26.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un ejercicio de amor por el prójimo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Un ejercicio de amor por el prójimo

“Correr y saltar el listón de la bondad, siempre en pos de una plusmarca para el día que vivimos que supere al anterior.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Cuando un hijo de Dios que sabe que lo es y, por tanto, también es consciente que es discípulo de su Hijo, se reconoce de tal jaez, no puede hacer otra cosa que tener en cuenta aquello que, a lo largo de sus años de predicación, comunicó como importante al mundo de entonces y, luego, a todo el orbe.

Como bien sabemos, en una ocasión, unos que querían coger a Cristo en un renuncio le preguntaron que cuál era el Mandamiento más importante de la Ley de Dios, contestó que era amar a Dios sobre todas las cosas. Pero luego añadió que había otro que sostenía la Ley y los profetas. Era amar al prójimo como a uno mismo se ama.

Tenemos, por tanto, por algo dicho por la santísima Palabra que cuando amamos al prójimo como nos amamos a nosotros mismos entonces estamos cumpliendo con lo que Dios quiere para nosotros que por y para eso somos hijos suyos hechos a Su imagen y semejanza.

En realidad, aunque pudiera parecer algo sencillo, es cierto y verdad que tenemos una muy buena papeleta con esto…

El Beato de Linares (Jaén, España) nos alecciona, por decirlo pronto (porque es una lección para que la aprendamos) con algo que, siendo fundamental para nuestro desarrollo espiritual, no siempre acabamos de comprender, simplemente, porque muchas veces no nos conviene por lo egoístas que somos…

Lo que nos dice Manuel Lozano Garrido es que no basta con eso, con ser bueno con el prójimo. Eso está bien y, por decirlo pronto, es lo mínimo que debemos hacer. Pero hay algo más, como siempre pasa con las cosas del alma y del espíritu.

Decimos que no basta porque dice que hay que “correr y saltar el listón de la bondad“.

Hacer eso, en realidad, supone mucho más que el simple “cumplir” con el amor al prójimo pues, de otra forma, nos encontraríamos ante el típico “cumpli-miento” que supone que, realidad, no hacemos lo que debemos.

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, que no nos basta con acompañar un rato a quien nos necesite sino que debemos estar ahí siempre que se nos necesite…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, que debemos echar una mano cuando el prójimo tenga necesidad de ella en toda ocasión y no sólo cuando nos pueda convenir por razones de tiempo y las que podamos aducir…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, un amar con misericordia al prójimo. Pero con misericordia de verdad y no puramente fingida…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tener verdadera compasión por el prójimo y no una mera pose…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tener siempre la paciencia más allá de la simplemente necesaria…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, comprender la situación del otro en eso que hoy día se llama “empatía” para saber cómo nosotros nos podíamos sentir de estar en su situación…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, desear de verdad y no falsamente, que el otro le vaya bien en la vida sin tener envidia de su situación… ni siquiera envidia sana…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, evitar siempre esos sentimientos de rencor que, por las circunstancias que sean, nacen en nuestro corazón al respecto del prójimo. Pero hacerlo con franqueza…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tratar al prójimo con verdadera ternura y delicadeza teniendo en cuenta los momentos por los que pueda estar pasando…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, decir siempre la verdad y no tratar de humillar nunca al otro…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, evitar la murmuración que es un pecado que puede hacer mucho daño..

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, hacer eso que se nos dice y que es, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, visitando al enfermo…

Correr y saltar el listón de la bondad, ha de suponer, siempre, mucho y mucho más de lo que de ordinario entendemos.

Ahora bien, tengamos en cuenta las palabras de Lolo. Es decir, dice nuestro amigo eso de “Correr” el listón de la bondad. Y eso sólo puede querer decir que no basta con esperar a que nos llegue el prójimo para echar una mano y cumplir lo que arriba hemos dicho sino que ha de partir, muchas veces, de nosotros mismos, esa forma de hacer las cosas. Vamos, que debemos salir al encuentro del prójimo…

Y todo esto, además, para que el día de hoy, haciendo eso, supere en bondad al anterior. Ahí lo deja Lolo…

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (186)

“Limpio como una mañana de mayo; seguro, como la órbita de un planeta; abierto, como la hora rotunda de la flor; limpio, seguro y abierto como sólo tú, en tu perfección, puedes serlo, hombre.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.10.26

La Palabra para el Domingo  - Domingo, 25 de octubre de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 22, 34-40

“34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, 35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: 36 ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’37 Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. 38 Este es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ 40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.”

COMENTARIO

No conocer a Cristo es, verdaderamente, una mala cosa

Los que no querían a Jesús porque, como a otros profetas de otros tiempos, lo querían bien alejado de sus realidades mundanas y espirituales, que el Maestro demostrara una y otra vez que no tenían razón en la apreciación de la Ley de Dios no era de su particular y egoísta gusto.

Sin embargo, Jesús había venido al mundo a cumplir de forma total con la voluntad y la Palabra de Dios y no iba a dejar de hacerlo por los intereses de unos u otros porque bien sabía el Hijo de Dios que el mundo, entonces también, era cambiante y el pensamiento del individuo que tenía fe parecía adaptarse en exceso a los cambios del siglo.

