Polémicas matrimoniales (XIX): cardenal Sistach

Cardenal Martínez SistachEn general, creo que los obispos deberían ser muy cautelosos a la hora de conceder entrevistas. No todo el mundo vale para hacerlo. Es más, yo diría que la mayoría de la gente no vale para hacerlo, porque no es fácil hablar con rapidez y sin preparación previa sobre temas complicados, evitando hacer afirmaciones confusas o erróneas.

Un obispo tiene una gran responsabilidad y no puede decir lo primero que le pase por la cabeza, porque el escándalo que pueden crear sus palabras entre los fieles es muy grande, especialmente en temas tan importantes como el sacramento del matrimonio. Digo todo esto por una entrevista que concedió el cardenal de Barcelona hace unos días y en la que, a mi juicio, hizo unas declaraciones bastante desafortunadas sobre la indisolubilidad del matrimonio y la nulidad.

Por ejemplo, el cardenal Sistach dice en la entrevista:

“Los católicos que se encuentran en estas situaciones que quieren disolver un matrimonio deberían tener más facilidades para poder llevar adelante una nulidad”.

Supongo que la intención del cardenal es buena, pero esta frase es una barbaridad. Un matrimonio sacramental no se puede “disolver”. La nulidad no disuelve un matrimonio, porque eso es algo que excede infinitamente el poder de la Iglesia. La declaración de nulidad simplemente certifica que un matrimonio fue nulo desde el principio, es decir, que nunca existió aunque lo pareciera.

Por ejemplo, si durante la boda el padre de la novia embarazada escondía una escopeta bajo la gabardina para que el novio no escapara, nunca hubo realmente matrimonio por falta de libertad de los contrayentes, aunque los novios dijeran las palabras, firmasen y hubiese banquete y todo lo demás. En ese caso, después podría pedirse a la Iglesia que reconociese que el matrimonio nunca existió, es decir, que lo declarase nulo.

En cambio, un matrimonio sacramental válido es indisoluble. Los novios se casan “hasta que la muerte los separe”. Y esto no es una mera convención, norma o disciplina, sino que “la unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio” (Catecismo de la Iglesia Católica 1664). La Iglesia no puede declarar nulo un matrimonio que existió, pase lo que pase después del matrimonio, incluidos los malos tratos, los adulterios, los alejamientos entre los cónyuges, los divorcios civiles y los intentos de “rehacer su vida”. El matrimonio es para toda la vida y la Iglesia no puede cambiar eso.

Curiosamente, Su Eminencia pregunta después:

“¿y no existe la posibilidad, respetando la indisolubilidad, que haya una nulidad más ancha o que el Papa tuviera, por ejemplo, unas facultades, una dispensa, para disolver un matrimonio que era válido en determinadas circunstancias?”

Esta propuesta me dejó atónito cuando la leí por primera vez. En primer lugar, por la falta de la lógica más elemental. ¿Qué sentido tiene decir que “respetando la indisolubilidad” alguien va a “disolver un matrimonio”? No se trata simplemente de que sea una postura errónea, sino que no tiene sentido alguno, porque disolver lo indisoluble no significa absolutamente nada.

Esta falta de lógica básica nos permite entender otra afirmación de la entrevista, con respecto a las propuestas presentadas en el Sínodo de los obispos contra la indisolubilidad del matrimonio:

“Yo diría que no hay bandos sino que hay dos maneras de pensar que hasta cierto punto son complementarias”.

Creo que está claro que, una vez que decimos que se puede disolver lo indisoluble, no cuesta nada decir que dos posturas contradictorias son complementarias. La falta de lógica es la pendiente resbaladiza por excelencia. Si abandonamos la lógica, todo puede ser complementario, compatible, compaginable, comparable y todo lo demás que empieza por “comp”. Sin embargo, la testaruda realidad es que dos posturas contradictorias no son complementarias, sino excluyentes, que es precisamente lo contrario de “complementario”. Indisoluble y disolver se excluyen mutuamente, no son términos complementarios y pretender que lo son es, simplemente, un intento de hacernos comulgar con ruedas de molino. Las propuestas de introducir el divorcio católico no son ni pueden ser complementarias con la postura de defender la fe católica en la indisolubilidad del matrimonio. “¿Qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿O qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas?”

Volviendo a la propuesta recogida por el cardenal Martínez Sistach, hay que señalar también que es frontalmente opuesta a la doctrina católica sobre el matrimonio. La idea de que el Papa pueda disolver un matrimonio sacramental es contraria a la fe de la Iglesia. Basta recordar lo que dijo Cristo y se repite en cada matrimonio católico: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. No hace falta ser premio Nobel para entender lo que esto significa. ¿El Papa es un hombre? Sí. Luego no puede separar lo que Dios ha unido.

Por si a alguien no le bastan las palabras de Cristo y de la lex orandi litúrgica, recordemos una vez más que la propuesta que recoge D. Lluis niega un dogma de fe, infalible e irreformable, definido por el Concilio de Trento:

“CAN. V. Si alguno dijere que se puede disolver el vínculo del Matrimonio por la herejía, o cohabitación molesta, o ausencia afectada del consorte; sea anatema.

CAN. VII. Si alguno dijere que la Iglesia yerra cuando ha enseñado y enseña, según la doctrina del Evangelio y de los Apóstoles, que no se puede disolver el vínculo del Matrimonio por el adulterio de uno de los dos consortes; y cuando enseña que ninguno de los dos, ni aun el inocente que no dio motivo al adulterio, puede contraer otro Matrimonio viviendo el otro consorte; y que cae en fornicación el que se casare con otra dejada la primera por adúltera, o la que, dejando al adúltero, se casare con otro; sea anatema” (Denz. 1805 y 1807).

¿Tan difíciles son de entender estas tres palabras? “No se puede”. Repitámoslo, por si no queda claro: No se puede. Y lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. Todos los cardenales de la tierra pueden proponer lo contrario y seguirá siendo imposible.

En este mismo sentido, hay que señalar el circunstancialismo que permea toda la propuesta. El cardenal dice: “… para disolver un matrimonio que era válido en determinadas circunstancias”. Desde el punto de vista moral, esto es otra barbaridad. La moralidad de algo que es intrinsecamente malo y perverso no puede de ningún modo ser modificada por “determinadas circunstancias”.

Por ejemplo, una familia está muriéndose de hambre y de sufrimientos por pobreza total y el abuelo, que al morir les va a dejar una fortuna, se obstina, a sus 90 años, en seguir vivo. Mientras tanto sus hijos y nietos pasan hambre, frío en invierno. Muere, entretanto, una hija, que podría haberse librado con un tratamiento clínico carísimo y dos hijos han tenido que dejar sus prometedoras carreras a medias por no poder pagar los estudios, una madre está en depresión profunda, lo que la pone en peligro de divorcio, etc. etc. etc. Un dramón tremendo… ¿No habría algún modo de acelerar la muerte del abuelo (un empujoncito mínimo, y que ruede escaleras abajo), de tal modo que esa acción (intrínsecamente perversa) se vea libre de culpa “en determinadas circunstancias” extremas, que ciertamente se dan en el caso? Pues no, evidentemente no.

Ninguna circunstancia puede hacer lícito lo que es intrínsecamente un pecado mortal. El adulterio sigue siendo adulterio, cualesquiera que sean las circunstancias. Un matrimonio válido sigue siendo indisoluble, cualesquiera que sean las circunstancias. El circunstancialismo, condenado por la Veritatis Splendor (cf. VS 80) y otros documentos magisteriales anteriores no es un criterio moral válido.

También es llamativo comprobar la concepción artificial de la nulidad que subyace a la propuesta:

“¿y no existe la posibilidad […] [de] que haya una nulidad más ancha?”.

De nuevo, esto sólo tiene sentido si entendemos de algún modo la nulidad como una disolución jurídica del matrimonio según criterios disciplinares más o menos estrictos. La realidad, en cambio, es que la nulidad no es un concepto meramente jurídico, sino principalmente ontológico. Es decir, la Iglesia se limita a reconocer algo real: que un matrimonio no existe ni nunca existió. Por lo tanto, la nulidad no puede ser “más ancha” ni más estrecha, sino que sólo puede ser o no ser. Sería posible (aunque no necesariamente aconsejable) acelerar y simplificar el proceso de nulidad matrimonial, asegurarse de que es gratuito o incluso subrayar la importancia en nuestra época de alguno de los criterios de nulidad, como la inmadurez, pero no tiene sentido hablar de una “nulidad más ancha”, como si la nulidad fuera obra de la Iglesia y no una realidad objetiva.

