Artículos de Santiago Martín en InfoCatólica

Santiago Martín

Benedicto enseña de nuevo

«La renuncia a la verdad es letal para la fe». Es una frase perfecta, de esas a las que nos tenia acostumbrados el «maestro» Ratzinger. Sin verdad, la misericordia se diluye, pues sin verdad no habría conciencia de culpa y sin ello no habría petición de perdón, por lo que no sería necesaria la misericordia.

¡Viva el Papa!

Tengo que confesar, sin embargo, mi preocupación. Y esta no es pequeña. Lo que está sucediendo me recuerda a la entrada de Jesús en Jerusalén el domingo de Ramos. Y ya sabemos que después del «hosanna» vino el «crucifícale». Los mismos que le aplaudieron le condenaron a muerte. Y todo porque no respondió a las expectativas que se habían hecho con respecto a él.

Obama, cien días

La cuestión, como dije hace un mes en esta misma sección, es que los grandes retos que tiene el presidente norteamericano no los podrá afrontar con éxito si no logra unir a todos los norteamericanos, y el camino que ha emprendido no es el más adecuado para conseguirlo.

La deuda histórica

¿Por qué siguen obstinados tantos anticlericales trasnochados en gritar que a la Iglesia hay que dejar de ayudarla con fondos públicos? Quizá porque si no tuvieran a la Iglesia contra la que arremeter, habrían perdido su última bandera.

Visita compleja

No se trata de halagar ingenuamente al Gobierno hostil para ver si cambia, sino de practicar aquello de que todo se puede decir con una sonrisa, en este caso diplomática. Ni mucho menos se trata de que el Vaticano esté desautorizando a la Conferencia Episcopal.

La familia como solución

Algunos, con una enorme irresponsabilidad, no han dudado en afirmar que debía replantearse incluso su naturaleza y en algunas naciones -España entre ellas- se ha legislado de manera que el concepto mismo de familia ha quedado desvirtuado.

Gracias, ateos

El «don´t worry, be happy» que subyace en su filosofía es ya muy viejo, es la esencia del relativismo y, en el fondo, es la causa de la gravísima crisis que atraviesa el mundo, que no es sólo económica, sino la consecuencia de haber vivido de espaldas a la existencia de leyes morales escritas en la naturaleza de las cosas.

Liturgia y vida

Estoy convencido de que Cañizares no va a limitarse a ser el guardián de las esencias litúrgicas, sino que va a luchar para que los católicos hagan de su vida una Eucaristía, una acción de gracias permanente. Rezo por ello.

Hacer siempre el bien

Cooperando con la gracia de Dios, María se mantuvo siempre unida al Señor. Una unión que no se limitó a un conformista “no hacer el mal”, sino que se transformó en una plenitud de bien. La que fue saludada por el ángel como “llena de gracia”, estuvo siempre “llena de amor”.

Diálogo imposible

Si en vez de tratarse de una religiosa hubiera sido una prostituta que hubiera servido de inspiración a un literato para escribir una obra procaz, seguro que los socialistas habrían sido los primeros en pedir no sólo la placa, sino un monumento.

Privilegiados

Dejen de imaginar porque esa institución existe. Es la Iglesia católica. Es la Iglesia fundada por Cristo. Y pertenecer a ella, ayudarla con la oración, con los bienes y con la vida entera es lo mejor que nos puede haber pasado en la vida.

La ocasión perdida

¿Qué nos espera ahora? Economía y guerra han estado centrando la campaña electoral norteamericana, sin que unos y otros se hayan dado cuenta de que ambas cuestiones se han convertido en problemas graves porque hay otro problema, aún peor, subyacente: la pérdida del sentido ético en la persona y en la sociedad.

Débiles y superdébiles

Lo que pasa es que, si bien ese niño es una muestra de debilidad, hay otros que merecen el calificativo de "súperdébiles": aquellos hermanitos suyos que han sido creados en el laboratorio y que han sido asesinados -porque de eso se trata- simplemente porque no tenían las condiciones genéticas necesarias para ayudar al hermanito enfermo.

Los frutos del mal

Nos preocupamos porque el paro aumenta, y es lógico que así sea. Pero no nos preocupamos por el hecho de que, en el 2007, en España 107.000 niños hayan sido asesinados en el vientre de su madre.