Fariseos, saduceos… todos ellos querían ver a Jesús alejado de sus vidas. Siempre que podían le planteaban preguntas para ver si caía en alguna de sus trampas. El caso es que, al parecer, se negaban a creer (aún viendo lo que hacía y decía) que aquel a quien perseguían era, nada más y nada menos, que el Mesías. Y así les iba pues solían ir a por lana y salir trasquilados.

Ahora le preguntan a Jesús por algo, para ellos, elemental y que, por supuesto, no podía ignorar Quien todo lo había hecho.

Por qué el Señor Jesús dijo que los fariseos eran hipócritas?Es síntoma de gran despiste querer que el Mesías les diga qué es lo más importante de la Ley de Dios; síntoma, además, de gran ceguera.

Toda la norma divina, todas aquellas normas que ellos, aquellos que le perseguían, habían elaborado a través de los tiempos basándose en la Ley de Dios, pendían, como de un hilo, de dos principios fundamentales. A ellos, al parecer, no les debían parecer importantes.

Eran cosas sencillas porque, por elementales, nadie podía ignorar. Eran, además, propias de quienes aceptan la voluntad de Dios… si la aceptan, claro está.

Amar a Dios sobre todas las cosas era, por decirlo así, lo básico. Pero, para decir que se ama a Dios por encima de todo y con todo el corazón no basta con decirlo sino que se ha de notar en la vida de quien así habla o dice. Y eso era en lo que fallaban muchos de los que perseguían a Jesús: decían con la boca pero no hacían con sus obras porque no actuaban con misericordia sino con odio, por ejemplo.

Y, además, lo otro: amar al prójimo como a uno mismo…

¡Qué difícil es amar a los enemigos o quien algo te debe!

Aquellos que le preguntaban entendían, seguramente, lo que decía Jesús. Lo entendían porque estaba escrito en sus corazones por Dios mismos. Ellos, sin embargo, lo escondían como si se tratase de algo malo. Y lo escondían porque no les convenía, por ejemplo, perdonar a quien odiaban o porque, sencillamente, no tenían ánimo para, muchas veces, ser misericordiosos…

Ley y Palabra de Dios; Mesías y cumplimiento de una y seguimiento de la otra: demasiado difícil para quien había hecho a Dios estrado de sus pies… y no al revés.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan la primacía de la Ley de Dios en sus vidas.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aman al prójimo como a sí mismos.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a cumplir tu santa y benevolente Ley.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.10.26

Amigo de Lolo – Lolo periodista de vocación obligada

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Estamos más que seguros que Manuel, aquel joven emprendedor católico de allá por los años 30 y tantos del siglo pasado, quería, para su vida, algo así como una vida, digamos, ordinaria. Seguir su vocación de educador y hacer todo lo posible para que, quien lo conociera, supiera que tal era su vocación.

Sin embargo, ya sabemos que una cosa es lo que nosotros anhelamos y otra, muy distinta, lo que acaba siendo.

Hace unos pocos artículos dijimos que hablaríamos pronto de la voluntad periodística de Lolo. Y ya ha llegado el momento de cumplir con tal expresa promesa. 

Hemos titulado que la vocación de Lolo, la de periodista, fue, en cierto modo, obligada. Y es que fue la enfermedad que empezó a padecer a principios de la década de los 40 del siglo XX la que le llevó por ese camino. Y lo recorrió, sin duda alguna, de la mejor manera posible. Y es que hay obligaciones que acaban convirtiéndose en verdaderas vocaciones. Y tal es el caso de Lolo. Y lo bueno de esto es que se lo tomó tan en serio que ha llegado a ser el primer periodista seglar que ha subido a los altares aunque él no creía que fuera Beato (se lo dijeron una vez en la Guerra Civil y consideró que tal caso no se daría…).

Aunque ya lo hemos utilizado en otra ocasión, vale la pena traer ahora aquí lo que Lolo escribe en su libro “Cartas con la señal de la Cruz” y es donde plasma, a la perfección, su vocación periodística. Y es que después de decir no lo que no pudo ser por su enfermedad, dice lo que sí pudo ser y que es:

“El periodista que quise ser no ingresó en la Escuela; el pequeño apóstol que soñaba llegar a ser dejó de ir a los barrios; pero mi ideal y mi vocación los tengo ahora delante, con una plenitud que nunca pudiera soñar”.

Así, pasó a ser periodista y apóstol porque lo primero lleva implícito lo segundo si se saben hacer las cosas apoyándose en lo espiritual.

Cientos de artículos publicados en la prensa de la época atestiguan que a Lolo le interesaba todo y que no dejaba nada sin tocar.

Y, por cierto, hay una anécdota que lo dice todo acerca de la vocación periodística de Lolo y del sentido que quería que tuviese. Y es que, cuando autorizaron a que se celebrara misa en su casa, dada su enfermedad…, quiso que su máquina de escribir fuera puesta debajo de la mesa que iba a hacer las veces de altar. A esto, su hermana Lucy se extrañó mucho y Lolo le dijo:

“Qué sí, ea; aprisa; te la traes y la metes debajo de la mesa, para que así el tronco de la Cruz se clave en el teclado y eche allí mismo sus raíces”.

