La muerte súbita
Un tío mío contaba una anécdota que siempre me llamó mucho la atención. En cierta ocasión, varios compañeros de trabajo se habían puesto a hablar y la conversación, de alguna manera, recayó en cómo le gustaría a cada uno morirse. Hablaron varios, que fueron comentando lo habitual con ligeras variantes, hasta que llegó uno que se limitó a decir: “yo le he pedido a Dios una muerte lenta y dolorosa, para que me dé tiempo a arrepentirme de mis pecados”. La conversación terminó ahí, claro, y todos se quedaron en silencio y con la boca abierta. A fin de cuentas, quien más, quien menos, si los demás le habían pedido algo a Dios era no morirse nunca.
Siempre me acuerdo de esta anécdota al hablar de la muerte, porque lo cierto es que se ha producido un cambio asombroso en la forma de considerar la muerte entre los católicos. Si hiciéramos una encuesta o preguntáramos al azar a los católicos que salen de Misa de doce, la respuesta más frecuente sería el deseo de una muerte rápida, sin darse cuenta, a ser posible durante el sueño y, por supuesto, sin ningún dolor. Es algo tan asumido y generalizado que no creo que nadie se sorprenda por ello.
Digo que el cambio ha sido asombroso, sin embargo, porque esa muerte ideal de los católicos actuales fue siempre la peor pesadilla de los católicos de épocas anteriores. Basta consultar misales o devocionarios antiguos para encontrar en todos ellos la petición clásica: a morte subitanea et improvisa, liberanos Domine. De la muerte súbita e imprevista, líbranos, Señor. ¡La muerte ideal del católico medio actual era uno de los grandes males de los que se pedía a Dios que nos librara!
En el pasado, la costumbre moderna de no pensar en la muerte, no hablar de ella y hacer como si no existiera se consideraba algo propio de los peores inconscientes y los pecadores endurecidos. En efecto, el memento mori, el recordatorio de la muerte, era constante en el arte, los monumentos públicos, la literatura y la predicación. Los predicadores advertían con gran frecuencia de la necesidad de ser conscientes de que uno iba a morir y, por lo tanto, de convertirse ya, sin esperar a mañana, precisamente por el peligro de la muerte repentina, que privaría al pecador de la última oportunidad de conversión y arrepentimiento. Los libros dedicados al “arte de bien morir”, como el de San Roberto Belarmino, eran algunos de los tratados espirituales más leídos y difundidos.
Asimismo, el sufrimiento que suele acompañar a la muerte se consideraba una penitencia saludable para el alma, generalmente muy necesitada de ella. El ejemplo de los santos mostraba que, si bien la muerte era un trance difícil, el cristiano no debía huir de ella, sino afrontarla cara a cara. San Francisco, por ejemplo, poco antes de morir le decía al médico: “hermano, dime la verdad; no soy un cobarde que teme a la muerte. El Señor, por su gracia y misericordia me ha unido tan estrechamente a Él, que me siento tan feliz de vivir como de morir”. En efecto, a pesar de los sufrimientos que le ocasionaba su enfermedad, murió alabando a Dios con sus hermanos frailes, escuchando la lectura de la Pasión según San Juan y dando la bienvenida a la “hermana muerte”.
¿Cómo es posible que, siendo esa la tradición cristiana, en la actualidad la inmensa mayoría de los católicos tengan una actitud completamente distinta ante la muerte? Es evidente que vivimos en una época blandita y apóstata, que no tiene respuesta para la muerte y, por lo tanto, prefiere hacer como si esa muerte no existiese. Eso no es difícil de entender: el Mundo es mundo y se dedica a sus mundanidades. Tampoco sorprende que muchos católicos se vean influidos y seducidos por el ambiente, como la semilla que crece entre espinos.
Lo extraño, lo indignante y lo triste es que la misma predicación de la Iglesia sobre este tema parece haberse adaptado en gran medida a las sensibilidades mundanas. Prácticamente nunca se habla en las homilías de la muerte y, si se hace, es de forma eufemística, como un paso inmediato y automático al cielo. Prácticamente nunca se recuerda a los fieles que van a morir y deben prepararse para el momento crucial de la muerte. Prácticamente nunca se habla, por supuesto, del valor salvífico del sufrimiento unido a la Cruz de Cristo. Prácticamente nadie pide a Dios que le libre de la muerte súbita e imprevista. La mayoría de los católicos muere sin un sacerdote a su lado, en parte porque los clérigos están muy ocupados en otras cosas y en parte porque los familiares ya no ven la necesidad y prefieren que el enfermo sea sedado hasta la muerte.
Como resultado, los católicos se han hecho indistinguibles de los paganos también en este aspecto: desean la muerte súbita, temen más al sufrimiento que al pecado, engañan a los enfermos para que no sepan que se están muriendo y gran parte de ellos miran con buenos ojos la eutanasia que proporciona esa deseada muerte súbita e indolora (incluidos, para mayor vergüenza, varios miembros de la nueva Pontificia Academia Vaticana para la Vida). La sal se ha vuelto sosa y para nada vale ya.
Dios tenga misericordia de nosotros, nos enseñe a mirar cristianamente la muerte y, si es su voluntad, nos dé la gracia de librarnos de la muerte súbita e imprevista, para que podamos arrepentirnos de nuestros pecados y morir bendiciendo a Dios, como mueren los santos.