Por último, hay que subrayar la forma que tiene la propuesta de razonar:

“¿y no existe la posibilidad […] [de] que el Papa tuviera, por ejemplo, unas facultades, una dispensa, para disolver un matrimonio?”.

La teología católica no razona así. La Iglesia no inventa cosas, sino que se limita a proclamar lo que recibió de una vez para siempre y a profundizar en ello. El Papa no podría sacarse una nueva prerrogativa de la manga como un prestidigitador. No podemos añadir nada a la Revelación, sin base ninguna en la Escritura ni en la Tradición, como una mera concesión al espíritu de la época. Pretender inventar una facultad del Papa de la nada para evitar las consecuencias de una doctrina católica que nos resulta poco moderna es completamente inaceptable desde un punto de vista teológico.

Además, como se aprende en primer curso de derecho canónico, el Papa tiene poder para dispensar de cualquier norma meramente eclesial, pero no para dispensar de lo que es de derecho divino, como la indisolubilidad del matrimonio. Igual que el Papa no puede hacer que el asesinato de un inocente sea algo bueno, tampoco puede hacer que un matrimonio sacramental sea disoluble. El Papa no puede hacer lo que se le antoje, porque no es el dueño, sino el servidor y el custodio de la Revelación.

Es muy difícil evitar la impresión de que, en realidad, las razones que se dan no tienen importancia, sino que lo único que se desea es introducir, sea como sea, el divorcio en la Iglesia. De otro modo, la lógica básica que todos empleamos en nuestra vida cotidiana no brillaría por su ausencia en estas propuestas y lo mismo podría decirse de los principios básicos de la fe y la moral.

Con todo el respeto por nuestros pastores, los fieles católicos tenemos la obligación de “dar testimonio de la verdad”, incluso cuando ello implique señalar errores graves de esos pastores, como enseñaba Santo Tomás: “Habiendo peligro próximo para la Fe, los prelados deben ser argüidos incluso públicamente por los súbditos”. Desgraciadamente, es difícil imaginar un peligro más próximo para la fe que todas estas propuestas recientes que pretenden consagrar un “divorcio católico”. Por ello, es necesario señalar, a tiempo y a destiempo, que estas propuestas son contrarias a la fe católica y no pueden aceptarse de ningún modo.

Como es lógico, preferiría dedicarme a hablar de temas más agradables en estos días navideños pero, a fin de cuentas, el Niño de Belén es la Verdad, así que proclamar esa Verdad es una forma de honrarlo tan buena como cantar villancicos (aunque sea menos divertida). No es casualidad que hoy, día 26 de diciembre, se celebre la memoria de San Esteban, el primer mártir, que dio su vida por la verdad del Evangelio.

69 comentarios

  
Bruno
Nota para interesados en el derecho canónico:

Aunque, como hemos visto, la nulidad es o no es, existe una forma de ampliar las condiciones de nulidad del matrimonio, algo que podría entenderse en algún sentido como hacer la nulidad "más ancha", como dice el cardenal. Sin embargo, creo que es evidente que no se refiere a esto, porque todas estas propuestas van más bien en la dirección contraria.

Esa forma, paradójicamente, consistiría en que la Iglesia se volviera más estricta en cuanto al matrimonio y añadiera condiciones adicionales de validez, como por ejemplo una preparación de un año de duración o la obligación de los contrayentes de haber ido a misa todos los domingos durante seis meses, etc. La Iglesia, como enseña Trento, puede establecer condiciones extrínsecas de validez para los sacramentos. Paradójicamente, si la celebración del matrimonio se hiciera más estricta añadiendo alguna condición sine qua non más para la validez, la nulidad se haría "más ancha", porque habría más causas posibles de nulidad. Sin embargo, como ya he dicho, estas propuestas van en dirección contraria y desean más bien eliminar alguna condición de validez (como la forma canónica).
26/12/14 1:28 AM
  
Fernando
Supongo que se trata de una falta de precisión del Señor Cardenal, estoy seguro de que no piensa tan equívocamente como habla.
Y, hablando de equívocos, supongo que se refiere usted al Cardenal MARTÍNEZ, aunque él firme "Lluis M. Sistach"...
26/12/14 3:04 AM
  
GKC
Yo creo que en todo esto hay un desprecio a los laicos. El matrimonio es un sacramento de laicos, por lo tanto un sacramento de segunda, es normal que se pueda disolver. Porque sí no, podríamos plantearnos también si podríamos "disolver" el orden de determinados personajes eclesiásticos.... O cuestionarnos la validez de su ordenación.
La Iglesia temblaría si alguien de alto nivel dijese que la mitad de los órdenes son inválidos o la mitad de los bautismos, o de las confesiones. No digamos que pudieran ser anulados a voluntad por el Papa. En cambio pueden decir que la mitad de los matrimonios son inválidos y no pasa nada. Como casado, me siento ofendido y despreciado por todos estos.
26/12/14 8:21 AM
  
María
Yo creo que el matrimonio es indisolube, es más digo que si una pareja vive sin estar casada ni civil ni por la iglesia y tiene 2 hijos era ya una familia, si se va cada uno por su lado y se juntan con otra persona, para mí ya es un adulterio, y los hijos sufrirán por la separación de sus padres, y por tener que compartir las nuevas parejas de sus progenitores aunque alguno de ellos se case por la iglesia o por lo civil o convivan. Que la sociedad está como está, yo lo veo que no soy ciega, pero las nuevas componendas dañan la felicidad y el bienestar de los hijos aunque luego se reciban las bendiciones en alguna iglesia o en el juzgado.
26/12/14 8:59 AM
  
Eduardo Chafer
Parece que algunos empeñan en que las familias crisitianas lo tengamos imposible para transmitir nuestros hijos que el matrimonio -tanto el natural como el sacramental-es de uno con una para siempre.Dios mio , detén esta locura.
26/12/14 9:17 AM
  
Luis Fernando
María, entre dos bautizados no hay matrimonio si no hay sacramento. Lo que hay en el caso que hablas es amancebamiento. Por tanto, si se separan, no puede haber adulterio.

Fernando, de la abundancia del corazón, habla la boca. No creo que el cardenal piense una cosa y diga otra. Y si así lo hiciera, habría que añadir la hipocresía a la lista de epítetos que merecen sus palabras.
26/12/14 9:45 AM
  
Una
Hay una gran falta de información. Pues hay muchos motivos de nulidad que la gente desconoce.
Por ejemplo, tras los malos tratos, probablemente se encuentra una personalidad enferma e inmadura INCAPAZ de asumir de forma responsable las obligaciones de un matrimonio, eso se evalúa en una entrevista, peritaje, etc... y una vez confirmado, se concluye la incapacidad para dicho sacramento.
No olvidemos que el matrimonio es una VOCACIÓN. Al que no todos están llamados y para el cual, no todos están capacitados.
26/12/14 10:31 AM
  
Una
Hay una mayoría de gente que no sabe que sus matrimonios son nulos y no lo saben por desinformación.
26/12/14 10:35 AM
  
Una
¿Cuánta gente se casa por la Iglesia porque le hace ilusión vestirse de blanco?
Matrimonio nulo.
¿Cuánta gente se casa pensando?: "yo me caso, pero cuando me vaya mal me separo."
Matrimonio nulo.
Si se piensa en la indisolubilidad o separación antes de casarse el matrimonio es nulo, no hay sacramento.
La lista es larga y la gente no lo sabe.
26/12/14 10:42 AM
  
rastri
"Al poco, vino Esaú con el guiso para pedir la bendición a su padre; pero este, aunque se sorprendió por el engaño, dijo solemnemente: “Si he bendecido a Jacob, bendito está” Esaú lloró y suplicó para que su padre cambiara la bendición pero no logró que Isaac se desdijese de sus palabras."

Algo así se me antoja que debe de ser el matrimonio que Cristo convalidó como indisoluble.