Así, “aprisa”, así llegaron sus artículos al Cielo, tocados por el gozo de saber sufrir. Por eso su “Decálogo del Periodista” es, hablando claro, oro puro para quien quiera desempeñar esta labor de forma convincentemente creíble y sana. Y dice esto:

“1, Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas. 

2. Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos. 

3. Cuando escribas lo has de hacer: de rodillas para amar; sentado para juzgar; erguido y poderoso, para combatir y sembrar. 

4.Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de savia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean. 

5. El buen peregrino de la palabra pagará con moneda de franqueza, la puerta que se le abre en la hospedería del corazón. 

6. Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar. 

7. Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno, pero con tu frente en las ramas a la hora de la cosecha. 

8. Si a tu silencio se llama fracaso porque la luz falta a la cita, acepta y calla. Pobre del ídolo que tiene los pies del barro de la mentira. Pero ojo a su vez, con la vanagloria del mártir cuando las palabras no suenan por cobardía. 

9. Siégate la mano que va a mancillar, porque las salpicaduras en los cerebros, son como sus heridas, que nunca se curan. 

10. Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es. ”

Quede ahí para quien quiera tenerlo en cuenta. Es palabra de santo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (185)

“Un ‘no’ cada noche al hombre que quisimos ser y no fuimos, y un ’sí’ rotundo al que seguidamente nos ofrece la esperanza.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.10.26

La Palabra  para el Domingo - Domingo, 18 de octubre de 2026

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 22, 15-21

“15 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. 16  Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: ‘Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas.17 Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?’18 Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: ‘Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Mostradme la moneda del tributo.’ Ellos le presentaron un denario. 20 Y les dice: ‘¿De quién es esta imagen y la inscripción?’ 21 Dícenle: ‘Del César.’ Entonces les dice: ‘Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.’”




COMENTARIO 

Hay que dar a Dios lo que es de Dios
 
Seguramente la expresión de Jesús, lo que nos dice, en este texto del evangelio de San Mateo, es una de las más conocidas de las muchas que dijo a lo largo de su vida pública. Y de ella, además, se ha interpretado lo que tiene que ver con la vida, en general del creyente católico.

Sin embargo, siendo esto importante (y algo se dirá después) el caso es que el contexto en el que Jesús dice lo que dice tiene mucho que ver con la trampa y con el engaño aunque, de verdad, también tiene que ver con la ignorancia absoluta acerca de Quién era Jesús cuando habla al respecto del César y de Dios.

En cuanto a la trampa y al engaño, aquellos que querían perseguir a Jesús porque no entendían lo que decían y, también, porque creían que no les convenía para nada, buscan cogerlo en un renuncio. Por eso le preguntan acerca de los impuestos que los judíos han de pagar al invasor romano.

Dad al César lo del César, y a Dios lo de DiosAdulan a Jesús. Aquellos que le preguntan al Maestro sobre qué deben hacer empiezan hablando sobre la veracidad de las palabras del Hijo de Dios. Y eso es verdad. Sin embargo, lo hacen porque quieren hacer ver a Jesús que estiman, en mucho, sus palabras y sus opiniones cuando, en realidad, tienen el peor pensamiento sobre Él. Y es que, en verdad, eran fariseos en todos los sentidos del término.

Dicen, también, una gran verdad: a Jesús no le importa lo que puedan decir los demás acerca de lo que dice. Y tal es así porque lo que dice es Palabra de Dios y eso, aunque ellos, al parecer, no lo saben, es la verdad más verdadera. Por eso a Jesús no le importa decir lo que tiene que decir acerca de la moneda que pide que le muestren.

El caso es que con aquella moneda Jesús sienta una doctrina que, desde entonces, ha valido para siempre.

Así, por ejemplo, nos dice que una cosa es el mundo y otra, muy distinta, Dios. Y a cada uno hay que dar lo que le corresponde.

Y es que al mundo hay que darle aquello que, en conciencia, le corresponde: desempeñamos una labor, un trabajo… pues hacer honradamente lo que debemos hacer; en la vida política… lo que nos corresponde de acuerdo con la doctrina católica; etc.

Pero a Dios no debemos olvidarlo. En primer lugar, porque es nuestro Creador; en segundo lugar porque decimos que es lo más importante por encima de todas las cosas y que lo amamos con todo el corazón, con toda el alma y con todas nuestras fuerzas.

Por tanto, a Dios debemos darle lo que, legítimamente le corresponde: amor y oración: entrega a su voluntad y petición o agradecimiento.

Lo que Jesús les dijo a los hipócritas que le preguntaban era que no podían olvidar a Dios y sólo ocuparse del mundo. Hacer eso era comportarse como malos hijos del Todopoderoso y eso Jesús no podía soportarlo ni quería callarlo.

Dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César… porque a cada cual le corresponde lo que le corresponde recibir. Y no podemos dejar de lado al Creador para atender, en exclusiva, al mundo porque supondría seguir un camino torcido hacia su definitivo Reino.

