18.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Entre el mundo y lo eterno

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Entre el mundo y lo eterno

El corazón dice: ‘Vivo, vivo, vivo’. Y el alma le responde: ‘Yo también, pero en mí es para siempre.’” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 144)

Como no puede ser de otra manera, nosotros, los seres humanos, tenemos una vida por vivir y por eso mismo todas aquellas circunstancias que nos son propias son, exactamente, lo que nos corresponde a cada uno de nosotros.

Cuerpo y alma. Dos aspectos de nuestra vida como hijos de Dios que saben que lo son y se reconocen en el mundo entre las criaturas creadas por el Todopoderoso pero que, a diferencias de ellas, lo hemos sido a su imagen y semejanza.

No es nada extraño que el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) nos diga eso de que nuestro corazón dice que vive y, por decirlo pronto, es lo que nosotros nos conviene como es fácilmente comprensible. Y vivir, es cierto, lo hacemos cada cual de la manera que mejor podemos y, entre unas cosas y otras, vamos caminando. Y Manuel Lozano Garrido hizo exactamente eso: vivir, vivir y vivir según sus propias circunstancias que como sabemos, físicamente, no fueran las mejores.

Vivir es un regalo que Dios nos da cuando nos crea. Es decir, nos otorga una posibilidad tan importante de ser que de otra manera no entendemos que eso pudiera ser posible. Existimos, por tanto, porque Dios ha querido ponernos en el mundo a través de nuestros padres. Y vivimos, por tanto, agradeciendo un don tan grande como ése. Y vivimos, también, para que la gloria de Dios aumente y aumente hasta límites a los que nosotros no lleguemos nunca.

Para vivir, primero, debemos ser y, luego, aceptar el regalo del que hablábamos antes. Y es que siempre hay quien cree que vive porque sí y sin fundamento alguno. Pero nosotros, los hijos de Dios que sabemos que lo somos, lo tenemos eso muy claro: Quién nos ha creado y Quién nos mantiene en el mundo pues toda creación es suya.

Y luego está la otra parte de nuestro ser, de nuestra existencia: el alma.

El alma es algo así como nuestra cierta posibilidad de trascender. Es decir que también vive pero no lo hace en los pocos años (relativamente) que nuestro cuerpo habita en el mundo. No. El alma es duradera.

Que el alma no muere es, en sí mismo, una verdad que nos sirve de mucho consuelo cuando pensamos, nos ponemos a pensar, que el cuerpo, el nuestro, va a acabar volviendo al polvo del que salió. Pero eso no le pasa al alma, no, sino todo lo contrario.

Dice Santa Teresa de Jesús que la vida eterna es para siempre, siempre, siempre. Y tal forma de decir las cosas muestra que, en efecto, el alma va a vivir para siempre, siempre, siempre. Y eso, como decimos arriba, es algo que nos viene la mar de bien para las cuitas terrestres de las que tanto nos preocupamos.

Que el alma viva para siempre, que no muera y que, cuando sea el momento así querido por Dios se una a nuestro cuerpo es garantía cierta de que Dios nunca nos abandona ni nos ha abandonado muy a pesar de cómo somos tantas veces con Aquel que nos ha creado y mantiene. Y por eso estas palabras del linarense universal son tan importantes porque nos impele a escoger entre el mundo y lo eterno y, como es lógico y es de esperar, nos quedamos con lo segundo, ¡Vaya que sí!

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (164)

El oro de los hombres es el amor. Quien ama se enriquece y tanto más posee cuanto más generosamente ejercita su gracia de ternura.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

17.05.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 17 de mayo de 2026  

Hoy es San Pascual Bailón. Ofrecemos enlace al artículo sobre el santo y dedicado a un libro de la Fundación Gratis Date. 

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Mt 28, 16-20

16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17 Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’”

COMENTARIO

Envío y misión apostólica

Parece que algunos, de entre los discípulos de Jesús, eran de dura cerviz. Lo habían demostrado muchas veces y eso era lo que, precisamente, les había hecho alejarse en el momento más crudo de la Pasión de Nuestro Señor: no entendían casi nada de lo que estaba pasando. 

Es de creer que ellos irían lo más rápido posible al lugar donde el Maestro, ya resucitado, les había dicho que fueran. No era, ahora, momento de dudar de quien habían visto morir en la cruz y, luego, vivo tras aquella terrible muerte. 

Pero, como es de esperar en todo grupo humano, no todos estaban seguros de lo que habían visto. Por eso nos dice el evangelio de San Mateo que “algunos dudaron”. 

Es difícil entender cómo era posible que habiendo visto lo que habían visto aún hubiera discípulos que, como Tomás, no creyesen si no metían sus dedos en las heridas de la Pasión de Jesucristo. Pero, al fin y al cabo, es que hay de todo en la viña del Señor… 

Pero Jesús sabía que eso era posible e, incluso, normal. Según lo que había visto a lo largo de su vida pública (y es de suponer que en el tiempo en el que no se manifestó al mundo) tampoco era lo más grave que podía pasarle. Contaba con ello y, por eso, siguió con su labor evangelizadora y cumplidora de la voluntad de Dios. 