La nulidad de este compromiso sacramentado se me antoja un fraude a la moralidad de la Iglesia que tanto compromete la salvación del que anula como así a la de aquel que obtiene anulación por medios que a otros no les es dado obtener. ¿Se entiende no?
26/12/14 10:42 AM
  
Tomás Bertrán
Y pregunto sin ganas de polemizar, ¿ya conocen el Catecismo muchos sacerdotes?.
26/12/14 10:55 AM
  
Una
Pero si ni siquiera una gran cantidad de cardenales, obispos y sacerdotes saben qué es un matrimonio, cómo van a conocer las causas de nulidad.
La única solución es formar en la belleza de ese sacramento. Formar e informar. Haciendo sólo eso, más de un 50% de familias quedarían en paz.
La dificultad o trabajo residiría en formar primero formadores y después en hacerlos accesibles a las personas. Esa sería la pastoral.
26/12/14 10:58 AM
  
rastri
el Papa tiene poder para dispensar de cualquier norma meramente eclesial, pero no para dispensar de lo que es de derecho divino,
_______________

Esto de que algo sea o pueda ser de derecho divino: ¿habrá que preguntarse a Dios; O no?


Otra cosa es tener poder o no tener; y aquí el ser responsable de ese tener o no tener poder .

Porque el Papa sí que tiene poder de atar y desatar, lo que en el Cielo o en la Tierra, por él siendo atado o desatado así en el Cielo queda atado o desatado..
26/12/14 10:58 AM
  
Monachus
El otro día estuve en una charla del cardenal, en el que nos habló largo y tendido del Sínodo y de estos temas y no, no son una imprecisión o malentendido estas palabras de su entrevista, es que le gusta nadar en la ambigüedad. Allí su palabras fueron muy similares a las aquí expuestas. Todos salimos de allí con caras largas ante las barbaridades sacramentales y canónicas que dijo.
26/12/14 11:38 AM
  
María
Luis Fernando sé lo que dices, pero si una persona está amancebada, tiene hijos y se va y se junta a otro, los hijos sufren y no será adulterio, será infidelidad, al que le dejan le dejan, y los hijos sufren la infidelidad de los padres, y si esa persona se casa por la iglesia o por el juzgado, como conozco yo algún caso, todavía da peor ejemplo a sus hijos. es cómo decir tú padre o madre, no eran lo suficientemente bueno para mí para casarme con el o con ella, es decir para tener un compromiso de por vida.
26/12/14 12:22 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Siendo ya tantos y de tal alto rango, da la impresión, o más bien se va instalando la certeza de que más de un obispo tiene su teología "del cerebro en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez (o ciertamente, más bien) olvidada"...
Porque: Kasper, toooooooda la conferencia episcopal germánica, Bruno Forte, M.Sistach, distintos obispos, que se han expresado en sentido análogo, dan que pensar, si estos pastores, realmente podrán guiar por los rectos caminos a sus rebaños.
Y, pareciera que fuera hora de que "Catalinas de Siena" cumplieran con la más que justa obsevación de Sto. Tomás, aquí oportunamente recordada. Y...hasta algún Pablo de Tarso que le llame la atención a Cefas (Gal 2, 11 - 14).
26/12/14 12:40 PM
  
Bruno
Fernando:

"Y, hablando de equívocos, supongo que se refiere usted al Cardenal MARTÍNEZ, aunque él firme "Lluis M. Sistach"..."

En el artículo, si no recuerdo mal, he escrito cardinal Martínez Sistach, pero los titulares imponen la necesidad de la brevedad. Por otra parte, soy consciente de los líos que tienen en Cataluña con el tema de los apellidos (y con otros muchos temas), pero al margen de eso la costumbre de privilegiar el apellido más distintivo o menos frecuente está muy extendida, por razones obvias. El primer Obispo de Getafe, vivat in Christo, era a menudo conocido como Mons. Golfín, aunque lo estrictamente correcto habría sido Mons. Pérez y Fernandez-Golfín.
26/12/14 12:50 PM
  
luis
Son políticos, y opinan como políticos modernos. El truquito es decir, "alguna solución hay que darle al problema X " y a continuación buscar una salida cualquiera para calmar conciencias, sin reparar en los principios o en la lógica, como bien dices Bruno los argumentos son lo de menos. Ahora es el divorcio, mañana será la homosexualidad o el aborto o cualquier otro "problema" que se plantee.
26/12/14 12:52 PM
  
Bruno
D. Miguel Antonio:

Sí, quizá hace falta que un Cisneros o un San Carlos Borromeo pongan un poco de orden en el clero. Es tristísimo que tantos obispos hayan negado públicamente la doctrina de la Iglesia y también que esa negación no tenga consecuencias. Así nos va.
26/12/14 12:53 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Claro que sí, porque seguir en este pandemonium, sin una palabra aclaratoria, que oriente, está haciendo ver que el mero pluralismo teológico, nada enseña, enmarañándolo todo, más bien.
Siempre hubo tensiones entre lo "uno" y lo "múltiple", pero nunca fue sano que lo "uno" uniformizara lo plural, ni que lo "diverso" hiciera añicos a la unidad.
Vaya si es múltiple una orquesta sinfónica. Muy diferente es el sonido de la tuba, del violín, la flauta o el timbal. Pero, para que salga una "syn - fonía" y no una "cacafonía", todos se someten a una "única" partitura y a un solo director.
26/12/14 1:01 PM
  
Bruno
GKC:

"En cambio pueden decir que la mitad de los matrimonios son inválidos y no pasa nada. Como casado, me siento ofendido y despreciado por todos estos"

Fueron palabras imprudentísimas, a mi juicio, pero tengo pendiente escribir un post sobre eso, así que ya hablaremos entonces del tema, porque es fundamental.
26/12/14 1:23 PM
  
Bruno
Monachus:

Gracias por la información.

Tenemos que rezar más por nuestros obispos. Constantemente y sin desfallecer.
26/12/14 1:24 PM
  
Falstaff
Lo que tendría que hacer la Iglesia es exigir más y mejor preparación a los contrayentes de un matrimonio. Claro que eso bajaría las estadísticas de matrimonios frente a uniones civiles, que parece que les importa mucho a los Obispos. Pero así nos ahorraríamos muchos disgustos y tener que forcejear con el sacrilegio que los simoniacos obispos alemanes pretenden imponer a toda la Iglesia.
26/12/14 1:25 PM
  
Bruno
Falstaff:

Completamente de acuerdo. También tengo pendiente un post sobre el tema.
26/12/14 1:32 PM
  
Bruno
Luis:

Clarividente comentario. La tentación de confundir la fe con la política (en el peor sentido de la palabra) no es nueva, pero ahora tiene un peligro especial, porque la política actual es completamente ajena al cristianismo... y da los únicos frutos que puede dar.
26/12/14 1:44 PM
  
Falstaff
Lo de buscar soluciones a problemas creados por el mundo moderno es muy hegeliano. La dialéctica hegeliana está desbocada y la Jerarquía se ha subido a sus lomos. O se apea a tiempo, o nos iremos todos de cabeza al río.
26/12/14 2:16 PM
  
luis
Exactamente Falstaff. El hegelianismo de esta jerarquía se funda en la sacralización de la Historia, principio básico del credo progre: "todo lo que es, es porque debe ser, todo lo histórico es necesario". Por ende, resistir "el curso de la Historia" es restauracionismo, nostalgismo, etc. Por eso, la tarea del cristiano es leer el Evangelio a la luz de la cultura contemporánea. Por eso la doctrina debe adaptarse al nivel de los tiempos. Dios se ha hecho Historia, y resistir al curso de la Historia, a lo que fácticamente prevalece, es resistir a Dios. Resistir al pensamiento moderno es resistir a los "problemas" y por ende, a las "sorpresas de Dios".
Da para un Syllabus de errores.
26/12/14 3:15 PM
  
Falstaff
Es tal cual, Luis. En España teníamos un célebre arzobispo, cuyo nombre no diré porque ya está retirado, que hacía unos discursos la mar de hegelianos. Y era tomado como la quintaesencia del clero conservador.

Las "sorpresas" de Dios no son otra cosa que la claudicación ante el mundo por vía de síntesis. A mi, como ser humano, las sorpresas reales de Dios me pueden dar vértigo, pero miedo no. Las sorpresas que me aterran son las que nos pueden deparar aquellos que juegan a ser dioses.
26/12/14 3:34 PM
  
DavidQ
Más que hablar de "nuevas normas" que "ensanchen" la nulidad, podríamos fácilmente aplicar las viejas normas que en la mayoría de los casos se pasan por alto. Cito del Código de Derecho Canónico:

"1095 Son incapaces de contraer matrimonio:
1 quienes carecen de suficiente uso de razón;
2 quienes tienen un grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio que mutuamente se han de dar y aceptar;
3 quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica."

