15.08.26

Reseña: Este no es tiempo de "Lolos". Salvados por el sufrimiento

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 113

Precio aprox. 4,42

ISBN Amazon: 979-8191336640

Año edición: 2026

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Don Vicente Alejandro Guillamón, periodista, que Dios tenga en su Gloria, dio a la luz un artículo de título “Qué fue de la Salve Regina” en el que reflexionaba sobre el destino que se le ha dado a la oración que titulaba el artículo y que no ha sido, precisamente, edificante. 

Pues bien, entre lo que escribía había algo que llamaba la atención por lo verdadero de la cosa y es que el tiempo que nos ha tocado vivir no es tiempo de “Lolos”. Se refería, él mismo lo dice, al Beato Manuel Lozano Garrido, que mostrando un ser que sobrenaturalizada el dolor que, sin duda, padecía, lo transformaba en gozo y en mirada a Dios.

Y decía, el autor del artículo, que los tiempos de hoy, más bien hedonistas, no son, en efecto, tiempos de personas como Lolo.

El artículo dice, en concreto, esto:

“Rebuscaba en fechas recientes entre los numerosos carnetes de mis pertenencias múltiples –académicas, sindicales, asociativas, políticas, apostólicas, etc.- aquellos que me permitiesen acreditar mi condición de periodista –graduado en la antigua Escuela Oficial de Periodismo y con sesenta años largos de ejercicio profesional a cuestas-, y me tropecé con la tarjetas, foto incluida, de “aspirante” y luego miembro de la Juventud de Acción Católica. Al releerlas, algo se removió en mi interior, pero no tanto por la lejanía de una edad quieras que no añorada, sino por la pérdida de ciertas prácticas o devociones piadosas que los vientos desérticos postonciliares se llevaron por delante.

En los lejanísimos años de mi “militancia” –palabra horrorosa de resabios marxista- en la JAC, raro era el acto piadoso o litúrgico que no rematáramos con el canto de la “Salve Regina”, entonces en latín, como era casi toda la liturgia. “Salve, Regina, Mater misericoridiae; vita dulcendo et espes nostra, salve…” Tal vez no entendiéramos exactamente todo lo que decíamos, pero nuestro corazón lo comprendía perfectamente, en especial su sentido balsámico y suplicante.

Cierto que la Salve es una oración algo tremendista, apropiada para tiempos tremendos, angustiosos (…”a ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas”…). De incierto origen medieval, venía a ser refugio o remanso de almas dolientes, agobiadas por acontecimientos más externos que íntimos, más sociales que personales. 

Quiero recordar de haber leído alguna vez en alguna parte, que la plegaria original la creó un monje de un monasterio gallego en plena y furiosa invasión musulmana. Tiempos rudos y violentos aquellos, pero históricos, es decir, para nosotros, no actuales, más para otros cristianos de áreas más orientales, por desgracia, plenamente vigentes. 

De todos modos, para los católicos del mundo cultural en el que vivimos, la Salve nos parece un tanto irreal, extemporánea, casi fastidiosa. Hoy las gentes no están por el sufrimiento, por la resignación ante las adversidades, por la fatalidad que el rodar de la vida nos asigna a cada uno.

Ciertamente no es época de “Lolos”, de santos sufrientes aunque siempre alegres, al modo del beato jienense Manuel Lozano Garrido. Ahora lo que prevalece es el hedonismo, el pasarlo pipa, la buena vida, el goce sin límite del cuerpo más que del alma.

Tras el Concilio Vaticano II, no pocos de sus intérpretes quisieron poner el reloj de la Iglesia tan a la hora del mundo secular, que hasta se dejaron contagiar por algunos pecados de la sociedad secularizada. Parte del entrañable devocionismo mariano dejó paso a una cierta piedad hirsuta, supuestamente esencialista, más propia del luteranismo o de otras confesiones protestantes que católicas. 

