5.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios en Lolo y en nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios de Lolo y de nosotros

“Sólo es hombre el que sonríe al Cielo en su Cruz, aceptada de antemano, con fe y espíritu de acercamiento a Dios.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

¿Quién está en la cumbre?

A esta pregunta, el Beato Lolo responde que Dios. Y por eso, en su libro “Reportajes desde la cumbre” es el Todopoderoso, digamos, quien hace de periodista y hace, eso, reportajes desde la cumbre desde donde todo se debe ver la mar de bien. Por eso, en el último capítulo de este libro (de título “Carta final en propia mano”) dice esto:

“Queridísimo hijo:

Dime con toda franqueza: ¿qué sensación has tenido al leer en el remite de esta carta la palabra ‘Dios’?

Y termina así:

“Adiós hijo. Las últimas palabras no las escribo sobre el papel, sino que las he de grabar en tu alma en el ardor de un mensaje: ‘Tu Padre te espera y, cuando llegues, tuyo será su corazón.

Y ya, firmo,

DIOS’”

Como en muchos artículos sobre textos de Lolo traídos a estas páginas de InfoCatólica hemos hecho referencia a este libro tan especial del Beato de Linares (Jaén, España), a saber, Reportajes desde la cumbre, abundemos un poco en este.

Esta larga carta del Creador a su hijo, Lolo, nos viene la mar de bien porque nosotros también somos receptores de la misma a través de este libro y, por tanto, nos sentimos concernidos por lo que nos dice en las líneas y párrafos que forman esta maravillosa forma de expresión de Su Voluntad.

Estos “Reportajes” abarcan todo el acontecer del ser humano y se refieren a lo malo y a lo bueno que sucede a los hijos de Dios, a sus esperanzas y desvelos, a sus momentos de falta de fe y a los que queremos subir a la cumbre para echar un parrafillo con Quien nos escribe estas más de cuatro letras pero aún no ha llegado el momento ni hemos sido llamados a tal plática.

En este libro, Lolo nos transmite paz. Pero no es la paz del mundo sino, al contrario, la de Dios que es la única que es verdadera y la única que tiene sentido para nosotros, sus hijos.

Según nos dice el Padre en estas páginas, todo está puesto para nosotros, que somos su descendencia y, pues, divina. Y es que quiere el Creador que tengamos el corazón limpio, como en de un niño: “La semejanza en que os insisto del parecido con los niños, es, precisamente, la de su limpia disposición al conocimiento, la transparencia con que lo buscan y la fe con que lo aceptan”. Y eso son palabras más que claras que pone Lolo en boca de su Padre del cielo.

En “Reportajes desde la cumbre”, nuestro Padre quiere enviarnos un mensaje que debemos entender con toda claridad y que Lolo entendió a la perfección y aquí nos lo deja, entre las páginas de este libro: demos pasos hacia Dios en la seguridad de que Él, en su definitivo Reino llamado Cielo, nos está esperando con los brazos y el corazón abiertos. Y por eso, desde la cumbre donde se encuentra desde antes de todos los tiempos, nos mira con Amor y nos envía esta letrilla tan llena de su vida eterna que Lolo ha sabido transmitir tan bien y de forma tan certera.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (183)

“Ni la alegría ni la felicidad valen con cuentagotas.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.10.26

La Palabra para el domingo - 4 de octubre de 2026

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 21, 33-43

 
“33 ‘Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. 36  De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán.’ 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.’ 39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?’ 41 Dícenle: ‘A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los  frutos a su tiempo.’ 42   Y Jesús les dice: ‘¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido;  fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? = 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.’”

        
COMENTARIO
 
Y Dios envío a su Hijo a la viña y ya sabemos lo que pasó
 

Jesús, como es más que conocido y verdad, hablaba de forma que aquellos que le escuchaban entendieran lo que quería que conociesen. De no haberlo hecho así y llegar al mundo con algún estímulo sobrenatural estricto sensu seguramente nadie habría entendido nada de lo que dijera y tal no era la misión que debía cumplir. 


Hacía uso, por eso mismo, de la parábola que, por decirlo pronto, no era invento suyo sino que ya se utilizaba en su tiempo en cosas de enseñanza espiritual. Y se servía de ella pues haciendo lo propio con ejemplos de la vida ordinaria eran muchos más los que acababan por entender lo que quería decir. 

Y tal es el caso de la que recoge, en el día de hoy, el evangelio de San Mateo. 
Y es muy dura para los oídos de los que la estaban escuchando no muy habituados a escuchar según qué cosas… 

Dios, que había creado al hombre y lo había conducido a lo largo de la historia de la humanidad, conocía el declive que seguía su creación humana. No siempre actuaba de forma fiel y se apartaba de su lado más veces de las que era conveniente… para la misma. 

