26.10.26

"..., y a Dios lo que es de Dios".

Me da, que no tenemos que preocuparnos por estar pendientes de lo que hemos de dar al César: ya se encarga él de arrebañarnos lo que le debemos, más un muy buen plus de mantenimiento, que NO le debemos. Así que, por ese lado, ni media preocupación. Ya se ocupan ellos, con ansia y “devoción": la única que practican con verdadera fruición y desmadre de nuevos ricos. Que en eso están; y, más rápido que trde, lo van consiguiendo: que vienen de la nada los pobrecillos.

Además de lo que nos rapiña -el “César", con sus miles de conmilitones-, con ésto de la dichosa  “democracia", nos han convencido de que hay que darles hasta la conciencia y el alma.

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22.10.26

Amagar, pero no dar.

Un clásico ya en los últimos 60 años y en la Iglesia, antes Católica; hoy, ya se ve… Porque a la vista está para todo el que quiera ver. También está para el que no quiere ver, porque hay mucho “ciego” de afición y postureo.

Lo acaba de públicar un estudio en USA: “La Iglesia Católica acompaña a los novios hasta la boda; luego, no”. A partir de ahí, los echa a los pies del mundo y sus máximas: enemigo declarado de la Familia y de todo lo que ella representa, pues ha salido de las manos Providentes de Dios Padre. Así que ya es hora de dejar de estar tutelados y al resguardo (Communio, IX-2026). [Nota: nada que ver con la triste y desgraciada revista del mismo nombre, que pretendió ser la guía del Concilio y del post Concilio].

Es decir: una vez casados, con un Matrimonio resellado con un Sacramento por el que cambian, para siempre, incluso de estado, y que es cuando más necesitan la Gracia y el necesario Acompañamiento de la Santa Madre Iglesia, ésta, la Madre -ya se ve que devenida en madrastra, a semejanza de los pastores devenidos en mercenarios-, los echa al arroyo, y que se apañen; que ambos cónyuges ya son mayorcitos: que espabilen. Nosotros, la Iglesia, hemos llegado hasta aquí. Rien ne va plus! Que ruede la bola.

Y la bola claro que rueda; y, por fuerza de la naturaleza de las cosas, se va haciendo cada vez más grande, e irremisiblemente los aplasta desgraciadamente en tantísimos casos. Ahí están los datos. También para el que los quiera ver.

Porque ésta es una de las tragedias mejor pergeñadas y conducidas desde dentro de la propia Iglesia para autosuicidarse…, en las nalgas de sus más preciados potenciales: la Familia -fundada en el Santo Matrimonio-, célula de la Sociedad; pero mucho antes, mucho más y mucho mejor, célula de la Iglesia. 

De hecho, la “Fundación del Matrimonio y de la Familia” fue “al principio” -por Obra y Gracia de Dios Padre-; principio al que se remite Cristo mismo en los Santos Evangelios, muchos milenios antes de la Fundación de la propia Iglesia. Un dato irrebatible: hay que ser muy miserable para pretender echarlo abajo.

Para decirlo todo: la Iglesia naciente y balbuciente se fue asentando en el seno de familias de acendrado fervor y fidelidad a Cristo: las llamadas “Iglesias Domésticas”; nombre que se trasladó, en el seno de la Iglesia, a la misma Institución Familiar. Todo tan del Espíritu Santo como el posterior buscar tener sus propios lugares de culto. Por ejemplo.

Uno de los grandes factores de la Descristianización de países enteros, fruto directo de la Descristianización de la propia Iglesia -antes Católica; hoy sólo quedan retazos aislados-, ha sido la desasistencia y abandono de las familias católicas. Que ya es acertar; especialmente porque se ha buscado ese efecto, contrario a la propia Iglesia.

¿Qué se buscaba, y qué se ha conseguido? Ni más ni menos que la ruptura de la correa de transmisión de la Fe y de la formación de la conciencia católica. Y lo han logrado.

Tan lo han logrado positivamente que, ni siquiera viendo el evidente desastre se mueve un dedo para remitir tamaña tragedia. Ahí están esos nefastos por fraudulentos Cursillos Prematrimoniales que inculcan lo que pretenden: que no se viva el Matrimonio “en Católico", sino en pagano; o sea: según el mundo mundial, que se pirria por “dar a Dios el culto debido”, por poner un poner.

¿Consecuencias directas? Que las familias, incluso casándose por la Iglesia -es un decir; porque más bien es un paripé cuasi blasfemo-, se han convertido en ¡el primer foco de Descristianización de sus propios hijos, después de echar a Dios de sus casas.