Sólo con el numeral 2 habría más que suficiente para anular el 90% de matrimonios desde que se inventó "la píldora", pero el numeral 1 no se queda atrás. Antes uno suponía que el uso de razón llegaba a los 7 años, pero hoy día no es raro encontrar jóvenes de 18 que siguen sin distinguir el bien del mal, y profesionales hechos y derechos de 35 sin la madurez necesaria para tomar una decisión de cualquier índole.

El problema surge de que los matrimonios ahora -hablo por mi país, no sé cómo será en otra partes pero asumo que puede ser similar- se pactan en función de lo bonito que sea el templo, de las fechas para conseguir músicos y salones y de la disponibilidad del fotógrafo y se olvida lo esencial, en inconsciente contubernio con el sacerdote. En la parroquia a uno sólo le piden "el certificado de curso prematrimonial" (no entenderlo, sino solo llevar el papel), el pago del arancel, las flores y un par de papeles más. (*)

Cuando se escribieron las normas jurídicas que rigen el matrimonio, se asumía una mayor madurez de la gente y una mayor conciencia de las obligaciones matrimoniales. Como mínimo, uno sabía que don Carlos y doña Marta, los vecinos, llevaban 30 años casados y tenían 6 hijos, que doña Gloria la del tercero había quedado viuda joven y sólo entonces pensó en "rehacer su vida" (y aún eso era un poco escandaloso) y que aunque viéramos pelearse a papá y mamá todos los días, ellos nunca pensaron en separarse.

Hoy día, con una supuesta tasa de 50% de matrimonios que terminan en divorcio, es inconcebible creer que los contrayentes tienen la menor idea de lo que significa casarse. La práctica actual que "obliga" (comillas muy grandes, porque nadie se siente obligado) a mantener vivo un matrimonio que nunca existió, más que fortalecer el matrimonio lo debilita.

Hace 100 años ningún sacerdote habría dejado casarse a un niño que sigue jugando con carritos (hoy llamado PlayStation) aunque ya tuviera 30 años. Pero la letra dice "pubertad" y "15 años" y se asume que son "maduros", cuando no lo son.

(*) Cito de memoria. Cuando fuimos a pedir la bendición para casarnos, fuimos con el cura, un hombre bueno y sabio y buen sacerdote, que a pesar de todo nos dijo "eso no es conmigo, pasen a la secretaría".
26/12/14 3:39 PM
  
Anónimo
¿Ahora mostramos sorpresa? Ha emergido de hecho lo que se ha venido haciendo clandestinamente. Yo oí a un juez eclesiástico, q.e.p.d, afirmar que ellos podían hacer que lo que es no sea y que lo que no es sea. Escandaloso, simoniaco, herético, lo que se quiera, pero dicho con una naturalidad, y un punto de amenaza, que aterrorizaba. Ahora lo sueltan con toda tranquilidad, porque parece que ya no hay que ocultarlo y que queda bien.
26/12/14 4:30 PM
  
luis
Hay otro problema, toda esta gente ha dejado de estudiar filosofía tomista si es que alguna vez la estudió. No creen en un orden natural objetivo, inmutable por nuestra voluntad. Entonces, el matrimonio se reduce s un acuerdo de voluntades bendecido por otra voluntad. Cambiadas las voluntades, cambia el matrimonio. Sólo así se entiende que este tipo hable de nulidad de un matrimonio que fue contraído válidamente en otras circunstancias. Sólo así se entiende que pueda osar decir que el Papa puede disolver matrimonios ratos y consumados.
Voluntarismo e idealismo. Digno sucesor del fraile Occam, y del obispo Berkeley.
26/12/14 4:45 PM
  
luis
De todos modos, salta a la legua que estos cardenales centristas y débiles
están sometidos a un bullying fenomenal desde los costados y desde arriba. No seamos más duros con él que con el responsable supremo de esta operación.
26/12/14 5:05 PM
  
luis
Y es graciosa esta suposición de 50% de matrimonios inválidos, con lo que se pretende arrojar a la minusvalía al 50 % de los católicos, Con la misma vara, podemos presumir una invalidez del orden sacramental del 50% ¿por qué presumimos que los esposos se casan por la fiesta o por darles el gusto a los padres y los curas no lo hacen por otros motivos? En cuanto a la madurez y conocimientos también encontramos ignoracianciaa medulares. Es más, vemos que hay obispos -e incluso más- que ignoran elementos fundamentales de la fe católica, como la práctica sacramental, la noción de estado de gracia, la idea de falta grave, la noción de adulterio, las condiciones requeridas para acceder a la eucaristía, los límites de los,poderes del Papa y de la Iglesia,,etc. ¿habrá que nulificar todas las ordenaciones porque se saltaron el "curso pre sacerdotal? Que tontería...
26/12/14 5:42 PM
  
Juan Mariner
Creo que el Cardenal Mnez. Sistach nos pretende decir que la disolubilidad del matrimonio no es posible en la mayor parte de casos, pero por la vía de la nulidad sí sería posible declarar que un matrimonio no ha existido de raíz... Es un debate que debe abrirse para ser cerrado definitivamente con soluciones o "sin soluciones" acordes a la Doctrina.
26/12/14 7:15 PM
  
Luis Fernando
Juan Mariner, no sé si habrá querido decir eso, pero lo cierto es que ha dicho otra cosa.
26/12/14 9:28 PM
  
Enrique G. B. A.
No estoy enterado que antes de Santo Tomás de Aquino, tuviéramos confusiones similares sobre la indisolubilidad del matrimonio.
Podemos ignorarlo al santo, sin vacilar en esta cuestión. Que su teología ayude o refuerze es otra cosa.
El Evangelio es claro, con o sin tomismo.
El único punto polémico, era el de porneia, en cuanto a su significado.
Descartado que Jesús no se puede contradecir a si mismo, no es aceptable considerar que hay una forma de adulterio como vía para no ser adúltero. Ese es el significado que no corresponde.
26/12/14 9:59 PM
  
Juan Argento
Aunque ya escribí lo siguiente en comentarios en otros blogs de este sitio, puede ser util copiarlo aqui, porque viene justo al caso.

La respuesta afirmativa a la pregunta del Cardenal Sitach:

“¿y no existe la posibilidad, respetando la indisolubilidad, ... que el Papa tuviera, por ejemplo, unas facultades, una dispensa, para disolver un matrimonio que era válido en determinadas circunstancias?”

... es precisamente uno de los dos fundamentos doctrinales (erróneos) de la práctica divorcista de los Ortodoxos, ampliando el alcance de la pregunta a los obispos en general.

Ellos aceptan que "lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" (Mt 19, 6), ya que sostienen que ninguna potestad meramente humana, ya sea los esposos o el Estado, puede disolver un matrimonio, pero, y ésta es la diferencia con la Iglesia Católica, sostienen que un obispo sí puede, por la autoridad dada por Cristo a los Apóstoles cuando les dijo: "todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo" (Mt 18, 18). Esa tesis es erronea como explicó S. Juan Pablo II en las secciones 6, 7 y 8 del discurso a la Rota Romana de 2000. (El lo explicó con respecto al Papa, pero es obvio que si el Papa no tiene la autoridad para hacerlo, entonces los otros obispos tampoco la tienen.)

De paso, el hecho de que S. JP_II haya dedicado tres secciones del discurso a refutar este concepto muestra que éste no es algo trivial. Por lo que sugiero leer esas secciones del discurso para entender bien por qué el concepto es erróneo.

Los discursos de S. JP_II a la Rota Romana se acceden de acá:

www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/index_spe-roman-rota_sp.htm

El segundo fundamento doctrinal (erróneo) de la practica divorcista de los Ortodoxos es su concepto de separabilidad entre matrimonio natural y sacramento, refutado por S. JP_II en la seccion 13 de Familiaris Consortio y en la seccion 8 de su discurso a la Rota Romana de 2001.
26/12/14 11:19 PM
  
Observador
Lo más grande es que el Cardenal Sistach es un experto canonista...
26/12/14 11:39 PM
  
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Dice en la entrevista el cardenal Luis Martínez Sistach refiriéndose al Sínodo extraordinario de la Familia: "De todo lo que escuchamos, de las intervenciones de todos, el Papa quiere que profundicemos pero que sea un trabajo sinodal, que no sea sólo de los cardenales, los obispos, sino que el pueblo también participe, que también pueda dar sus expertos. Hay que encontrar soluciones que se puedan adecuar a la Iglesia, que puedan encajar en lo que son las paredes maestras de la Iglesia. La Iglesia no puede cargarse las paredes maestras, eso está claro, porque si fuera así, quizás podría caer todo el edificio".

