21.09.15

El sitio web del Vaticano me alegró el día

A veces nos encontramos con sencillos detalles que nos alegran el día. Por ejemplo, no tenía idea que el sitio web del Vaticano había cambiado su página de inicio recientemente. Se agradece bastante, porque durante mucho tiempo la puerta de bienvenida de la Iglesia parecía diseñada a comienzos de los 90.

Sin embargo, lo que me alegró el día fue este detalle en la página de inicio:

¿"Filtra por siglo"? ¿Cuántos sitios han visitado que pueden ofrecer esa opción?

Nos ha correspondido vivir en la era de la información instantánea y global. Pequeños detalles como estos deberían recordarnos que Dios y su Iglesia no son ninguna de esas dos cosas. Es fácil perder la cabeza por los eventos del mundo, incluso por los que están ocurriendo en la Iglesia. En cambio, Dios ha venido trabajando con aquellos a quienes eligió el inicio del tiempo, por miles de años. Tampoco Dios tiene quien lo apremie o le ponga una fecha tope, Él es un artista que tiene todo el tiempo del mundo en sus manos para concluir su obra maestra.

Él puede mirar a sus Papas siglo por siglo, o uno por uno. A nosotros solo nos corresponde decir “¡Ven pronto Señor Jesús!",

13.09.15

Los evangelistas: los argumentos en contra

Siguiendo con nuestro examen de los evangelistas, a continuación, correspondería tratar la evidencia que descartaría que Mateo, Marcos, Lucas y Juan hayan escrito sus evangelios. El problema es que no hay ninguna, ningún documento antiguo o manuscrito que diga lo contrario a lo que afirma la tradición. Lo único que los escépticos pueden mostrar contra los evangelistas son suposiciones y deducciones.

Se parte por sostener que originalmente los evangelios habrían circulado anónimamente entre los cristianos, y que el título se lo puso un copista o editor posterior. Sin embargo, los autógrafos originales se han perdido, así que nadie puede examinarlos para decir algo definitivo en uno u otro sentido. Tampoco existe algún libro o documento antiguo que hable de evangelios anónimos. En cambio, la evidencia histórica que sí tenemos, los manuscritos íntegros más antiguos de los evangelios, todos están titulados y con su título correctamente asignado. No existe una copia del evangelio de Marcos, por ejemplo, que esté titulado “según Lucas", u otra combinación incorrecta semejante. Es evidencia indirecta, pero que apunta en favor de la atribución tradicional.

A lo más se podría decir que no sabemos si los autógrafos originales de los evangelios estaban titulados. Tratándose del primer evangelio, esto parece razonable. Tal vez Mateo no consideró necesario poner “según san Mateo” si era el único evangelio que había, pero Lucas y Juan conocían las obras anteriores y seguramente tuvieran la necesidad de ponerles algún título. Si fue el mismo autor quien se lo puso o algún secretario o escriba al comenzar a copiarlo, no hace ninguna diferencia.

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6.09.15

Los evangelistas: evidencia interna

La tradición acerca de los autores de los evangelios es clara en cuanto a que ellos reflejan la predicación de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Acerca de estos personajes contamos con cierta información externa, de modo que lo razonable es examinar si el texto de los evangelios coincide con lo que sabemos de ellos.

En primer lugar, de Mateo sabemos que era un apóstol, judío y cobrador de impuestos, y cada uno de estos aspectos se reflejan en su evangelio. Entre los judíos del siglo I existía una efervescencia mesiánica, pero de escaso interés para el resto del mundo. En respuesta a esa expectativa, es en el evangelio de san Mateo donde encontramos una clara preocupación por mostrar a Jesús como el Mesías que cumple las profecías del Antiguo Testamento. Así, se inicia con la genealogía de los descendientes de Abraham, lo que inmediatamente nos remite al Génesis, para continuar la historia del pueblo elegido. Luego, a lo largo de su evangelio, Mateo se ocupa de presentar a Jesús como un nuevo Moisés y un nuevo David. Por ejemplo, el sermón del monte es un constante paralelo con Moisés, y la ley de Dios en el monte Sinaí; en tanto que la entrada de Jesús en Jerusalén sigue el modelo establecido por el rey David. Por eso, incluso los investigadores escépticos admiten que el autor de este evangelio era un judío, escribiendo para judíos.