Por eso, de tanto en tanto y desde cuando escogió a Abrahám como padre de la fe de un pueblo, hasta entonces, politeísta, se veía en la necesidad de sugerir, a determinadas personas, que comunicasen al pueblo elegido lo que quería Dios de él. Eran los llamados profetas que, como bien sabemos, no siempre fueron bien mirados por los destinatarios de los mensajes del Creador. En verdad, lo extraño es que fueran bien mirados y atendidos  en cuanto decían. 

Ciertamente da la impresión de que aquellos que escuchan a Jesús no acaban de entender que se estaba refiriendo a su mismo pueblo, a los profetas escogidos por Dios y a la muerte que les habían procurado sus propios hermanos en la fe.

Pero aún hay algo peor: no acaban de ver que se está refiriendo a Él mismo como el Hijo del dueño de la viña (Dios) que es enviado y, luego, asesinado de forma vil por aquellos que había acudido a salvar. 

Sin embargo, 
aciertan en el diagnóstico de la situación: se les despojará de todo. 

Todo estaba a punto de cambiar, empezando por tal despojamiento.

En efecto, 
Dios había enviado a su propio Hijo. Aquellos que le estaban escuchando serían de los que traicionaría, otra vez, a Dios, y procurarían su muerte. Y, ciertamente, el Reino se les iba a quitar a través de una nueva, definitiva, alianza hecha a través de Aquel que les estaba hablando. 

Sin embargo, incluso hablando así, muchos, ciegos voluntarios, no le entendieron porque no querían entender nada que se opusiese a su orgullo y/o a su soberbia. Y así les fue.

 
PRECES

Por todos aquellos que no quieren entender lo que Cristo dice.

Roguemos al Señor.

 
Por todos aquellos que ven en Cristo al Mesías enviado por Dios al mundo.

Roguemos al Señor.
 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre a tu Hijo como hermano y Dios mismo hecho hombre.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

No seamos nosotros de los que matamos a Cristo… otra vez.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

28.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La exacta Voluntad de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La exacta Voluntad de Dios

“Dios está en el punto de confluencia de todos los amores. La escala de preferencias que nos define, cobra en su vida volumen y densidad que no imaginamos.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

Ya podemos imaginar que el Beato de Linares (Jaén, España) en aquel su primer libro publicado, a saber, El sillón de ruedas, debía estar lleno de declaraciones muy profundas hechas por alguien que, desde su sufrimiento entendido y aceptado se manifestaba con una contundencia como la que muestran, por ejemplo, las palabras que hoy traemos aquí.

El amor de Dios hacia sus hijos, como bien sabemos aquellos que lo aceptamos y lo tenemos en nuestra vida como algo valioso, es puro e ilimitado. Y es que el Padre, que nos creó a imagen y semejanza suya, no escatima, por así decirlo, ningún esfuerzo, en beneficio de su descendencia.

Como nos dice aquí Lolo, en Dios confluye todo el amor que nosotros somos capaces de manifestar y también de hacer efectivo. Y es que no se trata de nada teórico que digamos porque está bien decir que debemos amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismo sino que cumplir con estos dos mandamientos (recordemos que son los que definen a la Ley y a los profetas) supone, exactamente, manifestar que se es hijo de Dios.

Nosotros, gracias a la libertad que el Creador nos entrega (incluso puede llegar a no aceptarlo) supone que podemos escoger entre unas cosas y otras o entre una forma de ser y otra. Pues bien, al tener a Dios como el eje de nuestra vida y llevar eso a las consecuencias (sino últimas por según cómo somos) que seamos capaces de llevar, habremos alcanzado de pleno lo que Dios, en su maravillosa Voluntad, tiene por bueno y mejor.

Es cierto y verdad que muchas veces no somos capaces de alcanzar un cumplimiento tal que se pueda decir de nosotros que somos ejemplo exacto de lo que Dios quiere para sus hijos. Sin embargo, demasiadas veces nos conformamos con medianías y no alcanzamos, siquiera, ese mínimo que el Todopoderoso tendría como bueno y mejor y nos conformamos con algo así como una pinceladita de amor por Él y por nuestro prójimo. Sin embargo, podemos procurar, al menos eso, hacer todo lo posible (como hizo Manuel Lozano Garrido) para que no esté del todo descontento Quien nos ha creado y mantiene en el mundo.

Hacemos, pues, y al hacer (o no hacer, según se trate de la circunstancia o situación) somos algo así como una parte de Dios que se comunica con sus hijos a través, también, de eso que nosotros llevamos a cabo en uso de nuestra libertad que, bien tomada y entendida, nos lleva a ser mejores y tener a Dios como nuestro verdadero Padre y a nuestro prójimo como nuestro verdadero prójimo, por así decirlo.

