26.05.17

La virtud y el vicio bajo la perspectiva cristiana.

Para el cristianismo la virtud es bella porque es buena, pero, a diferencia de los griegos para los que la virtud era un fin en sí misma, en el cristianismo la virtud vale porque dirige al hombre hacia Dios. En el mundo griego, la virtud es un hábito, es decir, una cualidad estable, que permite al que cuenta con ella obrar según su naturaleza. La virtud griega hace obrar al hombre conforme a su naturaleza, es decir, conforme a la razón.[1] Lo que a la visión cristiana aporta a la virtud en sentido griego, es que esa naturaleza está regida por una ley que viene de Dios. Por eso, en última instancia, la rectitud de la voluntad del cristiano se mide en función del acuerdo con la voluntad de Dios. La verdad del juicio y la de la voluntad son la misma porque ambas consisten en ajustarse a la ley de Dios, es decir, pensar y querer como es debido.

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20.05.17

Algo sobre la libertad cristiana

Junto con la creación del hombre, Dios le dio sus leyes y le dotó de un alma con inteligencia y voluntad, es decir, con una capacidad real de elegir, en parte igual y en parte diferente, a la que tienen los ángeles. En efecto, Dios ha creado al hombre inteligente y libre para hacerle responsable de su fin último. Es de este modo como el hombre es libre de elegir los medios que le conducen a la felicidad o los que le conducen a su frustración eterna. Pero eso tiene grandes consecuencias, porque bajo esta perspectiva, la libertad queda con una ausencia de sujeción, incluso respecto a la ley de Dios, haciendo que el hombre elija y colabore en su destino.

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12.05.17

Algo sobre las ciencias sagradas.

Existen dos órdenes de conocimiento intelectual que son el de la razón natural y el de la fe. Pero de estos dos órdenes el orden de la fe precede y trasciende el orden de la razón, aun cuando hay que reconocer que la razón le aporta mucho a la fe. Ambas, razón y fe se condicionan porque, en última instancia, la razón humana y la revelación de Dios tienen como origen a Dios que no puede contradecirse. Por eso, la fe y la razón no sólo no se contradicen, sino que se ayudan mutuamente.

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3.05.17

Por qué Santo Tomás

Para inicios del siglo XIX y ante los movimientos antiteológicos racionalistas, liberales, socialistas y críticos de la religión, la teología católica resaltó el invaluable valor de la filosofía de santo Tomás de Aquino. Prueba de esto es que, para la segunda mitad del siglo XIX, bajo el impulso de los papas se lograran varias ediciones de las obras de santo Tomás, entre las que se encuentra la edición leonina dispuesta por el Papa León XIII.

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29.04.17

Santo Tomás de Aquino hoy.

A lo largo del tiempo en que me he dedicado al estudio del pensamiento de Santo Tomás de Aquino, me he topado, innumerables veces, con personas que lo rechazan sin haberlo leído, o al menos sin haberlo leído lo suficiente. Me he topado también con otras que por la claridad y precisión de sus formulaciones creen que lo han entendido, pero tan pronto entramos un poco más en materia, alcanzo a percibir que tampoco lo han leído lo suficiente. Eso no es de sorprender, porque quienes hemos intentado leerlo, nos damos cuenta de que leer a Santo Tomás no es algo fácil tanto por la extensión como la profundidad de su obra. Sin embargo, me he percatado de que el problema radica en que, para entender el verdadero sentido de una formulación de santo Tomás, es necesario conocer las conexiones que se articulan en todo un tratado que tiene que ver con un modo de ser, con un modo de pensar y con una profunda espiritualidad. Para comprender a Santo Tomás es necesario situarse en su existencia en su época, como religioso, es decir, como hombre de fe.

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