Y eso, lo que dijo Jesús, seguramente no gustó a quienes le habían preguntado. Ellos esperaban una respuesta más tibia… a su mismo nivel.


PRECES

 Por todos aquellos que no quieren separar al mundo de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que pretenden engañar a Dios en su corazón.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tenerte siempre presente y a no ceder a las asechanzas del Maligno en el mundo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Dar a Dios lo que es de Dios… es cierto que no siempre lo hacemos.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



14.10.26

Reseña:  Apócrifo de Jesús y María

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 153

Precio aprox. Tapa blanda color:  9, 26 €

ISBN Amazon: 979-8162246244

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.Y más libros, aquí

Podemos imaginar, pues es lícito y no creemos suponga nada contra nuestra fe católica, que entre el Hijo de Dios y María, su Madre, tuvo que haber conversaciones más o menos extensas. Y es que lo que recogen las Sagradas Escrituras son, por decirlo así, los momentos que tuvieron a mano, aquellos que las escribieron pero resulta poco creíble que no hablaran en otras ocasiones siendo Ella quien era y Él quien era.

Es cierto y verdad que aquello que denominamos apócrifo es, primero, porque lo es y, luego, porque comprendemos el significado de tal palabra. También conocemos la existencia de los denominados “Evangelios Apócrifos” que no fueron reconocidos por el canon oficial de la Biblia porque, a lo mejor, su autoría era dudosa o por no haber sido inspirados. Y ahí radica el sentido de todo esto.

Con esto queremos decir que si bien eso es cierto y verdad también lo es la incontrovertible realidad según la cual entre Madre e Hijo, a lo largo (sobre todo) de los años en los que estuvo como se dice en el Evangelio “sometido” a sus padres después del episodio de su estancia en el Templo de Jerusalén, hubo mucho más de lo que se nos dice pues, lógicamente, toda la vivencia diaria no puede estar recogida en ningún Evangelio. Y eso es lo mismo que decir que entre José y María también debió haber muchos momentos de conversación fuera de lo que recoge la Biblia que es, sencillamente, nada de nada… Y eso ha quedado reflejado en el libro del que esto escribe de título “Apócrifo de José y María“ pues momentos íntimos de conversación tuvo que haberlos y los hubo pues otra cosa es impensable e imposible. 

De todas formas, nosotros gozamos haciendo como dice San Josemaría cuando en Amigos de Dios (punto 253) dice:

“Yo te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar”.

Valga este aporte de un santo tan arraigado en el Evangelio para extender nuestra imaginación y tratar de ver lo que pudo haber entre Madre e Hijo pues, es seguro, que fue mucho incluso en momentos en los que, físicamente, aún no había venido al mundo el Salvador.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación 

Episodios apócrifos:

Encarnación 

La visitación a su prima Isabel

El nacimiento 

Presentación en el templo 

La adoración de los Reyes Magos

La huida a Egipto

Madre, cuéntame lo del Ángel

¿Recuerdas lo de Belén?

Encontrado en el Templo

Sobre el Padre

Jesús trabaja en el taller de José

Cuando muere José

Voy al Jordán, Madre

Siempre serás mío

Las bodas de Caná

¿Qué será de ti, hijo? ¿Por qué no te quieren algunos?

Aquí estoy

Terrible amor

Este es tu hijo, Madre

Todo se cumplió, Madre

Sólo María

La primera en ver (Resurrección)

Un necesario epílogo 

Acerca del autor 

Y les ponemos el episodio titulado “Aquí estoy” que es, digamos, la excepción de la regla que establece que todo el libro, a excepción de algunos de ellos, está escrito en formato poético.

Aquí estoy

Camino del Calvario

tiempo ya pasado

con Juan el amado

María encuentra al Hijo

con la cruz cargado.

María corrió cuanto pudo acompañada del discípulo Juan, a quien el Maestro amaba, el más joven de sus Apóstoles.

No sabía adónde le llevaban los gritos, ni hacia dónde avanzaba aquella multitud enloquecida. Solo sabía que su Hijo estaba allí y no podía hacer otra cosa que ir a su encuentro porque lo quería con toda su alma y toda su alma se la había entregado desde el mismo momento aquel en el que el Ángel le dijo que era la llena de gracia… ella, una jovencita de un pueblo no demasiado grande del pueblo elegido por Dios… ella que tanto amaba al Padre Eterno desde que eso supo hacer.

Y quiso estar ella también allí, en aquel camino de tortura, sufrimiento y entendido gozo.

Hasta que le vio. Corrieron por varios callejones hasta que lo encontró cuando cayó al suelo por el peso de la cruz y el daño que le habían hecho en la flagelación.

Por un instante, todo pareció detenerse, el tiempo dejó de ser tiempo y el instante pareció ser eterno.

Jesús llevaba sobre sus hombros los maderos, y en aquel rostro desfigurado María reconoció al niño que tantas veces había tomado en sus brazos y que, incluso, más de una vez, había caído por sus travesuras de pequeño y había tenido que levantar, corriendo rauda hacia Él y llenándolo de besos, de besos de la Madre de Dios…

—Hijo mío. Y acarició su rostro llenándose de su sangre, la sangre divina del Hijo de Dios. Y la besó con dulzura de Madre.