¿Se trata de someter a consulta popular los mandatos de Jesucristo, para ver si han quedado algo desactualizados teniendo en cuenta los vaivenes del mundo actual? Es tan difícil entender que lo que estableció Jesucristo ni el Papa lo puede cambiar.

MADRID, 23 Sep. 14 / 05:45 pm (ACI/EWTN Noticias).- Ante diversas informaciones en los medios que señalan que el Papa Francisco abrirá las puertas a la comunión para los divorciados en nueva unión, el Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, recordó recientemente que el Santo Padre reiteró a los Obispos españoles que lo instituido por Jesucristo “el Papa no lo puede cambiar”.

Entrevistado por el periódico Diario Córdoba, Mons. Demetrio Fernández recordó, sobre este tema, que durante su visita ad limina “al Papa mismo se lo preguntamos y él nos respondió que una persona casada por la Iglesia, que se haya divorciado y se haya vuelto a casar por lo civil, no puede acceder a los sacramentos”.

“Dijo el Papa que ‘ESTO LO ESTABLECIÓ JESUCRISTO Y EL PAPA NO LO PUEDE CAMBIAR’”, recordó.

Mons. Fernández indicó que “digo esto porque a veces dice la gente que ‘va a cambiar todo’ y hay cosas que no pueden cambiar. LA IGLESIA SE DEBE A SU SEÑOR Y SU SEÑOR SIGUE VIVO”.
27/12/14 3:56 PM
  
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Bruno:

¡¡¡Muy feliz Navidad!!!. Que el Niñito Dios te colme de bendiciones y la Santísima Virgen María y San José te protejan siempre..

Excelente post. Muchísimas gracias por todo lo que haces para desburrarnos.

Me pareció brillante y muy esclarecedor el: "Por ejemplo, una familia está muriéndose de hambre y de sufrimientos por pobreza total y el abuelo, que al morir les va a dejar una fortuna, se obstina, a sus 90 años, en seguir vivo. Mientras tanto sus hijos y nietos pasan hambre, frío en invierno. Muere, entretanto, una hija, que podría haberse librado con un tratamiento clínico carísimo y dos hijos han tenido que dejar sus prometedoras carreras a medias por no poder pagar los estudios, una madre está en depresión profunda, lo que la pone en peligro de divorcio, etc. etc. etc. Un dramón tremendo… ¿No habría algún modo de acelerar la muerte del abuelo (un empujoncito mínimo, y que ruede escaleras abajo), de tal modo que esa acción (intrínsecamente perversa) se vea libre de culpa “en determinadas circunstancias” extremas, que ciertamente se dan en el caso? Pues no, evidentemente no".

Más claro imposible.

27/12/14 4:08 PM
  
Martina
Todos los que opinan en este blog deberían escribir una carta al Papa con lo que piensan al respecto. ¿No quiere que participen los seglares? Pues que sean los que están formados. Los parroquianos ya sabemos que van a decir, café para todos, descafeinado y de maquina.
La jerarquía debería ser mas prudente y discreta ¡Vaya papelón que están haciendo! Mejor estaría que esperaran los resultados del Sínodo en lugar de reliar antes de tiempo.
La Iglesia de Roma ha tenido épocas peores y ahí sigue. Esperemos que Dios ponga la mano y reconduzca estos desvíos.
27/12/14 9:29 PM
  
Martin Ellingham
Quería comentar algo y acabo de leer lo del obispo de Amberes... No tengo ánimo para decir algo que Bruno pueda publicar sin censura justificada. Así que me abstengo.

Saludos.
27/12/14 11:54 PM
  
JUAN NADIE
BRUNO una vez mas das en todo el bebe, como el del chiste. Puede que Sistach, no quisiera decir realmente lo que dijo, con sus implicaciones, pero se merece completamente tu aclaración, y a nosotros nos viene muy bien. A mi al verlo también me pareció, en esa entrevista y en algunos comentarios del Sinodo que se daba la impresión, que algunos estan deseando que se de, que a partir de ahora se va a "facilitar" la nulidad, no solo mediante abaratamiento, o acortamiento de plazos, sino de condiciones, algo imposible, en buena doctrina.
28/12/14 12:33 AM
  
Guillermo P.F.
La relación sentimental entre dos personas es un concepto tan descaradamente privado, tan aconfesional y prerreligioso por definición, que tarde o temprano a la religión se le tenía que escapar de las manos. En el momento en que la religión ya no tiene el poder (o el poder ya no tiene nada que ver con los religiosos), es cuestión de unas generaciones que la vida sentimental de la gente desemboque en el asunto privado que es por propia naturaleza, adaptado a la legislación civil si es que deciden dotarlo de los beneficios sociales que les pueda reportar, y adaptado también por qué no al matiz espiritual que alguien quiera darle libremente (y con sus connotaciones, ya lo saben si esa es su decisión, de indisolubilidad, heterosexualidad, procreación, pecado, etc.)
28/12/14 12:55 PM
  
Yolanda
Bruno y Beatriz Mercedes:

Todo esto me tiene tan abrumada, abatida, entristecida y dsolada que ya no tengo ni ganas de opinar; además, todos os estáis expresando perfectamente (excepto el pobre Guillermo P.F. , que casi da pena de lo desnortada que está su opinión, más propia de alguno de mis peores alumnos de 2° ESO, que de una adulto serio y medianamente leído).

Por eso voy a apearme un momento de la seriedad del tema, para decir que el nonagenario abuelo del ejemplo ya podía estirarse un poquito y, sin necesidad de morirse antes de que Dios lo disponga, remediar los muchos males de su desdichada familia. Francamente, vaya abuelo roñoso y malvado.
29/12/14 5:37 PM
  
DOS DOCTRINAS
El título es para pedir se nos informe y enseñe sobre.
*La Doctrina de La Misericordia Divina, dictada a S. Faustina, y * La Doctrina de La Voluntad Divina, dictada a la Sierva de Dios Luisa Piccarreta. Por qué? Porque nos enseñarían hoy lo que Dios quiere para su pueblo que camina hacia el Reino de Dios en la Tierra como en el Cielo. Veo que Dios viene al encuentro de Su Iglesia Militante que quiere serle FIEL y que los Obispos y teólogos herejes, se apartan del Evangelio y no nos calman la Sed de Dios y de Verdad. Entonces Dios mismo, "dicta" a personas humildes como Faustina, Luisa y el joven Bernabé nigeriano,-aprobado por San Juan Pablo II- las VERDADES eternas que quedan olvidadas por la tergiversación posterior al Concilio Vat II y por el alejamiento de la Sana Doctrina y la Tradición del MAGISTERIO. El Espíritu Santo Quien guía a La Iglesia, no necesita en un momento dado de quién "defienda" a Dios, El Mismo toma la Defensa de La Verdad y nos va aclarando la Verdad, mediante personas "humildes" va llevando a Su Pueblo por el Camino de La Verdad... en este tiempo de contradicciones y peregrinación, solamente necesitamos es CONFIAR EN DIOS y obrar según El nos pide en el Evangelio. Conozcamos el Catecismo, Oremos en Cenáculos de Divina Voluntad, como María en el principio de La Iglesia Apostólica. Oremos, es lo que nos viene pidiendo en Fátima y en todos los Santuarios donde nos lo recuerda... Oremos, Oremos y Vivamos según Su Voluntad, expresada, explicada en los Libros "DO CIELO", por Luisa Piccarreta. Denlos a conocer y mucha gente Girará hacia La Divina Voluntad. Dios es TODO en todas las cosas y tiempos... "Nada nos turbe... " la turbación es del Enemigo de Dios, no le hagamos caso. Conozcamos las DOS DOCTRINAS. : MISERICORDIA Y VOLUNTAD DIVINA. la Iglesia tiene pendiente enseñárnoslas, como lo hizo en tiempos anteriores... Pasaron 50 años del Concilio y fue "malentendido" entonces, Dios habla al final del siglo para que los humildes lo escuchen... Faustina, Luisa, y Bernabé... y a muchos otros humildes se lo ha revelado.HOY HAY QUE BUSCAR LA SANA DOCTRINA. Los sabios como cedros pueden caer y ser removidos... pero, DIOS ES FIEL!
29/12/14 10:22 PM
  
Guillermo P.F.
Dña. Yolanda, le ruego se limite a no compadecerme, sólo eso, así como yo tampoco compadezco a sus alumnos (espero que de instituto no público) porque algún día dejarán de serlo, cosa que yo tengo que tenerla a vd. en mi misma fila de comulgar hasta que el Señor disponga. Sí que les deseo que otro profesor del claustro, ya que no vd., les ilustre la necesaria costumbre de respetar las opiniones ajenas que no comporten fanatismo o daños. Gracias.
29/12/14 10:49 PM
  
Yolanda
Guillermo P.F

Pues, se ponga como se ponga, le compadezco, sí. Ahora aún más que hace un rato. Y usted no tiene manera de evitarlo. Usted no lo ve, claro, pero sobran motivos para que, leyendo su anterior comentario de 28/12/14 12:55 PM, en el mejor de los casos se le compadezca.



