Sagrada Liturgia | La luz del carisma en ambas formas del rito romano

En Francia
El papa León hizo ver a los obispos franceses su deber como es, pensar en una solución a los conflictos relacionados con los grupos afines a la tradición litúrgica previa al Concilio Vaticano II
Muchos de los llamados tradicionalistas se lo han tomado como si no fuera solo para los franceses sino para el resto del mundo. Pese a que no fue así, no dejan de tener razón.
El papa no se dirigió al resto del catolicismo ya que el caso de Francia es particular, allí existen grupos de largo tiempo allegados al rito antiguo, me refiero a grupos que tienen más de cinco décadas celebrando de esa manera. No es el caso de todos, ni mucho menos.
En México
Alrededor del mundo existen grupos que, sencillamente, crecieron bajo la influencia del carisma de fraternidades sacerdotales como la de San Pedro en Guadalajara, dedicada a conservar y difundir el vetus ordo. Se instalaron en una parroquia céntrica autorizados por el obispo.
Los católicos a ellos cercanos, son gente del barrio y algunos que llegan de otros lugares de la ciudad. No me parece que tengan veinte años celebrando según el rito antiguo en esa ciudad y, además, tampoco creo que haya sido conflicto para ningún feligrés ya que la misa en latín toda se entiende y los cantos gregorianos, se pueden aprender. Puede verse su actividad en el Facebook bajo el nombre “Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México”.
En Costa Rica
Por otro lado, existen casos como el de mi país, que, por haberse dispuesto un sacerdote diocesano a aprender la forma extraordinaria para atender a una comunidad que le solicitara la celebración tal como indica el documento Summorum Pontificum, se estuvo celebrando por varios años según la forma antigua del rito latino.
El grupo tico que conocí estaba conformado por fieles de varias parroquias unidos por su amor a la Sagrada Liturgia desde diferentes movimientos; en su mayoría se formó bajo la influencia de Benedicto XVI, a la luz del Concilio Vaticano II y por la atracción que sobre ellos ejerce el carisma que contiene la santa misa de antes la que llegaron a conocer primero, por medios electrónicos; segundo, por viajes realizados.
La comunidad surgió de ninguna otra cosa que de un carisma que la gracia de Dios inspiró y sostuvo y que los movió, tanto a solicitar la misa según indicaba Benedicto XVI, sino a tomar como apostolado darla a conocer y difundirla inspirados en sus ideas.
Siempre he hablado de lo que conozco. Conozco el caso de Guadalajara y el de mi país. Desconozco comunidades que se hayan formado de otra manera que no sea por haberse dejado guiar por el Papa Benedicto en su teología y espiritualidad.
Es cierto, todo el pontificado anterior transcurrió dentro de un medio hostil hacia la forma extraordinaria. Fue como si, para poner orden, fuera necesario castigar.
Dicha comunidad tica fue la única en el mundo entero a la que se le prohibió celebrar el vetus ordo así como cualquier variante que contuviera latín. Apenas unos días pasaron después de la publicación de Traditiones Custodes cuando nuestros amados obispos publicaron la prohibición y el envío del sacerdote a su remota provincia de origen. Quedamos desolados pero obedecimos.
Desde el documento del papa Francisco en muchos lugares del mundo surgió división que hasta el día de hoy persiste aunque, gracias al papa León, se está dejando ver la dulzura y delicadeza del Santo Espíritu de Dios que todo lo sana.
Tal cosa la notamos quienes nos hemos acercado al rito antiguo debido a nuestra afinidad con papa Benedicto y, sobre todo, por cercanía con el carisma que emana de la forma extraordinaria. Existe un carisma ahí.
El rito como carisma
Me atrevo a decir que en los ritos el Espíritu Santo nos entrega un carisma (Cat n. 799-801)
Cada rito católico contiene un carisma entregado a la Iglesia como gracias especiales del Espíritu Santo a personas y grupos para la edificación de la Iglesia, el bien de los hombres y las necesidades del mundo. Los ritos como carisma son regalo maravilloso que enriquece la vida apostólica y la santidad de todo el Cuerpo de Cristo.
Comprendido de esta forma, se puede decir que el rito de la santa misa contiene el carisma por antonomasia entre tantos como ha suscitado el Espíritu Santo.
Los ritos forman parte del conjunto de manifestaciones reales y concretas del Espíritu que deben ser acogidas con generosidad y gratitud.