Jesús levantó los ojos y la sangre corrió por su santo rostro…

—Madre.

No hubo más palabras durante unos instantes porque sus miradas dijeron todo lo que entonces se podía decir.

María se acercó cuanto pudo porque los soldados no daban ninguna facilidad ni siquiera para la Madre a la que todos los presentes reconocían.

—Aquí estoy porque no podía dejarte solo.

Jesús la miró largamente.

—Ya lo sé, Madre.

—No podía dejarte solo en estos terribles momentos.

—Ni yo quería que estuvieras lejos porque siempre he gozado con tu compañía porque eres mi Madre, Madre muy amada, la que siempre ha cumplido Su Voluntad.

María quiso acercar su mano al rostro de su Hijo por segunda vez, pero la violencia de los soldados se lo impidió porque ellos estaban allí para cumplir una misión y la iban a cumplir costase lo que costase. Y ella lloró, amargamente lloró…

—¿Por qué, Hijo mío?

Jesús respiró con dificultad pues ya había sido demasiado el esfuerzo que le estaban obligando a hacer.

—Porque ha llegado mi hora como tantas veces te he hablado de ella. Y no voy a ser yo quien se oponga ahora que todo se va a cumplir.

—Pero eres mi Hijo y la espada de la que habló Simeón está empezando a atravesarme el corazón.

—Y por eso estoy aquí, porque todo está escrito, Madre.

María le miró sin comprender del todo.

Jesús prosiguió y le repitió:

—Aquí estoy, Madre, porque debo cumplir cuanto está escrito en los profetas antiguos. Ellos sabían…

Ella bajó los ojos hacia la cruz.

—¿También esto?

—También esto. Sobre todo esto porque la cruz va a ser mi instrumento para la glorificación Dios.

—¿Y el dolor?

—También el dolor. Sobre todo este sufrimiento que llevo arrastrando ya tantas horas ha de servirme para que el Padre perdone los pecados del mundo. Mi sangre será la sangre de la salvación.

—¿Y la muerte?

Jesús sostuvo la mirada de su Madre.

—También la muerte. Entonces entregaré mi espíritu al Padre y todo se habrá cumplido.

Hubo un silencio y casi parecía que sólo ellos dos estaban allí, en aquel callejón casi sin salida para la vida del Hijo.

Y entonces María comprendió que no había venido a apartar a su Hijo de aquel camino porque ella no se iba a oponer a la voluntad de Dios a quien tanto había amado y amaba. Y ahora más que nunca iba a ser su esclava.

Había venido a acompañarlo, a no dejarlo sólo en aquellos terribles momentos.

—Entonces, Hijo mío, aquí estoy, para estar contigo cuanto pueda antes de…

Jesús sonrió apenas.

—Lo sé, Madre. Te esperaba y, a pesar de todo y de estos que me llevan al Gólgota, mucho me alegro de que estés aquí aunque sea unos momentos.

Y durante aquel breve instante, en medio del clamor de la multitud, estuvieron juntos.

Ella, porque no podía hacer otra cosa.

Él, porque no podía hacer otra cosa.

Jesús volvió a tomar fuerzas bajo el peso de la cruz que debía llevar como lo estaba haciendo: gozosamente y con esperanza para toda la humanidad.

—Ves, Madre… hago nuevas todas las cosas como deben ser hechas, por Su Voluntad.

Ella, porque no podía hacer otra cosa,

Él, porque otra cosa no podía hacer.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

“Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

13.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Esto, al fin y al cabo, es no creer ni confiar en Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Esto, al fin y al cabo es no creer ni confiar en Dios

“Cruz de esta manera: la superstición, como un enorme murciélago que entolda el limpio firmamento de estas tierras; la ignorancia, el miedo, que exige implacable sus derechos en moneda de sangre humana.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Todos sabemos que, en nuestra vida de hijos de Dios, soportamos y cargamos con muchas cruces. Y también sabemos que, por ser muchas, muchas son las circunstancias que las provocan. Pues bien, digamos que, a modo general, el Beato Lolo nos habla de alguna que otra que podemos identificar perfectamente en nuestras vidas.

Aquí nos habla el Beato de Linares (Jaén, España) de tres cruces que con bien concretas. Y son, a saber: la superstición, la ignorancia y el miedo. Ahí es nada.

Empezando por la primera aunque se pueda pensar que no es para tanto un poco de superstición en nuestra vida es bien cierto que es, justamente, lo contrario lo que pasa. Y es que tal actitud se posiciona en contra del primer Mandamiento de la Ley de Dios. Sí, el que dice “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas"…

Lo que pasa con la superstición que, como dice Manuel Lozano Garrido, es un murciélago (por lo oscuro de este) que ensucia el firmamento de nuestro corazón. Y lo es porque cuando sometemos nuestra vida a lo que no sea Dios mismo y su santísima Providencia (la suerte, como decimos; amuletos; loterías sometidas al azar…) lo que hacemos es apartarnos de Aquel que nos ha creado y mantiene y que da lo que cree que debe dar a cada uno de sus hijos. Y así la superstición lo ensucia todo y es, por mucho que creamos otra cosa, una gran cruz que muchos cristianos soportan y bien que lo podemos comprobar con tan solo mirar a nuestro alrededor.

