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27.10.09
Como sabrán los lectores, en Estados Unidos se está realizando actualmente una Visita Apostólica de las religiosas de ese país. Es decir, el Vaticano ha decidido investigar el estado de la vida religiosa femenina estadounidense, ante los continuos escándalos producidos y las innumerables quejas recibidas.
Como era de esperar, multitud de religiosas y teólogos se han quejado públicamente de esta Visita Apostólica, hablando de inquisición, falta de libertad, oscurantismo, intromisión, etc. Leyendo muchas de estas quejas, da la impresión de que la vida religiosa en los Estados Unidos goza de tan buena salud que cualquier visita de los médicos resulta no sólo innecesaria, sino insultante. A pesar de ello, los ejemplos que podrían darse de lo mal que está por aquellos pagos la vida religiosa son legión (y nunca mejor dicho). Me voy a limitar a contarles un caso que varios blogs norteamericanos han sacado hace poco a la luz y que me parece bastante significativo.
Se trata de una religiosa dominica, la Hermana Donna Quinn, perteneciente a las Dominicas de Sinsinawa. Por lo visto, esta religiosa acude como voluntaria para colocarse ante clínicas abortistas. Supongo que el lector, como me ocurrió a mí, pensará: “Qué maravilla. Una religiosa que se implica de verdad en la lucha contra el aborto y acude a las puertas de las clínicas abortistas para rezar el rosario o para ofrecer su consejo a las mujeres que abortan”.
En efecto, tratándose de una religiosa, lo lógico sería pensar eso. Pero la lógica es una herramienta que no da buenos resultados con algunas religiosas norteamericanas. La Hermana Donna Quinn acude a las clínicas abortistas para escoltar a las mujeres que van a abortar. Es decir, para evitar que alguien se les acerque y les ofrezca un folleto contra el aborto, les dé un consejo o les anime a buscar otra solución. No sólo no acude para luchar contra el aborto, sino que está allí para asegurarse de que a ninguna mujer se le presenten otras opciones y para garantizar que el niño en cuestión no tenga ni la más mínima oportunidad de sobrevivir. Y no lo ha hecho una vez, sino que lleva seis años haciéndolo.
Una activista católica en favor de la vida, Amy Keane, ha descrito un incidente en el que la Hermana Quinn comenzó a gritar a los voluntarios pro-vida cuando éstos se pusieron a hablar, con total tranquilidad, con una mujer que iba a entrar en la clínica abortista. “[La Hermana Quinn] estaba enfadadísima y se puso a gritar para que todo el mundo lo oyera: Miren a estos hombres, diciendo a estas mujeres lo que tienen que hacer con sus cuerpos. Estaba tan enfadada que nos dejó a todos muy abatidos".
Por supuesto, esta actividad sólo es una de las manifestaciones de las ideas totalmente contrarias a la enseñanza de la Iglesia que tiene sobre el tema la Hermana Quinn, las cuales defiende de forma pública. Esta religiosa fue co-fundadora en 1974 de la organización Chicago Catholic Women, para influir en un sentido feminista radical en la Conferencia Episcopal Americana. En la actualidad, es coordinadora de la National Coalition of American Nuns (NCAN), que rechaza públicamente la doctrina católica sobre la anticoncepción, el aborto, la homosexualidad y la ordenación de la mujer. En una conferencia del año 2002, la Hermana Quinn describió como habían ido cambiando sus opiniones sobre este tema: “Solía decir: Esta es mi Iglesia y voy a trabajar para cambiarla, porque la amo. Después, decía: Esta Iglesia es inmoral y, si tengo que identificarme con ella, será mejor que trabaje para cambiarla. Ahora, en cambio, digo: Todas las religiones organizadas son inmorales en su discriminación de género”.
Los actos de esta dominica llevan aparejados canónicamente la expulsión de la vida religiosa. El Canon 695 contempla la expulsión forzosa de un religioso culpable de aborto, del que esta religiosa es cómplice. Por otra parte, el Canon 696 prevé también la expulsión de un religioso que cause “un grave escándalo por su comportamiento culpable". Otros cánones, como el 1369, autorizan la imposición de una “pena justa” a aquellos que utilizan los medios de comunicación para perjudicar la moral o provocar el desprecio contra la fe o contra la Iglesia, acciones todas ellas que repetidamente ha llevado a cabo esta pobre Hermana tan desorientada.
Quizá lo peor de todo esto es la actitud de la superiora cuando ha salido el escándalo a la luz. En vez de tomar las medidas apropiadas de advertencia, interrupción inmediata de estas actividades e incluso la expulsión que contempla el Código, o al menos de avergonzarse del hecho, lo que ha hecho la superiora es defender su actuación. La Hermana Patricia Mulcahey, OP, Priora de la Hermana Quinn en su convento de Dominicas de Sinsinawa ha declarado a Life Site News que la monja en cuestión ve su actividad como voluntaria como “un acompañamiento de las mujeres que reciben insultos de los manifestantes. Afirma que, si los manifestantes no estuvieran allí, ella tampoco tendría que estar”.
Resulta increíble que, aparentemente, la Hermana Quinn pueda seguir siendo Dominica como si no pasara nada. A pesar de considerar que la Iglesia es inmoral, de rechazar públicamente su doctrina, de colaborar con un mal gravísimo que lleva aparejado la excomunión y la expulsión de la vida religiosa y a pesar de que, según ella, sólo sigue siendo dominica por el ambiente de “fraternidad". Y luego dicen que la Visita Apostólica de las religiosas (y de los religiosos) no es necesaria.
301 comentarios
"The motherhouse (commonly called 'The Mound') is located in Sinsinawa - the Diocese of Madison. Donna Quinn lives in the Archdiocese of Chicago and the abortion clinic she is 'volunteering' at is located in the Diocese of Joliet. So that leaves a question, Which Bishop should take action?
Of course, religious superiors should take action regarding a member's basic status, but if they fail to act satisfactorily, arch/diocesan authority can still move in regard to potential delicts. Penal jurisdiction is in the alternative, so all three arch/dioceses would have jurisdiction to proceed here, Madison (because Sr. Donna has domicile there per cc. 103 and 1408), Chicago (because she has at least quasi-domicile there by cc. 102, 103, and 1408), and Joliet (because it is the place of the delict to which she might be an accomplice per c. 1412).
The problem is never one of finding an authority able to act - - canon law can always do that; the problem is finding an authority willing to act."
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Bruno Moreno Ramos es laico y ha sido bendecido por Dios
con dos hijos y una esposa mucho mejor de lo que merece. Es físico y teólogo,
además de trabajar como traductor e intérprete jurado. A pesar de su escasa habilidad
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desde la fe católica y la razón. También colabora regularmente con Radio H.M.
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