Son los padres los que, sin pisar una iglesia de años atrás, piden el Bautismo para sus hijos; y se les admite, incluso sabiendo que NO van a educarlos como hijos de Dios, que es lo que son tras bautizarse, y es a lo que se comprometen públicamente. Como lo son los padres también, aunque venidos a menos.

Los llevan, incluso a las catequesis de Primera Comunión, donde ha desaparecido ya, en tantos sitios, la Primera Confesión. Todo, para no llevarlos a la Santa Misa al domingo siguiente, como primera provisión.

Todo ésto lo ven y, por tanto, lo saben los párrocos, que cierran los ojos, y siguen funcionando como si no pasase nada. Luego se quejan de que los chavales no aparecen porque “se borran". NO: “los han borrado", con la desgraciada actuación de sus padres y, aún peor, con la de los que tienen la directa obligación en conciencia de que eso no pase; y, si pasa, buscar revertir la situación.

No digamos los Ordinarios del país. Qué en bastantes casos están más que ufanos de cómo está el patio. Hace unos días, uno de ellos rajaba, públicamente, a favor de los del mundillo arcoiris, “y lo mucho que tienen y pueden enseñarnos". No es literal. Me da que “mucho” no les queda a estas alturas pues en tantos de sus eventos no dejan casi nada a la imaginación.

Otro Ordinario, se quejaba de que “los Sacramentos de la Iniciacion se han convertido en los Sacramentos del adiós, o del portazo". Tampoco es literal. Pero cabe preguntarse con total pertinencia: ¿Y de quién es la culpa, oiga?

Se ha perdido la cadena de la Transmición de la Fe en la Familia, porque se las ha dejado abandonadas; en tantas de ellas, ya no se enseña a rezar a los niños; no se les habla de Dios o de la Virgen; no se reza “en familia"; no se va a Misa “en familia"; no se va a Confesar “en familia".

 Y desde las parroquias, quizá “motivados” por las directrices pastorales que les llegan “desde arriba", se quedan “a verlas venir” en el mejor de los casos. Porque su colaboración en la tragedia es de directa e ineludible responsabilidad. En conciencia.

Y no pueden alegar otra cosa: tampoco la “obediencia debida". Que se convierte en “indebida” cuando va contra el mandato del Señor: ¡Dejad que los niños se acerquen a Mí! Mandato válido en primer lugar para los padres y padrinos. Luego, para los párrocos; y también aunque después para los Colegios que se tildan de Católicos. En este orden.

14.10.26

"No es el único culpable" (Sarah vs Francisco)

El Card. Sarah -siempre excelente miembro de la Jerarquía, incluso jubilado-, ha tenido unas largas y sustanciosas declaraciones en una Entrevista-Mensaje a un medio italiano, Avvenire, entre los que se mueve con soltura, discernimiento y alto prestigio.

Entre las muchas cosas que salen a colación figura, como no podía ser de otra manera, el Pontificado del Papa Francisco. Y salen muchas cosas al respecto. Y prácticamente ninguna favorable.

Entre ellas dice que “sería injusto señalar a Francisco como el único autor de los males de la Iglesia”. Muy cierto y lógico: los grandes males de nuestra Madre la Iglesia Santa, no son de antesdeayer. Pero NO es un piropo, precisamente.

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8.10.26

¿Estado de necesidad? (por los enrocados)

Es el grandísimo y astutísimo “argumento” que han esgrimido estos chicos tan “durillos de mollera” como faltos de juicio: por lo Moral y por lo Eclesial.

Actitud seguida por un equipillo impertérrito, “impasible el ademán"; contagiado e infectado por las mismas carencias que sus jefes de filas. Que ponen más cuidado en el aspecto exterior que en el contenido de su conciencia.

Por cierto, y señalando: es una actitud que el Señor Jesús afeó con gruesas palabras -el lenguaje de Dios también las usa como recurso, y no solo pedagógico, que también-, al mundillo farisaico y aledaños: 

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipocritas!, porque limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro estáis llenos de rapacidad y codicia. ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro la copa, para que también por fuera quede limpia.

Palabras Divinas que, reiteradamente y con motivos diversas, les dedica con el gran Amor que les tiene: Él es del Pueblo Escogido, como todos ellos; que tienen como Misión, precisamente, la de llevar a todo ese Pueblo a esperar y acoger nada más y nada menos que al Mesías Prometido. Al que los últimos tiempos antes de Cristo, de algún modo, ya “barruntaban": estaban por cumplirse los tiempos vaticinados por los Profetas.

