23.11.14

Jo, qué cura más borde (y 2)

Parroquia Beata Mogas. Templo pricipal desde la capilla del SantísimoHace algún tiempo escribí una primera parte ya con este título. Pero la vida parroquial sigue y continúa ofreciendo anécdotas para dar y tomar. Les prometo que todo que aquí se escribe es real como la vida misma. Más aún, la realidad como suele suceder, supera a la ficción.

Misa a primera hora en la parroquia. Estoy predicando. Y, de repente, exclamo: ¡no puede ser! Por favor, saquen inmediatamente a esos niños de la pila bautismal. Un papá que para entretener a sus retoños decidió meter a los dos pequeños a jugar dentro de la pila.

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21.11.14

Democracia, diálogo y libertad de expresión. Ya vale de tomar el pelo al personal

Dice una gran persona que me aprecia muy de verdad que con lo que voy escribiendo en mis posts cada día estoy haciendo más “amigos”. No es el objetivo fundamental de mi vida ni me hice sacerdote para pasteleos, abrazos, componendas, quedar bien con todos y aceptar cualquier cosa como buena por eso de la moderación, la tolerancia y el respeto, que un viejo alcalde de pueblo lo traducía en su inventada palabra “moderancia”.  Ni moderancia ni gaitas.

Hartito estoy de que en todo, incluyendo las cosas de la fe, la gente me venda como fundamentales tres cosas a las que me voy a referir: democracia, diálogo y libertad de expresión. Tararí. ¿Alguien podría comprender que un sacerdote, un obispo, no digamos el papa, tuviera como objetivos fundamentales de su ministerio fomentar la libertad de expresión, el diálogo y la democracia?

El obispo, leemos en la “Apostolorum successores” 8, “principio visible de unidad en su Iglesia, está llamado a edificar incesantemente la Iglesia particular en la comunión de todos sus miembros y de éstos con la Iglesia universal, vigilando para que los diversos dones y ministerios contribuyan a la común edificación de los creyentes y a la difusión del Evangelio. Como maestro de la fe, santificador y guía espiritual, el Obispo sabe que puede contar con una especial gracia de Dios, que le ha sido conferida en la ordenación episcopal. Tal gracia lo sostiene en su entrega por el Reino de Dios, para la salvación de los hombres, y también en su empeño por construir la historia con la fuerza del Evangelio, dando sentido al camino del hombre en el tiempo”.

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20.11.14

Hora de lustrar los candelabros de bronce

Verán como rápido me acusarán de fomentar la violencia, ser poco evangélico, nada manso de corazón, exaltado fascista, instigador de rencores, promotor del candelabro y defensor del palo y tentetieso. Me da exactamente lo mismo.

El caso es que uno se va hartando de que le toquen las narices bajas, cada día con más provocación y cachondeo y que aquí nunca pase nada. Estoy no cabreado normal, sino súper mega ultra hiper maxi macro archi poli multi cabreado como una mona por la última gracia de las “femen” en el cementerio  de los mártires de Paracuellos del Jarama. Un cementerio que acoge los cuerpos de miles de personas asesinadas por puro odio a sus ideas y especialmente a la fe. Pues resulta que estas simpáticas chicas, las mismas que montaron su show en la catedral de la Almudena, o agredieron personalmente al cardenal Rouco Varela, decidieron ayer darse una vuelta por el cementerio de los mártires y profanar nada menos que la gran cruz que lo preside.

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18.11.14

Misas con niños. Me dan un repelús...

He escrito alguna vez más sobre las llamadas misas con niños. He de insistir en que me dan un cierto repelús y por ser discreto. Mi experiencia me hace comprobar que lo que en lenguaje vulgar se llama en las parroquias misa con niños o misas de familias suele ser en el mejor de los casos una celebración mucho más que discutible. Las razones, varias.

La primera, una mala forma de entender que sea eso de la “participación”. Una misa no es más participada porque en ella consigamos que más niños hagan más cosas, lo que por otra parte no deja de ser a veces un tostón. Ya saben, eso de cinco niños para las lecturas, ocho para las preces, siete para que traigan las ofrendas, cuatro para dar gracias. Muy mono, pero los niños no responden al sacerdote, los adultos casi tampoco, canta el coro y poco más, no hay manera de conseguir cinco segundos de silencio. Es decir, los niños hacen cosas, pero de participación en la eucaristía más bien nada.

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17.11.14

Algunas ideas para la pastoral de exequias

La pastoral de exequias puede parecer a muchos una de las cosas más complejas y difíciles de la vida de un sacerdote, cuando no algo desagradable que hay que aceptar como viene. Sin embargo es una de esas cosas que más evangelizan a propios y extraños. No me digan por qué, pero se me ha ocurrido ofrecer algunas ideas por si a alguien le pueden ser útiles.

1. Cada persona que fallece es única. Cada familia, también. Por más que uno esté harto de funerales, entierros, responsos y aniversarios. El mayor peligro es caer en la rutina.

2. Ante una defunción, disponibilidad total. Recuerdo siendo cura de pueblo lo que era el aviso del fallecimiento de una persona. Lo primero que solía decir a la familia: tranquilos, ya lo sé, lo que queráis, cuando mejor os venga, lo arreglo como sea… Ahora mismo voy para allá.

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