82 comentarios
Y me temo mucho (ojalá me equivoque) que si algún sacerdote recordara la doctrina tradicional sobre la muerte no faltaría algún mitrado que le llamara la atención por "rigido" y por asustar a los fieles.
¿Alguno de los lectores nos podrían decir si han oído alguna predicación al respecto? ¿Tal vez en algún funeral?
Un católico debe saber 2 cosas: saber vivir y saber morir.
En primer lugar, al ser este un blog de discusión no se permite escribir comentarios que sean simplemente citas. Tiene usted que escribir expresamente con sus palabras lo que quiera decir, aunque luego pueda sostenerlo con citas.
En segundo lugar, mi impresión es que no entiende las citas que pone, a las que parece atribuir un significado mágico. El hecho de que la Providencia divina exista no significa que no haya cosas buenas y malas o que no deban evitarse estas últimas. Es un error pensar eso.
Por ejemplo, Dios puede haber permitido que ese compañero de mi hijo sea un delincuente, pero eso no significa que yo, como padre, no deba hacer todo lo posible por que mi hijo no entable amistad con él. No vale que yo diga: Dios lo ha permitido, luego es bueno. También ha permitido que yo tenga razon y libertad para hacer lo mejor que sepa hacer como padre.
Sacando la conclusión necesaria de lo que usted parece querer decir, nadie se condenaría nunca, porque Dios siempre haría que se muriesen en el momento necesario para no condenarse. Sabemos que eso no sucede así, luego su postura es errónea y gravemente errónea.
Otro indicio claro es que aparentemente usted ha pretendido argumentar contra la liturgia secular de la Iglesia: a morte subitanea e improvisa liberanos domine. Eso es casi siempre una muestra de que se trata de una postura incorrecta.
"Magníficas aportaciones #Tabor, me las anoto"
Mejor no, porque parecen ser citas inventadas de un conocido troll (anteriormente llamado Providence/Mater et Magistra y un largo etcétera de seudónimos), que ya otras veces ha aparecido por aquí inventando citas, fingiendo que discute con otros de sus seudónimos (como ha hecho en este caso con el supuesto "JORDAN"), etc.
¿Qué saca de ello? Ni idea.
Pero tiene razón en lo que dice: el año pasaso por estas fechas mi padre con 90 años se puso bastante pachucho y me costó convencerle tanto a él como a mi madre de que recibiese la unción.
Mucho para agradecer, realmente, porque concuerdo con usted en que la mayoría de los católicos, la prefieren. Y no se predica como es debido sobre la muerte, ¡no se vaya a asustar al público!
Y de la actual Pontificia Academia para la Vida, mejor no hablo...
Pd: Jordan y Tabor son la misma persona, escribem igual, llenan de citas, escriben frases en mayúsculas. No hay que llevarles el apunte.
En mi humilde opinión, que soy consciente de que la mayoría de tus lectores consideran no católica e incluso satánica (Que poco me importa y que poco temor me produce esa palabra), la diferencia es que antiguamente, la Iglesia Católica, habia convertido la Iglesia de Cristo en una Iglesia de personas amedrentadas, temerosas, muertos en vida; mientras que hoy se trata de revertir eso.
Es la dinámica Pecado/Castigo/Sufrimiento la que cambia por otra basada en la conjunción de Pecado/Misericordia/Acogida, que implica trabajar para construir el Reino.
El error que comete la Iglesia, son las componendas con los católicos más tradicionales que no entienden el cambio de paradigma, en mi opinión claramente fundamentado en las enseñanzas de Cristo (O con nosotros)
Yo habría preferido una ruptura clara desde en final del CVII. Es evidente que no profesamos la misma religión.
La gran diferencia es que mientras vosotros nos auguráis una eternidad de sufrimientos horribles, nosotros vemos en eso un sinsentido profundo y estamos seguros de que Dios nos acogerá a TODOS, vosotros incluídos.
Y en medio, hay una multitud a quien todo eso le trae sin cuidado.
Cuando muramos, lo sabremos.
O lo mismo no. En cualquier caso yo voy mucho más allá. Si Dios es como vosotros predicáis no sólo no me interesa, sino que, para mi, está completamente justificado rebelarse contra él (Sí, en minúscula), por lo que, como dice la canción, en el infierno estaré en buena compañía.
No lo veas, Bruno, como una blasfemia; lo sería si el dios en el que crees fuera real. Pero como no lo es, como Dios no es así (Lo creo con la misma fuerza y convicción que tú crees lo contrario) es sólo una especulación imaginaria.
Seguramente, ninguno de los 2 esté en la Verdad de Dios.
Yo nunca temí a mi padre, no temeré a mi Padre tampoco.
Usted puede creer en lo que quiera, pero lo que no puede hacer es manipular. Habla del infierno como algo inventado por nosotros, cuando Jesucristo en los evangelios, los apostoles y San Pablo en las cartas, y toda la tradición de los primeros siglos y posteriores santos y doctores han afirmado lo que nosotros afirmamos.
No quiero decir que ya por eso sea cierto, eso sería una falacia de autoridad, aunque en la Iglesia el orden y la autoridad pesan mucho y con sus buenas razones. Lo que digo es que usted manipula con sus palabras tratando de hacer ver como que la existencia del infierno es algo nuestro, de los "tradicionalistas, carcas y fariseos", como os gusta llamarnos, cuando no es así, es del mismo Jesucristo.