Y se sabía: ahí está la respuesta de los entendidos, perfectamente respaldada por la Palabra de Dios, con ocasión de la llegada de los Magos a Jerusalén preguntando por el nacido Rey de los Judíos.

Me he encontrado, por casualidad, con lo que dice la IA sobre los fariseos y la hipocresía, siguiendo de cerca los Evangelios, “curiosamente". Y sale lo siguiente:

“Fariseos hipócritas: se refiere a una persona que aparenta una gran rectitud moral, piedad o devoción religiosa en público, pero cuyas acciones reales, intenciones y corazón están vacíos, son falsos o están llenos de egoísmo“.

Señala, además, las siguientes características:

*Apariencia sobre esencia: “se preocupan más por cómo los ven los demás y por cumplir formalidades externas, que por tener una actitud sincera o empática".

*Doble moral: “exige a los demás normas estrictas que él mismo no cumple o pasa por alto en su propia vida”.

*Juicio constante: “juzga con dureza los errores ajenos, mientras se cree superior o espiritualmente puro”

¿A quién nos recuerda -o nos retrotrae- todo esto que señala, muy acertadamente, la IA? La conclusión no me parece nada difícil…

Bueno; pues el “gran argumento” -la madre de todos los argumentos-, de estos chicos, Cismáticos y Excomulgados de repetición -entre otras cosas-, el “estado de necesidad”, que yo recuerde en estos momentos, NO existe en el Derecho Canónico. Si alguien encuentra esta figura, agradecería la referencia.

Porque, en mis 47 de Sacerdocio, más los de mis estudios previos y los posteriores, no recuerdo este asunto por ningún lado. Porque JAMÁS hay “estado de necesidad” para ceder a la tentación y cometer positivamente un Pecado, humna y sobrenaturalmente hablando: máxime de la gravedad de un Cisma. Jamás es jamás, aquí y en Pekin. Otra cosa es que no se quiera hacer caso a lo que dicta el entendimiento en buena lógica…

Existe y se contempla “la ignorancia invencible". Lo mismo respecto al “miedo supremo, que anula la voluntad". Existe y se valora “la falta de voluntad/intención perfecta". Pero NO existe como tal “el estado de necesidad". Por eso, ni se considera, ni se valora, ni se contempla…

En el Derecho Canónico solo se contempla si hay o no hay Pecado: que es lo suyo. Si hay consentimiento perfecto o no. Incluso si hay materia, grave o leve. Se atienden también a las circunstancias, que pueden variar las cosas. Pero NO “el estado de necesidad".

Se siente: porque tal “estado” no entra en el horizonte de si hay pecado o no; ni cambia la naturaleza MORAL de un acto humano: nadie peca “por obligación de conciencia”. Es más: dice el Señor y enseña la Santa Madre Iglesia -la de antes, la  tan “vieja” como “eterna"- que “NUNCA somos tentados más allá de nuestras fuerzas”. ¡Como para pretender ir a pecar así: “obligados”; y, por tanto, exentos de culpa moral. Con un par.

Este “argumentario", fruto de la “necesidad de justificarse a como dé lugar” -única “necesidad” a la que se agarran-, se extrae del derecho “por lo civil", que no es el caso: estamos dentro de la Iglesia; pero se pretende trasplantar al mundo Eclesial. Lo que NO es legítimo: no puedes regirte por lo que no está contemplado, y no tiene vigencia por lo eclesial. Elemental. Y menos por tu personal conveniencia. ¡Listillooossss!

Ahí lo dejo. Aunque se pueden aportar más cosas: no está agotado el tema.

4.10.26

"La casa de tocame Roque".

O sea: la Iglesia. Antes Católica, fijo; hoy, evidente y desgraciadamente, “hecha unos zorros", por mor del desgobierno institucionalizado y/o selectivamente aplicado a conveniencia del mandamás de turno y nómina: antes, católica 100%, por supuesto, y a mucha (des)honra, hoy.

El paradigma está en Alemania, con sus caminos “sinodales”, o librepensadores, o “ancha es Castilla”; pero siempre y en definitiva: “como cabras”, o heréticos per breviorem. Que de todo hay: incluso fieles a la Iglesia Católica de toda la Vida. De ahí lo de “la casa de tócame Roque". Que lo clava.