29/12/14 11:54 PM
  
Guillermo P.F.
Pues igual que usted tampoco tiene manera de evitar (y ahí le duele) que la gran mayoría de la población siga AMÁNDOSE como Dios manda y a pesar de usted y ustedes. Compadézcame, muy bien, si ésa es su apetencia. Yo sin embargo, en vez de compadecerme tontamente, voy mejor a pedir al Señor por usted y por mí, por tener que tenerla como digo en mi misma fila de comulgar, y ya de paso por sus alumnos (espero, insisto, que de centro no público, y por tanto por gusto de sus papás).
30/12/14 1:02 AM
  
Bruno
Guillermo:

Sin ánimo de ofender, después de soltar dos tonterías de campeonato con aires de superioridad, uno no se puede sorprender de que le compadezcan un poco.

En primer lugar, no hace falta ser cristiano para entender que precisamente lo que constituye la base de la sociedad no se puede limitar a algo "descaradamente privado".

En segundo lugar, no hace falta ser cristiano para entender que no hay absolutamente ninguna obligación de respetar las opiniones erróneas de nadie. Es más, una persona honrada tiene el deber de no respetar el error. Lo que se puede respetar es a la persona equivocada, pero nunca las opiniones erradas.

En tercer lugar, en este blog no se permiten los trolls y es propio de un troll fingir que se es católico cuando sus comentarios muestran claramente lo contrario. No somos tontos.

Las opiniones de los no católicos son bienvenidas, pero la falsedad no lo es.

Saludos.
30/12/14 2:36 AM
  
Bruno
Yolanda:

Me ha hecho gracia lo del nonagenario tacaño y con mala milk. Es cierto que ya podía estirarse un poco el hombre.

A mí también me entristecen estas cosas sobre las que me veo obligado a escribir. Sólo se me pasa la tristeza rezando y recordando que mi vida, la Iglesia y la historia en general están en manos de Cristo y de nadie más. Todo sucede para el bien de los que aman a Dios. Que Él nos aumente a todos la fe.
30/12/14 2:38 AM
  
Guillermo P.F.
Sr. Bruno, me parece perfecto que a usted le parezcan "tonterías de campeonato" las manifestaciones de los demás en cuanto a privacidad sentimental se refiere. Pero por muy "base de la sociedad" que a usted le parezca, va a seguir siendo NUESTRA vida privada, nuestros sentimientos privados que a ninguna otra nariz le importan. "Aires de superioridad" serían, en todo caso, creerse capaces de sostener esa base de la sociedad, de "esta" sociedad a la que poco más que nuestros impuestos podemos ofrecerle. La base de la sociedad, en mi caso va a ser más bien modesta: dos hijos, y ni uno más. El resto voy a vivirlo yo, para mí, con mi pareja. La sociedad bien puede por lo menos respetarme, y en lo posible devolverme mi colaboración.

Por supuesto que lo respetable son las personas (y su privacidad, ya se ve, jajaja), no sus opiniones, hasta ahí llegamos. No todas las opiniones son respetables, evidentemente: el nazismo, el populismo, el antisemitismo, el fanatismo religioso... Pero opciones tan inofensivas y tan privadas como la mía son, y van a ser, respetables sí o sí, o al menos va a costar un horroroso esfuerzo demostrar que a alguien le estoy haciendo daño con mi privacidad doméstica.

Troll, católico, falso... etiquéteme como le plazca, yo simplemente soy Iglesia como usted, soy católico como usted, y hablo donde me dejen, o me sigan dejando. Y como le digo a Dña. Yolanda, nos gustemos más o menos, en la fila de comulgar nos vamos a seguir viendo porque de Jesucristo vamos a seguir siendo, justos y pecadores, fariseos y publicanos. No nos hace falta ningún Obispo de Amberes (aunque se agradece, faltaría más) para confirmar lo que ya sabíamos, lo que tantos AÑOS nos costó asumir y depurar.

Saludos, y sin acritud. Estamos pensando y exponiendo, tranquilamente.
30/12/14 11:39 AM
  
Bruno
Guillermo:

Puede usted opinar lo que quiera, porque como le he dicho su opinión es bienvenida.

Lo que no puede hacer es presentarse falsamente como católico, con ánimo de engañar. Si lo hace, borraré sus comentarios.

El que no tiene fe católica, no es católico. El que cada vez que usa el teclado habla contra la fe católica, no es católico. El que se apunta a todas las herejías no es católico. Pero además es que estoy convencido, por lo que ha escrito en otros blogs, que usted lo sabe y hace todo eso con ánimo de perturbar infocatólica, fingiendo ser lo que no es. Actúa usted como un troll. Y en este blog no se permitirá. Está advertido.
30/12/14 11:43 AM
  
Guillermo P.F.
Ante todo le pido sinceramente perdón por mis comentarios, y perdón de hermano. Es notoria y encima lógica su irritación, pero somos hermanos, qué le vamos a hacer.

Me presento como católico porque quiero ser católico. Que me quieran y que me acepten, es otra cosa. Pero no es a mí solo, y lo saben. Adoro la presencia real de Cristo nuestro Señor en el Santísimo Sacramento del Altar, confieso la pureza virginal de nuestra Madre Santísima, y en resumen ELIJO para mi vida el camino que la Iglesia me dispone, porque a estas alturas he llegado a la conclusión de que los demás caminos no me sirven. Pero si al final he terminado "en la cuerda de los díscolos", de los disconformes, de los que simple e inofensivamente hemos decidido que, además, vamos a disfrutar de lo que nos quede de vida terrenal, así hemos salido, y no nos metemos con nadie. No se va a hundir ni la Iglesia ni la sociedad.

No perturbo Infocatólica. En mi Parroquia también lo digo y saben como soy. El párroco se toma unas cervezas conmigo y mi pareja, a veces nos "recuerda" que somos "irregulares", pero ante todo nos desea felicidad y Amor de Dios. Si el párroco, el Obispo de Amberes, y nuestra propia conciencia, nos admiten como católicos, los demás pueden libremente echarnos, si esa es su preferencia. Muchas gracias por todo, de todas formas, y un fraternal abrazo en Xto. Ntro. Sr.
30/12/14 1:18 PM
  
Yolanda
Todo sucede para el bien de los que aman a Dios. Que Él nos aumente a todos la fe.

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Y que nos acorte estos días de tribulación.
30/12/14 3:12 PM
  
Yolanda
usted tampoco tiene manera de evitar (y ahí le duele) que la gran mayoría de la población siga AMÁNDOSE

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Pero no diga tonterías, hombre, es usted un manojo de prejuicios. ¿Qué sabe usted de lo que pienso yo de la gente que se ama como quiera que se ame? ¿Qué sabe usted de mi vida, de mi absoluto respeto a las personas, sobre todo a las personas dolientes, que cargan con una cruz que no han elegido? ¿qué sabe usted , aparte del manojo de tópicos con el que se maneja torpemente? Sepa que, si hay alguien que está dañando muy seriamente a tantos homosexuales honestos y que, además, quieren seguir siendo católicos, son las personas como usted. Antaño, y hasta hace bien poco, los homosexuales fueron objeto de todo tipo de vejaciones injustas, también por parte de católicos engreídos que se creían mejores por ser heterosexuales, aunque fueran ladrones, maridos infieles o corruptos. Pero HOY, son los Guillermos P.F. los principales obstaculizadores de la fe de cualquier persona homosexual que desee sen santo, como debemos desearlo todos los católicos.