Es verdad que, como aquí dice el Beato Lolo, nosotros no podemos imaginar siquiera lo que ha de suponer en el corazón de Dios que sus hijos cumplan con su Voluntad lo más acertadamente que eso sea posible según son nuestros corazones y, muchas veces, superando muchos obstáculos de conciencia y de respeto humano. Y sí, es seguro que hay gran fiesta en el Cielo cuando los hijos de Dios se comportan como verdaderos hijos de Dios y muestran que son una descendencia que merece un Amor tan grande como el Creador tiene por nosotros. Y en eso, es seguro, Manuel Lozano Garrido, Lolo para los amigos, lo alcanzó plenamente.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (182)

“¿Reconocemos que Dios hace girar los astros y no le vamos a conceder que puede hacer feliz nuestro corazón?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.09.26

La Palabra del Domingo  - Domingo, 27 de septiembre de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 21, 28-32

“28 ‘Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ’Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.’ 29 Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue.30 Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?’ – ‘El primero’ - le dicen. Díceles Jesús: ‘En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.32 Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.’”

COMENTARIO

Cumplir la voluntad de Dios que conoce nuestro corazón

Cuando Jesús hace sabedores a los que le escuchan de algo que quiere que aprendan lo hace de forma que sea, en efecto, fácil de aprender. No dice cosas enrevesadas y que puedan ser difíciles de entender sino que enseña como el Maestro que lo hacía bien y no como otros de su tiempo (a tenor de lo dicho por aquellos que le escuchaban)

Aquello de los dos hijos tenía su miga. Los dos le habían mentido a su padre pero sólo uno de ellos hace lo que su padre le había dicho que hiciera. No es que Jesús quisiera decir que estaba bien mentir si el fin era bueno pero, había que reconocer que aquel caso era muy especial.

En realidad, sólo el primero actúa bien. No es que estuviera bien que mintiera pero, al menos, se arrepiente de lo que hace. Seguramente sabía que debía hacer lo que su padre le había dicho que hiciera y que no podía hacerle aquel feo. Aunque no podemos dejar de reconocer que su progenitor debió preocuparse cuando vio que aquel que era su hijo le manifestaba que no quería ir a trabajar a la viña familiar.

Parábola, el padre manda a sus dos hijos a la viñaAl contrario, el segundo queda muy bien con su padre. Se alejaría éste muy contento porque, al menos uno de sus dos hijos le había hecho caso.

El corazón de aquel padre se veía contrariado en un caso y gozoso en el otro, en el segundo. Sin embargo, cuando debió conocer lo que al final había pasado no dejaría de pensar que, muchas veces, las apariencias engañan. Y a él le habían engañado mucho.

Aquellos dos habían mentido y se manifestaban, de tal forma, como pecadores. Por eso, como ejemplo de lo que había llegado a ser muchos del pueblo que Dios había elegido se encontrarían con la sorpresa de que aquellos que sí se sabían pecadores llegarían antes al Cielo, destino anhelado y definitivo del alma humana.

Esto podría parecer extraño. De hecho, seguro que les resultó muy raro a los que le escuchaban. ¿Sería posible que publicanos y prostitutas tuvieran mejor resultado vital que ellos?

El caso es que Jesús bien que les aclara las cosas: unos y otras habían creído en Juan el Bautista mientras que el resto no sólo lo habían despreciado sino que, por su actitud hacia el primo de Jesús, le habían procurado la cárcel y, luego, la muerte por decapitación.

Lo que Jesús les quería decir era que la voluntad de Dios debía ser cumplida. Lo debía ser, primero, porque era la del Creador y, en segundo lugar, porque el Todopoderoso, lo conoce todo y el corazón de cada cual lo tiene en su mano. Por eso juzga a cada cual de la forma que merece.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan la voluntad de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que se creen a salvo del conocimiento de Dios sobre sus corazones.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tenerte siempre presente en nuestra vida.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

La voluntad de Dios no es algo que no debamos tener en cuenta.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es,se sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

“Todas las calles de la amargura tienen, cuanto menos, tres cruces, y a nosotros, por nuestras culpas, nos toca hacer de buen ladrón; hay muchas gentes que van por la carretera con el leño verde de Cristo sobre los hombros y, si no con los labios, sí piden paso de preferencia con la majestad de su dolor.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Sufrimiento y esperanza. Estas dos palabras creemos que resumen bien este texto del Beato de Linares (Jaén, España) porque muestran, por un lado, que sufrir es una realidad insoslayable pero que nunca debemos desanimarnos de tal forma que perdamos la esperanza que es una virtud que es tan necesaria que siempre tiene que estar ahí y aquí.

Tiene muy claro Manuel Lozano Garrido que lo del sufrimiento no es una cosa sencilla como es fácil entender según fue su vida, digamos, física desde que le detectaron la enfermedad que, progresivamente, fue empeorando en su cuerpo hasta que lo llevó a la muerte un 3 de noviembre de 1971. Sufrir, por tanto, era para él otro pan suyo de cada día.

Esto lo decimos porque habla de las “tres cruces” que tienen las calles de la amargura que bien puede entenderse que son las que nos llevan por el camino del sufrimiento por el que él transitó durante algunos decenios. Sufrir, por tanto, no es nada del otro mundo sino, al contrario, de este mismo, de este valle, ¡Sí que lo es!, de lágrimas.

