Un sínodo muy particular
Es lo que pita. No hay programa de televisión, serie, película, tertulia o show en el que no aparezca, por lo menos, una pareja homosexual sea de hombres o mujeres. No hay programa de televisión, serie, película, tertulia o show donde no se ridiculice a lo que, con sumo desprecio, llaman la familia tradicional, que no es otra cosa que una pareja estable de hombre y mujer que tienen sus hijos. Si además están casados por la Iglesia, que se preparen.
Dicen que hay un lobby gay que manda mucho. Será. Me da igual que manden lo que quieran. Lo que pasa es que una cosa es el peso del mundillo homosexual en todos los medios y otra muy diferente que tengamos que bendecir lo que de siempre ha ido frontalmente contra la doctrina de la Iglesia.

Fue una buena idea que ayer se celebrase la mensual reunión de arciprestes de la Vicaría I de Madrid, a la que pertenezco, en Buitrago del Lozoya. Fue muy biena idea que nos invitaran a participar en la segunda parte del encuentro a los sacerdotes de estos pueblos.
Es lo que tenemos los curas de pueblo, que andamos como los almendreros, de fiesta en fiesta. Aquí, aunque parece que todo es lo mismo, cada día tiene su afán y cada afán es una nueva oportunidad de encuentro, celebración y anuncio del evangelio.