En cierta ocasión visité, invitado por un buen amigo anglicano, al obispo de la Iglesia reformada episcopaliana española, don Ramón Taibo, fallecido hace unos diez años, que vivía frente a lo que hoy es el disparatado Tribunal Constitucional, y oficiaba en la Iglesia de esta denominación de la calle de la Beneficencia de Madrid. Don Ramón, que sería un santo varón, digo yo, en las primeras de cambio de nuestra conversación me soltó: “Ustedes, los mariólatras”. Me mordí la lengua para no contestarle como se merecía, pero obviamente, no volví a visitarle. A veces, sin embargo, me pregunto si nuestra devoción a María no ha sido arrinconada, por algunos curitas, al cuarto de los trastos viejos de las sacristías. Desde luego, nada de cantar la Salve, Regina, al final de los actos litúrgicos o piadosos. ¿Se trata de una oración de viejos nostálgicos?”

Y, en efecto, la vida, el tiempo, que nos ha tocado vivir, no es tiempo de gozo en el dolor sino, muy al contrario, de huida de este y, también, de intento vano de esconder que existe el dolor y que, como seres humanos, caminamos por un valle de lágrimas. 

Pero Manuel Lozano Garrido era un tipo de persona muy especial que tenía la impresión de que su sufrimiento tenía un sentido que debía difundir a través de su vida y de sus escritos. 

Sabemos que, al contrario de lo que se dice, nadie tiene la vida que se merece sino la que las circunstancias le han llevado a gozar y sufrir. Por eso Manuel Lozano Garrido, creyente entregado al servicio del prójimo y de la Iglesia católica, no cejó en defender que cuando sufría (todo el tiempo desde que la enfermedad lo cogió a los 22 años y, sin soltarle, lo llevó a la Casa del Padre) tenía sentido que así fuera. 

Seguramente no entendía cuál era pero su confianza en Dios y en su Providencia le bastaban para seguir adelante por el empinado camino que la vida le había deparado.

Por eso, si bien este no es tiempo de “Lolos” sino, al contrario, de hedonistas y de personas ajenas a la verdad de las cosas, bien está que recordemos que hubo y hay personas que, como Manuel Lozano Garrido, dando su vida de la forma que la dieron y dan, fueron y son un ejemplo de por dónde ha de caminar un hijo de Dios hacia el definitivo Reino del Padre. 

Sólo nos queda decir que la idea de escribir este libro es del año 2012 y que mucho ha pasado desde entonces. Lo que no ha pasado y no pasará nunca es el sentido salvífico que Lolo tenía del dolor y del sufrimiento, el que es puramente santificante y santificador. 

Por otra parte, el tema del sufrimiento tiene mucho que ver con nuestra vida de hombres, de seres creados por una voluntad santa cuyo dueño es Dios mismo, Creador y Todopoderoso. 

Todos sufrimos. Queremos decir que en determinados momentos de nuestra vida somos visitados por alguien a quien no quisiéramos recibir pero que se presenta y no hay forma humana de deshacerse de él. Está presente y no podemos negar que muchas veces se hacer notar y de qué manera. 

El caso es que para el ser humano común el dolor es expresión de un mal momento. Así, cuando una persona se ve sometida por los influjos de la enfermedad no parece que pase por el mejor momento de su vida. Lo físico, en el hombre, es componente esencial de su existencia.

Pero hay muchas formas de ver la enfermedad y de enfrentarse a ella. No todo es decaimiento y pensamiento negativo al respecto del momento por el que se está pasando. Y así lo han entendido muchos creyentes que han sabido obtener, para su vida, lo que parecía imposible.

Dice San Josemaría, en el número 208 de “Camino”, “Bendito sea el dolor. —Amado sea el dolor. —Santificado sea el dolor… ¡Glorificado sea el dolor!” porque entiende que no es sólo fuente de perjuicio físico sino que el mismo puede ser causa de santificación del hijo de Dios.

Por eso en “Surco” dice el santo de lo ordinario algo que es muy importante:

“Al pensar en todo lo de tu vida que se quedará sin valor, por no haberlo ofrecido a Dios, deberías sentirte avaro: ansioso de recogerlo todo, también de no desaprovechar ningún dolor. —Porque, si el dolor acompaña a la criatura, ¿qué es sino necedad el desperdiciarlo?”