El caso es que dice “cuanto menos” porque sabe a la perfección que pueden ser más las cruces que podemos llegar a cargar cuando sufrimos: la física, la espiritual que eso conlleva, el sufrimiento por los demás, etc. Es decir, que cruces que llevar puede haber más que unas cuántas…

Al menos, por decirlo, nos sitúa Lolo en el lugar del “buen ladrón” que, como sabemos, fue aquel que, estando en una cruz junto al Hijo de Dios supo darse cuenta de que Cristo era inocente y él culpable y por eso le pidió algo de clemencia para su persona: estar con Él en su Reino. Y eso conllevó, por lo mostrado, la justa recompensa de parte de Jesucristo y que sería llevarlo consigo a su Reino del Cielo.

Somos, por tanto, ese buen ladrón que reconoce sus culpas. ¡Qué reconoce! Y por tanto, debemos reconocer las culpas que tenemos…

Hay, de todas formas, esperanza, como no puede ser otra cosa para los hijos de Dios que saben que lo son y reconocen en Cristo al Mesías enviado por el Todopoderoso al mundo para que el mundo se salve. Y no es que la esperanza sea lo último que se pierde sino que no debemos perderla nunca porque sería, tal forma de actuar, un grave pecado contra la santísima Providencia de Dios.

La esperanza radica, como no puede ser de otra forma, en la persona de Cristo, en Dios hecho hombre que, como bien sabemos, cargo con su cruz, la Cruz, hasta un monte donde confirmó que vencería a la muerte y abriría las puertas del Cielo.

Ofrecer nuestro sufrimiento por santas intenciones es algo que nos viene la mar de bien espiritualmente hablando. Es decir, ese “leño verde” de Cristo del que nos habla el linarense universal no puede ser otra cosa que esa esperanza que, pase lo que pase, nos conmueve por lo que nos ofrece sea cual se la situación por la que estemos pasando. Y ese leño verde que, sí, es parte de la Cruz pero también es parte del Amor que Dios tiene por sus hijos, acaba venciendo lo que de malo, muy malo puede ser, tiene el sufrimiento porque hace que nos sobrepongamos a este.

El dolor, como aquí se expresa, basta en sí mismo para pedir a Dios la esperanza necesaria para seguir adelante. Es decir, como aporta aquí el Beato Lolo, ni siquiera debe hacer falta pedir el auxilio de Dios, digamos, con los labios sino que el mismo hecho de sufrir sabiendo que el Creador todo lo ve ha de ser suficiente para eso, para pedir a Dios lo bueno y mejor.

Ya vemos, por tanto, que Lolo es tan generoso con sus hermanos que, incluso, nos ofrece la posibilidad de no tener que pedir nada a Dios sino que bástenos con aceptar el sufrimiento en aras de algo mejor, de lo que puede ser brillo para el alma, sostén para nuestra vida eterna. Ofrecer para vivir para siempre, siempre, siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (181)

“La felicidad es tan hermosa que necesita de todas las virtudes: hay que creer en ella, esperarla, forjarla con meticulosidad, redondeara con justicia, sumarte todas las energías y gozarla con moderación. Demasiadas no, cuando apenas si se basta con una, que es quererla.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.09.26

La Palabra del domingo - Domingo, 20 de septiembre de 2026

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Mt 20, 1-16


1 “En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. 2 Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, 4 les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.” 5 Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.6 Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ 7 Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: ‘Id también vosotros a la viña.’ 8 Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’ 9 Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. 10 Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno.11 Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, 12 diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.”’ 13 Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? 14 Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. 16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.”



COMENTARIO

Ser últimos a fuer de servidores

Dice Jesucristo que el Reino de los Cielos, es decir, Dios mismo, es como aquel propietario que contrató y luego pagó según su libérrima voluntad, manifestando, además, un gran gesto de bondad con aquellos que estaban en peor situación.

La parábola que nos presenta san Mateo es una que lo es relacionada con el amor más que con el dinero. Jesús no está interesado en ningún tipo de lucha sindical ni nada por el estilo de los que más trabajan en detrimento de los que menos trabajan pero, al final de la jornada cobran lo mismo que los otros. No se trata de eso sino de algo que es más importante.

Por una parte, a veces solemos pensar que el Reino de los Cielos lo podemos exigir como si fuera una obligación de parte de Dios entregárnoslo. En realidad, deberíamos pensar si es que tenemos méritos acumulados como para hacer tal cosa o si, al contrario, aún debemos esforzarnos más. Además, no podemos prescindir de Jesús en nuestra tarea, esforzada, de ser hijos de Dios y demostrarlo porque Él mismo dijo que sin su Persona nada podíamos hacer.

En realidad, somos poca cosa ante Dios y, en todo caso, sólo nos ha de servir nuestro esfuerzo, entrega y servicio al prójimo.