Que Dios le había dado todo el poder ya se comprobó en vida cuando, antes de morir, resucitó a muertos y a ciegos devolvió la vida pues otra cosa no era sino el devolverles la vista. Y eso no era algo que cualquiera podía hacer sino sólo quien tenía el poder de Dios consigo. Pero ahora confirmaba tal realidad a sus testigos. 

Y tal poder se lo entregaba a ellos. A los que le escuchaban enviaba al mundo porque sabía que el mundo necesitaba, para ser salvado, conocer la Palabra de Dios y conocerlo a Él mismo, Maestro y Pastor Bueno. 

La forma con la que deben hacer discípulos es la misma que ahora seguimos: bautismo en el nombre de la Santísima Trinidad y, desde entonces, pasar a formar parte de la Iglesia de la que había entregado, no hacía mucho tiempo, las llaves, a Pedro, aquel que tanto le traicionó no sin el conocimiento previo de Cristo.

Pues bien, aquello que Jesús les había enseñado a lo largo de los años no podía perderse. De haber sido así, de nada habría servido su misión que consistía, en esencia, en trasladar la Ley de Dios y su Palabra al mundo todo, al universo conocido. Y eso es lo que manda a los discípulos que entonces le escuchan: llevar lo enseñado a los corazones de aquellos que podían escucharlos.

Es más. Jesús sabía que estaba a punto de partir, ascendiendo, hacia la Casa del Padre para preparar las estancias que había prometido preparar. Pero no sin antes dar a entender, diciéndolo, que siempre iba a estar con nosotros… hasta el fin de los tiempos. Y aunque no dice que Él mismo estuviera con nosotros (pues sabemos que eso sucederá cuando vuelva en su Parusía) sí procuraría que el Espíritu de Dios, enviándonoslo, lo hiciera presente entre nosotros.

PRECES

 

Por todos aquellos que no creen en la Resurrección de Jesucristo.

 

Roguemos al Señor.

 

Por todos aquellos que no creen en el poder total del Creador.

 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a no olvidar nunca que, en efecto, tu Hijo está con nosotros siempre.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Y ascendió Cristo… hasta su regreso al mundo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.05.26

Reseña: Poemas para un tiempo de fe - 2003

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 414

Precio aprox. Tapa blanda: 18,53 

ISBN Amazon tapa9798196198434

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Como es bien sabido, un año tiene muchos días y bastantes meses si lo miramos así, tan sólo hablando de números. Sin embargo, si tenemos en cuenta las vivencias que en los mismos pueden acaecer es cierto y verdad que muchas con y en mucho pueden llenar nuestro corazón.

La fe también tiene su tiempo que es, exactamente, todo. Es decir, no es nada conveniente encajonar la creencia que decimos tener en el sentido de circunscribirla a determinados momento o hacer de ella algo así como moneda de cambio o de trueque por cualquier conveniencia.

El caso es que este libro es, ciertamente muy extenso. Y lo es porque abarca todo un año desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre. Y a cada uno de ellos (menos a algún día que se ha agrupado con otro) le corresponde un poema que tiene relación, toda, con la fe quien esto escribe.

Los poemas que a continuación les presentamos son, por lo general, de verso libre como libre es el corazón que acepta a Dios y, de hacerlo, es consecuente con lo que ha aceptado. Y nada mejor que hacer todo lo posible para que los muchos y diversos aspectos que conforman las poliédricas perspectivas de nuestra fe se hagan realidad. Y eso es lo que aquí se ha pretendido hacer.

De todas formas, también es cierto y verdad que habrá quien no crea para nada oportuno hacer esto con la fe que uno tiene pero, se diga lo que se diga, Dios nos ha dado libertad para aprovecharla todo lo que podamos siempre que, claro, esto se haga para bien y por mejor ser hijos suyos.

Terminemos esta pequeña presentación diciendo, por ejemplo, que

Hacemos de cada palabra un escalón

para subir al Padre,

de cada sílaba que la conforma

una esperanza cierta y franca.

Hacemos de cada verso

un escabel desde donde mejor ver

nuestro corazón en el de Dios,

así, simplemente y de verdad.

Por cierto, que lleve el subtítulo “2003” tiene una clara y sencilla razón: este poemario fue escrito en aquel año y, a excepción de los días 1 al 29 de enero que no fueron escritos, seguramente porque la idea se me vino a la mente el 30 de enero de aquel año, todos los demás corresponden, eso, al Año del Rosario que fue aquel mismo 2003.

Les dejo aquí el 

 

ÍNDICE

Presentación

Advertencia

Poemas

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

Un necesario Epílogo

Acerca del Auto

Y, ya de paso, les ponemos el penúltimo apartado “Un necesario Epílogo":

“Podemos decir que escribir durante un año de lo que sea no resulta tarea sencilla pues es necesaria una constancia que no siempre somos capaces de tener. Sin embargo, cuando se trata de un tema como es el de la fe es como que todo resulta más llevadero. Y eso es lo que hemos tratado de hacer en el libro recopilatorio de casi 365 poemas correspondientes al año 2003 que es cuando se escribieron estos.

