Círculos y esferas: las otras religiones y el cristianismo
Durante los últimos días se ha estado hablando, en el blog La Puerta de Damasco, de D. Guillermo Morado, sobre la relación y comparación entre el cristianismo y otras religiones. Es un tema complejo y relevante, especialmente en una época como la nuestra, en la que las otras religiones no corresponden a tierras lejanas, sino que están presentes en la misma Europa a través de la inmigración e incluso en nuestras casas, gracias a la televisión.
He leído hace poco un texto de Ronald Knox sobre este tema y creo que aporta una intuición interesante a la discusión. Sólo son unos pocos párrafos sacados de “El torrente oculto”, pero Knox tiene, a menudo, la habilidad de encarar los temas de una forma propia, que arroja una nueva luz sobre ellos. Además, su buen humor y su fina ironía inglesa hacen que sus aportaciones sean siempre refrescantes, además de interesantes.


En los últimos días, he recibido varios correos electrónicos de esos que intentan timarte a través de internet. Incluyo uno al final, porque resulta muy divertido. Los correos originales estaban en inglés y, claramente, han sido traducidos con algún traductor automático. Y, por cierto, deben de ser timadores con muy poca habilidad, porque, en los dos últimos días, he recibido tres veces la misma carta, firmada por tres “viudas” diferentes: Janet Morgan, Elisabeth Williams y Emily Cherry.
Hace algunos días, se hizo referencia en el blog al Orden de las Vírgenes. Como la mayoría de los católicos no sabe qué es el Ordo Virginum, me ha parecido una buena idea hablar de él. He pedido a una lectora que me envíe algo de información sobre el tema.
Hoy quiero invitar a los lectores a pensar un poco. Pero no como respuesta a razonamientos rigurosos y profundos, porque eso, por desgracia, se lleva muy poco actualmente (con honrosas excepciones, claro, como los lectores de este blog). Pasaron ya los tiempos, más sabios que los nuestros, en los que una disputa entre Arrio y Atanasio, San Bernardo y Abelardo, Newman y Kingsley o Chesterton y Shaw electrizaba a la opinión pública y era seguida con tanto o más interés que una guerra o una crisis económica.