Parábola de los trabajadores de la viña, Mateo 20, 1-16 | eBooks Católicos Pero, además, en la parábola bien puede dirigirse a nosotros una llamada de Dios. Nos llama para trabajar en su viña y lo hace en nuestra niñez, primera hora de la mañana; en nuestra adolescencia, mediodía o, en fin, en nuestra madurez, última hora del día. Nos llama, por lo tanto, porque nos quiere a su lado. No deberíamos, por eso mismo, reclamar lo que sólo Él sabe que merecemos.

También nos recuerda la parábola que aquellos que son llamados los primeros no tienen razones para proceder contra los demás de forma poco misericordiosa. Sólo Dios sabe lo que nos corresponde a cada uno y no cada uno de nosotros sabemos lo que les corresponde a los demás. No debemos, además, juzgar para no ser juzgados.

Al fin y al cabo los planes de Dios son, para nosotros, desconocidos y nos basta con hacer lo que, según su voluntad, nos corresponde. Ser, además, últimos para ser los primeros.

Es un mensaje que debemos tener en cuenta porque nos pone, sobre la mesa, la realidad de ser servidores de los demás e hijos del amor y de la misericordia. Otra forma de actuar no nos llevará al definitivo Reino de Dios por el buen camino sino, todo lo contrario, por el torcido. Y eso no lo quiere Jesús para nosotros.

Por eso, en la Última Cena, Jesucristo se hizo el último de entre los presentes y les lavó los pies. Servir y no ser servido. Y por eso nunca debemos olvidar que Dios nos puede llamar en cualquier momento, como a los trabajadores de la viña.

PRECES

Por todos aquellos que no comprenden el valor del servicio.

Roguemos al Señor

Por todos aquellos que prefieren los puestos de honor.


Roguemos al Señor

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser humildes y servidores de los demás.

Gracias, Señor, por poder ser instrumento tuyo.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Ser últimos, ahora para ser los primeros luego, en la vida que dura para siempre, la eterna.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



15.09.26

Reseña:  Inspirados apuntes y esperados pensamientos

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 90

Precio aprox. Tapa blanda: 4,32 €

ISBN Amazon: 979-8174285668

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

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Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que todo el mundo pasa por circunstancias muchas y muchos acontecimientos le suceden a lo largo de los años de vida que Dios ha tenido a bien concederle.

En realidad, no es más que la constatación de que estamos en el mundo el que nos pasen cosas algunas de las cuales pueden dar lugar a algún tipo de reflexión que nos haca captar mejor las circunstancias y si estas hacen mella en nuestro corazón.

Captar ciertos momentos no es tarea fácil pero no es poco cierto que la inspiración aparece cuando menos lo esperamos y es en ella en la que nos centramos para dar rienda suelta a lo que en tal o cual momento nos afecta de tal forma que hace hacer en nosotros un apunte, algo así como una muesca en el caminar de nuestra vida. Y es que la musa de la que se habla es voluble y caprichosa.

Apuntes inesperados son todos aquellos que, sin esperarlo, acuden a nosotros para que los atrapemos al vuelo y disfrutemos de un momento en el que, sin saber por qué, nos ha nacido algo así como un quehacer que no sabíamos siquiera que iba a nacer.

En realidad, son cosas que pueden pasar un día cualquiera y sin tener que haber sido preparadas. Momentos son que pueden originar una reflexión o algo así como un pensamiento que se alarga más o menos según sean las circunstancias y el pasar y ser de las mismas. Por eso, no se trata esto más que de unos inesperados apuntes.

Tenemos que decir, por otra parte, que hemos añadido al contenido de estos inesperados apuntes unos pensamientos que son más que esperados porque se refieren a temas muy propios de nuestro ser como cristianos y, aquí, como católicos. 

Les dejó aquí el Índice:

Presentación 

Apuntes inesperados

Incorporarse al mundo,

levantarse… en fin

A punto de pelea 

Lo natural 

Saber soportar a los insoportables 

Tener perspectivas o conformarse 

El libro… los libros 

A veces somos como una 

receta alterada

Al que madruga… 

Las cosas sencillas; la sencillez 

de las cosas

Esperar, siempre esperar 

Las prisas, la prisa 

Cuando las palabras las carga el Diablo 

¿Importa tener fe?

La misteriosa levedad del 

ser humano

Darse cuenta de quiénes somos 

El paisaje en la distancia 

de nuestra vida

Esperados pensamientos:

Cuando molesta la Luz de Dios 

Desde que el hombre es hombre 

Relativismo 

Sobre la fe y la razón 

Un necesario Epílogo 

Acerca del autor 

Y les ponemos el apunte de título

La misteriosa levedad del ser humano

Ciertamente hay noticias que por sí mismas son inesperadas, como esta que traemos aquí y que nos da como para comentar acerca de lo que, en el fondo, somos los seres humanos creador por Dios.

