¿Cómo gobierna Benedicto XVI?

Benedicto XVI es un Papa que gobierna. Lo hemos repetido en numerosas ocasiones en este espacio, porque así lo confirman los hechos. Pero, una y otra vez, desde el inicio de su ministerio apostólico se ha querido extender (más o menos artificialmente) la idea de Joseph Ratzinger como un pontífice sólo, enfermo e incapaz de conducir adecuadamente las riendas de la Iglesia católica. Ahora presentamos un documento que demuestra justamente lo contrario.

El libro “Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI”, del periodista italiano Gianluigi Nuzzi, no sólo es el emblema concreto del escándalo conocido como el “vatileaks”, por contener la más grande filtración de documentos reservados sobre asuntos de la Santa Sede. Es también una valiosa fuente de información. No todos los informes contenidos en ese volumen son embarazosos, algunos textos incluso dejan ver detalles desconocidos y positivos de la labor del obispo de Roma.

Es más, hojeando sus 326 páginas no se encuentran en él grandes conspiraciones internacionales, descarado reciclaje de capitales o evidentes vínculos con realidades mafiosas, como se podría pensar. El libro refleja asuntos (algunos evidentemente graves, otros menos) de ordinaria administración pontificia. Y la mayoría de los documentos son cartas o mensajes que personas de diversas partes del mundo han hecho llegar al líder católico, para solicitar su intervención en situaciones concretas.

Pero existen varios reportes interesantes. Subestimados por Nuzzi, quizás por su desconocimiento de la fuente eclesiástica (él no es un “vaticanista", en realidad es un cronista judicial). Y como fueron colocados hacia el final del libro, carecieron de publicidad en los medios de comunicación. Se trata de apuntes del mismo Benedicto XVI sobre asuntos clave. En ellos se puede apreciar cómo gobierna el Papa y, analizados en su conjunto, ofrecen el perfil de un pastor celoso, preocupado, paciente, informado y para nada frágil, más allá de las presiones reales que recibe.

Como prueba citamos el caso de William M. Morris, obispo de la diócesis australiana de Toowoomba. El 2 de mayo de 2011 la sala de prensa del Vaticano anunció la “remoción” del clérigo por orden del Papa. Como es habitual, oficialmente la Santa Sede no dio explicaciones una determinación poco común, tomada ante un problema grave.

De todas maneras la situación era conocida, Morris nunca escondió su pensamiento progresista. En 2006 publicó una carta pastoral en la que defendió la ordenación sacerdotal de las mujeres y el involucramiento de sacerdotes anglicanos en los sacramentos católicos. Además procedía a las absoluciones colectivas de los fieles, sin la confesión individual. Todo justificado por la falta de clero en su vastísima diócesis, de 487 mil 456 kilómetros cuadrados.

En 2007 la Santa Sede envió al arzobispo estadounidense Charles Chaput a realizar una visita apostólica (auditoría) en la diócesis. Con todos los elementos en la mano Ratzinger convocó a Roma al obispo, con quien se reunió en privado. Éste le aseguró que presentaría su renuncia, pero finalmente no lo hizo y se declaró en rebeldía. Fue a la prensa y armó un escándalo.

Mientras tanto Benedicto XVI siguió el caso con meticulosidad, como atestigua el apunte abajo reproducido integralmente. De él surge un pontífice bien informado, que conoce el caso y deja en claro la exigencia doctrinal propia de un obispo. En resumen, un Papa que cumple con su labor pero lo hace con diplomacia y respeto. En ningún momento pone en duda las intenciones de un obispo en evidente actitud de desobediencia y hasta se “acusa de no comprender bien el inglés, cuando lo maneja más que satisfactoriamente.

El mensaje fue dirigido al entonces prefecto de la Congregación para los Obispo del Vaticano, el cardenal Giovanni Battista Re y data de diciembre de 2009. La remoción de Morris se dio 17 meses después. Hasta la paciencia del Papa tiene un límite.

Ciudad del Vaticano
11-12-2009
Apunte para Su Eminencia el cardenal Re

Gracias por el proyecto de carta a S.E. Mons. Morris. Yo agregaría los siguientes elementos:

- El prelado habla siempre de un “proceso”, de “defectos en el proceso” (página 1, párrafo 5); dice: “I have been denied natural justice and due process” (página 2, párrafo 6); “there has not been a canonical process” (ibid), etc. Se tendría que decir que en realidad no existía ningún proceso, sino un diálogo fraterno y un llamado a su conciencia a renunciar libremente al encargo de obispo diocesano. Estamos convencidos que su formación doctrinal no es adecuada para este puesto y era nuestra intención explicarle las razones de nuestra convicción.