Otra mentira que proclamas es afirmar que la Iglesia había convertido a la sociedad en personas temerosas y muertas en vida. Es una ignorancia que se cura leyendo algo de historia y con pensamiento crítico.
Otra mentira es decir que lo que nosotros defendemos es pecado/castigo/sufrimiento y vosotros pecado/misericordia/acogida. Nosotros defendemos libertad/redención/perdon/conversión, cosa que para vosotros es imposible porque no existe el pecado, ni el mal y por lo tanto ni la justicia ni el purgatorio ni el infierno ni nada relacionado con la moral. Según sus afirmaciones, un violador y asesino en serie que mate a miles de personas no necesita ni replantearse su vida, va directo con Dios sin purgar siquiera un poco su alma, absurdo.
La idea de Dios que usted defiende es la de un Dios dictador, que obliga a las personas a ir con Él para toda la eternidad, nosotros, como personas "democráticas", defendemos un Dios que no obliga, sino que respeta la libertad de sus criaturas para elegir.
Es tan claro que su imagen de Dios es equivocada, puesto que va contra la misma lógica, que su cerrazón y rebeldía solo puede ser demoniaca. Y no, no es algo de lo que estar orgulloso y vanidoso, como muestra en sus escritos. No piense usted que esto es un: "Ay, soy rebelde pero Dios me entenderá", "qué bien, soy distinto a los demás, único en mi especie".
Usted vive como si la muerte no existiera, exactamente lo mismo que dice Bruno en este post, pero está tan ciego que le ponen un espejo delante y piensa que es el retrato de otro. El demonio lo tiene bien agarrado, lo único que puede sacarlo de su error vital es la humildad, dificil asunto, pues usted niega que exista siquiera el pecado o la vida eterna. Eso sí, como buen relativista, lo único de lo que está seguro es que no hay nada seguro: "Dios no es así, lo creo con la miama fuerza que tú crees lo contrario", para justo después decir: "Ninguno de los dos estamos en la Verdad de Dios". Bravo, un espectáculo intelectual grotesco.
Me atrevo a recomendar otra lectura, además de la mencionada: el excelente y recio capítulo de la Imitación de Cristo "De meditatione mortis" (lib. I, cap. 23).
También incomprensible para el mundo y para muchos sedicentes católicos resulta el santo deseo de la muerte, de "ser desatado para estar con Cristo".
Cordial saludo.
In Domino.
Totalmente acertado el post. La respuesta ya la han dado. Son #paganos bautizados neopaganizados# (nosotros de momento paganos bautizados). O ya ni eso. Muchos no están ni bautizados. Nuestro reto es no dejarnos arrastrar, y de ahí ir contribuyendo con Dios en el rescate de almas. Nada fácil al no ser Amish y estar en el mundo. Quienes aceptamos las reglas del juego porque sabemos que es justo y perfecto, queremos conocerle. Quienes no las aceptan, consideran justificadas las rebeliones. Dos reinos, innegable. Tanto tiempo negándolo que pareciera solo haber uno.
Dios me/nos permita morir en estado de gracia. Dios nos permita morir bien preparados para el Cielo.
Feliz y fructífera cuaresma.
Magnífico post "as usual" que a propósito de la anécdota de su tio nos adentra en la realidad de la actual iglesia militante: Que poco tiene que ver con la de hace 50 años, pongamos por caso.
Yo no estaba pero sé de buena tinta que a mi padre lo mandaron al otro mundo con una sedación terminal. Todavía no me he parado a pensar si estuvo bien o mal. En el fondo me alegro que dejara de sufrir, no soportaba verlo con pulsaciones en 160 y despues en 90 y despues en 170 y despues en 105. Nadie pedimos la sobresedación, pero lo cierto es que fue muy doloroso todo. Muchos años despues todavia me emociono al pensarlo. Los padres, aún mayores, cuando se quieren, duelen mucho. Ni me imagino los hijos.
Viene bien su post ahora que empezamos la Cuaresma, recordar que somos cristianitos blanditos. Que parecemos Calleja recien bajado de la nave llorando como una miss mundo. Que la reciedumbre fue la marca de nuestros antepasados en la fe y ¡ Qué leches ! Que ya está bien de cogérsela tanto con papel de fumar.
Gracias
No sabe de lo que está hablando. Y, si es el mismo Óscar que comenta en otros post en contra de las medicinas, entiendo el porqué. Sin embargo, para que los demás no piquen ante tanta imprecisión y neurosis, conviene fijar los siguientes conceptos:
1. La eutanasia es cualquier intervención que directamente provoque matar al paciente. Es decir, que sin esa intervención el paciente seguiría con vida. Tiene esa intención.
2. El encarnizamiento terapéutico consiste en cualquier intervención que le hace un mal al paciente y que no saca ningún beneficio de el. Es más, sufre en el proceso de forma innecesaria. Por ejemplo, una colonoscopia diagnóstica en un cáncer terminal.
3. Los paliativos son cuidados que procuran disminuir el sufrimiento del paciente.
4. La sedación paliativa está indicada cuando el paciente tiene síntomas de su propia enfermedad, que causan gran agonía. Por ejemplo, una disnea muy fuerte. En este caso, está indicada la sedación. Con esto, no se busca matar al enfermo, sino quitarle los síntomas. Como doble efecto, puede acortar la vida del paciente, pero no estamos buscando su muerte, sino aliviar su sufrimiento. El paciente se muere de su enfermedad.