Cada día tiene su afán. Es lo que podemos deducir de lo que Cristo cuando acercó al corazón de los que le escuchaban muchos aspectos de su vida y de su fe que deberían ser importantes para ellos y, en concreto, cuando en Mt 6, 34 dice el Hijo de Dios “Así que no es preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” aunque, es verdad, evitamos pensar en eso del “mal” para decir, simplemente, que cada día es como es y resulta suficiente con vivirlo, con el afán que tenga cada uno de ellos.

Pues bien, a lo largo de los días que conformaron aquel año (aunque eso podría aplicarse a cualquier otro) hemos acercado el corazón al ser de cada momento para, desde el mismo, tratar de dar alguna luz sobre el estado del alma. Es cierto que, a veces, los poemas son oraciones y, en otras, las oraciones son poemas pero, en fin, es lo que hay en cada momento y es lo que aquí se ha tratado de reflejar.

La cita que recoge el poema dedicado al día 27 de marzo y que es la de San Lucas en su Evangelio (11, 23) y que es “El que no recoge conmigo, desparrama” nos viene muy bien para tratar de centrar lo que supone recoger un poemario tan extenso. Se trata de no desparramar nada como nos dice ahí Jesucristo y como, poco antes también dice “El que no está conmigo, está contra mí”. Y lo más lejos posible nos encontramos de no estar con Cristo acercándonos todo lo que eso sea posible.

Y nada mejor que finalizar con el último poema que, lógicamente, está dedicado al 31 de diciembre que dice esto que sigue:

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Al principio, el mundo estaba en el corazón de

Dios,

que sucumbió a María Madre, santa entre las

benditas,

mujer entre las mujeres, seno de David, cuerpo

místico.

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Al principio, dijo Juan, el amado, la Palabra

acampó entre nosotros.

Y no le hicimos caso, antepasados incrédulos,

traídos por Dios

para traicionarlo, acabados de surgir para dar fin

al Enviado.

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Bendice, Dios Padre Misericordioso, el caminar

de nuestros pasos,

para que no te abandonemos nunca, para que,

contigo,

nuestro devenir sea más franco, más eterno,

más esperanzado.

Amen.

 

Pues eso… que Amén, o sea así sea y así es.”

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected] pues este libro tiene, por razones obvias de número de páginas, un precio muy (demasiado) elevado.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

Cada segundo de la vida humana supone un milagro, muchos milagros.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 80)

Nosotros, que nos miramos, y vemos un ser que, aunque tenga muchas pegas y seamos no siempre buenos, un ser, decimos, que resulta maravilloso y siempre nos preguntamos el cómo de nosotros, que vinimos a ser, sí…

Los creyentes, al menos los católicos, tenemos más que claro que una de las verdades que cimenta nuestra fe es que Dios es Creador. Es decir, que de la nada lo hizo todo y, además (y eso no debemos olvidarlo nunca) todo mantiene porque no lo dejó de su mano una vez, por así decirlo, lo trajo a la existencia.

Por tanto, que el Todopoderoso, hace uso exacto del poder que tiene, quiso que las cosas vinieran a ser porque antes no lo eran. Y así, según se relata en el Génesis, empezó a crear y lo hizo según fue el orden que tenía por bueno y mejor. Y creó la tierra, el sol, los animales, las plantas, etc. Y, para finalizar, quiso que en el mundo existiera alguien que pudiera gozar de una creación que, de la nada, lo fue todo. Y creó al hombre y creó a la mujer.

La creación de la criatura de Dios, del ser humano, del hombre y de la mujer, no debió ser cosa baladí o sin importancia. No. Es seguro que Quien todo lo puede tuvo que poner lo mejor de sí mismo y, por eso, somos semejanza suya porque nos creó como quería que fuésemos.

Todo, en esto, a nosotros, nos parece un milagro, un hecho extraordinario.

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque Dios puso en sus hijos un corazón para amarlo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque infundió el Espíritu Santo en cada alma que se unió a cada cuerpo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso para nosotros las mejores cualidades que un ser podía tener,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque nos proveyó de un cuerpo cuyo funcionamiento es, en sí mismo, un milagro,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso que, tras acabar la vida en el mundo, en este valle de lágrimas, nuestra alma fuese cabe sí,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque su Amor fue tal que prometió nunca abandonarnos y, en efecto, nunca nos abandona,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque … En fin, que mucho de lo que somos y vemos que somos no puede ser que no sea algo milagroso, algo que, de forma extraordinaria, Dios quiso que así fuera.

El caso es que todo esto a nosotros nos parece muy bien y sabemos que tuvo que ser así pero también nos gustaría tener un conocimiento, digamos, más directo de todo ese proceso que, siendo tan maravilloso es, a su vez, tan extraordinario. Y para eso, es cierto, debemos esperar.