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26.08.15

Los evangelistas: evidencia histórica

Al hablar sobre la historia de los evangelios y su confiabilidad, se ha vuelto un lugar común decir que son textos seudónimos. Se indica al pasar, como una verdad incuestionable, que no sabemos quién los escribió, pero que al menos estamos seguros que no fueron Mateo, Marcos, Lucas ni Juan. La Iglesia por su parte, se mantiene en afirmar el origen apostólico de los evangelios, dejando la cuestión acerca de los detalles de su composición a los expertos.

¿A qué viene dudar tanto de esa tradición?. Después de todo no hay nada extraordinario o milagroso en ella. Los evangelistas son mencionados en otros libros del Nuevo Testamento, dos de ellos apóstoles y dos compañeros de los apóstoles, que perfectamente podrían haber escrito lo que se les atribuye. Por otro lado, tampoco deja la impresión de una atribución “demasiado conveniente". Los evangelistas son reconocibles, pero tampoco son los más importantes líderes del cristianismo. De hecho, más bien son figuras oscuras, si los comparamos con san Pedro y san Pablo, Santiago, Bernabé apóstol o san Clemente, el cuarto Papa.

En definitiva, no hay razón para desconfiar de la atribución tradicional… a menos que a alguien le moleste que los evangelistas transmitieran fielmente el mensaje puro y simple de Jesús.

Al indagar más a fondo en la cuestión, encontramos que el respaldo histórico en favor de estos autores es sólido y bien conocido.

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22.08.15

El fin de la secularización

Una de las ideas en común entre creyentes y escépticos es que occidente está en proceso de secularización. Esto significa que el paso del tiempo y el progreso apuntaría a que en un futuro más o menos cercano la gran mayoría de las personas serían ateas, o al menos agnósticas.

El mecanismo que explica ese proceso sería diferente, según estemos ante un escéptico o un creyente. Los ateos y agnósticos, enamorados del cientismo, creen que los avances científicos y las bondades de la tecnología terminarán por librar a los hombres de las supersticiones religiosas. Los creyentes, por su parte, apuntan a la abundancia de bienes y al hedonismo generalizado como causa de la decadencia de la vida moral de las personas, y con ello el abandono de la religión tradicional. Desde luego, los cristianos deploran esta predicción, mientras que los escépticos la celebran, pero ninguno de los dos la pone en duda.

A propósito de esta idea, quiero compartir con los lectores de InfoCatólica las observaciones y conclusiones que el sociólogo de la religión Rodney Stark realiza en su artículo Secularization R.I.P., publicado en 1999.

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11.08.15

¿Qué es una fe adulta?

FeadultaUno podría pasarse toda la vida respondiendo a artículos de teólogos progresistas, acerca de los más diversos temas. La mayoría, sin embargo, dejan la impresión de un queso suizo: están llenos de afirmaciones grandilocuentes y absolutas, sin mucha conexión lógica entre sí. Un par de veces he comenzado artículos para responder, y a medio camino me encuentro con que ni siquiera es claro que estén diciendo algo. En cambio, están llenos de eslóganes, lemas, frases que suenan bien, pero cuyo sentido no es del todo claro.

Por ejemplo, suelen hablar de la necesidad de tener una “fe adulta”.

¿Qué es una fe adulta? Luego de encontrarme con la famosa frasecita en diversos artículos, me queda claro que es la fe que tiene el autor, todos los que están de acuerdo con él… y cualquiera que no sea católico.

Una marca de esa adultez en la fe sería cuestionar todo lo que proviene del Magisterio. Todos los caminos a Dios serían válidos, en tanto se aparten de lo que la Iglesia ha enseñando y defendido a lo largo de su historia. Fe adulta sería el encuentro místico y personal con Cristo, o ningún encuentro con nadie. Los adultos en la fe no tendrían miedo a cuestionar a quienes los precedieron, y a protestar contra ellos.

Hay un mensaje que suele circular para el día del padre, sobre lo que piensan los hijos de su padre. A los 5 años los hijos piensan “papá lo sabe todo”; a los 15, “papá no tiene idea, es de otra época”; a los 25, “tal vez papá sabe algo de esto”; a los 35, “consultaré con mi papá”; y a los 50 “habría podido aprender tanto de mi padre”.

Toda esa cháchara acerca de una fe adulta, me deja la impresión de que más bien están hablando de una fe adolescente.

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10.08.15

Manuel Contreras y los actos intrínsecamente malos

ManuelEl viernes por la noche falleció Manuel Contreras Sepúlveda, el jefe de la DINA, la agencia de inteligencia de la dictadura del General Pinochet. No es fácil resumir su persona en pocas palabras. Por la distancia que nos separa de personajes como Hitler o Mengele, su maldad casi se ha convertido en caricaturas. Manuel Contreras, en cambio, estaba al mismo nivel de perversidad… y podría haber sido nuestro vecino. Para los no chilenos, tal vez baste con decir que los adherentes a Augusto Pinochet, que todavía existen, culpan a Manuel Contreras de las violaciones a los Derechos Humanos.