La Santa Iglesia cuenta con 24 Iglesias sui iuris (autónomas), que utilizan diversos ritos litúrgicos.
El rito romano o latino (celebrado en Occidente) es el más extendido. Sin embargo, existen 23 ritos orientales en plena comunión con el Papa, divididos principalmente en las tradiciones bizantina, alejandrina, antioquena, armenia y caldea.
Es razonable considerar que el Espíritu Santo haya suscitado tantos ritos a lo largo y el ancho del mundo y a través del tiempo con la finalidad de enriquecernos de acuerdo a la diversidad de los bautizados.
De esta manera comprendo que Dios haya suscitado la existencia de la forma antigua y nueva del rito latino.
En Occidente, la cultura cambió vertiginosamente, por lo que fue necesario aggionar por allá del año 1965 y de ahí, fue que Dios en su Providencia, inspiró lo valioso que contiene el Concilio Vaticano II y logró conservar la forma antigua en manos de las asociaciones de fieles y fraternidades sacerdotales que resultaron de aquél evento.
Dios pensó en todos
Dios pensó en todos, no obstante, muchos le han venido haciendo la guerra. No les ha parecido para nada bien que nuestro Dios, por un lado, haya permitido el aggiornamiento y, por otro lado, que conservara en las personas atracción hacia el carisma contenido en la misa de antes.
Lo que ha permitido Dios les ha parecido todo mal así como les pareció mal que nos haya dado al Papa Francisco, por mencionar un claro ejemplo de la inconformidad de muchos hacia lo que Dios permite.
Aceptemos agradecidos que Dios ha sido paciente y que, habiéndonos dado todo lo que necesitamos, no todos hayamos estado de acuerdo ni tampoco pedido perdón.
Demos gracias porque muchos hemos recibido conformes lo que se nos da o se nos retira. Sea Dios bendito.
Volviendo a los obispos (de Francia, de Costa Rica y el mundo entero)
Ya el Papa León puso las tildes sobre las íes a los obispos franceses. Hagan el favor de atenderle. Es imperativo que pongan su cabecita a pensar para resolver el entuerto que ustedes mismos han provocado por no permitirse ser dóciles y humildes.
Saliendo en su ayuda, quizá, he visto que algunos teólogos han expresado la idea de fundir ambas formas del rito romano lo que no encuentro sea la mejor opción siendo que ambas formas del rito contienen carismas diferentes que sirven a grupos diversos cuyas espiritualidades son afines ya sea, a la santa misa comprendida como a. Sacrificio (vetus ordo) o como b. Banquete (novus ordo). Ambas formas de comprenderla no son excluyentes pero tampoco lo opuesto. Son expresión de carismas diversos. Es simple.
Reconocerlo, respetarlo, darle forma y fomentarlo es actuar acorde con lo que Dios ha venido haciendo con su Iglesia Santa a lo largo del tiempo.
La conversión viene a ser aceptar el cambio de mentalidad que Dios propone.
Me parece que el papa León estará de acuerdo conmigo.
Ambos carismas no son excluyentes pero tampoco lo contrario
Ambas formas del rito están centradas en Cristo. Son como dos brazos que unidos al cuerpo de Cristo, son su entro y culmen, trabajando con sentido en una misma dirección.
El brazo más antiguo recibe su fuerza del Sacrificio de Cristo, el otro brazo la recibe de la Resurrección.
El primero, posee un carisma que atrae a las almas por su centralidad en Cristo, Dios y hombre verdadero; el segundo, es la humanidad de Cristo la que consigue atraerlas.
En el primero, el sacerdote está de cara a Cristo. La asamblea toda es conducida de forma segura por manos del presbítero hasta ser colocada como ofrenda en las llagas de Cristo.
En el segundo, el sacerdote está de cara al pueblo. El sacerdote les muestra el fin glorioso al que conduce el muy humano sufrimiento del Redentor, tan humano como el suyo propio, tan glorioso como el del mismo Cristo que, por amor, entregó la vida a cambio.
Cristo se presenta diferente forma según la forma del rito y la particular necesidad de la asamblea.
Por eso los sacerdotes son distintos, fui distinto el llamado, fue distinta la formación pero no completamente diferente.