Pues bien, una cosa es morir y no tener miedo a la muerte, y otra muy distinta es morirse como un perro. No hay que tener miedo al sufrimiento, pero no por eso tenemos que provocar o no aliviar, sufrimientos que si podemos aliviar.
PD: Quien no tiene razones para morir, raramente tiene razones para vivir
Hay que ser muy, pero que muy prudentes al hablar de esos temas. Es cierto que a veces la sedación paliativa es moralmente admisible, incluso aunque pueda acortar la vida del paciente... Pero eso no significa que siempre lo sea, ni que no haya grandes abusos.
Es más, sería extrañísimo que no hubiera grandes abusos teniendo en cuenta que todas las tentaciones van en la misma dirección, porque:
- Los parientes nunca se van a quejar si ven al enfermo morirse dormido y a gustito, en vez de sufriendo
- El paciente no va a molestar ni dar trabajo a los médicos si se le seda y deja de enterarse de lo que sucede
- A la gran mayoría de los médicos (y de los no médicos) no les preocupa cómo se muera el paciente espiritualmente hablando
- En conjunto, que un moribundo se muera pronto es un alivio para todos y ahorra una gran cantidad de dinero al hospital
- La gran mayoría de la gente prefiere cualquier cosa antes que sufrir
- La ética que conoce y emplea prácticamente todo el mundo (incluidos los médicos) está basada en poco más que sentimientos
- Prácticamente nadie, ni siquiera entre los propios católicos, cree en el valor redentor del sufrimiento ofrecido con la Cruz de Cristo.
Es decir, la sedación hasta la muerte prácticamente siempre es la solución más fácil, comoda y económica, la que menos problemas da a todo el mundo y la que menos cuesta. A la vez, las salvaguardias éticas están en su época más baja (a saber, la nuestra, una época relativista y sentimentalista, que no tiene ninguna defensa moral).
Esto implica que, sin necesidad de entrar en casos concretos, la probabilidad de que haya abusos inmorales de la sedación es muy alta. Todo empuja a ello. Lo contrario sería un milagro comparable al de la apertura del Mar Rojo.
Dos cosas que quizá deberían hacernos pensar a los catolicos:
- El doctor Montes recibió una gran ovación en la Asamblea de Madrid cuando falleció.
- Todo el que muere sedado sin estar en gracia ha sido privado de su última oportunidad de reconciliarse con Dios. Al menos en el plano natural ordinario.
P.S. De nuevo, hay que señalar que la sedación, incluso cuando acorta la vida, no es intrínsecamente inmoral, sino que puede ser moral y estar indicada en algunos casos.
De su manera de abordar este problema se deduce que los seres humanos son marionetas sin libertad porque, si mis decisiones en esta vida respecto a Dios no van a ser tenidas en cuenta y voy a ser "acogido" por El aunque no quiera, ¿donde queda mi capacidad de elegir?. Un Dios que hiciera lo que usted dice no sería un Dios amoroso sino un tirano, un déspota.
Otra cosa son las motivaciones y circunstancias de cada persona y la responsabilidad personal real que cada uno tengamos. Eso se lo dejo al Señor, que es el único que puede discernirlo.
Has puesto a la luz un tema escondido la muerte, diluído, nada sinodial, nada progresista, pero con dos elementos presentes, es inevitable y es universal.
Para los bautizados es el requisito para la resurrección.
No podemos pensar la muerte sin la resurrección porque carecería de sentido (común antes que teológico).
La respuesta la da San Pablo mediante la Fe, 1 Cor. 54.Cuando nuestro ser corruptible se revista de su forma inalterable y esta vida mortal sea absorbida por la immortal, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: ¡Qué victoria tan grande! La muerte ha sido devorada. 55.¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?.
Consultado Monseñor Casalotodo con una sonrisa pide una Gracia ante la muerte "que nos agarre confesados"...
Ahora a sabiendas voy a poner una Pica en Flandes:
CIC Canon: 1007 No se dé la unción de los enfermos a quienes persisten obstinadamente en un pecado grave manifiesto.
Cómo la ves....
Elogio su artículo, pero me ratifico -como decimos los juristas- no siendo materia dogmática, en mi conclusión sobre los comentarios del "troll" que aunque no los veo ahora, los recuerdo.
Quién ha hablado de ensañamiento terapéutico? Es evidente que es antinatural
Quién ha hablado de sedación paliativa? He hablado de sedación profunda, que se hace intencionadamente para no volver a despertar, Carlo María Martini así debió hacerlo y acorde a sus herenias, por ejemplo.
Hay tanta documentación y bibliografía sobre el exceso de medicación que ni entro, no es el asunto, pero Dios también manda cuidar el cuerpo que nos ha dado, y el asunto de las farmas y medicina es tan escandaloso ya comenzando desde el informe Fkexner, que investigar el tema es casi obligación cristiana para con la salud propia y prójimos
Si hace pocos siglos de lo más terrible para el español era morirse durmiendo sin enterarse, ahora especialmente en hospitales es la muerte más deseable. Que puedo decir, a otro perro con ese hueso.
