20.01.17

Ataque directo al paganismo

Publicamos aquí un texto maravilloso del beato Paolo Manna, extraído de su libro “Virtudes apostólicas” (puede descargarse aquí). El beato Manna fue superior general del glorioso Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras.

Un texto que absolutamente incorrecto para los tiempos que corren.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

 


El ataque directo al paganismo

¿No es cierto que cuando no se es santo, se tiene miedo de hablar de Jesucristo a los pueblos, con la franqueza, la libertad y sobre todo con la fe, con que hablaban los Apóstoles y todos los santos misioneros después de ellos? Mis amados cohermanos, nosotros somos apóstoles de Jesucristo y, como San Pablo, hemos recibido la orden de anunciar su Nombre a los pueblos: tenemos la misión de convertir el mundo y de reformar la sociedad pagana con la predicación de Jesús Crucificado. Todavía hoy es verdadero que sólo en Jesús está la salvación de las almas y del mundo: “En ningún otro está la salvación; no hay, en realidad otro nombre dado a los hombres bajo el cielo, en el que se ha dispuesto que podamos salvarnos” (Act.4, 2). Ahora bien, ¿no convendría, por si acaso, con el pretexto de que los paganos de golpe no entenderían el misterio de Cristo… que es necesario entrar dando un rodeo…; que conviene, con la enseñanza y las obras de caridad, rodearse de un ambiente favorable… no sucedería, digo, que algunos misioneros de hoy, con estas inconsistentes excusas hubiesen dejando de lado la predicación directa de Jesucristo y de su Evangelio para un segundo tiempo? No os parezca fuera de lugar la pregunta.

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18.01.17

Misión e ignorancia invencible: ¿es mejor que se queden paganos?

Aprovechando una inteligente consulta dirigida al blog por una joven, comparto aquí la respuesta acerca de la necesidad o no de las misiones.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


 

“Siempre he tenido una duda y especialmente este último tiempo leyendo sus publicaciones. Sé que usted podrá aclarármelo.

Es una pregunta llena de ignorancia y no de mala intención pues realmente admiro todo lo que usted y su amigo, el P. Federico, hacen allá.

Yo tenía entendido que si uno no conocía a Dios porque no había llegado a él la predicación de la Palabra entonces no se condenaba (pero como opinión personal creo que tampoco podría ir al Cielo). Pues entonces cuando se misiona en lugares dónde jamás se ha escuchado sobre el Dios verdadero puede hacerse tanto un bien como un mal… Un bien si las personas responden al llamado de la salvación y un mal si no lo hacen; entonces en este último caso ¿no hubiese sido mejor que jamás hubiesen recibido la Buena Nueva ya que se podrían haber salvado por ignorancia? Al mismo tiempo, sé que es deber de todo cristiano hacer apostolado. Mis oraciones lo acompañan siempre”.


 

Va entonces la respuesta.

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15.01.17

“Conviértete y cree en el Evangelio”: sobre una predicación a monjes budistas

 Como contábamos más arriba, fin de año debimos pasarlo con el P. Federico entre budistas, vacas y protestantes a raíz de la dolorosa pérdida de una joven y su hijito que no pudieron sortear el parto.

Pocos días después, por pura necesidad material (no teníamos qué comer y necesitábamos comprar algo de combustible natural para el cuerpo) nos dirigimos a “la” aldea comercial de la zona (no imaginen uds. un shopping o algo así: apenas unos cientos de metros con unos cuántos negocios elementales).

Intentamos cambiar dinero y, por la crisis que hay ahora en la zona, nos fue imposible, así que nos conformamos con un par de cosas elementales. Estábamos por emprender el regreso cuando, en la parada del colectivo, nos encontramos con esos típicos y rojizos personajes que uno puede hallar a diario en estos remotos pagos, en pleno Himalaya oriental: los lamas o monjes budistas.

Ya habíamos narrado antes, en “Budismo ‘for dummies’”, nuestra experiencia cercana de tercer tipo, pero aquélla había sido en terreno visitante: un monasterio. Ahora era terreno neutral; el areópago era la calle, la tribuna, los peatones y el tema, como siempre, la religión.

Cabe recordar que los monjes budistas no son amigos de conversar con ajenos; menos que menos con extranjeros. Al ser una doctrina (porque no es religión, al no “religar” con nada) absolutamente “clericalista”, los monjes se encuentran como apartados, en un pedestal santificado. No hemos visto que hablen con la gente, ni que jueguen con los niños, ni que sonrían amablemente…; no. Son seres “separados”, “sacros” y casi intocables incluso cuando se los ve por las calles.

Hasta los hay al estilo de nuestros “seminaristas menores” que, según nos dijo uno de ellos, al menos muchos, ingresan al monasterio por mandato de sus padres y para poder tener un buen pasar económico (todos los monjes que hemos visto, a pesar de andar con sandalias, tienen unos enormes smartphones que serían la envidia de más de uno en occidente).

Pues bien; allí había tres monjes budistas y el diálogo, surgió más o menos de la siguiente manera: 

-          ¡Buenos días!

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12.01.17

Arco y flecha en la misión tibetana

Una de las aldeas remotas del norte de la meseta tibetana se llama Mannpatan: un hermoso y remoto paraje donde los vehículos no llegan y al cual se accede sólo después de una hora de caminata en medio de montañas dignas de un paisaje tolkineano.

Mannpatan tiene apenas trescientos habitantes que viven como aislados del mundo moderno. Allí no hay plasmas ni microondas, ni semáforo (porque no hay siquiera calles); digamos que si nuestra amiga Natalia Sanmartin lo conociera, seguro que situaría la segunda parte de su Srta. Prim.

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8.01.17

Devotio moderna, monacato y misión en América hispana

“La magnificencia de la catedral gótica busca honrar a Dios; la pompa del barroco jesuita atraer al público” (Gómez Dávila).

 

Poco tiempo atrás escribimos un texto titulado “La devotio moderna: características y síntomas de un católico tradicional.

El mismo no intentaba ser más que un simple resumen de lecturas y meditaciones varias acerca de la crisis de espiritualidad que sufre hoy en día, buena parte del mundo católico.

Para nuestro asombro, el opúsculo –o parte de él– parece haber tenido bastante repercusión[1], lo que nos hacía pensar que no éramos los únicos interesados en este tema tan olvidado e importante a la vez para el mundo católico.

Lo que presentamos ahora, a modo de continuación, no es más que el fruto de lecturas, meditaciones y conversaciones varias con amigos, que, desde distintos puntos de vista intentan buscar una razón al actual proceso por el que pasa la Iglesia militante en las tierras americanas. El acápite del inicio muestra una corriente del pensamiento católico al respecto que encierra un mundo de conclusiones.

Pero vayamos por partes.

1) Teocentrismo medieval y antropocentrismo renacentista

El hombre del occidente medieval, heredero del hombre tradicional greco-romano, era distinto de nosotros. Es decir: era tan hombre como ud. o yo, pero poseía una manera distinta de ver  la realidad. Una cosmo-visión diversa.

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