Debemos esperar, decimos, al momento en el que, cuando Dios quiera que eso sea, podamos tener la Visión Beatífica y gozar de la Bienaventuranza. Entonces, entonces, lo conoceremos todo. Pero todo, todo. Y eso, es seguro, es algo que hace mucho tiempo (el tiempo de aquí, del mundo) ya le pasó al Beato Lolo, ¿Verdad, Manuel?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (163)

¿De dónde pudo venir, sino de Dios, este prodigio que es salirse y florecer briosamente en el corazón de los otros?”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

10.05.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 10 de mayo de 2026

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Jn 14, 15-21


 “’15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo pediré al Padre   y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, 17 el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. 18 No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.19 Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”
   

COMENTARIO

Cristo siempre cumple sus promesas

 
A lo largo de su vida pública Jesús había dicho muchas veces que era muy importante tener en cuenta la Ley de Dios. Y No se refería al trasunto de norma que el ser humano había hecho con la misma sino a la que, de verdad, era la Verdad. Y eso era lo que había venido a hacer constar y a que se supiera. 

No extrañe, por tanto, que en la cena que compartió, la última Pascua de Cristo en la Tierra, con aquellos que le seguían más de cerca, hiciera hincapié en un detalle tan importante como era ése.

Es cierto que Dios había puesto unos Mandamientos y que se los entregó, hacía muchos siglos, a Moisés. Cuando aquel profeta bajó del monte después de estar con Dios su rostro resplandecía y traía algo que era muy importante y que debía ser cumplido. Pero no siempre se había hecho así y Jesús tenía que hablar acerca de eso.

Jesús iguala amarlo a Él a cumplir la Ley. Eso suponía que no era suficiente, con ser importante, con decir que se amaba al Hijo de Dios. Eso suponía, además, tener en cuenta los Mandamientos de Dios y, sobre todo, guardarlos en el corazón. Pero no guardarlos para que se quedaran allí escondidos sino para que tuviesen influencia en la vida de los discípulos. 

Jesús sabía que eso no sería fácil y que necesitaríamos quien nos ayudase a cumplir tan gran verdad. Por eso iba a enviar al Espíritu Santo, al Paráclito o Defensor nuestro. Él nos enseñaría el camino para cumplir la Ley del Padre. 

El Espíritu Santo, fuente de Santidad | Distrito de América del Sur

En realidad, Jesús sabía que, al ser bautizados, se les infundía el Espíritu Santo. Por eso les dice que mora en ellos, pues así es. 


Sin embargo, la tristeza de aquellos que le escuchaban iba en aumento. Y, para limitarla, les dice que volverá después de que se vaya. Y ellos aún no entienden lo que les quiere decir. 


Jesús cifra su esperanza en que comprendan, al menos después de su resurrección (que ha de acaecer como está escrito) que todo lo que les ha dicho a lo largo de los años es cierto y que, entonces, se estará cumpliendo todo lo dicho. Comprenderán, por ejemplo, que ellos también habrán de resucitar en el último día y que, sobre todo, Jesús es Dios y está en el Padre como el Todopoderoso está en el Hijo y que con el Espíritu Santo forma una Santa Trinidad. 

Todo eso iba a ser comprendido. Pero lo iba a ser a su tiempo, cuando todo lo que estaba escrito se cumpliese palabra por palabra. 

Y es que Jesús, que se sabe amado por el Padre, quería que todos y cada uno de sus discípulos, sintiesen lo mismo. Por eso recomendaba, encarecidamente, guardar los Santos Mandamientos de Dios. Y que eso se notase en sus vidas. 

PRECES

Por todos aquellos que no guardan los Mandamientos de Dios.

Roguemos al Señor.


Por todos aquellos que no tienen esperanza alguna en la salvación eterna.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

 Padre Dios; ayúdanos a ver a tu Hijo en los acontecimientos gozosos que nos ocurren y a tenerte siempre presente, en acto, en nuestra vida.
 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Guardar los Mandamientos de Dios no es esconderlos.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.05.26

Reseña: La última Cena – Obra con un Prólogo, tres actos y un Epílogo

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 82

Precio aprox. Tapa blanda5,72€

ISBN Amazon979-8195028671

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

La cena judía, en plena Pascua, era algo más que un momento para reunir a la familia y celebrar la salida de Egipto. Para el pueblo judío aquella cena era una verdadera rememoración. Por eso se seguía a la perfección lo que se decía en el Éxodo (12, 1-11):

Yahvé dijo a Moisés y Aaron en tierra de Egipto este mes será para vosotros el comienzo del año, el mes primero del año. Hablad a toda la asamblea de Israel y decidles: el día diez de este mes tome cada uno, según las casas paternas, una res menor por cada casa. Si la casa fuere menor de lo necesario para comer la res, tome a su vecino, al de la casa cercana, según el número de personas, computándolo para la res, según lo que cada cual puede comer. La res será sin defecto, macho, primal, cordero o cabrito. Lo reservareis hasta el día catorce de este mes y todo Israel lo inmolara entre dos luces. Tomarán de su sangre y untarán los postes y el dintel de la casa donde se coma. Comerán la carne esa misma noche, la comerán asada al fuego, con panes ácimos y lechugas silvestres. No comerán nada de él crudo ni cocido al agua, todo asado al fuego, cabeza, patas y entrañas. No dejareis nada para el día siguiente, si algo quedare, lo quemareis. Habéis de comerlo así ceñidos los lomos, calzados los pies y el báculo en la mano, y comiendo de prisa, pues es el paso de Yahvé”.

