13.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un corazón de hierro el de Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Un corazón de hierro el de Lolo

“Quiero que me hagas fuerte para afrontar el fracaso y la maledicencia antes que derruir una esperanza o una posibilidad; que me pinchen las manos como cardos cada vez que me las cruce una tentación de impotencia.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Podemos decir que nosotros, en cuanto hijos de Dios que somos, nos manifestamos a lo largo de nuestra vida como tales cuando somos conscientes de lo que eso supone. Y aquí, el Beato de Linares (Jaén, España) lo hace a las mil maravillas como, por cierto, es lo habitual en Él.

En estas palabras de su libro Mesa redonda con Dios, nuestro amigo nos pone ante una situación muy común: ante lo que nos pasa, que no sea bueno o mejor… ¿Cómo nos comportamos?

Sin duda, tenemos dos formas de afrontar eso que decimos que nos puede pasar: echar la culpa a Dios o, bien, tener muy en cuenta que siendo sus hijos como somos podemos elevar nuestras peticiones a su tierno y bondadoso corazón.

Lolo se acoge a la segunda posibilidad como hijo amante del Padre que es y porque sabe a la perfección la cercanía que el Creador muestra con este hombre que tan bien le estaba sirviendo.

Lo que pide Manuel Lozano Garrido es fortaleza. Es decir, no se viene abajo (otra cosa, en su caso, sería incomprensible por según cómo era su vida) sino que quiere que Dios le eche una mano cuando fracase o cuando haya quien pueda hablar mal de su persona porque, como bien sabemos, de todo hay en la viña del Señor…

Ya podemos imaginar que la fortaleza divina es un buen arraigo en el corazón del Padre. Con ella quiere Lolo afrontar lo que de malo le pueda pasar en la vida: física o espiritualmente. Y ya sabemos que en cuanto a lo físico… en fin… que lo suyo no fue un camino de rosas aunque lo fuera, seguramente, en lo espiritual por lo alto que llevó su alma y su corazón.

Lo que ansía el linarense universal es que su fortaleza compense o pueda compensar lo que pudiera ser una desesperanza (terrible pecado desesperar por mostrar una pérdida de confianza en la santísima Providencia de Dios) y que ante lo que pudiera ser algo que pudiera llevar a cabo prevalezca lo que, como hijo del Todopoderoso, puede hacer con Su auxilio, protección y ayuda.

Lo otro, francamente lo decimos, lo dice Lolo con una fuerza espiritual verdaderamente tremenda. Y esto lo decimos porque ya sabemos que en alguna ocasión escribió que en su cuerpo es como si tuviera “alfileritos” que lo martirizaran (nunca mejor dicho) durante todo el día y toda la noche. Y decir, decirle a Dios, que prefiere que le pinchen “las manos como cardos” antes de que pueda venirse abajo… eso es algo así como decir lo de la miel sobre hojuelas pero muy al revés…

Se ha dicho que el Beato Lolo era muy fuerte espiritualmente porque lo demostró a lo largo de su vida. Pero no podemos decir que no lo fuera también espiritualmente cuando fue capaz, y aquí lo escribe, de pedirle a Dios que le pudiera pasar lo peor antes que pecar contra la esperanza y dejar de confiar en Aquel que lo había creado pero, sobre todo, lo mantenía en el mundo. Eso nunca.

Venirse abajo, por supuesto, no era una opción para Manuel, el del coazón de hierro y oro o mejor al revés. ¡Ea!

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (180)

La felicidad es como el oxígeno de la sangre espiritual. Nos enrarecemos y ponemos a morir, cuando nos parece que no se encuentra al alcance. “

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

La Palabra  para el Domingo - Domingo, 13 de septiembre de 2026

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Mt 18, 21-35
 
“21 Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ 22 Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.’ 23′Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26     Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: “Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.” 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes.’”

29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’ 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo  suplicaste.

33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’ 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.’”
       


COMENTARIO
 
Es necesario/obligado perdonar si queremos que Dios nos perdone
 

Ser desagradecidos con Dios no es nada poco común sino que, muchas veces, así nos manifestamos. Eso, como bien sabemos, tiene sus consecuencias.

Una manera de no agradecer, como poco y desde aquí mismo, el don de la vida y, por lo tanto, el de nuestra existencia, es faltar a lo que tantas veces repetimos pero que, en nos pocas ocasiones, olvidamos y que no es otra cosa faltar a la verdad de lo que decimos al respecto de aquella oración que Jesús enseñó a sus discípulos cuando le pidieron que les enseñara a orar (Lc 11,1) y que no es otra que el Padre Nuestro, raíz espiritual de nuestra fe.

Por eso cuando, entre otras peticiones, pedimos a Dios que nos perdone nuestras ofensas lo hacemos con conocimiento del resto de la petición “como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” y no podemos olvidar uno habiendo pedido lo otro.

La parábola a que se refiere
Jesús es una que pone como ejemplo cómo nos tenemos que comportar pero, sobre todo, como no tenemos que manifestarnos en nuestras relaciones con el prójimo.

¿Pero cuánto perdonar? - Educar con Jesús En justa correspondencia al perdón del señor hacia el siervo que tanto dinero le debía, el mismo tenía que haber, también, perdonado. Es cierto que es una deuda económica pero el perdón también, supone, en tal caso, reparar la ofensa que le esta infringiendo quien no devuelve lo que antes le fue entregado. Perdonar tal ofensa era importante para el siervo que tanto debía a su señor y que se vio favorecido por la magnanimidad de quien podía, en efecto, haberlo puesto en prisión. Supo, así, perdonar porque era bueno.