Por lo tanto, no vale la pena deshacerse en maledicencias contra lo que padecemos. Espiritualmente, el dolor puede ser fuente de provecho para nuestra alma y para nuestro corazón; el sufrimiento, una forma de tener el alma más limpia.

En el sentido aquí expuesto abundaba el Papa Benedicto XVI cuando, en una ocasión, en el momento del rezo del Ángelus, dijo que

“Sigue siendo cierto que la enfermedad es una condición típicamente humana, en la cual experimentamos realmente que no somos autosuficientes, sino que necesitamos de los demás. En este sentido podríamos decir, de modo paradójico, que la enfermedad puede ser un momento que restaura, en el cual experimentar la atención de los otros y ¡prestar atención a los otros! Sin embargo, esta será siempre una prueba, que puede llegar a ser larga y difícil.” 

Sin embargo, en determinados momentos y enfermedades, el hecho mismo de salir bien parado de la misma no es cosa fácil y se nos pone a prueba para algo más que para soportar lo que nos está pasando.

Entonces,

“Cuando la curación no llega y el sufrimiento se alarga, podemos permanecer como abrumados, aislados, y entonces nuestra vida se deprime y se deshumaniza. ¿Cómo debemos reaccionar ante este ataque del mal? Por supuesto que con la cura apropiada –la medicina en las últimas décadas ha dado grandes pasos, y estamos agradecidos–, pero la Palabra de Dios nos enseña que hay una actitud determinante y de fondo para hacer frente a la enfermedad, y es la fe en Dios, en su bondad. Lo repite siempre Jesús a la gente que sana: Tu fe te ha salvado (cf. Mc 5,34.36). Incluso de frente a la muerte, la fe puede hacer posible lo que es humanamente imposible. ¿Pero fe en qué? En el amor de Dios. He aquí la respuesta verdadera, que derrota radicalmente al mal. Así como Jesús se enfrentó al Maligno con la fuerza del amor que viene del Padre, así nosotros podemos afrontar y vencer la prueba de la enfermedad, teniendo nuestro corazón inmerso en el amor de Dios.”

Fe en Dios. Recomienda el Papa Alemán que no olvidemos lo único que nos puede sustentar en los momentos difíciles de nuestra vida y, siendo la enfermedad uno de los más destacados, no podemos dejar de lado lo que nos une con nuestro Creador. 

En realidad, lo que nos viene muy bien a la hora de poder soportar con gozo el dolor es el hecho de que nos sirva para comprender que somos muy limitados y que, en cuanto a la naturaleza, con poco nos venimos abajo físicamente. Nuestra perfección corporal (creación de la inteligencia superior de Dios) tiene, también, sus límites que no debemos olvidar. 

Pero también el dolor puede servirnos para humanizarnos y alcanzar un grado de solidaridad social que antes no teníamos. Así, ver la situación en la que nos encontramos puede resultar crucial para, por ejemplo, pedir en oración por el resto de las personas enfermas que en el mundo padecen diversos males físicos o espirituales. 

Es bien cierto que la humanidad sufre y que, cada uno de nosotros, en determinados momentos, vamos a pasar por enfermedades o simples dolores que es posible disminuyan nuestra capacidad material. Sin embargo, no deberíamos dejar pasar la oportunidad que se nos brinda para, en primer lugar, revisar nuestra vida por si acaso actuamos llevados por nuestro egoísmo y, en segundo lugar, tener en cuenta a los que también sufren. 

Y si, acaso, no comprendemos lo que aquí se quiere decir, bastará con conocer al Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, como para darnos cuenta de lo que en verdad hacemos negando, si así lo hacemos: el bien que podemos hacernos al gozar del dolor o hacer, del mismo, algo gozoso. 