Yo no estoy diciendo que existan abusos. Ahora bien, creo que existen conceptos que necesariamente se deben especificar. No es lo mismo la sedación paliativa que eutanasia. Por otro lado, sé que la mayoría de sanitarios les importa una higa la salud espiritual de los pacientes. Sin embargo, no es mi caso. Siempre, en situación de últimos días, procuro preguntar si desean que les visite un sacerdote o recibir los últimos sacramentos. Algunos se niegan, que se le va a hacer. Que Dios tenga misericordia de ellos.
Ahora bien, conozco la diferencia entre una sedación para paliar el sufrimiento en la que incluso, si uno pregunta al paciente y lo despierta, hasta contesta, con la sedación para acortar los tiempos. Hay casos de pacientes que están sedados, cuya familia le dice al médico de "acortar los tiempos". Eso, si los síntomas están controlados, es injustificable. Igual si, sin necesidad de una mayor dosis porque está controlados los síntomas, se aumenta. Yo, por experiencia clínica, tengo que decir que hay de todo. Desde médicos que sedan sin justificación (a veces, la familia ayuda), hasta médicos que les falta pautar faltar más analgesia o medicación para los estertores o la agitación. Ahí está el punto.
Yo procedo con todo el temor de Dios posible, aliviando todo lo que pueda.
Ya sé que sería el primer caso en la Historia, pero para todo hay una primera vez y Dios es todopoderoso, así que tengo esperanza en que me escuche me lo conceda.
"Ahora bien, creo que existen conceptos que necesariamente se deben especificar"
Eso siempre es bueno. Así empezaban siempre los escolásticos, definiendo.
"No es lo mismo la sedación paliativa que eutanasia"
Cierto, pero a) en la práctica a menudo (y especialmente en nuestra época), las fronteras entre ambas cosas se difuminan y b) el hecho de que la intención sea paliativa no asegura que la acción sea moralmente buena, porque se trata de una clásica acción de doble efecto, que requiere una valoración prudencial de si los efectos negativo merecen la pena (no solo el acortamiento de la vida, sino también, en este caso, la pérdida de la conciencia al final de la vida, que es un momento crucial para todo hombre, por lo que esa pérdida constituye un efecto negativo muy serio). Esto último, hasta donde puedo ver, apenas se tiene en cuenta.
"Sin embargo, no es mi caso. Siempre, en situación de últimos días, procuro preguntar si desean que les visite un sacerdote o recibir los últimos sacramentos..."
Lo hemos dado por supuesto. Yo, al menos, así lo he hecho.
"Yo, por experiencia clínica, tengo que decir que hay de todo"
Pues eso, entiendo yo, es lo que señalaba Óscar. Desgraciadamente, tal como están las cosas, es inevitable.
"Yo procedo con todo el temor de Dios posible"
Así debemos actuar siempre todos, cada uno en nuestra profesión y nuestra vida, porque todos nos jugamos mucho con ello.
Vid. https://www.infocatolica.com/blog/liturgiafuenteyculmen.php/2102041236-rito-de-la-ceniza-en-tiempos
Saludos cordiales.
"No sería mal negocio que los circunstantes le ayudasen, con beneficios exteriores, como son atar fuertemente con unas vendas los muslos y fregarles las piernas con sal y vingre y ponerle en las narices ruda y mostaza molida. Echarle por la boca euforbio trofiscado; e por no dejar remedio alguno, trabarán un lechón de la oreja para que gruña a los oídos del flemático soñoliente"
Esto es una cita erudita que transcribo sin opinar. Bien es cierto que en 1537 no existían "colectivos" muy ofendiditos ni trolls.
Espero que no me seden y junto con ello, que Dios me de la Gracia de poder aceptar y vivir el dolor en redención de mis pecados, sin renegar de la fe. Sería una Bendición
"¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida;
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad;
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí".
Y a la Virgen le pido que ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.
En la novela "Doña flor y sus dos maridos" nos narra el brasileño Jorge Amado la historia de un tipo que se muere de repente un domigo de carnaval, vestido de bahiana sambera, y se aparece su fantasma.
Convendrán conmigo que un fantasma de un hombre con falditas y dos medios cocos como tetas elimina la intranquilidad que produce una aparición del más allá, restándole seriedad y respeto.
Hoy que acaba el para mí odiado carnaval, vuelvo a mi indumentaria habitual retirando mi levita negra hasta el año que viene, que no estoy dispuesto en mis apariciones ultraterrenas ser el regocijo de la chiquillería.
Estad preparados, merluzos.
¡PENITENTIA AGITE!
El segundo aspecto es el de la comodidad. Creemos en Jesucristo. Y todos hemos escuchado aquello que tenemos que llevar la cruz. Pero que complicado es ponerlo en práctica. No queremos llevar la cruz.
Queremos una vida tranquila, sin complicaciones.etcétera.
También en parte, la sociedad que nos hace cómodos. No es una sociedad que nos prepare para el sufrimiento.
Lo mejor es vivir siempre en Gracia de Dios y pedirle a Dios que no perdamos nunca su Gracia, ni siquiera con pecados veniales, y si puede ser sin imperfecciones mejor que mejor, y si el Señor me regala una indulgencia plenaria en el último hálito de vida, pues genial. Pero hay que trabajar y trabajar mucho mientras todavía hay tiempo.