Pero aquel siervo no se comportó de igual manera sino que abusó de la confianza que había puesto en él su señor y no supo perdonar, a su vez, a quien muy poco le debía. Fue, así, desagradecido con quien a tanto debía y que tuvo, al menos en aquella ocasión, un corazón de carne.

Necesitamos, por lo tanto, perdonar para que se nos perdone lo que de mal hayamos hecho a lo largo de nuestra vida. Pero el perdón no ha de ser algo disimulado que, en todo caso, ve Dios pero, a lo mejor, no el prójimo. No. El perdón lo ha de ser, como dice Jesús, “de corazón” o, lo que es lo mismo, sin doblez ni engaño. Sólo así se entenderá el perdón como dado de verdad, con franqueza y no tratando de ocultar nada.

Perdonar para poder ser perdonados y saber, así, que correspondemos al Amor de Dios.  

PRECES

Por todos aquellos que no saben perdonar las ofensas.

Roguemos al Señor.
 
Por todos aquellos que, en todo caso, perdonan con engaño o falsedad.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a perdonar como Tú, siempre, perdonas nuestras ofensas aún a sabiendas de nuestra falta de fidelidad.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

Perdonar, perdonar y perdonar. Es algo más que una repetición espiritual. 


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.09.26

Reseña: Elevar la mirada del alma. La jaculatoria como elevación del corazón

 

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 107

Precio aprox. Tapa blanda: 4,37

ISBN Amazon: 979-8170399239

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Los creyentes católicos tenemos la posibilidad de dirigirnos a Dios o, en general, a aquellas personas santas que tenemos por tales, de muy diversas maneras. Unas requieren oraciones cortas, otras más extensas o, en fin, si rizamos el rizo al orar de forma personal podemos elaborar las nuestras según nuestras personales circunstancias.

Pues bien, hay una forma de rezar que es bien breve. Y hablamos de la “jaculatoria” que, así dicha, es una palabra harto extraña.

En realidad, esta palabra procede del latín iaculum que viene a significar algo así como “dardo” o “saeta”, incluso “flecha”. Y es que bien podemos entender la jaculatoria, haciendo uso de la última acepción, como una flecha breve que el alma lanza hacia Dios o hacia quien sea su destino espiritual. 

El caso es que la brevedad de la jaculatoria la hace más que apta y útil para ser dicha en cualquier ocasión en la que nos encontremos y facilita, con su propia extensión, una práctica devota que es más que apropiada para lanzar al aire de la fe lo que nuestro corazón siente y lo que nuestra alma entiende por bueno y mejor.

La jaculatoria, eso sí, puede haber sido elaborada ya por la práctica filial de los hijos de Dios (Pensemos, por ejemplo, en “Jesucristo, en Ti confío”) o puede salir del corazón del creyente de forma espontánea. Y creemos que no es una sea más importante que la otra aunque es verdad que si la jaculatoria está ya dicha de antes… pues es miel sobre hojuelas en el caso de que nuestro espíritu ande un poco “seco” espiritualmente hablando.

Es verdad que en la Biblia no se utiliza la palabra “jaculatoria”. Sin embargo, es más que cierto que hay muchos momentos en que lo que se dice podemos considerarlo como una. Así, por ejemplo:

“Señor, sálvame” (Mt 14, 30), que es lo que dice Pedro cuando se encuentra en el apuro de hundirse en el agua cuando va hacia Cristo,

“Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí” (Mc 10, 47), que es lo que dice el ciego que se da cuenta de que puede ser curado. 

“Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino” (Lc 23,42), que es lo el denominado “buen ladrón” pide a Cristo a punto de entregar su espíritu, y, por fin, 

“Señor mío y Dios mío” (Jn 20, 28), que es lo que dice el incrédulo Tomás cuando se da cuenta de que, en efecto, su Maestro ha resucitado. 

En fin, podemos decir que desde siempre la Iglesia ha hecho uso de la jaculatoria pues es sencilla de aprender y no requiere de demasiado esfuerzo de memoria. Además, por eso mismo, puede ser dicha por cualquier persona: niños, adultos, ancianos…

Además, este tipo de oración bien puede responder a lo que San Pablo dice en 1 Tes 5, 17 y que no es otra cosa que “Orad sin cesar” porque la jaculatoria es apta para cumplir con tal realidad y necesidad espiritual.

La jaculatoria permite orar en cualquier momento de la vida porque la podemos lanzar al Cielo cuando trabajamos (“Todo por ti, Señor”), cuando nos encontramos ante una dificultad (“Jesús, en Ti confío) o cuando empezamos alguna actividad (“Ven, Espíritu Santo"). Incluso cuando nos encontramos ante una tentación (“Jesús, ayúdame”) o también cuando estamos ante una situación en la que alguien esté sufriendo (“Señor, ten misericordia de nosotros”) En fin… que el mundo de la jaculatoria es verdaderamente inacabable y tiene mucho campo donde sembrar pues no es otra cosa que salga de nuestro corazón para que dé fruto si abundante, mejor. 

Por otra parte, es verdad que se ha tenido y se tiene a la oración como una forma de elevar el alma hacia Dios. Y la jaculatoria, por serlo y por sus especiales características (brevedad, devoción personal, etc.) nos permite que nuestra alma vuele alto, alto, alto hacia Aquel que la infundió en nuestro espíritu o si no se trata del Todopoderoso a quien la dirigimos que sea bien recibida por su destino final.