El caso es que muchas veces decimos eso de que “no somos nada”. Y suele ser tras el fallecimiento de alguna persona, conocida o no. Entonces caemos en la cuenta de lo poco que somos aunque creamos lo contrario y nos gloriemos de nuestra propia vida como dándonos una importancia que no tenemos y, a lo mejor, hasta ni merecemos.

Es bien cierto que poco somos si nos arrimamos a Dios Padre. En su poder total nosotros aparecemos como una simple mota de polvo ante la inmensidad de una estrella que, como el Sol, además es considerada una que lo es enana.

Hay, sin embargo, noticias, como decimos arriba, en cuanto a lo inesperadas que son, que nos muestran hasta qué punto eso es verdad. Y las hay que son muy tristes a la par que indicadoras de lo que somos. Esta dice lo que sigue:

“Muere arrollada por un tren en Dénia cuando oía música con unos auriculares”.

Tenía 29 años y caminaba hacia su lugar de trabajo. Un día más, como otros iba a ser. Tendría momentos duros y momentos de gozo en los que amaría la vida de una forma especial. Sentidos segundos de amor con los que fomentar, en su corazón, la seguridad de que valía la pena existir, que Dios le había hecho un gran favor creándola. Y es que era mujer.

A lo mejor, incluso, no tenía creencia alguna. Sin embargo, a pesar de no tener un sostén tan importante como es la fe, seguramente amaría la vida, la suya, la de los suyos, la de sus conocidos y, en general, la de todo ser humano que no tenga en su mente malas ideas para con su prójimo. Y es que debía ser una persona común… como somos la gran mayoría de las personas.

Sin embargo, seguro que no esperaba que las cosas se torcieran en un momento determinado. Cuando aquel tren la atropelló debía estar en el mejor de los mundos. Lo decimos porque no se enteró de nada: de los avisos del maquinista ni de, seguramente, los gestos que le haría más de uno que veía lo que estaba a punto de suceder.

Ella caminaba y no apreció la levedad de su vida, de su existencia, de lo poco que somos y de la nada que podemos llegar a ser en un segundo cualquiera. Y es que nuestro ser, aquel que tanto amamos (aunque no siempre protegemos de tentaciones) es liviano como una pluma y ligero para dejar de ser. Y eso es lo que Dios quiere. Para eso nos ha creado así. Y debemos ser conscientes de lo que eso supone, de que en cualquier momento podemos ser llamados (sin avisar siquiera) a presentarnos ante su Tribunal.

De todas formas, pido por la persona que aquí nos ha servido de ejemplo. Y pido a Dios que la tenga en su seno y que le perdone lo que tenga que perdonarle porque, a lo mejor, no ha acudido suficientemente preparada a su presencia, a su Juicio particular. Y estoy seguro de que Dios, en su Justicia y Misericordia, sabrá hacerlo porque, si nos hizo tan leves, más fuerte es su Amor por nosotros.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

“Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

13.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un corazón de hierro el de Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Un corazón de hierro el de Lolo

“Quiero que me hagas fuerte para afrontar el fracaso y la maledicencia antes que derruir una esperanza o una posibilidad; que me pinchen las manos como cardos cada vez que me las cruce una tentación de impotencia.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Podemos decir que nosotros, en cuanto hijos de Dios que somos, nos manifestamos a lo largo de nuestra vida como tales cuando somos conscientes de lo que eso supone. Y aquí, el Beato de Linares (Jaén, España) lo hace a las mil maravillas como, por cierto, es lo habitual en Él.

En estas palabras de su libro Mesa redonda con Dios, nuestro amigo nos pone ante una situación muy común: ante lo que nos pasa, que no sea bueno o mejor… ¿Cómo nos comportamos?

Sin duda, tenemos dos formas de afrontar eso que decimos que nos puede pasar: echar la culpa a Dios o, bien, tener muy en cuenta que siendo sus hijos como somos podemos elevar nuestras peticiones a su tierno y bondadoso corazón.

Lolo se acoge a la segunda posibilidad como hijo amante del Padre que es y porque sabe a la perfección la cercanía que el Creador muestra con este hombre que tan bien le estaba sirviendo.

Lo que pide Manuel Lozano Garrido es fortaleza. Es decir, no se viene abajo (otra cosa, en su caso, sería incomprensible por según cómo era su vida) sino que quiere que Dios le eche una mano cuando fracase o cuando haya quien pueda hablar mal de su persona porque, como bien sabemos, de todo hay en la viña del Señor…

Ya podemos imaginar que la fortaleza divina es un buen arraigo en el corazón del Padre. Con ella quiere Lolo afrontar lo que de malo le pueda pasar en la vida: física o espiritualmente. Y ya sabemos que en cuanto a lo físico… en fin… que lo suyo no fue un camino de rosas aunque lo fuera, seguramente, en lo espiritual por lo alto que llevó su alma y su corazón.