Una página digital -antes de prestigio, ahora va cuesta abajo-, titulaba, a propósito de lo que está pasando en Alemania, con el lío en el que se han metido ellos solitos con su personal e intrasferible “camino sinodal": “lo que un Obispo adopta, el vecino lo rechaza"; más o menos, pero tal cual. Y NO exagera lo más mínimo.

Relato, que no es sino la manifestación del desbarajuste supino, camuflado de  “pastoral", de “modernidad”, o de sinodalismo, que señorea escandalosa y trágicamente en esta Iglesia que es cada vez más la “iglesia de nuestros pecados”: La Fundada por Jesucristo y entregada a nuestro buen hacer, en Fidelidad a su Legado, está siendo laminada. A (muy mala)conciencia.

Un botón más: “Alemanes piden homilías laicas, los suizos lo hacen sin preguntar", publica Infocatolica (1-X-26). Y nadie se inmuta: es que no mueven ni una pestaña. Para qué van a preguntar, si es perder tiempo y es liarla más: en lo que están unos y otros. Y otros muchos más, naturalmente.

Porque, incomprensible y cegatamente, seguimos anclados en el aggiornamento: el “nuevo credo -se pretende certeza fija e inamovible ya-,  del nuevo pueblo de ‘dios’; un ‘dios’ también “nuevo “, por supuesto, que impera en la “nueva” iglesita, antes Católica”; y sin ninguna necesidad de Conferencias Episcopales, que no pasan de ser la excusa. Mucho menos de “caminos sinodales": el trampantojo por excelencia y el más moderno (por el momento).

Dos berenjenales desgraciadamente temerarios y ruinosamente eclesiales que certifican -es su única y terrorifica misión- la Descristianizacion de la propia Iglesia desde la misma Iglesia. Ni a propósito, oigan. Que lo es, objetivamente: bien a la vista está. Por supuesto: los cegatos a porfía y afición no ven absolutamente nada de nada. Se les cumple lo del Santo Evangelio: Teniendo ojos no ve, teniendo oídos no oyen, y teniendo entendimiento no entienden. Palabras que remata el Señor Jesüs con estas otras, terroríficas en sí mismas: No vaya a ser que se conviertan y se salven.

¿Por qué sucede todo ésto en la Iglesia, antes Católica toda Ella; hoy únicamente a ratos, a trozos, a retazos, con algunos obispos y/o en torno a algunos lugares señeros?

Pues sucede todo ésto, exactamente, porque el (des)Gobierno de la Iglesia desde hace 60 años, con las excepciones de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI -que tampoco pudieron hacer todo lo que quisieron e impulsaron: no les siguieron-, lo han propuesto e impuesto -"hagan lío"-, lo han certificado y firmado -ahi están Amoris laetitia y lo último que ha salido de Roma a propósito de la Nostra aetate: “Un camino de esperanza", ni más ni menos. ¡Manda rosas…!

Y lo han impuesto con todo el peso de la Ley -del “ordeno y mando” más dictatorial: contra todo Derecho Eclesial, contra la Tradición más genuina, y contra la Libertad para profesar la Fe en la Iglesia-: ahí está la prohibición expresa de celebrar la Santa Misa por el Vetus Ordo en tantas Diócesis, por ejemplo, como si fuese la herejía más perniciosa que infecta, hoy, a la Iglesia, antes Católica: con su Vetus como tradicional Estandarte y Señal fecunda de siglos…

“Camino de *esperanza*” -"¡manda carallo!"-, que viene a certificar que, respecto a “recuperar” la Iglesia de siempre -la Iglesia Una, Santa, Católica, Apóstolica (y muy bien se podría añadir perfectamente: Romana)-, hay que “perder toda esperanza": como en cualquier gulag que se precie, en Siberia o donde sea.

Por si alguien -de esos buenistas ‘de librería de viejo’, o sea: apolillados sin remedio- se había hecho alguna ilusión. Inútil, por imposible, tan noble como necesario afán; en consonancia perfecta con la Revelación Divina expresa y directa. Esa que se arrincona con desprecio por tantos y tantos Jerarcas “nuevos” también: no podían quedarse atrás bajo ningún concepto. Y ¡a cobrar! que la vida es breve…

Yendo a beber a esas fuentes de Vida de los oasis que hacen transitable el desierto, nos encontramos con esta denuncia tan misericordiosa como cierta: “La Iglesia, que lleva tanto tiempo escuchándose a sí misma, ya no oye (ni) el Evangelio” (Mons. Muntsaerts). Es el contrapunto -el Señor NUNCA nos deja a solas-, a todo ese desierto infernal, que pulula y (des)gobierna en la Iglesia.