Sólo nos queda por decir que la estructura de este pequeño libro es bien sencilla: cada mes del año está dedicado a un tema particular. Así, por ejemplo, enero está dedicado a Dios y todas las jaculatorias tienen tal sentido; mayo está dedicado a la Virgen María o, en fin, diciembre (por ser cuando celebramos su nacimiento) está dedicado a Jesucristo, Rey del Universo y Dios mismo hecho hombre. Y además por eso de que los últimos serán los primeros.

Esperamos que sean de su agrado espiritual y que hagan volar el alma al mismísimo Cielo.

Les dejó aquí el Índice:

Introducción 

Meses

Enero 

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

Un necesario Epílogo

Acerca del autor 

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

7.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El exacto amor de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro  que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible.

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –El exacto amor de Dios

“Amor, alameda donde Dios baja a pasear con los infinitos pequeñitos desgajados de su corazón que somos los hombres minúsculos, los grandes hombres en el pensamiento de Dios.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

El Amor.

Escrito así con mayúscula no es una palabra que venga a significar algo bueno, que sí, sino que en sí misma representa mucho más y que todo hijo de Dios que sabe que lo es y reconoce tal filiación nunca debía olvidar. Y el Beato de Linares (Jaén, España) aquí mismo nos lo dice con toda claridad.

El caso es que escribimos tal palabra porque nos referimos al que Dios Todopoderoso y Buen Dios tiene por sus criaturas a las que creó a su imagen y semejanza no queriendo decir, como puede imaginarse, que no ame también al resto que salió de su corazón como bien se recoge en el Génesis.

Nosotros, que somos semejanza del Creador debemos tener muy en cuenta lo que eso significa y estar a la altura de las circunstancias.

Solemos decir en la Santa Misa que Dios ha derramado su Amor en nuestros corazones y eso ha de significar que este ha de iluminar nuestra vida pues otra cosa no puede esperar Aquel que todo lo ha creado y mantiene.

Nos dice Lolo que el Amor de Dios es como una alameda donde el Todopoderoso baja a pasear. Y eso ha de querer decir que su Amor está entre nosotros y que, en efecto, entre nosotros ha de estar y hacer del mismo un eje sobre el que nuestra vida debe girar o, mejor, un quicio sobre el que todo debe prender correctamente.

El caso es que sí, nosotros nos hemos desgajado de Su corazón y por eso nos mantenemos muy cerca de Él si es que queremos hacerlo pues ya sabemos que Dios nos da libertad, incluso, para no aceptarlo…

Que nos hayamos desgajado de su corazón quiere decir también que somos parte esencial de este y que, por tanto, la forma de ser semejanza, que se note eso, es que amenos, primero, al Padre Eterno y, luego, a nuestro prójimo.

Y. sin embargo, nunca debemos perder la perspectiva que es la que nos aleja mucho de Dios. Es decir, como bien dice Manuel Lozano Garrido, nosotros somos “pequeñitos” pero es que, además, somos “hombres minúsculos” lo que nos pone en la verdadera situación en la que estamos: somos poca cosa ante Dios aunque, eso es cierto, somos hijos suyos y estamos bajo su inmenso e inacabable Amor.

El caso es que Dios, como muy Padre que es (el mejor, sin duda alguna por lo mucho que ha hecho por nosotros y hace siempre) nos tiene muy bien considerados. Es decir, como aquí apunta Lolo nosotros somos “grandes hombres en el pensamiento de Dios”. Y si nos paramos un momento de la mucha prisa que siempre tenemos y caemos en la cuenta de que para el Creador somos “grandes hombres” tendremos mucho más que agradecer porque Aquel que nos ha creado nunca deja de vernos así y, claro, actuar en consecuencia perdonándonos las muchas caídas, dígase pecado, en las que caemos.

En realidad, ¿Qué más podemos pedir si lo tenemos todo? Es decir, un Padre que nos ha creado y nos olvida, un Padre que nos entrega su Amor sin racanear ni nada por el estilo y, en fin, un Padre que sabe que necesitamos ese Amor porque hemos salido de su corazón porque nos hizo porque quería y quería que fuéramos semejanza suya. Y Lolo, ciertamente, comprendió eso a la perfección y aquí lo refleja, como siempre, de forma más que atinada y certera: da en todo el clavo, vaya que sí. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (179)

El llamamiento a la felicidad lo sentimos antes de que suene el despertador y duerme con nosotros en esperanza cada noche.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.09.26

El Domingo de la Palabra - Domingo, 6 de septiembre de 2026

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Mt 18, 15-20
 

15 ‘Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. = 17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. 18 ‘Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.19 ‘Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’”

 
COMENTARIO

En medio de todos los que oran
 
A primera vista, pudiera dar la impresión de que lo que Jesús dice en este texto del evangelio de San Mateo que corresponde al día de hoy no tiene mucho que ver entre sí. Es decir, que se tratase de cosas que deberían ir cada una por su lado. Sin embargo, como el Hijo de Dios no da puntada sin hilo, esto es, en efecto, una simple impresión a primera vista y es más que seguro que sí tienen que ver y hay una directa relación entre unas y otras.

Jesús sabe que lo que tenga que pasar cuando se marche a Casa del Padre será muy importante. Por eso está formando a unos discípulos de forma más profunda, con más cercanía espiritual que serían los que, al fin y al cabo, iban a transmitir su doctrina y la Buena Noticia del Reino de Dios que había traído al mundo Él como Mesías enviado por Dios. Y por eso les dice aquello que sólo ellos deben saber.

El caso de lo que les dice en este momento será crucial para la vida espiritual de la Iglesia que va a fundar porque de no hacerlo así aquello que deberá ser el quicio sobre el que apoyar el edificio de la misma se podría venir pronto abajo y tal no era la voluntad de Dios.