Pero claro estos son altos vuelos y yo no tengo su altura, yo me conformo con los ayunos cuaresmales y poco más, entonces claro necesito una indulgencia plenaria. Todos los santos han querido morir en la cruz, es más todos los santos han querido y han buscado vivir crucificados, pero ya digo que yo no tengo su altura. Ellos han volado como las águilas, y yo no paso de volar como un ave de corral.
. Recientemente he podido leer algunos artículos donde se empieza a desmentir la falacia de que la eutanasia produce "una muerte dulce y rápida". Nada más lejos de la realidad. Los datos obtenidos de los países que tienen más experiencia en aplicar la eutanasia son espeluznantes. Se está comprobando que el cóctel de fármacos que se utilizan para llevar a cabo la eutanasia provoca paralización progresiva manteniendo la consciencia, aparte que la muerte tarda mucho más tiempo en producirse en contra de los que se pensaba, llegando a tener que utilizar en algún caso extremo "medios mecánicos"(ej una almohada) para rematar. Esto es de película de terror.
. No debe ser tan raro ya que en el entorno médico se esté empezando a valorar el tema espiritual de cara al final de la vida. En Barcelona se está empezando a aplicar un programa para formar a personal sanitario que sepa abordar y ayudar a los enfermos en este aspecto, independientemente de las creencias religiosas del paciente.
. Hay un libro titulado "Santos que vieron el infierno" que recomiendo mucho, mucho para cualquier persona, creyente o no, porque ayuda seriamente a pensar en el sentido del pecado y en los conceptos de misericordia y justicia de Dios.
Hace falta reevangelizar al mundo y a los católicos, hay que empezar desde cero; el sucesor de Pedro, el actual y el que venga, debe conducir a la Iglesia en esa dirección, esa es la función del Papa.
Estoy en la parroquia San Andrés Avelino que es patrono "contra la muerte imprevista". Ya que fue bien prevista y esperada, murió celebrando la Misa.
Pero hay algo que me llama poderosamente la atención: los colores litúrgicos. He visto que la gran mayoría de sacerdotes celebra la Misa exequiel de ornamentos blancos en lugar de los morados o negros. Y no es que el difunto sea un infante. Por lo visto consideran que no tienen pecados por los que pedir perdón. Que sorpresa se van a llevar cuando al llegar San Pedro les cambié las ropas... Dios nos de tiempo de convertimos!
En las sedaciones profundas (y en las eutanasias) uno de los medicamentos que te ponen es un relajante muscular muy fuerte. Esto proporciona al enfermo una cara plácida, pero no quiere decir que no sufra. Lo que no puede es comunicarlo. Vamos, que el moribundo sedado posiblemente sufra; los que están en paz son los familiares y médicos que están a su alrededor.
Y eso es desde el punto de vista natural. Desde el punto de vista sobrenatural, tu alma se separa del cuerpo y eso debe ser aterrador. Necesitamos la ayuda de Dios y de los santos que nos ayuden en este trance. Y para eso rezamos durante la vida para pedir una buena muerte, y en el momento de la muerte junto a familiares y amigos.
Yo quiero estar consciente hasta la muerte, si es posible confesado y extremaunciado, ofreciendo a Dios mi sufrimiento para la expiación de mis pecados y solicitando la ayuda de cuantos más santos mejor para ayudar a mi alma en el tránsito.
"Pienso que deberían cambiar la foto alusiva al miércoles de ceniza en la que aparece un niño con la ceniza en la frente, ya que la misma se ha de imponer sobre la cabeza, no en la frente"
La práctica de la imposición de la ceniza varía mucho en los distintos países. En España se impone en la parte superior de la cabeza, pero en otros países no. En los Estados Unidos se impone habitualmente en la frente y, además, se mezcla con agua, de manera que se forma una pasta que permite que la imposición sea en forma de cruz.
Hasta donde yo sé, nadie ha protestado por esa práctica. A fin de cuentas, la frente es parte de la cabeza.
No conocía a San Andrés Avelino ni que fuera costumbre acudir a su intercesión para pedir que Dios nos libre de la muerte imprevista. Gracias por darlo a conocer.
"Hace pocos día estuve en el monasterio carmelitano de La Aldehuela, cerca del Cerro de los Ángeles, el último monasterio que fundo la madre Maravillas de Jesús, y me contaron..."
Maravilloso el monasterio y maravilloso el pequeño museo que tienen. Se lo recomiendo a todos los lectores encarecidamente.
Gracias por la oportuna anédocta de Santa Maravillas.
Qué bueno.
Y el Padre Löring decía acostumbrarse a decir antes de dormir "Dios mío, sálvame", para poder decirlo in articulo mortis si no se puede uno confesar o recibir la Extremaunción.
Pues, en definitiva, si anda flojo de convicción ese artículo del Credo, es lógico que prefiramos morir dormidos y sin sobresaltos...
El problema que tiene esta persona es que ha roto el vínculo causal del cigarrillo con el cáncer de pulmón. Descree por completo de eso.
Por eso a la alerta "cuidado con el cigarrillo" hubo que agregar "cuidado más bien con el cáncer de pulmón" pues es atendiendo a los efectos que se enderezan las causas.
"Yo prometo como fiel cristiano vivir y morir en la santa fe católica de mi Señor Jesucristo.
Y cuando a la hora de mi muerte no pudiere hablar, ahora para cuando yo muriere, confieso a mi Señor Jesucristo por Unigénito Hijo de Dios, con todo mi corazón."