Sufrimos: sí. ¿Podemos cambiar el negativo peso de espada de Damocles sobre nuestra vida que tiene el sufrimiento por liberación del alma?: también podemos responder a esto afirmativamente. Pero no podemos negar, ni queremos, que no es cosa fácil y que es más que probable que nos dejemos ir por el camino con una carga muy pesada. De todas formas, es seguro que podemos caminar mucho mejor sabiendo que tal carga la comparte con nosotros nuestro hermano Jesucristo. No miraremos, así, para otro lado y afrontaremos las circunstancias según las afrontaba el Mesías: de cara para no darles nunca la espalda.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

1. El dolor según el mundo de hoy

2. El dolor según el Beato Manuel Lozano 

Garrido, “Lolo” 

3. Todo sufrimiento es igual

4. Dios y el sufrimiento del hombre 

5. Hacer frente al sufrimiento

6. El fruto del sufrimiento

7. La fe y el sufrimiento

8. Oración y sufrimiento 

Un necesario Epílogo 

Acerca del autor

Y les dejamos con el apartado titulado

Un necesario Epílogo

A lo largo de las páginas de este pequeño libro hemos podido aportar aquello que, referido al sufrimiento y el dolor, es aceptado o no por el mundo y, luego, por una visión tan espiritual como es la del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo.

Está más que claro que hoy día el dolor o el sufrimiento no es aceptado por el mundo. Es decir, no es que no se acepte como tal pues resulta de todo imposible no hacerlo sino que se busca todo el remedio posible.

En principio, es cierto y verdad que buscar todo el remedio posible al dolor o al sufrimiento (digamos, físico) no es nada malo pues está en el ser del hombre buscar su bienestar. Hasta ahí no podemos decir nada en contra pues el mismo Manuel Lozano Garrido buscaba mitigación a sus muchos dolores en la ciencia de su tiempo (Fue llevado a la Casa del Padre el 3 de noviembre de 1971) y no podemos achacarle ningún tipo de conducta que vaya, en eso, contra la fe.

El caso es que buscar solución a los problemas que causan las enfermedades no es nada malo desde el punto de vista cristiano. Lo que sí podemos decir que lo es la intención de hacer eso.

En realidad, se busca todo alejamiento del dolor y el sufrimiento pero se hace por factores como, por ejemplo, la busca de la felicidad obligatoria donde se exige mostrar una vida perfecta y se tiene por común el culto al cuerpo sin tener para nada en cuenta lo que el factor espiritual puede jugar en la vida de una persona.

Además, el mundo suele considerar el sufrimiento como un obstáculo para alcanzar la felicidad personal y ahí se queda…

Sin embargo, hay una visión que tiene más que ver con la que, para un cristiano, es la adecuada. Así, autores como Víktor Frankl considera que se puede hallar un propósito en el dolor y en el sufrimiento que los transforme en madurez y crecimiento personal que es lo que el mundo no comprende pero, sobre todo, no acepta y como nosotros no somos de este mundo (Cristo dixit en Juan 17, 14: “Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo” o, luego, en el versículo 16: “Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo") pues ya sabemos lo que nos corresponde tener como bueno y verdad. 

Por otra parte, tenemos por verdad que el sufrimiento es redentor porque es el mismo Hijo de Dios quien nos lo demostró con su muerte y resurrección. Y es que, como dijo San Pablo en la Epístola a los Colosenses (1, 24)

“Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.”

Además, decimos con convencimiento que el sufrimiento no es en vano sino que se convierte en una vía de purificación espiritual y, en resumidas cuentas, de una maduración de la fe.

Sobre todo esto, el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, mostró que lo que decimos acerca de la consideración del dolor y del sufrimiento para un católico es posible llevarlo a cabo pues, a lo largo de su vida, fueron muchos los malos momentos por los que pasó y siempre supo sobrenaturalizar tanto el dolor como el sufrimiento “sobrenadando” sobre ellos y poniendo en su vida la importancia en lo que, verdaderamente, tenía importancia.

En resumidas cuentas, una cosa es lo que el mundo considera acerca del dolor y del sufrimiento y otra lo que nosotros, los que nos consideramos hijos de Dios, consideramos sobre unos aspectos de nuestra vida que pueden ser tratados, en el fondo, de forma muy distinta a lo que el mundo pretende y, de hecho, hace. Y eso porque nosotros bien sabemos que todo lo que aquí hacemos tiene un eco en la eternidad.