- El prelado habla de “a lack of care for the truth” (una falta de respeto por la verdad) de parte nuestra (página 1, párrafo 4). Esta afirmación es inaceptable. Pero obviamente existía un malentendido, creado –me parece- de mi conocimiento insuficiente de la lengua inglesa. En nuestro encuentro yo había intentado convencerlo que su dimisión es deseable, y había entendido que él había expresado su disponibilidad a renunciar a su función de obispo de Toowoomba. De su carta veo que esto fue un malentendido. Tomo nota, pero debo decididamente decir que no se trata de “a lack of care for the truth”.

- El prelado afirma que se trataría sólo de diferencias culturales, que no tocan la comunión. En realidad en su carta pastoral –además de elecciones pastorales muy discutibles- se encuentran al menos dos propuestas incompatibles con la doctrina de la fe católica:

- La carta dice que se podría también proceder a la ordenación de las mujeres, para superar la falta de sacerdotes. Pero el Santo Padre Juan Pablo II ha decidido en modo infalible e irrevocable que la Iglesia no tiene derecho de ordenar a las mujeres en el sacerdocio.

- Él dice además que también los ministros de otras comunidades (anglicanos, etc.) podrían ayudar a la Iglesia católica. Pero según la doctrina de la fe católica los ministerios de estas comunidades no son válidos, no son “sacramento” y por ello no permiten acciones ligadas al sacramento del sacerdocio.

No existen dudas sobre las óptimas intenciones pastorales, pero aparece con claridad que su formación doctrinal es insuficiente. Pero el obispo diocesano debe también y sobre todo ser maestro de la fe, siendo la fe el fundamento de la pastoral. Por ello lo invito a reflexionar en conciencia ante Dios su renuncia libre a su actual ministerio a favor de un ministerio más compatible con sus dones. Asegurarlo de mi oración. B XVI.

7 comentarios

  
Sergi
Gracias, Andrés, artículo muy clarificador sobre el estilo de gobierno del Papa Benedicto XVI.

Sin dudas, estos documentos permitirán generar una imagen más delineada de los acontecimientos durante este papado, más allá de las polémicas mediáticas.
21/08/12 10:23 PM
  
Luis Fernando
17 meses después. Y durante todo ese tiempo, los fieles de esa diócesis tuvieron como pastor a un sucesor de Judas Iscariote.

Hay paciencias que son difíciles de entender. Al menos para mí.
22/08/12 12:00 AM
  
Legionario del CES
Felicidades Andrés por haber puesto en su justa dimensión el gobierno del Santo Padre, la verdad documental no tiene precio como acceso a la verdad de las cosas. Desgraciadamente sobre muchos temas no tenemos acceso a esa verdad.
22/08/12 12:47 AM
  
Daniel
Cristo también tuvo paciencia con Judas, Luis, recuerda, el juicio es de Dios y el obispo es un mero administrador de la gracia que Dios depositó en la Iglesia, pero es Dios, a traves de la Iglesia, no del obispo, quien comunica la gracia, por lo que la Iglesia santifica a los fieles (a pesar de la mala administración del obispo), mientras este es revocado de su cargo.
"Dejad que la cizaña y el trigo crezcan juntas... no sea q tratando de arrancar la cizaña, arranqueis también el trigo... cuando llegue la siega, enviara Dios a sus ángeles q separarán la cizaña del trigo...", en mi opinión el Santo Padre conoce perfectamente esta parábola.
22/08/12 1:22 AM
  
Eva
Los católicos rezamos cada día por la persona del Papa, y por la Iglesia. Su misión es muy dificil, y en casos de rebeldía como este seguro que muy dolorosos, por lo que no me extraña que nos pida oraciones continuamente. Desde hace años corre la idea de que "el Papa avanza muy lentamente, pero que no retrocede ni un paso". Bien se le puede aplicar a este caso. Primero se informa profusamente,luego escucha al afectado, y por último actúa contundentemente, sin prisa ni pausa.Esto es buen gobierno,
22/08/12 10:27 AM
  
Luis Fernando
Daniel, Judas no tenía a su cargo una diócesis.

Y lo de la cizaña y el trigo es un versículo que se utiliza casi siempre mal para justificar que no haya que arrancar la cizaña de la Iglesia. Lo cierto es que Cristo habla ahí del mundo, no de la Iglesia. De la Iglesia por supuesto que hay que arrancar la cizaña. Y cuando no se hace -casos de escándalos doctrinales, morales y litúrgicos- el pueblo de Dios entero sufre las consecuencias.
24/08/12 5:48 PM
  
Columba
Me parece que Eva y daniel han dicho bien, y que mi respetable luis fernando parece no entender que la sabiduría de Cristo es capaz de aplicar en sus enseñanzas desde casos universales hasta casos particulares, y bueno,participe de esta sabiduría creo que es precisamente el santo Papa BXVI sabe el tiempo correcto para intervenir, y vaya que de que manera tan sutil, humilde y noble!. Tampoco dudo que en el tiempo de espera halla orado por que la conciencia del pastor y su corazón reblandecieran y no se doblegara ante impulsos rebeldes, comportamientos los cuales sabemos de "quien" son origen.
24/10/12 11:43 PM

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