Por eso aquel Maestro que tanto había procurado que conocieran sus discípulos acerca de la voluntad de Dios y, sobre todo, del cumplimiento de su Ley, no quiere más que cumplir con lo establecido.

Aquella cena, que sería la Última que comería con sus discípulos en el sentido de ser humano antes de su resurrección, era el momento perfecto para que muchas cosas cambiaran. Y cambiaron porque era la mejor forma de decir, para siempre, lo que debía ser el recordatorio de lo que el Hijo de Dios iba a hacer por la humanidad que lo aceptara, precisamente, como Mesías.

Por otra parte, no resulta esencial preocuparnos por el día exacto de la Última cena. Es decir, de si fue en la noche del mares al miércoles o el jueves como es tradicionalmente reconocido.

Queremos decir que lo que debe importarnos es el mismo hecho de la celebración de aquella comida, verdaderamente, primera de la nueva concepción de la entrega del hombre-Dios por sus hermanos los hombres. Por eso, contemplemos el ancho y gozoso universo de luz que, para el alma, suponen tales históricos momentos.

Y todo esto, hemos tratado de reflejarlo en esta obra de teatro.

Por cierto, este libro es reproducción del publicado en Lulu.com pero al que se le han añadido los relatos bíblicos de la celebración de la Última Cena. Justo es decirlo. Sin embargo, como nadie compró ningún ejemplar de la primera edición es como si esta fuera nueva aunque, de todas formas, tampoco hace falta y por eso indico al final de esta reseña la forma de obtenerlo, como diría Solchaga, “gratis total"…

Les dejo aquí el Índice:

Situación

Dramatis personae

Prólogo

Acto I

Cuadro 1º. Preparación de la mesa

Cuadro 2º. Lavatorio de los pies

Cuadro 3º. Judas

Cuadro 4º. Camino, Verdad y Vida

Acto II

Cuadro 1º. Cristo, la vid verdadera

Cuadro 2º. Institución de la Eucaristía

Acto III

Cuadro 1º. Lo que hará el mundo

Cuadro 2º. Cristo ha de volver

Cuadro 3º. La oración de Jesús

Epílogo

Relatos bíblicos de la Última Cena

Acerca del autor

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Así nos quiere Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Así nos quiere Dios

Haz por sentarte en la mesa de las sinceridades y tú mismo vete rellenando el carnet de identidad. De nombre te pones Hombre y éstos son los apellidos que debieras: Libre, Amante e Inmortal. Residencia provisional, la tierra, de paso para la Eternidad. Hijo, de Dios. Profesión, la Generosidad. De fotografía, le estampas el corazón y rubricas todo con letra de fe y firma de esperanza.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es verdad que en muchas ocasiones es hasta posible que no sepamos, a ciencia y corazón ciertos, qué es lo que quiere Dios de nosotros, sus hijos. Y eso, se diga lo que se diga, no deja de ser bastante preocupante. Pero aquí también el Beato de Linares (Jaén, España) también nos echa una mano bien grande. Pero, además, nos dice mucho más.

Nos dice Manuel Lozano Garrido que tenemos que hacer algo así como rellenar un carnet de identidad. Lo que pasa es que este documento lo es espiritual y eso es ya decir mucho porque nos muestra qué somos o, mejor, qué podemos ser.

En primer lugar ser “hombre” no es poca cosa porque se refiere nuestro amigo a nuestra naturaleza divina que, siendo creación directa de Dios, nos impone tal característica. Hombre no se refiere, claro, a sexo masculino (para que no haya malas interpretaciones) sino, digamos que abarca tanto a hombre como a mujer a modo de categoría. Y lo somos porque el Creador quiso que lo fuéramos y, por tanto, somos sus hijos, creación directa de Quien todo lo puede hacer, lo quiso hacer y lo hizo.

Pero, además, nos pone una serie de características que debemos tener muy en cuenta. Y es que no es poco que se nos diga que somos “libres” porque en verdad lo somos aunque a veces nos puede parece que tal cosa no siempre se cumple. Y no es poco que se nos diga, también que somos “amantes” en el sentido de que nuestra naturaleza, que fue creada por el Amor de Dios ha de ser la que nos conste como tal y, por tanto, nosotros también amemos como Dios quiere que amemos aunque a veces, demasiadas, nosotros no seamos capaces de hacerlo.

Y también nos dice el linarense universal que somos “inmortales”. Y eso no puede llevarnos a confusión porque sin duda nos dice eso porque es nuestra alma la que lo es y, por tanto, debemos cuidarla más que mucho.