Ante ambas formas del rito, según el carisma de cada una, estamos ante dos tipos de sacerdotes, dos pastores distintos que cuidan de manera diferente y eficientemente el rebaño para, finalmente, entregarlo a Cristo.
El caso del Camino Neo-catecumenal
Recientemente leí la noticia de la inauguración del Seminario diocesano destinado a los seminaristas del Camino Neo-catecumenal
Esos jóvenes tuvieron el llamada siendo miembros del Camino y se mantendrán en el Camino durante toda su formación y, aunque asisten a formación en el seminario diocesano, la reciben también en su propio seminario en donde, además y, para conservar el carisma, continúan su vida de comunidad, conservando vivos todos los aspectos propios del carisma.
Cuando son ordenados, se mantienen bajo el cuidado del Arzobispo y le deben obediencia, sin embargo, el Camino puede proponer adónde enviarlos de misión. El obispo tiene la última palabra. De todas formas son ordenados como sacerdotes diocesanos. El Camino renuncia a ellos para enriquecer con su carisma al Pueblo de Dios.
El futuro
El futuro del carisma de ambas formas del rito latino podría llegar a seguir el modelo del Camino-Neocatecumenal.
Podría ser que alguna vez, un obispo invitara a una fraternidad sacerdotal a instalarse en su diócesis siguiendo para proponer seguir ese modelo (o semejante) o, bien, podría ser que la propia fraternidad se lo solicitara al obispo.
Los seminaristas se formarían tanto en el seminario diocesano como en el propio de la fraternidad. Llevarían la riqueza de su carisma al seminario diocesano y recibirían la riqueza del carisma del novus ordo. Sería un enriquecimiento mutuo tal cual propuso Benedicto.
Un obispo que así actuara sería uno que ha sabido escuchar y aplicar lo aprendido.
Una fraternidad y seminaristas que de esa forma se sujetaran al obispo, a su lado, estarían mostrando un alto grado de humildad, muy de agradecer a Dios e imitar.
Un obispo que actuara de esa manera, si es que todavía no se ha visto, estaría siendo pionero en esta nueva mentalidad que, indefectiblemente, vencería a muy corto plazo los obstáculos que impiden la paz litúrgica.
No se ustedes pero puedo, perfectamente, imaginar una diócesis en la que, tanto sacerdotes diocesanos como miembros de un carisma particular, se entremezclaran celebrando una u otra forma del rito latino, sin mayor dificultad o complicación. Si para eso los hizo Dios.
Un mundo utópico? No, un mundo que piensa según Dios.
Finalmente
Me doy cuenta que he escrito sobre asuntos que me sobrepasan y que, sobre lo dicho, si tuviera algún valor, hay mucho sobre lo que se debe hablar. No lo haré porque desconozco el tema, sin embargo, confío que habrá personas tan o más interesadas que yo en ofrecer soluciones a un asunto que nunca debió terminar en conflicto. Así lo quiera Dios.
———————–
Cerraré comentarios.

Este término lo escuché por primera vez del candidato a la presidencia el Lic. Fernando Zamora quien publico una imagen con ciudadanos costarricenses de esa región, la región “profunda"de mi pais..
Para llegar a viejo, lo que deseo a todos es que, lleguen con un vehemente deseo de ser santos, por su propio bien ya que, a partir de cierto punto, todo lo que te falta o se te añade, podría convertirse en prueba. Me refiero a que, por ejemplo, la falta de esposo o hijos, se te convierta en la necesidad de pedir ayuda a extraños o parientes no cercanos.
Hablábamos hace poco sobre hacernos viejos como buenos hijos de Dios, pues, ahí está: es bueno y conveniente, si no lo hicimos antes, dedicarnos a conocer el funcionamiento del cuerpo y del alma. Ahora nos sobra el tiempo y sería el colmo que, teniéndolo, lo malgastáramos.
Hoy, muy temprano, le pedí su parecer a un amigo muy querido que me lee para preguntarle su parecer sobre escribir acerca de hacerse viejo como buen hijo de Dios. Dice que le parece muy bien el tema. También a mí ya que, tengo mucho para escribir al respecto, tanto como antes escribí sobre tantas cosas que fueron para mi actos de adoración a Dios.
“Yo no sé quién puede vivir así. Cómo va a ser que tenga que salir tres de cinco días a ver a un doctor si, en realidad, no me siento ni veo enferma? Qué barbaridad!”