Ésta es la grandísima tragedia -en la que se ha metido Ella solita-, de la Iglesia, antes Católica, por mor de sus Documentos, y del mandato necesario y eficaz -mercenario por toda seña-, de una gran parte de sus Jerarcas: siempre, de arriba abajo. Lógico: para bien o para mal la Iglesia funciona así, por Fundacion Divina.

Acaba de declarar, el que fuera vicario General de Chur (Suiza), Mons. Grichting (Infocatolica, 2-X-26), unas palabras -contra la AL de Francisco: una obra de destrucción masiva de la Iglesia Católica, caso de que quedasen aún cosas en pie-, que son una denuncia formal y recia -casi inimaginable por ésos y éstos pagos: debe ser el único en Suiza: obispos ninguno, que yo sepa-, que no tiene desperdicio, al contrario: es una bocanada de Verdad y Gracia.

Afirma con asombrosa rotundidad y acierto:“la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia quedan pulverizadas". Y sobreabunda aún más fuertemente: “Desde la publicación de AL, la Iglesia ya no sabe lo que está sucediendo. Y no quiere saberlo". Ésto ultimo es lo más demoledor, desolador y terrorífico de lo que pasa en la (antes) Santa Madre Iglesia: hoy, un erial.

Y se explica y se explaya: “Porque no sólo los Diez Mandamientos son deconstruibles, sino también la Disciplina Eclesiástica". Señalando, sin solución de continuidad, que estamos en presencia de“un Magisterio autodestructivo que se deconstruye a sí mismo". 

Y no sigo porque, de tan lamentable, duele. Y muy hondo.

Simplemente, añadir que llevo años escribiendo estás mismas denuncias: ahí están mis artículos, bien a la vista, a disposición de todo el mundo: ni me he escondido, ni me escondo. Con lo que me he sentido muy reconfortado interior y espiritualmente. Lo digo, no como lo siento, sino con la verdad en la mano.

Sin mirar para otro lado, sino mirando de frente las cosas; sin callarme como muerto, porque estoy vivo: los muertos son otros, empezando por los que callan; sin condescender, sin callar, sin mirar para otro lado, y juzgando en profundidad, como nos manda el Señor Jesús; y, dentro de mi poquedad, defendiendo a Cristo, a su Iglesia y a las almas todas.

Fajándome también con los enemigos -interiores y exteriores-, de esos Tres Amores: Jesus, la Iglesia y las almas, que deben señorear el corazón de todo hijo de Dios en su Iglesia en medio del mundo; hoy, sacudidos y combatidos -desasistidos, y más  que abandonados-, desde dentro de su propia Casa.

Porque, acudiendo a declaraciones muy  recientes: si el “aborto” es un “desahucio"; si el discurso del Santo Padre ante “la crème de la crème” de Francia se cataloga con propiedad como “fuertemente europeísta": no tiene quizá otro color; si se pide -y estamos nuevamente con León XIV- una alianza entre la Iglesia y los artistas “para custodiar lo humano"; si desde Roma se pide ‘recuperar las “raíces comunes” con los luteranos de cara a 2030′; si el “grandísimo y super logro” de la CEE, se cifra en haber nombrado a la primera mujer al frente de su Oficina de información; si en Francia se montan funerales católicos para los que hacen profesión de no vivir como tales; si un obispo belga declara -lleva así casi un mes, creo- que “el Sínodo perdería credibilidad si Roma no autoriza sacerdotes casados"; si los comentaristas habitualmente acertados y comprometidos, declaran que “el Papa muy bien, pero la gente no le hace caso…"; si se prohibe la Comunión de rodillas y en la mano: se le niega a la gente que adopta esa forma, perfectamente ortodoxa -por genuinamente catolica- de comulgar; ¿hay que decir (Argüello) -y a cuento de qué-, que ‘los decretos sobre la vivienda’ podrían “complicar el problema"? Etc. Muchas, muchas etc’s.

¿Dónde está la Iglesia Católica en todo este batiburrillo, espigado de las noticias de estos días (2-X-26)? Está más desaparecida en España -missing total-,y en Europa que la lepra o los grandes y pequeños dinosaurios, pasando por los medianos…

Ni una sola palabra sobre Jesucristo, ni una sola cita de las Escrituras, ni una sola referencia a Jesucristo, ni una sola razón fuera de las conveniencias al uso, ni un solo atisbo de evangelización: primera, segunda, tercera… NADA.

