¿Y la Iglesia? Pido la palabra
Mons. Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo y Superior de la Asociación Unión Lumen Dei

¿Y la Iglesia? Pido la palabra

Cabe otro tipo de política que no sea deudora de la mentira torticera, de la división insidiosa, del chantaje tramposo, de la destrucción del Estado de derecho dejando la democracia herida, de las diversas ideologías tóxicas y destructivas.

Hemos visto diversas expresiones populares ante algo que toca una fibra importante de nuestra conciencia histórica cuando se percibe el disparate en el modo corrosivo y destructor de plantear la gobernanza de España. La espontánea comparecencia en calles y plazas de una inmensa sociedad quiere decir pacíficamente que hay algo no compartido, acusando como traidores a quienes pretenden formar gobierno desde programas políticos contradichos y burlados por otros intereses espurios que terminan siendo bastardos. Junto a esa inesperada expresión popular que se ha intentado boicotear falseando cifras de participación e introduciendo grupos desestabilizadores extremistas cuyas matrices encienden sospechas de una encubierta manipulación, también se han dado otras comparecencias que, con razonable inteligencia, han querido señalar lo trabucaire de esta trama política que nos tiene en vilo desde las últimas elecciones.

Cuando la sociedad toma la calle para decirlo en voz alta, cuando asociaciones de jueces y de fiscales, de colegios profesionales, asociaciones y despachos de abogados, colectivos de funcionarios con sus sindicatos, patronales empresariales, asociaciones de diplomáticos, como también asociaciones de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, colectivos de periodistas… cuando se da todo este movimiento social de amplio espectro y diversificada responsabilidad, estamos ante algo que preocupa y duele, y que no consiente mirar para otro lado pasivamente.

Una pregunta se me ha hecho con frecuencia en estas semanas: ¿y la Iglesia no va a decir nada? ¿Por qué calla y está como ausente? Obviamente no es cierto, cuando algunos obispos nos hemos manifestado con claridad y pertinencia sobre este asunto que a todos nos embarga. De hecho, nuestra Conferencia Episcopal en los últimos decenios ha salido a la palestra cuando la sociedad nos demandaba de tantos modos una palabra. Para algunos es una palabra orientadora, la esperaban como denunciadora de riesgos que rompen la historia y la avenencia o pacificadora ante conflictos que tensan y crispan poniendo en jaque la convivencia.

Nuestra palabra tomó postura ante los desafíos sociopolíticos, antropológicos y morales: 'La Iglesia y la comunidad política' (1972), 'Testigos del Dios vivo' (1985), 'Constructores de la paz' (1986), 'Católicos en la vida pública' (1986), 'La verdad os hará libres. La conciencia cristiana ante la situación moral de nuestra sociedad' (1991), 'La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX' (1999), 'Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias' (2002), 'Orientaciones morales ante la situación actual de España' (2006), 'La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad' (2001), 'El Dios fiel mantiene su alianza. Sobre la persona, familia y sociedad' (2022).

Cuando hablamos colectivamente, o cuando lo hacemos a título personal, es frecuente que se acojan nuestras palabras con gratitud por quienes las atienden, pero también hay quienes nos señalan como intrusos que han traspasado el umbral impropio de la modernidad metiéndonos en política. Tengo experiencia sobrada. Sería improcedente para nuestro ministerio si bajásemos a la arena de un debate partidista constituyéndonos en unas siglas más que aspirasen a tribunas como si quisiéramos recuperar extrañas teocracias y creyentes banderías. Nuestra clave no puede ser política, aunque hagamos crítica a algunas derivas de gobernanzas administrativas o legislaciones vinculantes. Nuestra clave debe ser únicamente moral.

