11.08.26

Pablo Moreno nos habla de Pastoris, su película más personal: el amor a la tierra, a la familia y a Dios

Pablo Moreno es director, guionista y productor cinematográfico. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado una filmografía especialmente vinculada al cine histórico y a historias inspiradas en hechos reales, entre las que se encuentran Un Dios prohibido, Poveda, Luz de Soledad, Red de Libertad, Claret, Petra de San José, La Sirvienta o Las locas del obelisco. Desde Stellarum Films desarrolla buena parte de su trabajo en Castilla y León, defendiendo la posibilidad de crear una industria cinematográfica también desde el medio rural. Con Pastoris aborda uno de sus proyectos más personales, profundamente ligado a sus raíces familiares, al territorio salmantino y a la memoria de un mundo pastoril en proceso de desaparición. 

¿Por qué ha decidido rodar Pastoris, ambientada a principios del siglo XIX y en la zona de sus raíces más profundas?

El siglo XIX siempre me ha resultado fascinante, especialmente sus primeros años, que son tremendamente convulsos y están llenos de acontecimientos que acabarán definiéndonos como pueblo. Quizá el más determinante sea la Guerra de la Independencia, una guerra devastadora contra la Francia napoleónica que golpeó con especial dureza al suroeste salmantino y alteró profundamente una forma de vida ligada a la trashumancia y al pastoreo. Pero, además, Pastoris está construida narrativamente siguiendo, de algún modo, los pasos de La Odisea. Domingo, nuestro protagonista, es una especie de Odiseo pastor, un hombre que emprende un largo viaje y cuyo verdadero objetivo es regresar a casa. Y toda buena odisea necesita su particular guerra de Troya. En nuestro caso, ese punto de partida es la Guerra de la Independencia, o la Francesada, como se la conoció durante mucho tiempo en estas tierras. Me interesaba mucho que una historia profundamente arraigada en un territorio muy concreto, en el lugar del que proceden mis propias raíces, pudiera dialogar al mismo tiempo con un relato universal y antiquísimo: el del hombre que atraviesa un mundo hostil intentando, sencillamente, volver a su hogar.

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10.08.26

Juan Soto Ivars: "El Sistema oculta que hay más de 1 millón de denuncias falsas y muchos suicidios"

Asegura que para un hombre inocente, acusado de denuncia falsa, pasar una sola noche detenido es algo devastador

Juan Soto Ivars (Águilas, Murcia, 1985) es un reconocido escritor, ensayista y columnista español enfocado en temas como la libertad de expresión, la corrección política y los linchamientos digitales. Actualmente escribe en el Diario ABC y colabora de forma habitual en diversos programas de radio y televisión como Horizonte de Iker Jiménez. A finales del año pasado escribió el libro Esto no existe. Las denuncias falsas en violencia de género. Le entrevistamos con motivo de esta publicación que sigue de plena actualidad.

¿Por qué en esta ley domina más el componente ideológico que el de buscar la justicia?

Porque esta ley está escrita según el presupuesto ideológico de la ideología de género que afirma que todas las mujeres de fábrica son víctimas de todos los hombres, que son de fábrica agresores. El hombre sano sería un agresor y la mujer sana una víctima que debe ser protegida de ese depredador. Partiendo de esta base absurda no podía salir bien.

¿Se podría decir que esta ley ha sido un coladero para un grandísimo número de denuncias falsas? 

Ha sido un coladero porque se ha querido. El tipo de maltrato que reciben las mujeres en las casas no me parece mal que tenga una ley especial porque es algo particular. Ahora bien, hay que hacerlo de manera que la presunción de inocencia del varón esté protegida. Como esto no se hizo, pues conscientemente se dejó de lado la presunción de inocencia, el resultado ha sido un coladero absoluto. Muchas mujeres emplean la denuncia falsa para que les facilite la situación post divorcio.

¿De cuántas denuncias falsas podríamos estar hablando?

El Sistema se ha encargado de que no haya una cifra. La cifra oficial es 0,0001, pero nadie se la cree. El número real, según las fuentes que yo manejé, rondaría el 30 % de denuncias falsas. De más de 3 millones de casos, en un cálculo conservador estaríamos hablando de más de 1 millón de denuncias falsas. No solo falsas sino también instrumentales, sin otra finalidad que sacar ventaja.