Lo que ansía el linarense universal es que su fortaleza compense o pueda compensar lo que pudiera ser una desesperanza (terrible pecado desesperar por mostrar una pérdida de confianza en la santísima Providencia de Dios) y que ante lo que pudiera ser algo que pudiera llevar a cabo prevalezca lo que, como hijo del Todopoderoso, puede hacer con Su auxilio, protección y ayuda.

Lo otro, francamente lo decimos, lo dice Lolo con una fuerza espiritual verdaderamente tremenda. Y esto lo decimos porque ya sabemos que en alguna ocasión escribió que en su cuerpo es como si tuviera “alfileritos” que lo martirizaran (nunca mejor dicho) durante todo el día y toda la noche. Y decir, decirle a Dios, que prefiere que le pinchen “las manos como cardos” antes de que pueda venirse abajo… eso es algo así como decir lo de la miel sobre hojuelas pero muy al revés…

Se ha dicho que el Beato Lolo era muy fuerte espiritualmente porque lo demostró a lo largo de su vida. Pero no podemos decir que no lo fuera también espiritualmente cuando fue capaz, y aquí lo escribe, de pedirle a Dios que le pudiera pasar lo peor antes que pecar contra la esperanza y dejar de confiar en Aquel que lo había creado pero, sobre todo, lo mantenía en el mundo. Eso nunca.

Venirse abajo, por supuesto, no era una opción para Manuel, el del coazón de hierro y oro o mejor al revés. ¡Ea!

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (180)

“La felicidad es como el oxígeno de la sangre espiritual. Nos enrarecemos y ponemos a morir, cuando nos parece que no se encuentra al alcance. “

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

La Palabra  para el Domingo - Domingo, 13 de septiembre de 2026

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Mt 18, 21-35
 
“21 Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ 22 Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.’ 23′Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26     Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: “Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.” 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes.’”

29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’ 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo  suplicaste.

33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’ 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.’”
       


COMENTARIO
 
Es necesario/obligado perdonar si queremos que Dios nos perdone
 

Ser desagradecidos con Dios no es nada poco común sino que, muchas veces, así nos manifestamos. Eso, como bien sabemos, tiene sus consecuencias.

Una manera de no agradecer, como poco y desde aquí mismo, el don de la vida y, por lo tanto, el de nuestra existencia, es faltar a lo que tantas veces repetimos pero que, en nos pocas ocasiones, olvidamos y que no es otra cosa faltar a la verdad de lo que decimos al respecto de aquella oración que Jesús enseñó a sus discípulos cuando le pidieron que les enseñara a orar (Lc 11,1) y que no es otra que el Padre Nuestro, raíz espiritual de nuestra fe.

Por eso cuando, entre otras peticiones, pedimos a Dios que nos perdone nuestras ofensas lo hacemos con conocimiento del resto de la petición “como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” y no podemos olvidar uno habiendo pedido lo otro.

La parábola a que se refiere
Jesús es una que pone como ejemplo cómo nos tenemos que comportar pero, sobre todo, como no tenemos que manifestarnos en nuestras relaciones con el prójimo.

¿Pero cuánto perdonar? - Educar con Jesús En justa correspondencia al perdón del señor hacia el siervo que tanto dinero le debía, el mismo tenía que haber, también, perdonado. Es cierto que es una deuda económica pero el perdón también, supone, en tal caso, reparar la ofensa que le esta infringiendo quien no devuelve lo que antes le fue entregado. Perdonar tal ofensa era importante para el siervo que tanto debía a su señor y que se vio favorecido por la magnanimidad de quien podía, en efecto, haberlo puesto en prisión. Supo, así, perdonar porque era bueno.

Pero aquel siervo no se comportó de igual manera sino que abusó de la confianza que había puesto en él su señor y no supo perdonar, a su vez, a quien muy poco le debía. Fue, así, desagradecido con quien a tanto debía y que tuvo, al menos en aquella ocasión, un corazón de carne.

Necesitamos, por lo tanto, perdonar para que se nos perdone lo que de mal hayamos hecho a lo largo de nuestra vida. Pero el perdón no ha de ser algo disimulado que, en todo caso, ve Dios pero, a lo mejor, no el prójimo. No. El perdón lo ha de ser, como dice Jesús, “de corazón” o, lo que es lo mismo, sin doblez ni engaño. Sólo así se entenderá el perdón como dado de verdad, con franqueza y no tratando de ocultar nada.

Perdonar para poder ser perdonados y saber, así, que correspondemos al Amor de Dios.  

PRECES

Por todos aquellos que no saben perdonar las ofensas.

Roguemos al Señor.
 
Por todos aquellos que, en todo caso, perdonan con engaño o falsedad.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a perdonar como Tú, siempre, perdonas nuestras ofensas aún a sabiendas de nuestra falta de fidelidad.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

Perdonar, perdonar y perdonar. Es algo más que una repetición espiritual. 