Mateo 18:15-20 15 «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas  tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha,  toma todavía Jesús quiere revestir de autoridad a quienes dirijan su Iglesia y que tengan cierta potestad sobre el resto de los cristianos. Por eso les instruye acerca de qué deben hacer cuando alguno de sus hermanos en la fe actúe de forma contraria a su fe pues no deben permitir que haya desviaciones de tal manera graves que se desvirtúe lo que constituye la misma.

Es bien cierto que no sabemos, siempre, qué es pecado y qué atenta con la fe que tenemos. Pero aún es más cierto que sí que hay hermanos nuestros que, por su especial formación, sí lo saben. Son ellos los que deben corregir nuestros pecados, nuestras desviaciones para que las mismas no vayan más lejos de lo conveniente. Y así lo harán si nos dejamos ser corregidos pues, como sabemos, la soberbia es muy peligrosa en materia humana.

Sentado esto en el corazón de sus Apóstoles debían tener en cuenta que ellos no eran unos más entre los discípulos de Jesús sino que los había elegido para cumplir una misión importantísima: regir en su Reino acerca de la fe que les estaba transmitiendo. Por eso podían atar y desatar.

No quería decir eso que podían hacer lo que les diera la gana a capricho de sus inventivas o imaginaciones espirituales sino de acuerdo con la doctrina que el Maestro les estaba enseñando. Sobre eso era sobre lo que podían atar y desatar

Pero hay más.

Jesús sabe que a través de la oración Dios Padre escucha a sus hijos y atiende sus peticiones, que nos oye y nos escucha. Por eso los instruye acerca de cómo orar: estar más de dos haciendo oración, dirigirse a Dios para ser escuchados, tener confianza en ser escuchados, etc.

Jesús es un Maestro que enseña con autoridad y sabiduría. No es como otros que enseñan lo que, luego, no hacen. Por eso si dice que hay que cumplir la voluntad del Padre, Él la cumple hasta el mismísimo extremo de dar la vida por sus amigos; si sostiene que hay que perdonar siempre, Él lo hace hasta con los que le van a matar; si, en fin, sostiene que hay que poner la otra mejilla cuando una de las dos es abofeteada, no es poco lo que, a tal respecto, hará en su Pasión.

Comprensión de lo que Dios quiere para nosotros y, luego, cumplir con lo que Dios quiere para nosotros. Eso enseña Cristo porque es, verdaderamente, la voluntad de Quien todo lo creó y todo mantiene.

PRECES

Por todos aquellos que no admiten corrección alguna en materia de fe católica.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no quieren dirigirse a Dios en oración.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a aceptar aquello que se nos diga según nuestros pecados.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Atar y desatar según sea la Voluntad de Dios.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

5.09.26

Reseña:  Las armas espirituales de la Luz

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 209

Precio aprox. Tapa blanda: 6.86 €

ISBN Amazon: 979-8194214914

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Porque ya es hora de levantarnos del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.”

Romanos, 13, 11b-12

El texto que hemos traído y que hemos puesto antes de dar comienzo a la Introducción es, verdaderamente, inspirador. No podemos negar que el Apóstol de los gentiles tenía mucha razón cuando dejó escrito esto.

Es bien cierto que, cuando se produce una conversión, es posible que el corazón de alegre por la misma. Sin embargo, tal circunstancia es, por decirlo así, el primer paso de un largo camino que ha de llevarnos a la patria eterna, allí donde Dios mora y donde no hay dolor ni sufrimiento.

Empezar, pues, a caminar es reconocer que somos hijos de Dios y que eso ha de tener consecuencia en nuestra vida ordinaria, actual y futura.  Y ciertamente, nosotros queremos, para nuestra vida concreta y, así debería ser, para la de nuestro prójimo, lo mejor. Y eso, lo mejor, sólo puede ser acercarse a Dios de tal forma que lo podamos ver cara a cara. Y eso, siendo cierto que es lo que nos ha de mover hacia el Cielo es allí, en el Cielo, donde podremos llevarlo a cabo. Ahora, pues, como nos dice San Pablo en estos versículos de su Epístola a los creyentes de Roma, vivimos en la noche, en la oscuridad.

Que eso es así lo podemos certificar sabiendo que somos pecadores (eso sí, cada cual según lo sea…) y, por eso mismo, caminamos en la tiniebla que, tantas veces, nos cubre.

La noche, pues está avanzada. Eso nos lo dice el Apóstol que pasó de perseguir a los discípulos de Cristo a ser uno de ellos/nosotros y a ser, él mismo, perseguido. Y eso ha de querer decir que, al menos, el que esté avanzada supone que vamos caminando, que no nos hemos quedado ensimismados con el mundo y el mundo. Así, caminamos, sí, pero en la oscuridad.

De todas formas, como suele pasar en materia de fe católica, eso tiene solución o, al menos, podemos saber a ciencia y corazón ciertos a qué atenernos.

San Pablo no nos deja solos ahora, ni nunca. Por eso habla de las armas de la luz que no son, sino, trasunto de lo que podemos hacer uso para evitar la tiniebla, la noche en la que nos encontramos.

Es posible que alguien que lea esto pueda decir que hay muchas armas de la luz. Y las hay porque Dios, la Luz misma y misteriosa a la vez, nos provee de instrumentos espirituales de los cuales podemos servirnos.

