Tribunal de Estrasburgo: ¿es un «derecho humano» eliminar a personas con Síndrome de Down?

¿Es la eugenesia un «derecho humano» reconocido? Esta es la cuestión que subyace en el caso Krūzmane vs. Letonia:
La madre de una niña con síndrome de Down alega que se le negó una prueba de detección de la enfermedad cuando estaba embarazada en 2001. Anita Krūzmane afirma que esta prueba es un elemento necesario de «atención prenatal» y que el acceso está garantizado por el derecho fundamental al respeto de la vida privada y familiar.
¡Toma nísperos! En otras ocasiones he contado casos de «nacimientos injustos», en USA, Israel o España. Procesos judiciales en los que los demandantes reclamaban compensaciones económicas por el nacimiento de un hijo que los padres habrían matado de haberlo sabido. Pero el caso que ha admitido el Tribunal Europeo de los Derechos humanos (TEDH) es un salto de calidad: trata sobre si la eugenesia se ha convertido en un derecho humano.
Podría parecer una locura, pero el TEDH, a diferencia de otras extemporáneas solicitudes, la ha admitido a trámite. Desde hace un par de años el Tribunal de DDHH está siendo bombardeado por casos que tratan de abrir vías de agua en las legislaciones nacionales, todas abortistas, pero unas más que otras, con la finalidad de convertir el asesinato en un derecho.
Un fallo a favor de Krūzmane supondría la imposición de «un derecho fundamental al aborto debido a una discapacidad detectada por las pruebas» en los 47 Estados miembros.
Numerosas asociaciones europeas han lanzado la iniciativa «Stop EUgenics Now» –detén la eugenesia, ¡ya!–. En su web puede leerse:

Mes de mayo, mes de la Virgen. Sería impresentable que en el primer post tras una corta ausencia no hiciese referencia alguna. Quien más quien menos tiene especial cariño por una advocación concreta, que no dejan de ser como «instantáneas» de Nuestra Madre a las que nos unen circunstancias personales: «mamá en la montaña», «mamá en tal sitio», «cuando mamá nos regaló…», «el día que yo no podía pero mamá hizo…», «aquí está mamá el día que me estaba ahogando y me rescató». Cada uno tiene las suyas.
Mi amigo Germán Mazuelo escribía en 








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