Una Iglesia, no ya en retirada -ya se ha ido hace mucho tiempo-, sino simple y voluntariamente desaparecida. Total y tozudamente ausente, desligada de su Vocación y Misión; que, como no se la ha dado a sí misma, tampoco tiene derecho a renunciar a ella sin ofender gravemente al Espíritu Santo, su Divino Esposo.

Pero es que, además y para que nadie nos comiera el coco y el alma, tenemos siempre la garantía que Él mismo se encarga de que nos llegue. Recojo uno entre muchos de los Salmos que nos dan total y absoluta Seguridad:

El Señor desbarata el plan de las naciones y deshace los proyectos de los pueblos; pero el plan del Señor subsiste eternamente, sus proyectos por todas las edades (…). Pero es Señor de cuida de sus fieles, de los que confían en su Misericordia (…). Nosotros esperamos al Señor, Él es nuestro auxilio y nuestro escudo; en Él se goza nuestro corazón, en su Nombre Santo confiamos. Que tu Amor, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Tí. (Salmo 33 [32]).

¿Alguna duda? ¿No será precisamente ésto lo que nos falta en su Iglesia? Pues depende de nosotros, porque en nuestras manos está.

Mons. Nicola Bux, de acendrado prestigio, lo tiene meridianamente claro: “Más que meter mano al Derecho Canónico habría que abordar la crisis de Fe". 

En la Iglesia, por supuesto; o sea: en sus miembros todos, del primero al último. Porque éste es el tema. Y, sin resolver éste huelgan todos: la humanidad, la IA, los viri probati y los non probati, la Sinodalidad -o sea: el camelo del siglo por lo Eclesial-, etc.

¿No están, nuestros Jerarcas galos e incluso el Santo Padre, un punto asombrados, y dos puntos desconcertados, con el número de bautismos de adultos, que no sólo lleva años manteniéndose, sino que, contra todo pronóstico, va in crescendo?

Claro que no me extraña ni su desconcierto ni su asombro: es totalmente lógico. Se podría expresar así: ‘¿Con lo que llevamos tres siglos sembrando, y cada vez más adultos se bautizan? Algo pasa’. Es que lo ven y ni se lo creen. Y corren a apuntarse el tanto: “la nueva primavera". “Los jóvenes regresan". Y, hablando de Alemania y su realidad: “lo mismo dijeron de Francia", contestó el Papa.

Por supuesto que pasa: la Gracia no necesita permisos. Y Dios menos. Cuando un adulto se bautiza, la pregunta clave que le hacen -si es una criaturita contestan sus padres y padrinos, pero la pregunta es la misma-, es: “¿Qué pides?” Y contestan: “la Fe".

Se bautizan porque CREEN. Y creen porque el Señor Jesús, para hacer de las suyas, no necesita el permiso de nadie: tampoco de los jerarcas que han perdido el norte, porque han tirado la Fe por la ventana, y han sembrado exactamente lo mismo. Todos, mundo e Iglesia bien de la manita, “como si Dios no existiera". Y así les va a ambos dos. Amén.

Finalmente, en esta competición enfervorizada del “tócame Roque", no falta el “salirse por la tangente", que es muy socorrida; una variante más sutil del “balones fuera".

 Último ejemplo, de momento, también protagonizado por León: “Invoquemos a María para ‘que los pueblos sean liberados de la guerra’". Que debe ser exactamente para ésto por lo que Jesucristo, su Hijo, nos la ha dado como Madre. Vamos: en el centro de la diana; un centro notablemente ampliado, para que el acierto sea total y quede muy bien el tirador. Un campeón auténtico. Olímpico o así…

Eso sí, como línea roja no trespassing:  ni una sola palabra sobre la Santa Madre Iglesia y sus problemáticos hoy y futuro. Que, para todos éstos Jerarcas debe ser más un auténtico camino de rosas que cualquier otra cosa, al parecer…

Un ultimísimo dato y ejemplar de lo que venimos diciendo: la que se está montando en Roma, desde la cima, para los 10 años de AL, más la lista papal de honorabilisimos asistentes y metodología sinodal a rajatabla. Esperemos -ojalá me equivoque -, que los resultados no estén ya escritos, también en memoria de otros sinodos convocados por Francisco: todo, de infeliz y desastrosa memoria.