Nosotros, que nos consideramos unos empedernidos pecadores, sabemos que necesitamos de tales “armas de la luz”. Y lo sabemos porque, viniendo de dónde vienen, son la única manera de que, con ellas, nuestro camino hacia el definitivo Reino de Dios (llamado, por eso mismo, Cielo) sea posible caminarlo y nos quedemos en el intento de llegar a gozar de la Visión Beatífica o de la Bienaventuranza.

Dios, que nos ama más que mucho, nos entrega tales armas para que hagamos uso de ellas. No nos neguemos, al menos, la posibilidad de tomarlas y hacerlas nuestras. Y es que nos va la vida eterna en ello. No olvidemos nunca esto porque nos es esencial para lo que es nuestra salvación personal y, por ende, colectiva como pueblo de Dios.  

Nos dice San Pablo que sí, que es posible que andemos en la noche pero que, gracias a Dios, “el día se avecina”. Y ha de querer decirnos con esto que nunca podemos desesperar porque Aquel que nos ha creado y mantiene nos quiere a su lado y por eso nos entrega estas armas, llamadas de la luz porque son iluminación para nuestra oscuridad y salida a nuestra ceguera espiritual.

Debemos, por tanto, dejar atrás aquello que nos sobra e impide ver a Dios. Y es que hay, sí, mucho que eso produce en nuestro corazón y son, digamos, las armas de las tinieblas de las que se sirve el Maligno para hacernos caer en sus redes. A saber: el desamor, el desapego de Dios, el odio, el egoísmo y todo aquello que nos hace peores y muy malos ante los ojos de nuestro Creador y su Juicio Bueno, sí, pero, sobre todo, Justo.

Miremos hacia Dios y, con sus armas, demos un paso hacia su corazón. Seguros estamos que nos espera con ansia de Padre.

Les dejó aquí el Índice:

Introducción                                                               

Armas de la Luz:

  1. La Palabra de Dios

  1. El amor

  1. El perdón

  1. La misericordia

  1. Los dones y gracias de Dios

  1. Las virtudes

  1. La oración

Un necesario Epílogo                              

Acerca del autor   

Reproducimos el Apéndice del apartado dedicado a la oración:           

Como Apéndice traemos aquí el apartado de títuloSumergirse en la oración” del libro “Hábitos católicos” publicado por el que esto escribe:

¿De dónde viene la oración del hombre? Cualquiera que sea el lenguaje de la oración (gestos y palabras), el que ora es todo el hombre. Sin embargo, para designar el lugar de donde brota la oración, las Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces). Es el corazón el que ora. Si éste está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana.”

Esto lo dice el número 2562 del Catecismo de la Iglesia Católica dándonos a entender que no es posible orar si estamos alejados de Dios porque si orar es rogar o pedir o suplicar a Dios por nuestras necesidades y por las del prójimo no exageramos si decimos que para un hijo que así se considera del Padre pocas realidades espirituales puede haber más importantes.

Muchas veces nos encontramos, sin embargo, con una realidad que entorpece nuestra oración porque es más que probable que frente al rezo (como repetición de oraciones así establecidas por la Iglesia católica) el hecho mismo de orar (dirigirse a Dios de forma personal) puede resultarnos dificultoso y árido. Ante esto, San Josemaría nos dice, en el número 90 de “Camino” “¿Qué no sabes orar? – Ponte en la presencia de Dios, y en cuanto comiences a decir: ‘Señor, ¡que no sé hacer oración!’, está seguro de que has empezado a hacerla”. Entonces, orar no ha de resultar cosa imposible para un católico sino, al contrario, acto de ponerse en relación directa con el Padre que está en su Reino y de llenar el vínculo que une a uno y a Otro con expresiones de sometimiento a la voluntad del Creador.

Dice Santiago, en su carta a las doce tribus de la Dispersión (4, 2-3), al respecto de lo dicho arriba que “No tenéis porque no pedís; o si pedís, no recibís, porque pedís mal”. Conviene, por lo tanto, saber cómo se pide porque es bien cierto que en cuanto a lo que se pide será Dios el que determine, en todo caso, si nos conviene o no nos conviene. Pidamos, pues, sabiendo la forma o el modo de hacerlo de forma correcta o, al menos, teniendo en cuenta cómo no hay que orar porque también dejó escrito San Pablo en su Epístola a los Romanos (8, 26) “Nosotros no sabemos pedir como conviene".

A tal respecto, el P. Iraburu, en su libro “Oraciones de la Iglesia en tiempos de aflicción” deja escrito que

El soberbio está encerrado en su miserable autosuficiencia, y por eso se ve abrumado de males, porque no pide. No pide a no ser como último recurso, para no caer en la desesperación, cuando todo recurso humano es ya imposible o extremadamente difícil”. Al contrario, “El humilde pide, pide siempre y en todo lugar, pide ‘sin cesar’, ‘noche y día’ (Col 1,9; 1Tes 3,10). Pide lo que no tiene, porque está convencido de que el que pide al Señor, recibe; y pide incluso lo que ya tiene, para que Él lo guarde, purifique y acreciente, pues sabe bien que cuanto tiene es don de Dios, y que sin Él ‘no podemos nada’ (Jn 15,5)”.

Por lo tanto, hay que orar no manifestando soberbia sino humildad porque, como hemos dicho arriba, es más que probable que no sepamos ni lo que debemos recibir o lo que debe recibir, como gracia o don de parte de Dios, aquella persona por la que pedimos pues, como se dice en la Primera Epístola a Timoteo (2, 1-2) “Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad” y es obligación del hermano pedir por sus hermanos e, incluso (seguramente más y mejor) por los que no lo son para que, viendo, se conviertan y crean al convertirse. Además no podemos olvidar (Mc 11, 1-5) que “cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas”.

