Nicaragua, polvos y lodos
San Juan Pablo II reprende al sandinista Ernesto Cardenal

Nicaragua, polvos y lodos

El P. Santiago Martín analiza la raíz del ataque de los sandinistas a la Iglesia en Nicaragua.

La noticia de la expropiación por parte de la dictadura comunista de Nicaragua de la universidad jesuita seguida de la expropiación de dos colegios y al fin de la disolución de los jesuitas en Nicaragua ha dado la vuelta al mundo.

Quiero pensar que esta gran difusión de la noticia no se debe únicamente a la importancia de los jesuitas porque ha habido antes que ellos otras víctimas de la dictadura de Ortega, de la dictadura sandinista, por ejemplo las monjas de la madre Teresa de Calcuta y también han sido expropiadas universidades, colegios e incluso radios de la Iglesia, radios diosesanas y el jaleo, el ruido mediático no ha sido tan grande.

Es verdad que sí que ha habido y hay interés internacional por el hecho de que Ortega tiene a un obispo Monseñor Álvarez y a varios sacerdotes en la cárcel pero bueno estamos hablando de un obispo y de la cárcel. Repito quiero pensar que no se trata del hecho de que sean jesuitas la causa de la amplitud y la difusión de esta noticia porque sería discriminatorio con respecto a otras víctimas de la dictadura y quiero pensar esto porque creo que hay motivos para ello.

Basta saber un poco de la historia de Nicaragua para entender por qué esta noticia contra los jesuitas es especialmente importante. La dictadura actual, la dictadura sandinista, presidida por el dictador comunista Ortega, no es la primera dictadura que vive ese país centroamericano. Entre 1936 y 1979 la saga familiar de los Somoza, iniciada por Anastasio Somoza y seguida por dos de sus hijos, el último de los cuales también se llamaba como él Anastasio Somoza, gobernó Nicaragua con mano de hierro y con los bolsillos abiertos a todo tipo de corrupción.

Para luchar contra esta dictadura se aliaron varias fuerzas de sensibilidades políticas muy diferentes en torno a los sandinistas, que toman el nombre de un líder guerrillero asesinado precisamente por Somoza y que fue de alguna manera el catalizador del enfrentamiento contra la dictadura somocista. Dentro de esta lucha contra Somoza tiene lugar un acontecimiento en el año 74, cinco años antes de que se pusiera fin a la dictadura de los Somoza.

En el año 74 los sandinistas ocupan el Palacio Nacional y toman rehenes. Como había presos de los sandinistas en las cárceles se llega a un intercambio de los rehenes tomados por los sandinistas con los presos sandinistas en manos de los somocistas. El mediador de este intercambio es un obispo, el entonces arzobispo de Managua Monseñor Obando. Monseñor Obando consigue que los presos sandinistas salgan de la cárcel y entre ellos está Daniel Ortega. Daniel Ortega por lo tanto se ve libre y quizá hubiera muerto en la cárcel gracias a la mediación de la Iglesia. Cuando en el año 79 Anastasio Somoza, hijo, pacta dejar el gobierno y marcharse al exilio, por cierto fue asesinado en Argentina un año más tarde, los sandinistas se hacen inmediatamente con el poder. De una forma o de otra, a veces gobernando en coalición o, sobre todo los últimos años gobernando ellos directamente, mantienen la hegemonía con un breve intervalo de democracia, mantienen la hegemonía, el control del poder en Nicaragua.

Desde el principio la Iglesia, una parte de la Iglesia, estuvo aliada con ellos, pero no solamente desde el momento en que se termina la dictadura somocista en el 79 sino también antes en bastantes parroquias había guerrilleros escondidos e incluso armas escondidas.