Por otra parte, a nadie le extrañe que diga Lolo que la ignorancia es una cruz. Y es que lo es porque ella nos puede llevar a cometer acciones o a caer en omisiones al no conocer ni el origen de las mismas (una falta de fe, por ejemplo) ni el resultado de las mismas. Y es que no conocer, por ejemplo, lo que deberíamos conocer acerca de nuestra creencia cristiana nos hace caer, seguramente, en más de un error que es, sin duda, una gran cruz para nosotros. ¿A quién no le hubiera gustado conocer esto o lo otro del contenido de nuestra fe antes de hacer esto o lo otro? ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de actuar o de no actuar por no saber, por no tener conocimiento de algo propio de nuestra creencia?

En fin… bien podemos decir que la ignorancia es una gran cruz que llevamos más que bien puesta.

Y, ya por último el miedo.

El miedo, así dicho, pareciera que es algo connatural a algunas situaciones por las que pasamos. Y sí, ciertamente lo es. Es decir, que tengamos miedo por algo o cuando nos pasa algo es, sí, muy natural. Y es está en nuestra naturaleza pecadora caer el él.

Es cierto y verdad que resulta muy fácil decir que no debemos tener miedo, pero…

En realidad, no debemos tener miedo porque el mismo, aunque no se crea eso, es apartarse de la debida confianza que debemos tener en Dios porque Dios, que todo lo conoce y todo lo sabe tiene más que claro qué es lo que nos conviene. Y aunque no seamos capaces de comprender cómo eso es posible (Ya dice San Pablo que ahora vemos como en un espejo…) lo bien cierto es que dejarse vencer por el miedo es caer en la desesperanza y perder la esperanza es, por decirlo pronto, algo así, como abandonar a Dios a quien se le deja en nuestro lado y sobre el que se piensa, en tal momento, que no nos mira y nos ha olvidado…

Sí, es cierto, que todo esto supone hilar muy fino al respecto de nuestra fe. Pero es que nadie dice que ser hijo de Dios sea fácil y comprenderlo, como el Beato Lolo lo comprendió, es algo más que conveniente. ¿O no?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (184)

“Ser o no ser feliz es una posibilidad que escalofría mucho más que la inminencia de una angina de pecho.“

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.10.26

Hispanidad y Virgen del Pilar

Lunes, 12 de octubre de 2026

 

(Reposición del artículo publicado el 12 de octubre de 2020, en plena plandemia)

Cuando llega esta fecha,

en el calendario señalada,

en el décimo mes del año,

12 es Ella nombrada

y recordamos a la América

llamada por eso Hispana.

Seguros estamos, seguros,

que de las bocas de los rojos

y de traidores taimados

saldrá la palabra facha,

carca, ya pasado.

Nosotros, sin embargo,

sin vergüenza alguna

y por decir alago,

cumplir con la verdad

y no venirnos abajo,

creemos que este día,

desde entonces señalado,

América entera se alegra

por la cuenta que le trajo,

terminar con sacrificios,

sí, los humanos,

al llegar los españoles…

¡Aquel sí que fue buen año!

Luego dirán que si guerras,

que matanzas, e incluso sanguinarios,

nos llamarán por molestarnos

cuando hoy mismo en los medios,

estos y los más lejanos,

miles de indios descendientes

de aquellos que no mataron

los taimados españoles,

que ayuntar… sí se ayuntaron

y esto lo entienden muy

las mulatas y mulatos

suponemos que contentos

de haberlos sabido ayuntados.

Virgen del Pilar, llamada

en las Españas,

Pilar de la nuestra fe

y allá más que aceptada,

Madre del Salvador

que a la misma Hispania salvara,

en tiempos donde el martirio

era moneda pagada

por todo aquel que dijera así serlo,

cristiano, de fe entregada.

Hispania, llamada España,

América, la deseada,

anhelo de una nación,

orgullo de toda una raza

que no lamenta su historia

sino que en volandas bien la alza,

Hispania, llamada también España,

aunque hay quien la boca

debiera limpiarse para nombrarla.

Hispania y Virgen Santa,

todo en un mismo día,

y luego dirán algunos

que somos viejos y carcas,

teniendo sólo la envidia

saliendo de sus gargantas.

Virgen del Pilar, ruega e intercede por América y por España.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy: 

En momentos como este de la historia se muestra la mano de Dios a la perfección. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (184) 


“Ser o no ser feliz es una posibilidad que escalofría mucho más que la inminencia de una angina de pecho.”

…………………………… 


Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

 

11.10.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 11 de octubre de 2026

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Mt 22, 1-14
 
“
1 Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo:

2 ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.3     Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.4 Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: ‘Mirad, mi banquete está preparado, se han  matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda."’ 5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; 6 y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. 7 Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.8       Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda. 10 Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. 11 ‘Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, 12     le dice: ’Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’ El se quedó callado. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el  llanto y el rechinar de dientes.’14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.’”   