Tenemos, pues, que orar. Y hacerlo de forma abundante y no exigiendo poco de nosotros mismos en tal especial momento en el que buscamos a Dios para que nos escuche y nos ampare siguiendo lo que dice Santa Teresita del Niño Jesús en su “Historia de un alma”:

Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría”.

Y orar a Dios es hacerlo sabiéndonos acompañados por Cristo, Hijo del Padre. Por eso, el que fuera Prelado del Opus Dei, mons. Javier Echevarría, escribe en su libro “Getsemaní” esto que sigue:

Orar con Cristo lleva necesariamente a asumir como propia la Voluntad del Padre, por la acción del Espíritu Santo. De este modo, se comprende mejor la posibilidad de que nuestra vida adquiera ese alcance eterno que encierran los planes divinos. Nos conviene, pues, empeñarnos en orar con Él: nos transmitirá el vigor de la perseverancia, y le dejaremos habitar en la inteligencia y en el corazón, confiriendo a nuestras potencias la hondura del diálogo del Hijo de Dios con su Padre. Orar con Cristo ayudará a superar limitaciones internas y externas, porque se nos concederá la fuerza con que Él perseveró, también en Getsemaní, para alcanzarnos la Vida de Dios en nosotros” pues (Dt 4,7) “¿Hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está Yahvéh nuestro Dios siempre que le invocamos?”  o como diría el profeta Isaías: “Antes que me llamen, yo responderé; aún estarán hablando, y yo los escucharé (Is 65, 24)”.

Por otra parte, Dios siempre escucha al hijo que se dirige a su Padre porque “Dios es el escudo de cuantos a él se acogen”, según se dice en el Salmo 17 (31) y “no niega la ventura a los que caminan en la perfección” (Sal 84, 12) porque en tal perfección nos quiere Cristo (“sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” dice Jesús en Mt 5, 48). Así se ora en la seguridad de ser acogidos por el corazón misericordioso de Dios siempre atento a las necesidades convenientes para sus hijos.

Y se ora, como es necesario, con humildad:

El hermano de condición humilde gloríese en su exaltación” según recoge Santiago en 1, 9.

Y se ora, también, con confianza: “Pero que la pida con fe, sin vacilar” según dejó escrito Santiago en 1, 6.

Y se ora, por último, con perseverancia: “Por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios”, según dice San Lucas en 6, 12.

Vemos, pues, que existen algunas que podríamos llamar condiciones para orar de forma grata a Dios y que las mismas han de concurrir en un sumergirse en la oración en la confianza absoluta en lo dicho por Jesucristo al respecto del hecho mismo de orar cuando aseguró que “todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre glorificado en el Hijo” y que recogió San Juan en 14, 13.

Y oración de petición, de súplica, para dar gracias a Dios… porque, para orar sólo hace falta orar.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

31.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Es que somos exactamente así

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Es que somos exactamente así

“La vida tiene su propio dolor, pero, además, el que le vamos poniendo innecesaria y maliciosamente.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la cruz)

Es cierto y verdad que, como todos sabemos, por muy bien que nos vayan las cosa en la vida siempre hay algo que se nos hace cuesta arriba. Y es que en cuanto al sufrimiento, difícil es que haya alguna persona que en un momento determinado no tenga que beber su cáliz de amargura y dolor.

De eso sabía mucho el Beato de Linares (Jaén, España) porque durante muchos años de su corta existencia tuvo que soportar los “alfileritos” (como él mismo decía) que se le clavaban en cada parte de su cuerpo y en muchos momentos del día.

Esto lo decimos porque nos dice Manuel Lozano Garrido que “la vida tiene su propio dolor” que es algo parecido a aquello que dijo Cristo de que “cada día tiene su afán". Y decimos lo de cada día porque es posible que, en efecto, cada día tenga su propio dolor aunque el mismo no sea gran cosa.

Entender y comprender que cada día tiene su propio dolor es, en realidad, buena cosa porque nos permite ser conscientes de ante qué nos encontramos. Así es posible poner remedio físico o espiritual que viene a ser aquel al que siempre nos podemos abocar cuando es necesaria la intervención de Dios.

Eso lo hacía muy bien Lolo. Es decir, sabía que el dolor que soportaba y el sufrimiento que eso conllevaba era algo con lo que tenía que convivir y no podemos negar que lo hizo más que bien. Y es que hay que tener un corazón muy fuerte y un alma muy llena de amor y de amor a Dios como para ser capaz de soportar lo que físicamente soportó el linarense universal.

Y, sin embargo, aún hay algo peor. Y es que, al parecer, no tenemos suficiente con el dolor que la vida lleva “de serie” sino que nosotros mismos lo aumentamos.

Esto puede parecer absurdo porque ¿Quién quiere sufrir más de lo necesario?

Al parecer, muchas veces nosotros hacemos todo lo posible para sufrir. Así de sencillo.

Nos dice Manuel que lo hacemos de forma “innecesaria” pero que también lo hacemos “maliciosamente” y eso es mucho peor.

En realidad a nadie se le ocurre sufrir de forma voluntaria. Sin embargo, no son pocas las ocasiones que provocamos nosotros mismos que nos lleva a un sufrimiento que, sin duda, no queremos pero, como diría San Pablo, no podemos evitar aunque sepamos que no debemos… Y es que somos así, muchas veces, de necios.

Y hay otras ocasiones en las que maliciosamente sufrimos por nuestro ser pecador poniéndonos en ocasiones tales que acaban provocando en nuestra vida un dolor, un sufrimiento. Y es que nuestra forma ser, digamos que nuestra naturaleza, es la que es y así nos comportamos algunas veces.

