La vergüenza de tener que acudir a la limosna
Cada vez me repatea más que me pidan ayuda para cosas que deberían estar más que resueltas desde el estado o desde la Iglesia.
¿A ustedes les parece normal que tengamos que seguir pidiendo para el cáncer? ¿Es lógico andar solicitando donativos para atender a personas con discapacidad? ¿Y eso de recoger taponcitos para los niños enfermos? ¿Para qué doy entonces mis impuestos? ¿Para ideología de género, cine gilipollesco, contratos fake, chiringuitos de amiguetes y mariscadas socio laborales? Hombre, no. Hay que hacerlo al revés.
El cáncer, la atención a las personas vulnerables, Cruz Roja que se nutran de nuestros impuestos. Y que monten mesas petitorias para cine experimental, congresos sobre la ideología de género en Pakistán, teatro tan alternativo que la gente, alternativamente, se va a otro sitio.

Quiero agradecer una vez más la generosidad de tantos amigos que nos vienen ayudando en todos nuestros proyectos.
Rafaela a muy primera hora.
Tanto y hasta tal punto que me cuentan que pedirá perdón públicamente por la detención de Nicolás Maduro y le nombrará hijo predilecto de los Estados Unidos de Norteamérica.