 

COMENTARIO

Dios nos llama para que acudamos

Es bien sabido que el Creador, que mantiene su Creación, quiere que estemos junto a Él. Nos llama, por tanto, cuando quiere llamarnos porque otra no puede ser la voluntad del Padre Eterno. 

También Jesús utiliza la parábola para referirse a Dios, a su definitivo Reino. Y nos habla de un banquete como expresión de la vida en el Cielo, como lo mejor que puede ser y suceder donde reina, en su definitivo Reino, el Todopoderoso. 

El banquete por excelencia es al que querríamos asistir en el Cielo. Allí, donde no hay dolor ni padecimiento alguno y donde la tristeza desaparece para siempre jamás, Dios está sentado a la mesa y espera nuestra llegada. Nos invita. Poco a poco va llamando a los que quiere que estén a su lado. Y envía a quien tiene por oportuno para llamarnos. 

El Creador no hace acepción de personas porque nos quiere a todos y a todos nos llama. Por eso, a lo largo de nuestra vida podemos optar por seguirlo o no seguirlo. Dios nos da libertad para hacer eso, incluso arriesgándose a que lo olvidemos y no queramos saber nada de Quien nos creó. 

Formación Pastoral para Laicos: Parábola del banquete nupcial Todo está preparado en el Cielo. Es más, está preparado siempre y para siempre porque a todos nos llega la hora de acudir ante el Padre y, de ser aceptados por nuestra limpieza de alma, pasar a su definitivo Reino. O, alternativamente, ir al Purgatorio hasta que estemos tan limpios de alma como Dios merece. 

Pero, el caso es que no siempre estamos dispuestos a seguir la voluntad de Dios y oscurecemos nuestro corazón sin querer, por eso, prepararnos para entrar en el banquete que el Creador nos tiene preparado. 

El caso es que, incluso queriendo acudir es posible que no estemos convenientemente preparados por haber incurrido en actos pecaminosos o pensamientos del mismo jaez. Entonces Dios nos advierte para que sepamos a qué atenernos: tal forma de proceder no nos conviene nada de nada porque puede tener funestas consecuencias para nuestra vida eterna… o muerte eterna. 

A tal respecto, Jesús nos dice algo que es muy importante: Dios nos llama a todos, en efecto pero no todos acuden a la llamada. A los que sí acuden y responden positivamente a lo largo de una vida lo más cercana a lo que Dios quiere de nosotros, se les prepara un sitio en el banquete; a los que no responde positivamente sino todo lo contrario… a tales personas (a sus almas y, luego, tras la resurrección, a sus cuerpos y a sus almas) no les espera nada bueno. 

Habla Jesús del llanto y del rechinar de dientes. Y sólo puede deberse al Infierno y al destino que tienen aquellos que se empecinan en desoír la llamada de Dios a acudir a su banquete. ¿Dios nos llama y respondemos que no queremos acudir? 

Tal forma de ser y de actuar es gran ceguera que, además, no es nada conveniente para nosotros. 

Y, a pesar de eso, hay tanto ciego en el mundo…

 
PRECES

Por todos aquellos que no escuchan la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que miran para otro lado cuando Dios los llama.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a estar atentos siempre a tu llamada y a seguirla.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

Ser llamados por Dios y no escuchar… en realidad es un mal negocio espiritual.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

5.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios en Lolo y en nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios de Lolo y de nosotros

“Sólo es hombre el que sonríe al Cielo en su Cruz, aceptada de antemano, con fe y espíritu de acercamiento a Dios.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

¿Quién está en la cumbre?

A esta pregunta, el Beato Lolo responde que Dios. Y por eso, en su libro “Reportajes desde la cumbre” es el Todopoderoso, digamos, quien hace de periodista y hace, eso, reportajes desde la cumbre desde donde todo se debe ver la mar de bien. Por eso, en el último capítulo de este libro (de título “Carta final en propia mano”) dice esto:

“Queridísimo hijo:

Dime con toda franqueza: ¿qué sensación has tenido al leer en el remite de esta carta la palabra ‘Dios’?

Y termina así:

“Adiós hijo. Las últimas palabras no las escribo sobre el papel, sino que las he de grabar en tu alma en el ardor de un mensaje: ‘Tu Padre te espera y, cuando llegues, tuyo será su corazón.

Y ya, firmo,

DIOS’”

Como en muchos artículos sobre textos de Lolo traídos a estas páginas de InfoCatólica hemos hecho referencia a este libro tan especial del Beato de Linares (Jaén, España), a saber, Reportajes desde la cumbre, abundemos un poco en este.

Esta larga carta del Creador a su hijo, Lolo, nos viene la mar de bien porque nosotros también somos receptores de la misma a través de este libro y, por tanto, nos sentimos concernidos por lo que nos dice en las líneas y párrafos que forman esta maravillosa forma de expresión de Su Voluntad.