De todas formas, nosotros creemos que el Beato Lolo aquí nos pone eso como aviso general porque, además del dolor que su vida tenía de por sí no creemos él mismo lo buscara ni innecesaria ni maliciosamente. Eso seguro que no.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (178)

Desde todos los horizontes me sorbes el corazón, Felicidad, como una campana neumática. Tanto que me temo se pueda romper, de tanto desearte.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

30.08.26

La Palabra  para el Domingo - Domingo, 30 de agosto de 2026

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Mt 16, 21-27

 “21  Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. 22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’ 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!’ 24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25   Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿Qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 27 ‘Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno  según su conducta.’”

         
COMENTARIO

La vida que vale la pena vivir

 
Las cosas claras, podemos decir pues, de otra forma, puede llevar a engaño lo que se pueda decir aunque lo diga el mismo Hijo de Dios. 

El caso es que Jesús no le gustaban las medias tintas ni el lenguaje, tan de moda ahora, políticamente correcto. Es más, conocedor de la misión que debía cumplir por habérsela encomendado su Padre, no deja de hacer lo que le corresponde hacer. Nadie, por tanto, va a limitar su cumplimiento. 

Como tantas veces ocurre y así lo vemos en el Nuevo Testamento,
Pedro es un “echao p’alante” o, dicho de otra forma, quien da el paso cuando otros miran para ver qué pasa y eso le atrae la atención del Maestro que sabe que en él puede tener a un muy buen discípulo.

Ahora resulta que Jesús les dice que lo va a pasar mal. ¡Él!, va a morir de una manera terrible!. Pero también les dice que va a resucitar. 

Domingo XXII del Tiempo ordinario: Jesús resuelve las incógnitas de Dios -  OAR • PSNT A Pedro parece que le importa poco lo último: la resurrección, el hecho de volver a estar entre ellos. Y le preocupa menos la resurrección porque, seguramente, no lo acaba de entender. A él lo único que le preocupa, lógicamente, es que al Maestro no le pase nada de lo que dice que le va a pasar. 

Olvida aquel hombre Quién es el Mesías y Quién conoce mucho más que los que entonces escuchan. Sabe, pues, todo lo que va a pasar y no puede negar que pueda pasar porque conoce perfectamente que es la voluntad de Dios y no va a ser Él, Dios hecho hombre, quien la contradiga. 

Pedro, sin embargo, se enfrenta a la voluntad de Dios como lo hace, como lo debe hacer (según vemos a lo largo de nuestra vida) Satanás. No quiere que eso pase pues es posible que sepa lo que eso supone para el Mal: será vencido para siempre jamás. 

Y Jesús, que conoce a Pedro, sabe que, así como otras veces ha sido el Espíritu Santo quien le ha comunicado aquello que debe decir (como cuando lo reconoce como el Hijo de Dios vivo, por ejemplo) ahora ha sido el Príncipe de este mundo quien le ha hecho proferir aquel comportamiento totalmente alejado de la voluntad de Dios. Y entonces, justamente, entonces, hace referencia a lo que supone ser su discípulo. Y no es, precisamente, de lo más agradable… si hablamos en el sentido mundano o carnal. 

Quien quiera seguirlo ha de hacerlo con su propia cruz, la cruz con la que cada cual cargamos y que, a veces, tanto nos pesa. Pues con ella debemos seguir a Jesús pues hay que perder la vida por Cristo y, entonces, la ganaremos para siempre, siempre, siempre que es lo que dice Santa Teresa de Jesús que dura (por decirlo así) la Gloria. 

Eso, lógicamente, es muy difícil de llevar a cabo pero debemos saber que las cosas de este mundo suelen servir para que se pierda, para la vida eterna, quien sigue al mundo siendo lo mejor no seguir tales desmanes sino al Hijo que vino del Padre para traernos el Espíritu Santo. 

Y es más. Jesús avisa acerca de qué es lo que sucederá: vendrá, volverá  venir para juzgar a vivos y a muertos. Y eso, se crea lo que se crea, es una buena forma de decirnos que debemos estar siempre más atentos a las mociones del Espíritu Santo que a las que nos pueda presentar el mundo; menos a lo que nos proponga Satanás y más a lo dicho por  Jesucristo por ser Dios mismo. 

Se
pagará a cada uno “según su conducta”. Por eso , la conducta de cada uno de nosotros ha de ser la que Dios quiere que sea. Así, se nos pagará con una medida bien grande y llena; vamos, con la vida eterna. 
 

PRECES
 
Por todos aquellos que prefieran seguir al mundo que a Cristo. 

Roguemos al Señor.
 
Por todos aquellos que no creen en la vida eterna y actúan como tal. 

Roguemos al Señor.
 
ORACIÓN
 
Padre Dios; ayúdanos a tener siempre presente nuestro Juicio particular y a actuar en consecuencia.
 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

¡Cuánto nos conviene no ser instrumento de Satanás!


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

29.08.26

Reseña: ¡Gol en Las Gaunas! Aconteceres y anécdotas futboleras

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 145

Precio aprox. Tapa blanda (en color): 8,89

ISBN Amazon: 979-8193495130

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí



Los recuerdos son un sano instrumento para, en la vida, poder seguir el camino que nos ha tocado o que, al fin y al cabo, hemos elegido.

Sabemos que de ilusiones vive el hombre y que, de ellas, nos valemos para tener una vivencia lo mejor posible para forjar una manera de ser y, en fin, nos ayudan en los momentos difíciles por los que, seguro, acabamos pasando.