No pretenda usted impresionarme con estos temas, que bien saben todos los que me conocen -aquí en esta blog y en todas partes- que si alguien se ha partido la cara por las injusticias cometidas por católicos contra personas homosexuales he sido yo.

Y, aunque no tengo que darle explicaciones de nada, hace 30 años que trabajo en Institutos públicos, y mis primeros alumnos, hoy adultos con sus vidas hechas, aún continúan en contacto frecuente y amistoso conmigo. Igual que los actuales, con quienes mantengo una relación excelente. Sólo con gente que en vez de cerebro parece tener un cubo de Rubik, como es su caso, resulta difícil entenderse.
30/12/14 3:21 PM
  
Yolanda
Pero opciones tan inofensivas y tan privadas como la mía son, y van a ser, respetables sí o sí, o al menos va a costar un horroroso esfuerzo demostrar que a alguien le estoy haciendo daño con mi privacidad doméstica.

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El rey de la contradictio in terminis habló para soltar una muestra más de su manera de cuadrar círculos.

No para de exhibir su privacidad. No para de llamar privado a loq ue más exhibe. Exige además que se respete su privacidad. Naturalemnete, en tantoq ue privacidad, allá se las componga y el respeto está garantizado por el hecho de que a nadie le importa.

Ahora bien, lo de "inofensiva" privacidad ya es muy discutible: cacarea a los cuatro vientos que una moral (privada suya, como quiera) contraria al catolicismo sí es católica. Ahí ya no puede invocar ni lo privado (porque lo anuncia por doquier), ni lo inofensivo (porque lo quiere identificar con algo que no es suyo, o al menos, no sólo suyo.

Repito: si hasta hace poco era toda la sociedad, entre ella muchos delos propios católicos más satisfechos de sí mismos, quienes vejaban y destrozaban a tantas personas sufrientes, ahora sois vosotros, los que vais de paladines de una mentirosísima tolerancia los que más obstáculos ponéis a la felicidad y a la fe de esas mismas personas.

Mira, te voy a dar ahora una alegría: ya no me das tanta pena, ya he visto en ti una importante dosis de mala fe en los últimos comentarios.
30/12/14 3:30 PM
  
Guillermo P.F.
Pero mujer de Dios, ¿de verdad le merece la pena sufrir de esa manera por mi condenación eterna?¿A mí me dice que soy un "manojo de prejuicios"? ¿USTED? ¿Desde su ultracatolicismo? No me haga reír. Por "homosexuales honestos" supongo que entiende usted a los que piensan clavadito a usted, ¡que alguno será capaz de haber! Los demás está claro que somos unos depravados, que lo único malo que hacemos en esta vida es que llevamos viviendo lustros con la misma persona pero no es del sexo que a ustedes les parece bien, qué le vamos a hacer.

"Si alguien se ha partido la cara por las injusticias cometidas contra homosexuales por católicos engreídos he sido yo". Pues muchas gracias, pero yo con amigas como usted no necesito enemigos. Y eso que usted no se muestra nada engreída ni soberbia, como los otros, ¡qué va!... Mire, yo no le hago la vida imposible a nadie, y mucho menos a los muchos que conozco que queremos seguir siendo Iglesia porque esa es la fe que el Señor nos ha dado. Que no les necesitemos a ustedes "que gracias a Dios no son como ese publicano", no quiere decir que no seamos Iglesia. Y bien poco daño nos hacemos, no insista.

"No para de exhibir su privacidad, no para de llamar privado a lo que más exhibe". Es que ahí está precisamente parte de mi privacidad: EL SER YO Y NO USTED el que decido lo que quiero o no quiero hacer saber u ocultar de mi vida, el que quiere vivir su vida en paz y no se mete en la de ninguno. Ésa es mi privacidad, la que yo diga, y ni se me acerque.

Me disculpa por la intromisión profesional (1-1), pero también ha sido usted la que primero ha hecho gala de su ocupación, yo simplemente deseé que no fuese con mis impuestos, pero ya que sí lo es, ya que tiene usted que ganarse la vida para un patrón abortista y liberal, mis condolencias. Habiendo tanto centro privado donde su mundo entonaría perfectamente, pero bueno.

"Sólo con gente que en vez de cerebro parece tener un cubo de Rubik, como es su caso, resulta difícil entenderse". Y venga a insultar. ¡Que no me hace falta que me entienda!, ni yo a usted, ¿es que no quiere darse cuenta? Que nunca nos vamos a poner de acuerdo, ni falta que nos hace. Deje en paz mi cubo de Rubik (mira que he salido raro, por Dios) y de verdad de verdad no sufra más por mí, yo le doy las gracias por su militancia en favor de mis amigos, por sus oraciones que también intuyo, pero de verdad no me tenga tanta pena, si yo ni le hago mal a nadie ni a usted por mucho que quiera.

Y yo no le veo a usted mala fe, no sé por qué se empeña en inventármela a mí. Dialogue, mujer, que tenemos estudios. O tuvimos...
31/12/14 12:44 AM
  
Yolanda
Qué pesado es, hombre. ¿Quién le ha dicho que no sea usted Iglesia? Si es que no lee.
31/12/14 1:54 AM
  
Guillermo P.F.
Ustedes, que se pasan el día bautizando y desbautizando, que se creen que el Señor les agradece "no ser como ese publicano".
31/12/14 3:06 PM
  
Bruno
Guillermo P.F.:

Tiene usted un enfermiza necesidad de que otros aprueben sus acciones privadas. De otro modo, no vendría aquí a airearlas sin venir a cuento y a sabiendas de que le vamos a decir lo único que le podemos decir: la vida que usted lleva es contraria a lo que Dios quiere para usted.

Y cuando lo hacemos, como usted sabe que lo vamos a hacer porque es nuestro deber, entonces pone el grito en el cielo y nos llama fariseos, malvados, insultantes, ultracatólicos, intolerantes, etc. Todo ello a la vez que afirma ser católico sin compartir la fe católica, algo que es una contradicción intrínseca. Por no hablar de la costumbre de ir cambiando de seudónimo para parecer que se trata de personas distintas.

Pues bien, esa forma de actuar no se admite en este blog, como ya le he dicho, porque es propia de un troll. Si usted quiere discutir de buena fe los temas, estupendo. Para numeritos, tonterías, provocaciones y demás, no tenemos tiempo ni ganas.

Encantados de rezar por usted y de recordarle que Dios le quiere infinitamente y le llama a conversión, igual que a nosotros, pero eso no implica dejarle reventar las discusiones del blog.

Cualquier comentario en esa línea, será borrado. Este es el último aviso.

Saludos.
31/12/14 4:12 PM
  
Guillermo P.F.
Recibido, muchas gracias, Bruno (ésta respuesta no tiene por qué publicarse, es para usted y le dejo el mensaje anterior como última palabra, el blog es suyo y tiene derecho al punto final).

No vengo aquí a que me aprueben. No son ustedes la Iglesia. Yo ya sé dónde tengo la Iglesia, desde hace muchos años, y no es en un ordenador, sino con hermanos míos de carne y hueso. No poseen ustedes la fe católica y los demás no. Se creen ustedes que ya han aprobado la asignatura, y estamos todos en pleno temario, ya llegará el atardecer de la vida, cuando nos examinarán en el amor.

La "vida que yo llevo" no la he llevado siempre. Llevé durante dos décadas la "bonita", la que dicen ustedes que ha dicho Dios que quiere para mí. Y me estaba volviendo loco. Hasta dinero me costó. Y no estaban ustedes allí para socorrerme, todo lo contrario, para anularme, como ahora.

Si hace meses me "llamaba" de otra manera, no era para este blog, donde se agradece en el alma la libertad de expresión, sino para otros del mismo portal donde no hay la inteligencia de respuesta que en éste, sólo el recurso fácil de la censura y la hoguera. Tiempo después soy quien soy, Guillermo, y si no se quiere hablar conmigo, ya sé dónde tengo la puerta. Y dónde tengo otra abierta. No insista, por favor, en mis "muchos nombres" para excusar y demostrar lo malo que soy. Pero insisto, ¿qué ganaría yo con la aprobación de ustedes, de un ordenador? La tengo de sobra donde ya me la dan, no vengo aquí a eso, ni a provocarles, ni a dejarles en evidencia ni a montarles números. Más bien son mis opiniones las que inmediatamente son tachadas de tonterías de campeonato, de aires de superioridad y de cubo de Rubik, a falta de mejor análisis.