Esto significa que, desde el Evangelio, la tradición cristiana y la Doctrina Social de la Iglesia, tenemos algo que decir, aunque no seamos un sindicato ni una asociación. En este sentido me permito señalar que sólo la verdad nos hace libres y el engaño siempre esclaviza, por lo que quien usa y abusa de la mentira como arma política no tiene credibilidad y le acusan sus propias trampas. Que la insolidaridad chantajista entre regiones autonómicas como moneda de cambio para inconfesables prebendas, divide y crispa mientras que la verdadera igualdad solidaria es la única que fraterniza en la justicia. Que la venganza tergiversadora al reescribir la historia no sucedida imponiendo su relato partidista reabre heridas en una sociedad que vuelve a enfrentarse. Que en un Estado de derecho no se puede socavar la independencia de los poderes públicos acorralando y manipulando la judicatura y la fiscalía para amañar la ley impunemente poniendo en riesgo la misma democracia. Que en aras de una de investidura y un gobierno no cabe aliarse con quienes han delinquido de tantos modos con golpismo independentista, corrupción insidiosa, malversación económica y escondrijos prófugos, o menos aun con quienes mercadearon con sangre inocente en acciones terroristas. También que la ideología envenena a las nuevas generaciones con una educación que es manipulación de la ciudadanía a corto, medio y largo plazo, narcotizando el alma y la mirada de quienes gregariamente quedan hipnotizados como pueblo.

Si a esto añadimos que se llama eufemísticamente un proyecto de progreso lo que supone la destrucción de la familia, la confusión antropológica y la homicida manipulación de la vida, estamos ante un horizonte grave que como cristianos tenemos la obligación de advertirlo con audacia, denunciarlo con arrojo y presentar la bondad y la belleza de su contraria alternativa. Cabe otro tipo de política que no sea deudora de la mentira torticera, de la división insidiosa, del chantaje tramposo, de la destrucción del Estado de derecho dejando la democracia herida, de las diversas ideologías tóxicas y destructivas. La patológica aspiración continua de una poltrona de gobernanza por quienes en su delirio egocéntrico pagan cualquier precio para ello, aun vendiendo en fullera almoneda la misma Patria, sufren una amoralidad indigna del recto gobernante. Esto no es de derechas ni de izquierdas, sino inmoral, al carecer de la solidez moral que les falta.

 + Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

Publicado originalmente en la Tercera del diario ABC

14 comentarios

María Uruñuela de la rica
Muchas Gracias D.Jesus por sus palabras expresadas con tanta claridad y valentía q escasea tanto en esta sociedad q estamos construyendo entre todos .
19/11/23 12:26 PM
Juan Luis Arecha Roldan
Alto claro y cristalino me encantan sus palabras monseñor
19/11/23 4:48 PM
Dulce González-Vallinas Claverie
Totalmente de acuerdo!
Solo ha dicho verdades; vamos a una desigualdad en cuanto economía se refiere en el terrorio español, pobreza para unos y enriquecimiento para dos comunidades: vascongadas y Cataluña.
Volvemos a la política franquista.
19/11/23 5:05 PM
Pilar Encuentra
Necesitamos que la Iglesia sea transmisora de la Verdad en estos tiempos de postverdad de forma continua y clara. Valiente. Digan lo que digan. “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”
19/11/23 5:54 PM
Carlos Aranda
Agradecido de que los pastores de la Iglesia nos hablen y orienten con total claridad y sin complejos sobre todos los asuntos que nos condicionan, afectan y preocupan.
19/11/23 8:27 PM
Iñaki Badiola
Estoy de acuerdo.
Sus palabras no se publicarán en los diarios que sabemos.
Por eso tenemos que hacerlo todos con el "boca a boca"...
19/11/23 9:11 PM
Jorge Cantu
"Cuando hablamos colectivamente, o cuando lo hacemos a título personal, es frecuente que se acojan nuestras palabras con gratitud por quienes las atienden, pero también hay quienes nos señalan como intrusos que han traspasado el umbral impropio de la modernidad metiéndonos en política".

Son los mismos masones y sus lacayos, los que siendo ellos mismos una secta 'religiosa' pagano-satánica, han monopolizado y secuestrado de manera tramposa y criminal desde hace siglos el ámbito público y de gobierno, mientras le niegan a la autoridad legítima de la Iglesia, que son además ciudadanos de pleno derecho cada uno de ellos, lo que en justicia y deber les corresponde.