El fútbol, para las personas que no somos profesionales de tal deporte, es una diversión, sí, pero también puede ser el eje de una existencia. Y es que lo que nos aporta en la vida es algo más que un simple entretenimiento aunque, es cierto, haya muchas personas que no demuestren el más mínimo interés por el deporte de la pelota al pie y siempre acaben diciendo que, total, son 22 jugadores detrás de una pelota…

El que esto escribe, con los años que tiene (ya más de seis décadas contemplan su vida en el mundo) ha visto mucho de fútbol y ha disfrutado mucho no sin olvidar los malos momentos por los que ha pasado.

Este libro es algo así como un dejar salir todo aquello que, a lo largo de más de cincuenta años, ha conformado un gozo por un deporte que, aún sin practicarlo fuera de lo ordinario, también es algo bueno que me ha pasado. Y quiero dejar constancia de eso antes de que todo pase al olvido…

De todas formas, quisiera dejar constancia de que aquí no van a aparecer, por lo general, datos como fechas o cosas por el estilo de forma exactamente meticulosa pues esto no es más (ni menos) que la manifestación de unos recuerdos, digamos, simples y llanos, de aquellos que han dejado huella en el alma.

Por cierto que el título, a saber ¡Gol en Las Gaunas!, se debe a otro recuerdo porque fue una expresión que, en su día, se convirtió en algo así como un recurso para hablar de algo que pasaba en el fútbol. Y es que fue un grito radiofónico legendario que se convirtió en una metáfora de sorpresas y épica futbolística y que evoca la época dorada del CD Logroñés en Primera División de quien, por cierto, salió un jugador que fue del CD Castellón, a saber, llamado Lotina…

En fin… recuerdos…

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

I. Burriana, Castellón

II. ¡Pam, Pam, Orellut! 

III. ¡Amunt Valéncia! 

Un necesario Epílogo 

Apéndices:

Historia del CD Burriana

Historia del CD Castellón

Historia del Valencia CF

Acerca del Autor 

Nota final

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Amar como Dios quiere

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Amar como Dios quiere

“Para hincar una semilla no hace falta haber cursado estudios de agronomía, sino que basta con ir depositando la simiente sobre el surco. Ama así, hermano, y toda la sabiduría y la conquista del Universo se te dará por añadidura.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

En la cumbre está Dios mismo y es El Señor quien se dirige a nosotros. Y es que ya podemos imaginar que Quien se dirige a nosotros no es otro que el Creador mismo. Y hoy nos habla de su tema preferido: el amor.

Es cierto y verdad que del amor solemos tener una concepción, a lo mejor, demasiado edulcorada cuando, en realidad, se trata de poner el corazón en lo que es importante que lo pongamos.

Pero ¿Eso, cómo?

El Beato de Linares (Jaén, España) nos echa una mano como tantas veces hace en los temas del alma y del corazón. Y como nos suele suceder… no siempre las cosas son como nosotros pensamos que son pues en temas espirituales a veces el camino es otro…

Aquí echa mano de un ejemplo a modo de parábola pues usa una terminología agraria por ser sencilla pero, a la vez, profunda. Y nos habla de semillas y de campo pues es esencial que para que crezca algo primero hay que plantarlo…

Cuando Dios creó a su semejanza no dijo algo así como “A este hijo mío lo doto con la posibilidad de amar… a este no". No. Ciertamente, a todos y cada uno de nosotros nos infundió su propio amor y, por tanto, todos tenemos la posibilidad de amar. Es decir, que como dice Lolo no hace falta haber cursado ninguno tipo estudios agrarios porque todos, pero todos, somos capaces de amar.

Empezamos dándonos cuenta de que tenemos la posibilidad de amar pero podemos preguntarnos si eso es posible en toda ocasión o, ciertamente, nuestra forma de ser nos impide hacerlo en muchas o, al menos, algunas ocasiones.

Hay toda una serie de ocasiones, toda una de posibilidades en las que se nos puede demandar amar. Es decir, que tenemos muchos surcos donde depositar la semilla del amor, donde sembrar. Y a cualquiera que esté leyendo esto ahora mismo o cuando sea se le ocurrirían muchas porque la vida nos la pone por delante aunque es verdad que nosotros también las podemos buscar.

Creemos que lo que nos quiere decir el linarense universal es que aprovechemos cualquier ocasión para amar y no seamos reacios a esta o a la otra porque nos creamos incapaces de hacerlo. No. Debemos sembrar la semilla del amor y dejar que fructifique pues es esa la santísima Voluntad de nuestro Padre Eterno.

Amar de tal manera es cierto que no es poca cosa y que en muchas ocasiones nos tendremos que hacer violencia espiritual a nosotros mismos porque por nuestra forma de ser (a veces, egoísta) no amamos sino que, al contrario, casi odiamos… Y eso es fácil de apreciar si lo hacemos a lo largo, simplemente, de un día de nuestra vida.

Amar sembrando una semilla tan maravillosa como es la de la caridad es algo más que un concepto porque encierra aquello de “así verán que sois discípulos míos” pues Cristo nos amó hasta el extremo de dar la vida por nosotros y los discípulos no pueden ser más (amar menos) que el Maestro…

El caso no es que no es poca la gracia que nos promete aquí nuestro Creador según lo interpreta en su libro Manuel Lozano Garrido. No. Y es que lo que se nos promete es que “toda la sabiduría y la conquista del Universo se te dará por añadidura. Y no podemos decir que eso sea poca cosa sino mucha y muy mucha.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (177)

Estas lágrima mías son de nostalgia por ti, Felicidad.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.