vida de todos los días, permitiendo reconocer el Rostro de Jesús en el rostro de tantas personas. ¡También los jóvenes! También los jóvenes como ustedes, que tienen hambre, sed: que son prófugos o forasteros o enfermos y piden nuestra ayuda, nuestra amistad”.

Y en la homilía de la misa en la Plaza de San Pedro el domingo 24 de abril  les recordó: Queridos muchachos: Qué gran responsabilidad nos confía hoy el Señor. Nos dice que la gente conocerá a los discípulos de Jesús por cómo se aman entre ellos. En otras palabras, el amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús. El único documento válido. Si este documento caduca y no se renueva continuamente, dejamos de ser testigos del Maestro (…) Sé que sois capaces de gestos grandes de amistad y bondad. Estáis llamados a construir así el futuro: junto con los otros y por los otros, pero jamás contra alguien. No se construye “contra”: esto se llama destrucción. Haréis cosas maravillosas si os preparáis bien ya desde ahora, viviendo plenamente vuestra edad, tan rica de dones, y no temiendo al cansancio. Haced como los campeones del mundo del deporte, que logran metas altas entrenándose con humildad y tenacidad todos los días. Que vuestro programa cotidiano sea las obras de misericordia: Entrenaos con entusiasmo en ellas para ser campeones de vida, campeones de amor. Así seréis conocidos como discípulos de Jesús. Así tendréis el documento de identidad de cristianos. Y os aseguro: vuestra alegría será plena.”

Y es que, las obras de Misericordia- espirituales y corporales-,  no pueden ir unas sin las otras. Las personas somos un todo, y por tanto, deberemos enseñar a nuestros hijos que no podemos quedarnos en un simple acto solidario, en un “mancharnos las manos “con nuestros hermanos. Sino que como cristianos tenemos que ir más allá: Tienen que ver en nosotros el Rostro de Cristo, Su comprensión, Su consejo, Su consuelo, Su perdón,….En definitiva, Su Misericordia.

¡Esa es nuestra vocación!