Durante el fin de semana, conversábamos en mi familia acerca de este personaje, y como mucha gente esperaba que al final de su vida expresara algún tipo de arrepentimiento. Se tenía la esperanza que eso se manifestara en entregar información sobre la participación de otras personas en sus crímenes, y en el destino final de tantos detenidos desaparecidos, que todavía son buscados por sus familiares. Nada de eso sucedió, y Manuel Contreras murió en silencio y al parecer en paz con su conciencia. Incluso en sus últimas entrevistas, al contrario de arrepentimiento, lo que dijo es que su conciencia estaba tranquila, porque en toda guerra había desaparecidos, y él había actuado en una guerra por su patria.

Manuel Contreras no era un monstruo ni estaba loco. Simplemente vio un resultado como deseable, y encontró la justificación moral que le permitía obtenerlo. Ante su conciencia, él actuó correctamente. Al considerarlo así, uno no puede menos que estremecerse.

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7.08.15

6.08.15

¿Copió la Biblia el relato del diluvio?

ZuisudraLa historia de Noé y el diluvio (Gn 6) es el ejemplo clásico que se usa para acusar a la Biblia de copiar de los mitos de otros pueblos de la antigüedad. Se suele decir que sería un plagio del mito sumerio, a veces de Zuisudra y otras de Utnapishtim. Sin embargo, un examen detallado nos muestra que las similitudes no van más allá de un tema común. Ni siquiera se puede sostener que la Biblia haya adaptado un relato mítico, mucho menos hablar de un plagio.

En las leyendas del mundo, es común encontrar relatos sobre una gran destrucción producto de las aguas[1]. Es evidente que todos esos mitos, que provienen de pueblos separados por grandes barreras geográficas, lingüísticas y culturales, no podrían simplemente haberse copiado unos de otros. La explicación de esta coincidencia temática debe encontrarse en otra parte.

Tratándose del diluvio, no es difícil ver cómo llegó a convertirse en un tema recurrente. Los desastres debido a la fuerza de las aguas, son enormes, imprevisibles, imposibles de resistir y parecen provenir de los cielos. Estas características explican que los hombres de diferentes partes del mundo, sin importar su cultura y sin estar en contacto entre sí, pensaran que un diluvio era un castigo de los dioses.

A su vez, los factores que definen este arquetipo, la destrucción por las aguas de origen divino, bastan para explicar los elementos que se repiten entre todos los mitos (la molestia de los dioses, la advertencia previa, escapar usando algún tipo de navío). Más allá de esos elementos, los relatos del diluvio alrededor del mundo presentan notables diferencias (motivo del diluvio, su duración, tipo de embarcación, número de humanos salvados).

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31.07.15

Ignacio Walker y las madres heroicas

DCWalkerEl Partido Demócrata Cristiano chileno está profundamente dividido por el proyecto de ley sobre aborto que el gobierno ha presentado al Congreso. Por una parte hay algunos próceres de la recuperación de la democracia, como Soledad Alvear que han advertido que un voto a favor de aborto implica traicionar la identidad del partido dentro de la coalición gobernante. Por otra, los diputados han anunciado que votarán a favor de la idea de legislar, dejando las causales para el debate posterior. La directiva del partido, por su parte dice que “habrá libertad de conciencia", como si en otras materias ellos pudieran obligar a los parlamentarios a actuar en contra de sus conciencia.

Lo que me ocupa hoy son los argumentos sobre el aborto que el ex senador y ex presidente del partido, Ignacio Walker, habría expresado en el libro “La Democracia Cristiana que queremos, el Chile que soñamos", que se lanzó la semana pasada.

Según las reseñas aparecidas en la prensa:

Aunque enfatiza en que la DC es -y debe ser, según se lee- un partido contrario a la legalización del aborto debido a su compromiso en la defensa del derecho a la vida, el parlamentario concluye que la colectividad debe “tener una apertura de mente para debatir este tema”.

Siempre me he preguntado qué tan amplia debe ser la “apertura de mente” que se invoca en el debate sobre el aborto. ¿Debe ser la misma para todos los temas? ¿Tenemos apertura de mente para debatir sobre cuándo es legítimo torturar y desaparecer a una persona, si las mujeres pueden votar, o si la homosexualidad es una enfermedad?

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