El valor de la Palabra

Son muchos, de dentro y de fuera, los que nos dicen que por qué no cambiamos tal o cual precepto moral –la prohibición del divorcio, por ejemplo–, alegando que hay que poner al día la ética cristiana. A estos les resulta incomprensible que nos aferremos a las enseñanzas de Cristo.

El camino de Alexia

Le pregunté cómo se encontraba tras la muerte de su hija y si había sentido la tentación de rebelarse contra Dios por habérsela arrebatado tan pronto. La respuesta que me dio me sirvió para comprender no sólo su grandeza moral, sino también la de la espiritualidad que la animaba, la del Opus Dei.

Víctimas y culpables

Están sembrando de violencia su propia tierra, las almas de los que viven en ella, y eso lo pagan otros y lo pagan caro, pero también lo pagan ellos. Si amaran al País Vasco, dejarían de asesinar.

Laicidad o laicismo

La Iglesia tiene derecho a orientar el voto católico en función de las leyes morales; si el Gobierno lo entiende y no ataca a la Iglesia, es laicidad positiva; si hace lo contrario, es laicismo.

Abortar el aborto

Y también tienen que hacer algo el PP y los demás partidos que aspiran a contar con el voto católico. No basta con acusar al Gobierno de hacer maniobras de distracción. Hay que comprometerse públicamente a que, si alguna vez se gobierna, la ley del aborto será derogada.

Despropósito

La Santa Sede no pudo haber elegido mejor cuando le nombró comisario extraordinario para poner orden en el Lumen Dei. Acusarle de apoderarse ilegítimamente del dinero de la institución e incluso amenazarle con demandas judiciales sólo puede entenderse como una señal de que los que están detrás de esa carta han perdido el norte.

Encuesta del CIS

El enemigo utiliza una vieja táctica: la de hacernos creer que estamos derrotados y no tenemos futuro. Por el contrario, quien no tiene futuro es él. La victoria es y será siempre nuestra.

Leal colaboración

Una visita del Papa a España es un balón de oxígeno para la deterioradísima imagen exterior de nuestro país. Y no digamos el valor que puede tener la foto de Zapatero con el Pontífice, sobre todo si, para esa época -año 2011-, ha aprobado ya todas las leyes ofensivas para la moral católica que quiere aprobar

A menos pan, más circo

Los socialistas saben bastante más de política que los populares. Utilizan el viejo método romano del «pan y circo» y cuando ya va faltando el pan, aumentan las dosis de circo. Hay un circo del fútbol o del tenis y hay otro, más sangriento, que es el de matar inocentes para saciar las frustraciones de la multitud.

Indulgencia plenaria

El Dios de la Misericordia está deseando salvarnos. ¿Por qué no dejarnos salvar por Él? ¿Quizá porque pensamos que no necesitamos que nadie nos salve porque somos perfectos o porque el pecado no existe?

La nueva persecución

Los que «fusilan» a la Iglesia no son hoy las armas de fuego, sino los medios de comunicación, la mayoría de los cuales están abiertamente militando en una campaña de desprestigio contra la Iglesia.

Jugar a la contra

La Iglesia no es un partido político, no es la «muy noble y leal oposición», ni debe aspirar a serlo. En cambio, creo que tenemos que pasar decididamente al ataque en lo que se refiere a la evangelización.

Diócesis y laicos

El Papa dijo lo que no cabía menos que esperar: que ambas partes debían hacer un esfuerzo por entenderse -los movimientos tienen que insertarse en la pastoral diocesana y las diócesis tienen que aceptar a los movimientos-.

Libertad religiosa

La Iglesia no está en contra de la libertad religiosa. Basta con leer el discurso del Papa en la ONU del pasado 18 de abril. La cuestión está en definir de qué libertad religiosa estamos hablando.

Los dineros de la Iglesia

Si sumamos todo eso, resulta que la Iglesia está prestando un servicio a la sociedad que, si lo tuviera que afrontar este Estado del Bienestar, tan autosuficiente y tan soberbio, le costaría más de 25.000 millones de euros.

La oposición

La Iglesia ni debe, ni quiere, ni puede callar. Pero su palabra debe ser, ante todo, un «sí», un anuncio del mensaje positivo del Evangelio, una proclamación de los valores contenidos en él y que se resumen en una palabra maravillosa y atractiva: amor.