Hay que hacerles entender a esta mafia de socialistas y masones que detrás de nuestros obispos y sacerdotes estamos todos los fieles, cuando ellos hablan cuentan con nuestro apoyo incondicional. De ahí viene también la altísima responsabilidad de nuestros pastores: son enviados con la autoridad de Cristo y expresan (ojalá así fuera siempre) los anhelos y exigencias de los fieles verdaderos.
19/11/23 11:17 PM
Carlota
Gracias por sus palabras Monseñor, me anima a seguir luchando para detener el golpe de Estado perpetrado por éste Gobierno ilegal, sabiendo, como Católica que soy, que por lo menos parte de la Iglesia está con nosotros. Que Dios le bendiga
20/11/23 4:36 AM
Nova
"No queremos partido católicos, sino católicos en los partidos", escribió Usted en un artículo, Sr. Arzobispo, hace unos años. Algo que la Conferencia Episcopal Española ha aplicado en la práctica, durante décadas, con brutal eficacia. Pues nada, ahí tienen, Usted y sus compañeros del Episcopado Español, los frutos de semejante voluntad (para nada acorde con el Magisterio de la Iglesia, dicho sea de paso): Atrocidades por doquier, ausencia total de temor de Dios en la gran mayoría de la clase política española y el Sr. Arzobispo, rogando que le dejen hablar, a ver si algún político le hace algo de caso.

La triste realidad es que lo que digan los Obispos españoles ya no importa absolutamente nada a una parte muy importante de la población española. Y no digamos a la gran mayoría de la clase política española, que se siente totalmente impune, porque cree firmemente que no tendrá que rendir cuenta de sus actos ante nadie, ni siquiera ante Dios. Además, muchos políticos españoles seguramente pensarán que, en caso de que Dios exista, es muy misericordioso y lo perdonará todo, todo, todo, sin necesidad de arrepentimiento alguno.

Y así nos va, claro. Créame, D. Jesús: Cuanto antes rectifiquen Ustedes, los Obispos, su postura contraria a la existencia y actividad de partidos auténticamente católicos, mejor para la Iglesia y mejor para España. Si es que aún hay tiempo, claro... aunque yo ya, dudo que lo haya, visto el cariz de lo que está ocurriendo en nuestra Patria.
20/11/23 2:45 PM
Chimo de Patraix
Dulce, no suelte exabruptos. El franquismo fue un periodo de prosperidad moral y económica y de defensa y promoción de la ley natural. Nada que ver con con el proyecto de esta chusma con Pedro Sánchez a la cabeza.
20/11/23 3:08 PM
José Miguel
Enhorabuena
20/11/23 3:54 PM
Manuela Fernández Junquera
Es un alivio para el alma poder leerle y cuando se puede, escucharle. Su voz es lo que necesitamos escuchar, no sólo los católicos, si no todos aquellos huerfanos de una guía firme, sólida y anclada en inmutables valores. Muchísimas gracias.
20/11/23 10:44 PM
maru
Muchas gracias monseñor por sus palabras. También me pregunto "y la Iglesia no va a decir nada", porque si ante esta debacle y la que se nos viene encima, la Iglesia calla, "apaga y vámonos".
21/11/23 11:20 AM
Pedro de Torrejón
" El Diablo ha sido puesto en libertad por un corto espacio de tiempo para engañar a todos los pueblos y naciones de la tierra "......

Estamos siendo víctimas del mayor ENGAÑO de todos los siglos. La gente muere espiritualmente envenenada con la mentira y el engaño de Satanás el Diablo.....

La Iglesia no puede ser cómplice de éste ENGAÑO generalizado. La mentira es repetida mil veces hasta ser aceptada como verdad. Y la VERDAD es ridiculizada y despreciada otras mil veces ,hasta ser considerada como mentirá.

Se critica y desprecia a los obispos que " piden la Palabra " para proclamar la VERDAD ,y ser luz enmedio de las tinieblas de la noche oscura que nos asedia.

Enhorabuena Señor Arzobispo de Oviedo !!!
25/11/23 6:47 PM

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