Amén.
*Recusante. En la Inglaterra de los Tudor se llamaba así a aquellos que no juraban la Ley de Supremacía mediante la cual el Rey se proclamó cabeza de la iglesia. Recusaban la ley, de ahí el nombre. Mary Arden perteneció a una familia de ilustres recusantes también. Una de las hijas de W. Shakespeare, la que heredó todos sus bienes, fue recusante también por eso hay quién considera al dramaturgo como un criptocatólico.
Dichosos los ojos. Precisamente hace un par de días hablé con un amigo y le dije que tenía que escribirle, pero dudé porque no sabía si seguía teniendo el mismo correo electrónico. Me alegro de ver que sí.
"Creo que allí radica el nudo del conflicto y apostasía: ya no se cree en el Juicio"
Completamente de acuerdo. Mi esposa lo repite muchas veces cuando ve lo que hacen algunos eclesiásticos: "no creen en el Juicio; si creyeran, no actuarían así".
""¿Crees esto?", habría que preguntar a salida de Misa"
Y, desgraciadamente, también a la salida de la sacristía.
Dios nos conserve y aumente la fe.
Innegablemente su esencia trasciende las circunstancias específicas y se aplica a cualquier momento en que la vida pueda terminar inesperadamente y/ o súbitamente.
En la nota publicada por ADELANTE LA FE el 19 de septiembre de 2024, Roberto Mattei, asimismo, relata que San Francisco Javier "Allí enfermó de pulmonía, y como no tenía quien lo cuidase falleció en una choza el 3 de diciembre del mismo año mientras repetía sin cesar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! ¡Virgen Madre de Dios, acuérdate de mí!»"
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En relación con el testamento espiritual de Shakespeare hay, entre otras muchas, una nota de Deutsche Welle de marzo del pasado año.
""CIENCIA GLOBAL
Hermana de Shakespeare sale de sombras para reclamar autoría
25/03/202425 de marzo de 2024
Una investigación digital acaba de descubrir un secreto familiar del dramaturgo más famoso del mundo.""
Según relatan investigaciones recientes, especialmente las llevadas a cabo por Matthew Steggle, profesor de literatura de la Universidad de Bristol, han revelado que la autora más probable es Joan Shakespeare Hart, la hermana de William Shakespeare.
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta
diciendo: «Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
por sufrir esta afrenta
que os llama.
No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de fama tan gloriosa
acá dejáis.
Aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal,
ni verdadera,
mas, con todo, es muy mejor
que la vida terrenal,
perecedera.
El vivir que es perdurable,
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable,
en que moran los pecados
infernales,
mas los buenos religiosos,
ganánlo con oraciones
y con lloros,
los caballeros famosos
con trabajos y aflicciones
contra moros.
Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos.
Y con esta confianza
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera,
ganaréis.»
Y Don Alonso Manrrique, el moribundo, responde como buen cristiano, bien enseñado por aquella Iglesia todavía medieval:
«No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo.
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.»
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma servil
y bajo nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia,
me perdona.
...
Y cinco siglos más tarde, se "reeditó" este estilo cristiano de morir en un cuplé que por mor de Millán Astray, fue adaptado y adoptado como himno militar con el nombre de «El novio de la muerte», que si alguien no conoce la letra, con mucho gusto, y permiso de D. Bruno, incluiré en otra intervención.
Que los padres de William fueran recusantes fastidia, que su hermana fuera el "negro" que escribiera de tapadillo regocija. Ambas cosas se pueden poner en cuestión pero, por experiencia, sé que tienen más posibilidades de ser ciertas las que fastidian que las que regocijan. A la posibilidad de que W. Shakespeare fuera un criptocatólico se opondrán muchos, a la de que su hermana Joan fuera una especie de María Lejárraga inglesa nadie se va a oponer.
"si alguien no conoce la letra, con mucho gusto, y permiso de D. Bruno, incluiré en otra intervención"
¿Qué español que se precie no va a alegrarse de leer o escuchar de nuevo la letra del Novio de la muerte?
Para recordar de la profesión de fe de San Francisco Javier:
"Yo prometo como fiel cristiano vivir y morir en la santa fe católica de mi Señor Jesucristo.
Y cuando a la hora de mi muerte no pudiere hablar, ahora para cuando yo muriere, confieso a mi Señor Jesucristo por Unigénito Hijo de Dios, con todo mi corazón."
...............................
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Poco o nada conozco tanto sobre el testamento espiritual como de la obra literaria de Shakespeare.
Entiendo el entusiasmo por explorar todas las facetas de la vida de Shakespeare, y sin duda, la cuestión de la posible autoría de su hermana es un tema fascinante.
Sin embargo ¿en el contexto de la Cuaresma y el tema de la 'muerte súbita', acaso no corremos el riesgo de desviar un poco la atención.?
La erudición e investigaciones sobre Shakespeare son admirables.
La Cuaresma nos espera.
A mi, no. Me repugna.
Hay que felicitar a los defensores y amantes de la vida ante el solaz de un himno macabro y tétrico.
[..] Dios tenga misericordia de nosotros, nos enseñe a mirar cristianamente la muerte y, si es su voluntad, nos dé la gracia de librarnos de la muerte súbita e imprevista, para que podamos arrepentirnos de nuestros pecados y morir bendiciendo a Dios, como mueren los santos.