No fueron pocos los sacerdotes y religiosos que entraron activamente en la guerrilla e incluso algunos de ellos llegaron a empuñar las armas contra los somocistas. Entre ellos hay que decir que también estaban los jesuitas y no sólo los jesuitas. Cuando esta alianza entre entre sandinistas y la Iglesia o una parte de la Iglesia, esta alianza se vio truncada con la llegada de san Juan Pablo II a Nicaragua en el año 83, ahora se cumplen 20 años. Fue una de las visitas pontificias más accidentadas y las imágenes no nos permiten olvidar los ataques del sandinismo contra el Papa en aquella tremenda misa en Managua. Juan Pablo II fue muy claro, no se puede seguir siendo sacerdote y ser ministro de un régimen comunista, ni siquiera en niveles más bajos que el de los ministros. Había varios ministros, entre ellos el más conocido de todos era Ernesto Cardenal.

Muchos de estos sacerdotes prefirieron dejar el sacerdocio antes que dejar el servicio a la revolución sandinista. Uno de ellos fue Fernando Cardenal. Fernando Cardenal, hermano de Ernesto Cardenal. Fernando Cardenal era jesuita y prefirió salirse de los jesuitas antes que dejar de ser ministro sandinista. Dejó los jesuitas, estuvo suspendido a Divinis como sacerdote por el Papa Juan Pablo II y siguió siendo ministro hasta el año 90, en que los sandinistas, durante un breve periodo de tiempo, perdieron el poder con unas elecciones democráticas.

Después, ya, cuando volvieron a recuperar el poder, Fernando no volvió a ocupar una cartera ministerial, pero siguió defendiendo la Teología de la Liberación, que ha sido la base intelectual, la base ideológica con la que estos sacerdotes y religiosos han prestado su apoyo al régimen sandinista y a tantos otros regímenes pro comunistas en toda Latinoamérica. Fernando Cardenal, que murió en el año 2016, siguió dando conferencias por el mundo a favor de la Teología de la Liberación. Hasta dos años antes de su muerte estuvo dando conferencias en Estados Unidos.

Hay que decir también que en el año 97 había sido readmitido en la Compañía de Jesús. Por lo tanto, él muere en Managua y es su funeral se celebra precisamente en la Universidad Jesuita, en el año 2016, en la Universidad Jesuita, que ahora ha sido incautada. Yo creo que esta historia nos dice el por qué es especialmente importante el movimiento que ha llevado a cabo ahora Ortega contra la Iglesia, en particular contra los jesuitas.

Ortega, que fue liberado gracias a la mediación de un obispo, tiene a un obispo en la cárcel. Ortega, que tuvo ministros sacerdotes y que tuvo un ministro jesuita, Fernando Cardenal, ahora acaba de disolver a los jesuitas en Nicaragua. Esa universidad, que fue tan importante, al menos durante unos años, para la difusión de la Teología de la Liberación, ahora ha sido incautada, precisamente por los que se beneficiaron de esa Teología de la Liberación para llegar al poder. Y mientras tanto, ¿qué ha pasado con el pueblo católico en Nicaragua? De ser una abrumadora mayoría, superior al 80 por ciento, ahora están, dicen, que en el 45 por ciento igualados con el numerosísimo grupo de sectas protestantes, si es que no han sido ya superados por éstas.

Tiene razón, tenía razón un nuncio en un país centroamericano cuando les decía a los obispos de ese país, ustedes han hecho una opción por los pobres y los pobres han hecho una opción por las sectas. ¿No sería el momento de replantearse seriamente, también desde un punto de vista intelectual, qué consecuencias ha tenido ese apoyo de un sector importantísimo de la Iglesia a la Teología de la Liberación al comunismo? ¿Por qué? No porque la Teología de la Liberación siga siendo igual de importante que entonces, sino porque la Teología de la Liberación es la madre, es la raíz de esto que ahora se llama Teología del Pueblo y que está en la base del sínodo alemán y de alguna manera, al menos en un sector, de los que están influyendo en el próximo sínodo de los obispos.

Porque es la llamada Teología del Pueblo la que viene a decir que hay una nueva fuente de revelación que es la opinión pública. La opinión pública sería la nueva fuente de revelación junto con la Palabra y la Tradición e incluso si hay oposición con ambas, por encima de ellas. Esa Teología del Pueblo, que es la que está, repito, ahora intentando gestionar la Iglesia y cambiar, al menos, su moral sexual, sino también otras cosas, esa Teología del Pueblo no es más que la heredera, digamos, una evolución de aquella Teología de la Liberación.