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.09.26

Reseña: Elevar la mirada del alma. La jaculatoria como elevación del corazón

 

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 107

Precio aprox. Tapa blanda: 4,37 €

ISBN Amazon: 979-8170399239

Año edición: 2026

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Los creyentes católicos tenemos la posibilidad de dirigirnos a Dios o, en general, a aquellas personas santas que tenemos por tales, de muy diversas maneras. Unas requieren oraciones cortas, otras más extensas o, en fin, si rizamos el rizo al orar de forma personal podemos elaborar las nuestras según nuestras personales circunstancias.

Pues bien, hay una forma de rezar que es bien breve. Y hablamos de la “jaculatoria” que, así dicha, es una palabra harto extraña.

En realidad, esta palabra procede del latín iaculum que viene a significar algo así como “dardo” o “saeta”, incluso “flecha”. Y es que bien podemos entender la jaculatoria, haciendo uso de la última acepción, como una flecha breve que el alma lanza hacia Dios o hacia quien sea su destino espiritual. 

El caso es que la brevedad de la jaculatoria la hace más que apta y útil para ser dicha en cualquier ocasión en la que nos encontremos y facilita, con su propia extensión, una práctica devota que es más que apropiada para lanzar al aire de la fe lo que nuestro corazón siente y lo que nuestra alma entiende por bueno y mejor.

La jaculatoria, eso sí, puede haber sido elaborada ya por la práctica filial de los hijos de Dios (Pensemos, por ejemplo, en “Jesucristo, en Ti confío”) o puede salir del corazón del creyente de forma espontánea. Y creemos que no es una sea más importante que la otra aunque es verdad que si la jaculatoria está ya dicha de antes… pues es miel sobre hojuelas en el caso de que nuestro espíritu ande un poco “seco” espiritualmente hablando.

Es verdad que en la Biblia no se utiliza la palabra “jaculatoria”. Sin embargo, es más que cierto que hay muchos momentos en que lo que se dice podemos considerarlo como una. Así, por ejemplo:

“Señor, sálvame” (Mt 14, 30), que es lo que dice Pedro cuando se encuentra en el apuro de hundirse en el agua cuando va hacia Cristo,

“Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí” (Mc 10, 47), que es lo que dice el ciego que se da cuenta de que puede ser curado. 

“Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino” (Lc 23,42), que es lo el denominado “buen ladrón” pide a Cristo a punto de entregar su espíritu, y, por fin, 

“Señor mío y Dios mío” (Jn 20, 28), que es lo que dice el incrédulo Tomás cuando se da cuenta de que, en efecto, su Maestro ha resucitado. 

En fin, podemos decir que desde siempre la Iglesia ha hecho uso de la jaculatoria pues es sencilla de aprender y no requiere de demasiado esfuerzo de memoria. Además, por eso mismo, puede ser dicha por cualquier persona: niños, adultos, ancianos…

Además, este tipo de oración bien puede responder a lo que San Pablo dice en 1 Tes 5, 17 y que no es otra cosa que “Orad sin cesar” porque la jaculatoria es apta para cumplir con tal realidad y necesidad espiritual.

La jaculatoria permite orar en cualquier momento de la vida porque la podemos lanzar al Cielo cuando trabajamos (“Todo por ti, Señor”), cuando nos encontramos ante una dificultad (“Jesús, en Ti confío) o cuando empezamos alguna actividad (“Ven, Espíritu Santo"). Incluso cuando nos encontramos ante una tentación (“Jesús, ayúdame”) o también cuando estamos ante una situación en la que alguien esté sufriendo (“Señor, ten misericordia de nosotros”) En fin… que el mundo de la jaculatoria es verdaderamente inacabable y tiene mucho campo donde sembrar pues no es otra cosa que salga de nuestro corazón para que dé fruto si abundante, mejor. 

Por otra parte, es verdad que se ha tenido y se tiene a la oración como una forma de elevar el alma hacia Dios. Y la jaculatoria, por serlo y por sus especiales características (brevedad, devoción personal, etc.) nos permite que nuestra alma vuele alto, alto, alto hacia Aquel que la infundió en nuestro espíritu o si no se trata del Todopoderoso a quien la dirigimos que sea bien recibida por su destino final.

Sólo nos queda por decir que la estructura de este pequeño libro es bien sencilla: cada mes del año está dedicado a un tema particular. Así, por ejemplo, enero está dedicado a Dios y todas las jaculatorias tienen tal sentido; mayo está dedicado a la Virgen María o, en fin, diciembre (por ser cuando celebramos su nacimiento) está dedicado a Jesucristo, Rey del Universo y Dios mismo hecho hombre. Y además por eso de que los últimos serán los primeros.

Esperamos que sean de su agrado espiritual y que hagan volar el alma al mismísimo Cielo.

Les dejó aquí el Índice:

Introducción 

Meses

Enero 

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

Un necesario Epílogo

Acerca del autor 

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

“
Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna