Cárguense las moniciones de una puñetera vez
Me declaro enemigo acérrimo de introducciones y moniciones. Salvo alguna excepción del todo extraordinaria, organícese en cada parroquia el comando MNG, moniciones no gracias, que vele por la desaparición total de toda introducción, exhortación, preámbulo, preludio, admonición o recordatorio. Me lo agradecerán.
Hay algunas moniciones previstas para días muy especiales -domingo de ramos, vigilia pascual…- que aparecen en el mismo misal romano. Se aceptan porque forman parte de la liturgia de ese día. El resto, sean exterminadas de la faz de la liturgia católica.

Era un viejísimo truco que D. Luis María Ansón empleaba cada vez que necesitaba una disculpa para dar algún tipo de información:
Acabo de leer un siempre curioso post de un bloguero que publica en Infovaticana bajo el título
No lo digo yo.