12.10.26

Religión Digital, o el arte de calumniar de oídas y corregir a escondidas

En Bichos hay una escena que explica estupendamente cómo funciona el miedo, especialmente el mafioso. Hopper, el jefe de los saltamontes, se la enseña a su propia banda. Lanza un grano contra uno de ellos y no pasa nada. Lanza otro y tampoco. Después abre la tolva entera y los sepulta. Y les explica, es que no son muy avispados, las hormigas son cien veces más, y si alguna vez una se planta y las demás se dan cuenta, se acabó el negocio. Por eso no basta con ganar, hay que conseguir que nadie se atreva. En abril les contaba que Flik, la primera hormiga había sido el Opus Dei: querella mediante (o denuncia, que no me acuerdo), y Religión Digital tuvo que reconocer que había publicado calumnias. Hoy se ha plantado la segunda.

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5.10.26

Y Tucho quedó para vestir vírgenes

No voy a hablar de Sáname con tu boca. El arte de besar (1995), ni de La pasión mística (1998). Tampoco él quiere: su libro más famoso, nos aseguró nada más llegar, es Los 5 minutos del Espíritu Santo, con 150.000 ejemplares vendidos. Me refiero, que nadie se me escandalice, a una variación de la vieja expresión «quedarse para vestir santos».

Queda lejos julio de 2023, cuando Francisco nombró al entonces arzobispo de La Plata prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En la carta de nombramiento, publicada junto al anuncio, le encargaba algo muy distinto de lo de antes:

El Dicasterio que presidirás en otras épocas llegó a utilizar métodos inmorales. Fueron tiempos donde más que promover el saber teológico se perseguían posibles errores doctrinales. Lo que espero de vos es sin duda algo muy diferente.

Su sublime destino iba a ser algo muy diferente. Venía a «transformar» el modo de explicar y transmitir la fe, después de siglos de inquisidores, Ratzinger incluido. Tan diferente que, antes incluso de tomar posesión, ya estaba advirtiendo a los obispos. En una entrevista con el National Catholic Register le preguntaron por el «magisterio reciente», y él respondió hablando de la «doctrina del Santo Padre»:

«Ahora, si usted me dice que algunos obispos tienen un don especial del Espíritu Santo para juzgar la doctrina del Santo Padre, entraríamos en un círculo vicioso (donde cualquiera puede pretender tener la verdadera doctrina) y además eso sería una herejía y un cisma»

No el magisterio del Papa y la doctrina de la Iglesia: la doctrina del Santo Padre. Y quien la juzgara, camino de la herejía y el cisma. Cinco días después llegó la aclaración: solo quería decir que el Papa tiene una asistencia especial para confirmar a los hermanos en la fe, no que el Papa tuviese una doctrina. Que haga falta que un Prefecto de DDF tenga que decir eso manda castañas. Fue el primer «sí pero no» de una larga serie. Métodos inmorales los del Santo Oficio, claro.

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4.10.26

Defenestración de Gambetti, el de los «puntos de escucha»

Tener un hijo que estudia Filología Clásica en plena era de la ia-ia-oh da para sobremesas divertidas y sugerentes. Muchas acaban en la misma conclusión: lo inquietante de ciertas palabras no es lo que significan, sino que existan.

Una de las más pertubadoras es «defenestrar». Que una lengua tenga un verbo para «arrojar a alguien por la ventana» dice bastante, bueno y malo, sobre la frecuencia con que se practicaba. Desconozco si hay tradución al ruso, Putin es un asiduo. Quizá la defenestración más célebre sea la de Praga, en 1618. Los protestantes bohemios tiraron por la ventana del castillo a dos regidores católicos y a su secretario, y sobrevivieron los tres. Los católicos lo atribuyeron a la intercesión de la Virgen; los protestantes, a un oportuno montón de estiércol. El secretario, que se llamaba Fabricius, fue después ennoblecido como «von Hohenfall», algo así como «señor de Altacaída», que suena a El caballero de los Siete Reinos.

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29.09.26

El Papa sobre el «caso Maricarmen»: «No conozco el caso al cual usted se refiere»

Ayer el Papa regresó de su viaje apostólico a Francia. Dará mucho que hablar, tanto en el país como fuera. «Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión»

El vuelo de Metz a Roma era corto, así que hubo pocas preguntas. Casi todas interesantes, tanto por la pregunta como por la respuesta.

No está entre ellas la del periodista de El País: Íñigo Domínguez. Sí, el de aquel famoso caso de abusos que hizo añicos la supuesta investigación con la que el diario pretendía convertirse en el Spotlight español y que terminó en ridículo.

Le preguntó al Papa por la vivienda a cuenta del «caso Maricarmen», y la respuesta no pudo ser más directa: «No conozco el caso al cual usted se refiere». Ni mucho ni poco: no lo conozco.

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14.09.26

Torreciudad: el obispo no va y los fieles vuelven; el Santuario deja de ser complejo

Los peregrinos vuelven a la explanada de Torreciudad en la 34ª Jornada Mariana de la Familia: 7.000 personas, alcanzando el ritmo prepandemia. Más del doble que hace dos años, cuando cabían todos en el templo con el obispo dentro llegando a duras penas a los 3.000, un año después de «la boda roja».

La ceremonia fue presidida esta vez por el arzobispo Arellano, Comisario Plenipotenciario, y la ausencia del obispo Pérez Pueyo estaba confirmada. El año pasado se celebraba el 50º aniversario del Santuario, y ya duplicaron cifras: 6.000. El obispo tampoco estuvo. Obispo y fieles no podemos decir que se atraigan.

Es cierto que el obispo de Barbastro intentó, como en años anteriores, embarrar la fiesta los días previos, pero parece que una vez más le ha salido el tiro por la culata en casi todas las dimensiones, no solo en la constatación de que no está para un casto modelo de la «Libertad guiando al pueblo».

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1.06.26

Nuevo bulo de Vida Nueva: no, la FSSPX no peregrina a Chartres

Desgraciadamente se está convirtiendo en un clásico. Porque no es un error. No os podéis imaginar lo que empatizo con los errores tras más de 25 años dedicado a esto. Un error se subsana, se reconoce y el dato se cambia. La sustancia de la noticia o el artículo no cambia. Puede perder fuerza la noticia, pero ganas en credibilidad.

Uno puede tenerle tirria a los tradis y odio patológico al Cardenal Burke, pero hay que trabajárselo un poco más. Lo que ha hecho Vida Nueva no es el camino, demuestra los riesgos de anteponer la tesis al dato. Desde luego la noticia del gran éxito de la peregrinación Paris-Chartres no iba a ser algo a reseñar en la publicación, claro.

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