Por otra parte, Lolo nos dice también algo que nos lleva, directamente, a lo mejor de nuestras ansias. Y es que nos dice que tenemos una residencia que es provisional y que es la Tierra que es este valle de lágrimas por que estamos pasando. Y eso quiere decir, como es lógico inferir de esto, que hay una residencia que es definitiva que es, ni más ni menos, que el Cielo y que es, por eso mismo, el definitivo Reino de Dios.

Pero eso no es todo.

El caso e que, como se trata de un carnet de identidad debemos poner una imagen nuestra. Pero no nos pide Manuel que pongamos, por ejemplo, una fotografía sino que hagamos lo propio con nuestro corazón. Y es que, realidad, se trata de manifestar que somos nosotros los que así debemos ser y, es de esperar, así somos.

Y esto que nos dice Lolo también tiene un final. Y es que tal “documento espiritual” también ha de tener rúbrica. Y la misma no podemos hacerla como el típico garabato con el que firmamos, por ejemplo, el documento de identidad que nos identifica a cada uno de nosotros. No. Aquí cabe una firma que tenga que ver con la fe, que es la nuestra, y con la esperanza, que nunca debemos perder y que, en todos los casos de nuestra vida espiritual, debe sostener nuestra vida.

Aquí, pues, tenemos nuestro documento espiritual de identidad que no tiene números sino realidades que son, además de mucho más importantes que tales identificaciones porque se trata de la parte de nuestra existencia que no muere nunca.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (162)

El corazón es el mejor relicario del hombre. Pero ¿qué guardar en él? Como María, “todas esas cosas que tienen impresa la huella de la bondad” y a lo que por eso mismo el amor atrae.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

3.05.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 3 de mayo de 2026

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Jn 14, 1-12

1 ‘No se turbe vuestro corazón.  Creéis en Dios: creed también en mí.   2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4Y adonde yo voy sabéis el camino.’ 5 Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ 6 Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’  8 Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta.’ 9 Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.  11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.  Al menos, creedlo por las obras.  12 En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.’”

    
COMENTARIO

Permanecer en Cristo

Una vez diría Jesús que quien tuviera fe podría hasta mover una montaña del sitio donde estaba y ordenarle que se echara en el mar. Sin duda lo decía porque sabía que muchos de los que le escuchaban no tenían mucha. Y por eso termina el texto del evangelio de san Juan diciendo que quien crea en Él hará, nada más y nada menos, que las obras que Él hace. 

Pues bien, es bien cierto eso. Sin embargo, Jesús no se vino abajo al respecto de lo que había venido a hacer al mundo, la misión que Dios le había encomendado. 

Jesús tiene que decir, por activa y por pasiva, que va a morir. Lo dice, muchas veces, de forma muy poética pero sin desconocer lo que eso significa. Pero trata de que, aquellos que lo escuchan, comprendan lo que eso quiere decir. 

Dice el Hijo de Dios muchas cosas importantes en esta conversación con aquellos que le escuchan y, por eso, con nosotros mismos. 

Ha de irse a la Casa del Padre. Pero se va porque tiene que prepararnos un lugar para que allí estemos cuando seamos llamados a la misma. Dice Jesús, por eso, que no está mintiendo cuando dice que en la vida eterna hay donde estar. Pero debe irse para terminar de preparar el camino que nos lleva a la misma. 

Y luego… volverá. Jesús anuncia, aquí mismo, el momento en el que volverá para juzgar a vivos y a muertos y para llevarse a los que, de su juicio, se deduzca que han merecido la vida eterna y no la muerte eterna. 

Jesucristo: Camino, Verdad y Vida - Periodico La Verdad

Hay, sin embargo, entonces y ahora, algunos que no reconocen a Cristo y no se dan cuenta de que es Dios hecho hombre y que todo lo puede. Por eso dice Jesús que es, él, el Camino, por el que se va a Dios; la Verdad, porque es Dios mismo y la Vida porque en Él reside y está, la que es eterna. Y por eso sólo se va a Dios por Cristo. 

Siendo parte de la Santísima Trinidad (si bien tal verdad no podían entenderla aquellos que le escuchaban) es bien cierto que el Espíritu de Dios, que moraba en el corazón de Cristo, le hacía realizar y llevar a cabo las obras que realizada y llevaba a cabo. 

Dice Jesús, a este respecto, que conocerlo a Él o, lo que es lo mismo, creer en Él y confiar en Él es hacer lo propio y lo mismo con Dios. Y esto es lo mismo que decir que lo contrario (no creer en Él y no confiar en Él) es hacer eso con Dios, Todopoderoso. 

Jesús quiere que nos convenzamos de algo que es más que importante para nuestra vida eterna: debemos permanecer en Cristo y Cristo en nosotros. Sólo así tendremos un “mañana” gozoso en el definitivo Reino de Dios donde no hay dolor y todo es alegría y felicidad. 

Y, además, nos dice Jesús que sabemos el camino para llegar al Padre: tenerlo a Él de ejemplo y, por tanto, ser serviciales con nuestro prójimo, ser misericordiosos, humildes y mansos de corazón. Ahí está el gran secreto de decir que se es hijo de Dios y, en verdad, serlo.
 

