Una tormenta en un vaso de agua mal gestionada

El sacramento del orden no convierte al que lo recibe en un ser de perfección inmaculada ni en una especie de robot inhumano y sin sentimientos u opiniones propias. Los sacerdotes se equivocan, exageran, bromean, fanfarronean e incluso disparatan como los demás, como resulta evidente ya en las páginas del mismo Nuevo Testamento.
Los enemigos de la Iglesia, sin embargo, gustan de usar esos rasgos simplemente humanos de los sacerdotes para atacar a la Iglesia. Así sucedió cuando D. Javier Aizpún, párroco de Huarte (Navarra), escribió unos mensajes algo exaltados en la red social X, en un momento de gran tensión: la invasión de Ceuta por una tromba de decenas de miles de marroquíes.
El sacerdote escribió cosas como “Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta, impulse la reconquista de Marruecos y su conversión al cristianismo. Lo que la reina Isabel la Católica dejó sin hacer, lo sepamos terminar". Es decir, un deseo llamativo, pero no desprovisto de razón. A fin de cuentas, todo el norte de Marruecos era parte de la Hispania romana cristiana que fue invadida y conquistada a sangre y fuego por el islam. De hecho, estaba previsto que la reconquista continuase al sur del estrecho, pero los ataques de los Turcos al este y la evangelización americana al oeste lo impidieron.








