30.03.26

Vivir para adorar: entrevista a Adoratrices perpetuas del Santísimo Sacramento, en San Francisco, California

Tuvimos la oportunidad de conversar, en San Francisco, California, con las hermanas de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento, a donde, semana tras semana, vamos a celebrar misa desde la parroquia.

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En 1928, durante plena guerra cristera, un grupo de estas religiosas debió abandonar clandestinamente Guadalajara, México, huyendo de la persecución religiosa que se vivía allí en ese tiempo y estableciendo en San Francisco un monasterio dedicado a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento, donde desde entonces han mantenido la práctica de oración continua ante el Santísimo de modo ininterrumpido.

Este monasterio es conocido como el Monastery of Perpetual Adoration (Monasterio de la Adoración Perpetua) en San Francisco.

Por primera vez y para dar a conocer su carisma, permitieron esta entrevista para

Que no te la cuenten

P. Javier Olivera Ravasi, SE

28.03.26

El pueblo que hoy te viva, mañana te condenará

Sermón para domingo de Ramos

San Francisco, 2026

P. Javier Olivera Ravasi

 

El domingo de Ramos, una semana antes de la Pascua de Nuestro Señor, es decir, del paso de la muerte a la vida, nos retrotrae a la semana trágica, a los días en que todo el mundo se encontraba en Jerusalén, cumpliendo con el precepto de la visita al Templo de Salomón.

Eran tres veces al año en que los judíos varones debían intentar visitar el magnífico Templo que sería destruido en el año 70 de nuestra era cristiana: en la fiesta de los Tabernáculos, en la fiesta de Shavuot y en la Pésaj, que rememoraba el paso del Mar Rojo.

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26.03.26

25.03.26

La anunciación del Señor y la gracia de ser cristiano

San Francisco, 25 de Marzo de 2026

Javier Olivera Ravasi, SE

 

Hoy celebramos la Encarnación del Verbo, el anuncio del Arcángel San Gabriel a María Santísima, la mujer de la promesa, la Virgen profetizada en Isaías 7,14 que se encargaría de ser la Madre del Mesías esperado.

Es que, de los miles modos en que Dios podría haber redimido al género humano luego del pecado original, eligió el mejor, sin lugar a dudas, para darnos un ejemplo y para que, como San Pedro dice, también nosotros “sigamos sus huellas” (1 Pe, 2,21).

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21.03.26