¿No sería el momento de analizar qué consecuencias ha tenido el apoyo por parte de la Iglesia a una ideología comunista y de analizar qué consecuencias puede tener el apoyo de la Iglesia a la hija de aquella ideología, de aquella teología que apoyaba al comunismo.

Que uno que fue liberado de la cárcel por un obispo tenga a un obispo en la cárcel, que uno que tuvo a un jesuita como ministro disuelva a los jesuitas en su país y que se apodere de la universidad donde a ese ministro se celebró su funeral y donde fue profesor importantísimo durante tantos años. Debe de ser un motivo para reflexionar.

Se puede decir una vez más que la revolución devora a sus padres y muchas veces también a sus hijos. Se puede decir que de aquellos polvos vienen estos lodos. Si no se hace un examen de conciencia, si no se hace un intento de analizar honestamente por qué hemos llegado a esto, la pérdida masiva de fieles en tantos países donde los religiosos y sacerdotes apoyaron de buena fe los regímenes comunistas, si no se hace un examen de esto, por desgracia me parece que estaremos condenados a repetir una y otra vez la misma historia.

Una historia que ahora ya no tiene de la mano a la Teología de la Liberación, al menos como entonces, sino que tiene de la mano a una hija de la Teología de la Liberación que es la llamada Teología del Pueblo. Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

 

11 comentarios

Nestor
La historia es el escenario de los juicios de Dios.

Saludos cordiales.

1/09/23 4:41 PM
maria
Qué gran santo, qué gran papa san Juan Pablo ll.
Su magisterio y su moral fue la ley de Dios, es decir los mandamientos...
1/09/23 9:55 PM
Miguel Angel González
Soy laico Franciscano de María y también lector de este gran medio informativo. Que gusto me dio ver a nuestro querido padre espiritual en el portal.
3/09/23 5:17 AM
Elena Caso
Padre Santiago, ¡gracias!
3/09/23 6:25 AM
maru
Si eres salvado por un obispo de la Iglesia y luego, atacas a otro obispo y a la Iglesia, ya podemos ver claramente la clase de sujeto que es ese impresentable dictador . En cuanto a lo que dice P. Martín, sobre la Teología de la Liberación y ahora , Teología del Pueblo, estoy de acuerdo con vd.; ésto es muy, muy peligroso.
3/09/23 1:46 PM
El gato con botas
La higuera que no da fruto es arrancada y los jesuitas lo han sido de cuajo por sus protegidos.
Cuando el pueblo de Israel se alejó de Dios Dios lo castigó con la desaparición.
3/09/23 5:26 PM
Margarita
San Ignacio de Loyola interceda por ellos. No se le parecen en nada
7/09/23 7:03 PM
Damián Galerón
Los jesuitas abandonaron a su fundador san Ignacio, en la década de los años 70, cuando en un Simposio sobre América Latina, celebrado en Escorial (Madrid) en el año 1972, los jesuitas, masivamente se inclinaron hacia la tesis del padre Gustavo Gutiérrez, fundador de la Teología de la liberación, adoptando el marxismo como base teológica. Desde entonces hasta el presente, los jesuitas se han ido desviando cada vez más, no solo de la Tradición recibida, sino que se han ido desvirtuando el mismo Magisterio y la Doctrina. Una prueba de esto, lo tenemos en la actual dirección de la Iglesia dirigido por jesuitas.
9/09/23 4:46 PM
graliro
Cria cuervos y te sacaran los ojos.
9/09/23 11:14 PM
Manuel Caldas
El padre Santiago SIEMPRE será mejorable mientras no deje de empeñarse en hacernos creer q el Papa está absolutamente inocente en medio de lo q está pasando. ¿Es q aun no ha entendido as Amoris Laetitia?
10/09/23 2:06 PM
Carmen
El padre Santiago Martin es muy listo, sabe muy bien cómo nadar y guardar la ropa. Es un excelente sacerdote, y muy certero en sus análisis.
13/09/23 12:16 AM

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