PRECES 

Por todos aquellos que no creen en la vida eterna.

Roguemos al Señor.
 
Por todos aquellos que no ven en Cristo a Dios mismo hecho hombre. 

Roguemos al Señor.
 

ORACIÓN 

Padre Dios; ayúdanos a confiar siempre en que eres el Camino, la Verdad y la Vida.
 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo nos muestra el Camino que es Él mismo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.05.26

Reseña: Santo Rosario – El poderoso instrumento de Dios en manos de sus hijos

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 130

Precio aprox. Tapa blanda: 8:11 €

ISBN Amazon tapa:  979-8258852984

Año edición: 2026

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Santo Rosario – El poderoso instrumento de Dios en manos de sus hijos

A lo largo del año litúrgico hay periodos de tiempo, tomados por meses, que tienen una dedicación especial. Así, por ejemplo, el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús o el mes de mayo lo está a la Virgen María.

Entre estos especiales momentos espirituales no podemos dejar de mencionar el que se dedica al Santo Rosario. En el mes de octubre traemos al recuerdo a María, Madre de Dios y, también, Madre nuestra, en relación muy cercana con la vida de su Hijo Jesús.

Misterios entre Madre e Hijo

En el rezo del Santo Rosario, a lo largo de sus Misterios, existen momentos de especial relación entre Jesús y María. En ellos, la Madre de Dios se manifiesta, en todo su amor, como ejemplo de humildad, entrega y, sobre todo, perdón.

De gozo

El gozo de sentirse madre, desde que el Gabriel le comunicara a María que Dios se había fijado en ella, sólo lo supo aquella joven judía y, claro, Quien la había elegido.

Pero al anunciar tuvo que suceder un querer, un amar antes de ver que la criatura que llevaría en su seno iba a ver la luz del día como le había prometido aquel enviado de Dios.

Y, como fruto de aquel anuncio, camino de Aim Karem, donde su prima Isabel había quedado embarazada. La estéril, como la llamaban, había concebido por especial gracia de Dios porque en su seno llevaba, seis meses ya, al que sería último gran profeta del Antiguo Testamento, allanador del camino que lleva al Reino de Dios y bautista de su primo Jesús.

Pero María tenía que volver al origen. El Hijo de Dios tenía que ver la luz y, como pobre entre los pobres y humilde entre los humildes, sólo podía hacerlo en un lugar pobre y humilde pero lleno de la majestad que el Rey del mundo representaba y era. Así lo reconocerían aquellos que, desde oriente, vinieron a adorarlo.

Nacimiento entre hermanos del Hijo de Creador pues una estrella marcó el camino que nunca debemos olvidar: desde el pasado hasta la infinita eternidad del definitivo Reino de Dios.

Para eso nació Jesús… para hacer nuevas todas las cosas.

Por eso, aquel anciano que esperaba ser consolado por Israel dijo lo que tenía que decir a María. Y ella guardó en su corazón lo bueno y lo malo: sería, su hijo, alguien a tener en cuenta; ella sufriría, con dolor de madre, el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Y todo esto para bien del mundo… ¡Qué difícil debió resultar para una joven que presenta a su hijo en el Templo y lo espera todo de él!

No es de extrañar que tanto se enfadara María cuando Jesús los abandonó de camino a casa y se quedó en el Templo. Ella era la Madre de Dios pero era, sobre todo, madre. No le debió doler, seguramente, reprender a Jesús cuando lo encontraron hablando con aquellas personas tan sabias que en nada quedaban frente al Hijo de Dios, admiradas con la sabiduría que mostraba aquel joven de 12 años, edad crucial para un judío.

De luz

Por otra parte, no podemos olvidar que, como luz para el mundo, María ejerció el poder que tenía sobre Jesús. No iba a consentir que escaseara el vino en aquella boda.

Y Caná de Galilea fue el primer aviso de Quién era aquella persona que asistía, como invitado, a la fiesta de unión de los novios. Era la Madre de Dios y eso le daba el derecho de exigir una intervención del Hijo de Dios.

Y Él, como no podía ser de otra forma, no defrauda a quien consintió lo que Gabriel le dijera y a quien le había llevado en su seno, ya, en recuerdo que siempre se hace presente, para toda la eternidad.

De dolor

Y se cumplió lo que le había dicho Simeón. Espadas, no una sola, atraviesan el corazón de María en los momentos de Pasión de Jesucristo que al recaer sobre su Hijo se transforma en una gran pena no exenta de esperanza en lo porvenir.

Gethsemaní… oración sangrienta: primera espada.

Flagelación como castigo inmerecido: segunda espada.

Coronación de espinas a Quien era Rey: tercera espada.

Camino del Calvario… la cruz a cuestas: cuarta espada que se mitiga con el encuentro entre Madre e Hijo.

Crucifixión de Jesús: quinta espada.

Y luego, Cristo, en la última agonía, entrega a María a Juan, el discípulo amado y, así, a todos nosotros. Ahora, desde entonces, es, por eso mismo, madre, la Madre de todo hijo de Dios.