Gracias de nuevo por todo, no contesto más en este tema, y como usted dice, nos vemos en otro para discutir de buena fe.

Feliz 2015 a todos. A usted también, Yolanda hermana.
31/12/14 5:00 PM
  
Adrian Mireles Aleman
Mi pregunta para Bruno, que quizas ya lo haga:
¿Este artículo lleva un "con copia para" el Cardenal en cuestión ?
A mí me parece 100% válido y veraz y sería muy provechoso que el Cardenal se enterara de sus errores y/o tuviera el derecho de réplica.
Sería muy enriquecedor oir sus argumentos (si es que los tiene)
01/01/15 2:28 AM
  
miriv
-"Ruega por nosotros PECADORES, AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE"....

-"Tú que estás sentado a la derecha del Padre, TEN PIEDAD de nosotros.
porque SOLO TÚ ERES SANTO"

-"El que esté SIN PECADO, QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA"

-"No JUZGUÉIS A NADIE.. CON LA MISMA MEDIDA que juzguéis a los demás seréis medidos vosotros"

-"Sobre esta PIEDRA edificaré MI IGLESIA..Lo que ates en la Tierra..."

NO TENGO NINGÚN COMENTARIO QUE HACER A ESTAS PALABRAS Y OTRAS MÁS DEL SANTO EVANGELIO
14/02/17 12:23 AM
  
ALGUIEN
miriv no tenés comentarios porque aplicás mal las citas.
18/04/17 7:47 AM
  
ALGUIEN
Podría pensarse que la concepción personalista del matrimonio, que invierte los fines y antepone el bien de los esposos al bien de la prole, solamente tiene influencia en el plano meramente especulativo, lo cual ya es muy grave. Pero, leyendo el Nuevo Código de Derecho Canónico y la jurisprudencia postconciliar, se descubre que es sobre esta concepción que se basan la mayor parte de las causas de nulidad en el derecho eclesiástico conciliar.

Por lo tanto, es fácil comprender aquellos Caveatis !, Caveatis ! (¡Cuidado!, ¡Cuidado!) pronunciados por el Cardenal Browne.

En efecto, fue grande la emoción en medio del aula conciliar cuando todas las miradas convergieron en el General de la Orden de Predicadores, que prosiguió:

“Si aceptamos esta definición, nos oponemos a toda la Tradición de la Iglesia y vamos-a pervertir el sentido del matrimonio. No podemos modificar las definiciones tradicionales de la Iglesia”.





Retomemos las frases más importantes de la alocución de Pío XII, publicada en la entrega anterior:

Se trata de una grave inversión del orden de los valores y de los fines puestos por el mismo Creador.

La verdad es que el matrimonio, como institución natural, en virtud de la voluntad del Creador, no tiene como fin primario e íntimo el perfeccionamiento personal de los esposos, sino la procreación y la educación de la nueva vida.

Los otros fines, aunque también los haga la Naturaleza, no se encuentran en el mismo grado del primero y mucho menos le son superiores, sino que le están esencialmente subordinados.

Precisamente para cortar todas las incertidumbres y desviaciones que amenazan con difundir errores en torno a la escala de los fines del matrimonio y a sus recíprocas realizaciones, redactamos Nos mismo hace algunos años (10 de marzo de 1944) una declaración sobre el orden de aquellos fines, indicando lo que la misma estructura interna de la disposición natural revela, lo que es patrimonio de la tradición cristiana, lo que los Sumos Pontífices han enseñado repetidamente, lo que después en la debida forma ha sido fijado por el Código de Derecho Canónico (can. 1013 §1).

Es más, poco después para corregir la opinión opuesta, la Santa Sede, por medio de un decreto público declaró que no puede admitirse la sentencia de ciertos autores recientes que niegan que el fin primario del matrimonio es la procreación y la educación de la prole, o enseñan que los fines secundarios no están esencialmente subordinados al fin primario, sino que son equivalentes e independientes de él (S.C.S. Officii, 1 abril 1944: AAS, vol. 36, a. 1944. pág. 103).

No sólo la actividad común de la vida externa, sino también todo el enriquecimiento personal, el mismo enriquecimiento intelectual y espiritual, y hasta todo lo que hay de más espiritual y profundo en el amor conyugal como tal, ha sido puesto por la voluntad de la naturaleza y del Creador al servicio de la descendencia.

Decid, pues, a la novia o la recién casada que viniere a hablaros de los valores personales, que tanto en la esfera del cuerpo o de los sentidos, como en la espiritual, son realmente genuinos, pero que el Creador los ha puesto en la escala de los valores, no en el primero, sino en el segundo grado.

Si la naturaleza hubiese mirado exclusivamente, o al menos en primer lugar, a un recíproco don y posesión de los cónyuges en el gozo, en la delectación, y si hubiese dispuesto aquel acto sólo para hacer feliz en el más alto grado posible su experiencia personal, y no para estimularles al servicio de la vida, entonces el Creador habría adoptado otro designio en la formación y constitución del acto natural.

Ahora bien, éste es, por el contrario y en suma, totalmente subordinado y ordenado a aquella única grande ley de la generatio et educatio prolis; es decir, al cumplimiento del fin primario de matrimonio como origen y fuente de la vida.

Algunos querrían alegar que la felicidad en el matrimonio está en razón directa del recíproco goce en las relaciones conyugales.

No: la felicidad del matrimonio está en cambio en razón directa del mutuo respeto entre los cónyuges aun en sus íntimas relaciones; no como si ellos juzgaran inmoral y rechazaran lo que la naturaleza ofrece y el Creador ha dado, sino porque este respeto y la mutua estima que él engendra es uno de los más eficaces elementos de un amor puro, y por eso mismo tanto más tierno.

Estas enseñanzas Nuestras no tienen nada que ver con el maniqueísmo y con el jansenismo, como algunos quieren hacer creer para justificarse a sí mismos. Son sólo una defensa del honor del matrimonio cristiano y de la dignidad personal de los cónyuges.



He aquí, ahora, el texto íntegro del Decreto del Santo Oficio a que alude el Pío XII:

“Sobre los fines del matrimonio y su relación y orden, han aparecido en estos últimos años algunos escritos que afirman o que el fin primario del matrimonio no es la procreación de los hijos o que los fines secundarios no están subordinados al primario, sino que son independientes del mismo.

En estas elucubraciones, unos asignan un fin primario al matrimonio; otros, otro; por ejemplo: el complemento y perfección personal de los cónyuges por medio de la omnímoda comunión de vida y acción; el fomento y perfección del mutuo amor y unión de los cónyuges por medio de la entrega psíquica y somática de la propia persona, y otros muchos por el estilo.

En estos escritos, se atribuye a veces a palabras que ocurren en documentos de la Iglesia (como son, por ejemplo, fin primario y secundario), un sentido que no conviene a estas voces según el uso común de los teólogos.

Este nuevo modo de pensar y de hablar es propio para fomentar errores e incertidumbres; mirando de apartarlas, los Emmos. y Rvmos. Padres de esta Suprema Sagrada Congregación encargados de la tutela de las cosas de fe y costumbres, en sesión plenaria habida el miércoles, día 29 de marzo de 1944, habiéndose propuesto la duda:

“Si puede admitirse la sentencia de algunos modernos que niegan que el fin primario del matrimonio sea la procreación y educación de los hijos, o enseñan que los fines secundarios no están esencialmente subordinados al fin primario, sino que son igualmente principales e independientes.”

, decretaron debía responderse:

Negativamente.

El día 30 de dicho mes y año, Su Santidad aprobó y mandó publicar ese Decreto”.

(Acta Apostolicæ Sedis 36 (1944) 103; cf. Denzinger 2295. El decreto lleva fecha del 1º de abril de 1944.)
https

:/

/materinmaculata.wordpress.com/2014/10/29/la-revolucion-de-los-fines-del-matrimonio/
18/04/17 8:16 AM
  
ALGUIEN
Una es que ni siquiera la mayoria sabe lo que es que el bautizado tiene un cuerpo espiritual.
18/04/17 8:24 AM
  
ALGUIEN
tenés que salir de la iglesia con la duda de si se realizó o no el sacramento...........
¿VEN EL FONDILLO OSCURO QUE TIENE TODO ESTO DE LAS NULIDADES!!!!??
18/04/17 9:38 AM

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