30.03.26

Tradiciones de Semana Santa

No hay nada como las tradiciones ancestrales del pueblo cristiano. Ayer, Domingo de Ramos, me tocó presenciar una de las tradiciones entrañables vinculadas a esa fiesta, que probablemente se repitió casi palabra por palabra en todas las parroquias del mundo.

El párroco estaba intentando terminar apresuradamente a tiempo los preparativos para la procesión de ramos, cuando llegó una señora y se dirigió a él, iniciando el tradicional y cuasilitúrgico diálogo de esta festividad:

Leer más... »

25.03.26

Angiolino, una obra maestra de la gracia de Dios

Una de las cosas de nuestra fe que más chocan al mundo de hoy y en las que más tenemos que dar testimonio los cristianos es el valor del sufrimiento ofrecido y santificado. Para nuestra sociedad paganizada, el dolor no tiene ningún sentido y lo único que hay que hacer es evitarlo a cualquier precio.

Especialmente Europa, que en otro tiempo podía haberse llamado el continente de las cruces, hoy no entiende la cruz y huye de ella. Por eso se muere, porque la cruz es el árbol de la vida y, al renunciar a ese árbol, solo es posible crear una cultura de la muerte y la desesperanza.

Estos días he estado pensando en ello, porque me ha tocado traducir los prólogos y apéndices de un librito que acaba de publicarse: Angiolino, una obra maestra de la gracia de Dios. Se trata de un libro sorprendentemente alegre y ameno, si tenemos en cuenta que relata la vida de un niño enfermo de cáncer que murió con solo catorce años.

Leer más... »

19.03.26

Que no se nos olvide

Uno de los títulos más hermosos de San José es el de patrono de la buena muerte. En efecto, es difícil imaginar una muerte mejor que la suya: acompañado por el cariño y la intercesión de nuestra Señora y de Cristo, después de toda una vida al servicio de los designios de Dios para la salvación del mundo. No hay mejor imagen del cumplimiento de esa oración que rezamos todos los días a la Virgen: ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte.

Leer más... »

13.03.26

Fuera de la SSPX no hay salvación… en la práctica

En el último artículo hablábamos del adagio extra ecclesiam nulla salus, fuera de la Iglesia no hay salvación, que es una verdad de fe. A ese respecto, me ha parecido oportuno traer al blog esta curiosa interpretación práctica del dogma que ha realizado el P. Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX, conocidos popularmente como lefebvrianos).

Yo diría que es muy interesante, porque, en unos pocos párrafos, resume perfectamente cuál es el problema de la postura lefebvriana y por qué quieren consagrar obispos contra lo mandado por el Papa. Aunque solo sea por eso, conviene leerla.

Leer más... »

9.03.26

Pues claro que fuera de la Iglesia no hay salvación

El viejo adagio de extra ecclesiam nulla salus, fuera de la Iglesia no hay salvación, se pone a menudo como ejemplo de algo que es difícil o imposible de creer o, peor aún, de algo que la Iglesia creyó ingenuamente en algún momento, pero hace tiempo que ya no cree. Eso, me temo, dice muy poco sobre el adagio y mucho sobre nuestra desoladora falta de fe posmoderna.

Cuando alguien rechaza la verdad de que fuera de la Iglesia no hay salvación, en realidad lo que sucede es que no tiene fe. Extra ecclesiam nulla salus solo es una forma alternativa o indirecta de enunciar el núcleo mismo de la fe católica. Ese núcleo de la fe, su anuncio esencial o kerigma, es que Dios envió a su Hijo hecho carne para nuestra salvación y, por lo tanto, no se nos ha dado otro nombre bajo el cielo que pueda salvarnos.

Leer más... »