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9.08.26

El periodista italiano Simone Ortolani (RAI) analiza por qué urge una lápida digna para Mons. Laise

Simone Ortolani (Badia Polesine, 4 de enero de 1979) es periodista y autor. Ex cronista político, firmó para la RAI el programa Immortali, presentado por Marco Liorni. Siempre para la RAI, colaboró en el guion de la película Giovannino Guareschi: non muoio neanche se mi ammazzano, producida por Anele, con dirección de Andrea Porporati.

Como productor asociado independiente, ideó y realizó «Ersilio», docufilm sobre el cardenal Ersilio Tonini, y «Padre Guglielmo: carisma e mistero», dedicado al venerable siervo de Dios Guglielmo Gattiani, ambos dirigidos por Roberto Vecchi y emitidos por Tv2000.

Es uno de los fundadores de la Asociación cultural San Miguel Arcángel y editó para Fede & Cultura el volumen de monseñor Michele De Santi «La talare sacerdotale. Segno di fedeltà a Cristo e di rinuncia al mondo», y publicó, también para Fede & Cultura, el libro «Davvero Sangue? Miracolo eucaristico a Ravenna».

En esta entrevista analiza por qué no se está cumpliendo la voluntad de Mons. Laise de ser enterrado en su diócesis de San Luis en Argentina y continúa en San Giovani Rotondo, con una lápida provisional que desmerece a un príncipe de la Iglesia.

Monseñor Juan Rodolfo Laise (1926-2019) fue un obispo católico argentino, perteneciente a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Se desempeñó como obispo de la Diócesis de San Luis desde 1971 hasta el año 2001, destacándose por su perfil conservador y su firme defensa de la liturgia tradicional.

¿Cómo nace su interés por el caso?

Mi interés nace de una indicación precisa del abogado Francesco Patruno, canonista estimado y competente, quien —habiendo acudido en peregrinación a San Giovanni Rotondo— fue el primero en notar el estado de provisionalidad de la tumba. Monseñor Laise murió en 2019 y, a diferencia de las sepulturas de hermanos de orden fallecidos posteriormente, sobre la suya aún no se había grabado la lápida definitiva, sino solo una hoja provisional. 

La información que hemos obtenido ha permitido reconstruir un asunto más complejo que un simple retraso burocrático: además de los bloqueos vinculados a la pandemia, en Argentina el nicho originalmente destinado a Laise en la Catedral de San Luis estaría ocupado por un canónigo, lo que de hecho habría impedido el traslado. Deseo señalar un resultado concreto: a raíz de la investigación periodística que he llevado a cabo, un hermano capuchino, el padre Carlo Maria Laborde, ex guardián del convento de San Giovanni Rotondo, se ha comprometido formalmente por escrito, en un comentario en la página de Facebook del blog “Messa in latino", a encargarse de la colocación de la lápida. Es un paso que, de confirmarse en los hechos, devolvería a la sepultura el decoro que se le debe.

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8.08.26

Prácticamente ciega encuentra en Dios la fuerza para seguir escribiendo y ser instrumento de esperanza

Ana Cachinero tiene 64 años. Nació en Andújar (Jaén) el 16 de febrero de 1962 y es escritora. Desde muy joven descubrió en la lectura un mundo lleno de posibilidades. Comenzó disfrutando de tebeos, cuentos y obras de grandes autores, hasta que un día encontró el material que despertó definitivamente su vocación por la escritura. Cursó estudios de EGB, Bachillerato y se diplomó en Magisterio, en la especialidad de Humanidades. A pesar de su discapacidad visual, nunca ha renunciado a sus sueños y ha procurado hacer de la escritura una forma de crecer, de compartir y de transmitir esperanza. En 2002 publicó su primer libro de relatos infantiles y juveniles: Las aventuras de Carol. En 2017 vio la luz Aventuras salvajes, una obra que tuvo una buena acogida en distintos medios de comunicación.