Estos “Reportajes” abarcan todo el acontecer del ser humano y se refieren a lo malo y a lo bueno que sucede a los hijos de Dios, a sus esperanzas y desvelos, a sus momentos de falta de fe y a los que queremos subir a la cumbre para echar un parrafillo con Quien nos escribe estas más de cuatro letras pero aún no ha llegado el momento ni hemos sido llamados a tal plática.

En este libro, Lolo nos transmite paz. Pero no es la paz del mundo sino, al contrario, la de Dios que es la única que es verdadera y la única que tiene sentido para nosotros, sus hijos.

Según nos dice el Padre en estas páginas, todo está puesto para nosotros, que somos su descendencia y, pues, divina. Y es que quiere el Creador que tengamos el corazón limpio, como en de un niño: “La semejanza en que os insisto del parecido con los niños, es, precisamente, la de su limpia disposición al conocimiento, la transparencia con que lo buscan y la fe con que lo aceptan”. Y eso son palabras más que claras que pone Lolo en boca de su Padre del cielo.

En “Reportajes desde la cumbre”, nuestro Padre quiere enviarnos un mensaje que debemos entender con toda claridad y que Lolo entendió a la perfección y aquí nos lo deja, entre las páginas de este libro: demos pasos hacia Dios en la seguridad de que Él, en su definitivo Reino llamado Cielo, nos está esperando con los brazos y el corazón abiertos. Y por eso, desde la cumbre donde se encuentra desde antes de todos los tiempos, nos mira con Amor y nos envía esta letrilla tan llena de su vida eterna que Lolo ha sabido transmitir tan bien y de forma tan certera.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (183)

“Ni la alegría ni la felicidad valen con cuentagotas.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.10.26

La Palabra para el domingo - 4 de octubre de 2026

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 21, 33-43

 
“33 ‘Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. 36  De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán.’ 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.’ 39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?’ 41 Dícenle: ‘A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los  frutos a su tiempo.’ 42   Y Jesús les dice: ‘¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido;  fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? = 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.’”

        
COMENTARIO
 
Y Dios envío a su Hijo a la viña y ya sabemos lo que pasó
 

Jesús, como es más que conocido y verdad, hablaba de forma que aquellos que le escuchaban entendieran lo que quería que conociesen. De no haberlo hecho así y llegar al mundo con algún estímulo sobrenatural estricto sensu seguramente nadie habría entendido nada de lo que dijera y tal no era la misión que debía cumplir. 


Hacía uso, por eso mismo, de la parábola que, por decirlo pronto, no era invento suyo sino que ya se utilizaba en su tiempo en cosas de enseñanza espiritual. Y se servía de ella pues haciendo lo propio con ejemplos de la vida ordinaria eran muchos más los que acababan por entender lo que quería decir. 

Y tal es el caso de la que recoge, en el día de hoy, el evangelio de San Mateo. 
Y es muy dura para los oídos de los que la estaban escuchando no muy habituados a escuchar según qué cosas… 

Dios, que había creado al hombre y lo había conducido a lo largo de la historia de la humanidad, conocía el declive que seguía su creación humana. No siempre actuaba de forma fiel y se apartaba de su lado más veces de las que era conveniente… para la misma. 

Por eso, de tanto en tanto y desde cuando escogió a Abrahám como padre de la fe de un pueblo, hasta entonces, politeísta, se veía en la necesidad de sugerir, a determinadas personas, que comunicasen al pueblo elegido lo que quería Dios de él. Eran los llamados profetas que, como bien sabemos, no siempre fueron bien mirados por los destinatarios de los mensajes del Creador. En verdad, lo extraño es que fueran bien mirados y atendidos  en cuanto decían. 

Ciertamente da la impresión de que aquellos que escuchan a Jesús no acaban de entender que se estaba refiriendo a su mismo pueblo, a los profetas escogidos por Dios y a la muerte que les habían procurado sus propios hermanos en la fe.

Pero aún hay algo peor: no acaban de ver que se está refiriendo a Él mismo como el Hijo del dueño de la viña (Dios) que es enviado y, luego, asesinado de forma vil por aquellos que había acudido a salvar. 

Sin embargo, 
aciertan en el diagnóstico de la situación: se les despojará de todo. 

Todo estaba a punto de cambiar, empezando por tal despojamiento.

En efecto, 
Dios había enviado a su propio Hijo. Aquellos que le estaban escuchando serían de los que traicionaría, otra vez, a Dios, y procurarían su muerte. Y, ciertamente, el Reino se les iba a quitar a través de una nueva, definitiva, alianza hecha a través de Aquel que les estaba hablando. 

Sin embargo, incluso hablando así, muchos, ciegos voluntarios, no le entendieron porque no querían entender nada que se opusiese a su orgullo y/o a su soberbia. Y así les fue.

 
PRECES

Por todos aquellos que no quieren entender lo que Cristo dice.

Roguemos al Señor.

 
Por todos aquellos que ven en Cristo al Mesías enviado por Dios al mundo.

Roguemos al Señor.
 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre a tu Hijo como hermano y Dios mismo hecho hombre.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

No seamos nosotros de los que matamos a Cristo… otra vez.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.