Y nosotros, desde aquel momento eterno recibimos, con gozo, el aliento de quien, desde el cielo al que se ascendió, se hace, siempre, Madre nuestra.

Por eso, el mes de octubre es, también, un mes dedicado especialmente a María porque nos permite saber que, a pesar de lo sufrido y vivido como amargo por aquella joven que lo fuera al concebir al Hijo de Dios, supo decir sí, con su Fiat, y ser, para siempre, un espejo de luz donde mirarnos y aprender lo que significa, al fin y al cabo, darse a Dios. Aunque octubre debería ser siempre.

Les dejo aquí el Índice:

Presentación

Rosarium vitae

Misterios Gozosos

Misterios Luminosos

Misterios Dolorosos

Misterios Gloriosos

Rosario meditado

Misterios Gozosos

Misterios Luminosos

Misterios Dolorosos

Misterios Gloriosos

Algunos temas sobre el Santo Rosario

Santo Rosario

Santo Rosario, Rosario Santo

Sobre el Rosario

Un necesario Epílogo

Guía para el rezo del Santo Rosario

(Tomado de Catholic.net)

Acerca del autor

Y le dejo, ya para terminar, el penúltimo apartado de este libro de título “Un necesario Epílogo”

Agradecemos a Dios

que nos diese las cuentas

que del Rosario

al Cielo nos llevan.

Agradecemos al Padre

que, al recordar las cosas

que a Cristo cercaron,

seamos capaces de mirar

y, con él, mirarnos.

Agradecemos al Creador

que, con María bien presente,

queramos mirar a la Madre

y a ella entregarnos.

Agradezcamos a Adonai,

que tanto hace por nosotros,

que nos diera el Santo Rosario

y con el mismo recordarlo.

Amén .

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.04.26

Amigo de Lolo – Lucero, testigo nunca mudo de Lolo

Lucy y Lolo

“Lucero” más bien pudiera parecer nombre para una caballo o una yegua. Pero no, no se trata de eso sino del nombre que Lolo le puso a su máquina de escribir (al menos, a una de ellas y, en concreto, la que vemos en la imagen de arriba) que, en cierto modo, también saltaba por el folio para dejar por escrito los pensamientos de Manuel. Y es que aquí todo tiene mucho que ver. Y escribir esto es posible gracias, también ahora, al P. Rafael Higueras Álamo, a la sazón sacerdote-amigo de Lolo y ahora Postulador de la Causa de Canonización (ya lo fue de la de Beatificación) de nuestro Manuel Lozano Garrido, Beato, que le dijo, a quien esto escribe, algo que tiene, según tenemos claro, más importancia de la que parece. 

Como es propio de un escritor de talento innato (aunque desarrollado con esfuerzo y tesón) como era el Beato Lolo, cuando le pone tal nombre a una máquina de escribir (la idea, en sí misma, es más que genial y muestra la relación tan estrecha que tenía con tal instrumento que era, en definitiva, quien dejaba escrito lo que salía de su corazón) no lo hace a tontas y a locas sino que tiene razones más que suficientes como para ponerle el que le pone y no otro.

Lucero”, sin duda, fue testigo de Lolo. Y fue testigo no mudo, como decimos en el título, porque habló de la manera propia de las máquinas de escribir: a fuerza de teclas y llevadas por las manos que en cada momento hiciesen uso de ella (en la imagen, Lucy, pero suponemos que otras personas hacendosas hicieron otro tanto) Y su habla se trasladó a los libros y artículos en prensa que Manuel Lozano Garrido sacó directamente de su corazón donde el Espíritu Santo, allí en su Templo, le soplaba con gemidos inefables que Lolo oía y escuchaba.

Nosotros, de todas formas, creemos que Lucero

Se refiere a Lucy, que tantas veces debió ponerse a sus riendas,

Se refiere a la luz que emanaba de ella,

Se refiere a lo que brilla en el corazón de Lolo,

Se refiere a lo que tiene esplendor y lustre,

Se refiere a lo queda, ya para siempre, dicho y deja su rastro de iluminación.

Fue a través de aquella máquina de escribir mediante la cual Lolo, cuando ya no podía hacer uso de sus manos o, simplemente, cuando la ceguera se había apoderado de su vida, supo dar a entender que sí, que querer es poder por muchos obstáculos que se tengan que salvar para que lo sea y que si, además, se coloca la máquina debajo de su mesa-altar para que en ella arraigue la luz de Cristo… en fin, como que resulta del todo normal y lógico que de ella surgiesen palabras que podían, muy bien, sobrenadar los sufrimientos que padecía el padre de todas aquellas buenas expresiones y frases. Y en ellas, al menos en muchas de ellas, “Lucero”, aquella máquina de escribir pequeña, tuvo que jugar el papel que sólo pueden jugar aquellos que se saben en manos de un corazón grande.

Eleuterio Fernández Guzmán

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2021 en la web Infolinares. com)

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (161)

¡Gracias, Señor, por haberme hecho de fuego el corazón, y no de piedra!

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.