Amén, amén, amén
"Dice Bruno:
[..] Dios tenga misericordia de nosotros, nos enseñe a mirar cristianamente la muerte y, si es su voluntad, nos dé la gracia de librarnos de la muerte súbita e imprevista, para que podamos arrepentirnos de nuestros pecados y morir bendiciendo a Dios, como mueren los santos.
Amén, amén, amén".
"A mi, no. Me repugna"
Je, je. Es que no eres un español, sino una española. Si no hubiera diferencias entre los gustos de hombres y mujeres, la vida sería mucho más pobre.
"[..] Dios tenga misericordia de nosotros, nos enseñe a mirar cristianamente la muerte y, si es su voluntad, nos dé la gracia de librarnos de la muerte súbita e imprevista, para que podamos arrepentirnos de nuestros pecados y morir bendiciendo a Dios, como mueren los santos." (Bruno).
Ésta es una oración con la que podemos buscar la guía y la gracia de Dios para enfrentar la muerte con fe y esperanza.
Usted afirma que Jesucristo, las escrituras y la tradición hablan del infierno. Para empezar lo que diga la tradición es perfectamente perscindible.
También dicen tradición y escrituras que la realidad se crea en 7 días, y que hubo un paraiso cuyoa cédula de habitabilidad caducó porque una hembra casquivana decidío hacer caso a una serpiente que habla (FIjate tú. Han debido extinguirse ya. Maldito cambio del clima climático) y darle una mordidita a un fruto (No confundir con una manzana; que están las manzanas muy cabreadas por que se les acusa impropiamente de corromper el mundo) prohibido caprichósamente por un Dios que no les pasa ni una.
Pero nadie nos lo creemos. Usted tampoco en el fondo. Desde luego, la Iglesia Católica ya no. La Carcatólica no se.
En cuanto a lo que dijo o dejó de decir Jersucristo, cualquier exégeta de más de cuarta división le podrá confirmar que estamos seguros de que Jesús de Nazareth pronunciara, literalmente, muy pocas palabras (Abba, y Nefesh; parece que tienen consenso, pero muy pocas más. No me pregunte por qué, yo no soy exégeta, me limito a decir lo que dicen ellos); y que hablaba fundamentalmente con alegorías a las que llamamos perábolas ¿Quién te dice que cuando habñó del demonio o del infierno, si es que lo hizo, no era en ese mismo contexto?
Lo que no le admito es que ponga en mi boca palabras o deducciones que no hago. Soy muy cuidadoso con lo que escribo, aunque trato de que no sea necesaria demasiada comprensión lectora para entenderlo.
¿Cuándo he dicho yo que Dios nos obliga a aceptar su acogida?
Acoger, amorosa y misericordiosamente a alguien (Cosa que deberíamos hacer, por ejemplo, con los emigrantes que vienen a España, si queremos imitar a Dios) imlica que ese alguien, desea ser recibido, desea ser acogido. Si es obligatorio no es una acogida, es un secuestro y eso es delito incluso en España.
Yo afirmo que la salvación la tenemos desde el mismo instante en que nacemos, pero Dios nos hizo libre sy podemos renunciar libremente a ella.
De hecho, yo mismo he afirmado que si Dios es como predica la tradición ultra católica más rancia, no me interesa y renuncio a su salvación. prefiero la nada a vivir una eternidad con un Dios así. Y lo he hecho muy consciente de lo que afirmo y plenamente seguro de hacerlo.
En cuanto a mi fe. No puede ser demoníaca, puesto que el demonio no existe. El demonio es una tradición que no ya cristiana, ni siquiera es judía. Está heredada del zoroastrismo mas antiguo y es un mito que se crea para explicar el problema del mal. Problema que la teología resolvió con argumentos mucho más razonabes que la existencia del demonio.
Será herética. Usted la considerará equivocada o incluso ridícula pero no puede ser demoníaca como no puede Don Alonso Quijano venir hoy a atacar los molinos de viento de Mota del Cuervo.
Por otra parte, por supuesto que afirmo que existe el pecado. Si lee usted bien mi comentario, el los dos caminos, el de ustedes y el mio, se comienza con la palabra "pecado". Pero entebndemos por pecado cosas diferentes y le damos importancias distintas también.
Se puede habñar mucho sobre el concepto de pecado y yo ya me he extendido mucho. Lo unico que le diré es que entiendo el pecado como se deduce del pasaje de la mujer adúltera, pero esa es otra discusión. Muy dievrtida, pero otra.
Efectivamente, no profesamos la misma religión y yo no soy católico (Más bien no soy lo que usted llama católico. En mi opinión el que no es católico sino carcatólico es usted).
¿Y qué?
¿Acaso piensa que ser o no católico sirve para algo?
En cuanto a su sesuda reflexión sobre la libertad o no de ser acogido por Dios, me remito a lo que ya contesté a Fernando XXV.
Dios nos hace libres incluso de rechazarle. Nos acoge, no nos secuestra.
Ser acogido, implica que acepto o incluso que solicito esa acogida.
Es lo que diferencia a un emigrante de un prisionero o un secuestrado.
Fíjese que yo no quiero ser acogido por un dios como el suyo.
Porque no existe el demonio pero si existoieran, tanto él como el dios que predican ustedes, yo preferiría entonar cierta caonción de los Rolling Stones.
Ya tú sabes.
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