En 2021 publicó en formato digital En los ojos de un niño y Rous Rose. Dos años más tarde apareció su poemario A través de mi espacio y, en diciembre de 2024, publicó su primera novela corta: Sueños y raíces, un relato romántico que ha sido muy bien recibido por los lectores. Actualmente está disponible en la Biblioteca Municipal de Jaén, en el Centro de Apoyo de la ONCE de Jaén y también en formato digital. Se considera una escritora incansable, especialmente dedicada a la literatura infantil y juvenil, aunque también cultiva la poesía, el relato y la narrativa para adultos. Su mayor deseo es seguir escribiendo mientras Dios le conceda fuerzas, con la esperanza de que cada una de sus obras pueda dejar una huella de ilusión, valores y esperanza en quienes las lean.

¿Cómo fue aceptando la enfermedad de su vista desde niña?

No fue un camino fácil ni algo que pudiera aceptar de un día para otro. Desde muy pequeña tuve que convivir con una enfermedad visual que marcó mi infancia. Mientras otros niños descubrían el mundo con total naturalidad, yo tenía que adaptarme a unas limitaciones que, en muchas ocasiones, no comprendía del todo.

¿Cómo asumió haber perdido prácticamente toda la visión?

Perder prácticamente toda la visión fue, sin duda, uno de los mayores desafíos de mi vida. No fue un proceso fácil. Hubo momentos de incertidumbre, de miedo y de adaptación a una realidad completamente distinta de la que había conocido hasta entonces. Con el tiempo comprendí que podía seguir adelante. Aprendí a desenvolverme utilizando los recursos adecuados, como el braille y las tecnologías adaptadas, y descubrí que una limitación no tiene por qué impedir que una persona continúe creciendo, aprendiendo y persiguiendo sus sueños. La escritura se convirtió en una de mis mejores compañeras. A través de ella encontré una forma de expresar mis emociones, compartir experiencias y dar sentido a muchas vivencias. Escribir me ayudó a transformar las dificultades en aprendizaje y a mirar la vida con esperanza. Hoy no defino mi vida por la ceguera, sino por todo lo que he podido construir a pesar de ella. Sigo afrontando retos, como cualquier persona, pero también sigo ilusionándome con nuevos proyectos. He aprendido que la verdadera mirada nace del corazón, de la voluntad y del deseo de seguir adelante.

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7.08.26

Asociación Litúrgica Magnificat (Una Voce Chile), 60 años como bastión en defensa de la Tradición

Jaime Alcalde Silva es abogado y profesor universitario. Es casado y padre de dos hijos. Participa en la Asociación Magnificat desde hace más de 20 años. En esta entrevista dialogamos con él sobre la historia de la asociación.

¿Cómo nace la Asociación Litúrgica Magnificat en Chile, en qué contexto y con que finalidad?

La primera constitución aprobada por el Concilio Vaticano II fue Sacrosanctum Consilium sobre la sagrada liturgia. Comenzaron prontamente las innovaciones, mientras en la Santa Sede se iniciaba el trabajo de la comisión que prepararía una reforma de los ritos. Varios documentos fueron publicados en ese sentido y ya en 1965 se hizo público un nuevo ordo de transición. Era un tiempo de mucha experimentación e improvisación.

Muchos católicos en el mundo estaban desconcertados de lo que estaba ocurriendo con la Misa, a la que el Concilio situaba como centro y culmen de la vida cristiana. En Chile, durante 1966, el joven historiador Julio Retamal Favereau (1933-2025) y otras personas intentaron establecer la celebración de una Misa tradicional en alguna iglesia, pero sus esfuerzos no dieron resultado.

Con algunas de ellas, entre las que destacaban Carlos José Larraín, Laurence Azaïs, Patricio Garreaud y otros, ensayaron la Misa de Angelis. Los contactos con la familia Valdés Subercaseaux fueron muy fructíferos, pues doña Margarita Valdés, mujer de don Alfonso Letelier, fue un apoyo decisivo y logró un permiso de parte de su hermano el Obispo de Osorno, monseñor Francisco Valdés Subercaseaux (1908-1982), quien era el encargado del canto sagrado en la Conferencia Episcopal chilena. Desde entonces, ese grupo de laicos comprometidos con preservar la antigua liturgia contó con una autorización oficial para celebrar Misas con cantos en latín.

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