De todas formas, en las palabras del Apóstol de los gentiles que hemos traído aquí radica toda nuestra fe al respecto del dolor y del sufrimiento. Y con eso nos quedamos y con lo más elemental de todo: nosotros no somos de este mundo.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

10.08.26

Amigo de Lolo. Los quehaceres de un niño

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).No son pocas las veces que, llevados por un exceso de piedad, a las personas que, al cabo de su vida, han sido llamadas por Dios y, tras el correspondiente proceso, han subido a los altares (son Venerables, Beatos o Santos), se les endulza la vida de tal forma que no pareciera que hablamos de seres humanos sino de algo que iría más allá…

Esto lo decimos porque se ha llegado a decir de determinados santos que era tal su virtud que, de pequeños, no mamaban de la madre por alguna especie de prevención espiritual o algo así.

Las cosas, como podemos imaginar, son más normales de lo que se podría llegar a pensar y, al fin y al cabo, los creyentes católicos que acaban subiendo a los altares han pasado por el mundo y, claro han tenido sus más y sus menos consigo mismos pero, sobre todo, suelen haber tenido una vida de lo más normal con el añadido de una entrega, seguramente, más que especial a Dios y a su prójimo.

Podemos decir que si hay alguien que si hay alguien que, habiendo subido a los altares, era una persona de lo más normal es, sin duda, Manuel Lozano Garrido que ha acabado siendo el Beato Lolo, llamado así con el cariño con el que, muchas veces, distinguimos a los mejores de entre nosotros.

Y todo empezó, como podemos imaginar, con un niño: Manolo, Lolo.

Sí, Lolo también fue niño como lo hemos sido todos los mortales que ya no lo somos. Y entonces… ¿Qué vida llevaba aquel niño?, podemos preguntar cuando sabemos cómo acabó la misma y con qué fama de santidad fue llamado por Dios a su Casa.

Manuel fue un niño, digamos, de lo más pedestre. Es decir, normal como es normal todo niño que lo es. Y eso quiere decir que, por ejemplo, le gustaba mucho el fútbol (pensemos que, por entonces, años 20 del siglo pasado, también el XX, ese deporte era más que joven) y, por tanto, coleccionaba los cromos de los jugadores que eran sus favoritos (pensemos cómo serían aquellos cromos en tales circunstancias… seguro que no adhesivos como hoy día…) Y sí, también iba al colegio y, en concreto, a los Escolapios.

Casi podemos imaginar lo que sería su casa con tantos hermanos, a saber, María, Agustín, Expecta y José María, que eran mayores que Lolo; luego, Antonio Luis y Lucy, los más pequeños. Y es que, al parecer, jugaban a representar obras de teatro (y no nos extraña porque ellos solos eran, ya, una compañía…) Pero también intervenían en las mismas aquellos niños de su calle que querían hacerlo. ¡Ah!, y, al parecer, le gustaba mucho subirse a los árboles… como a todo niño, digamos, traviesillo…

En fin… hemos visto, aunque sea brevemente, que nuestro Beato, antes de serlo fue lo mismo que podría ser otra persona y que, al fin y al cabo, sus quehaceres fueron los propios de su edad. Luego, Dios lo llevó por otros caminos… y supo recorrerlos, como bien sabemos.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (174)

El amor, ¿una sed? La felicidad, ¿también sed? El destino ¿lo mismo? ‘El que cree en Mí, ya nunca tendrá sed’.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.08.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 9 de agosto de 2026

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 14, 22-33

“22 Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. 23 Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. 24 La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. 25 Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar. 27 Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Animo!, que soy yo; no temáis.’ 28 Pedro le respondió:  29 ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. 30 Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’ 31 Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’ 32 Subieron a la barca y amainó el viento. 33 Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios.’” 

 
COMENTARIO

Confiar en Cristo

Tener fe es, en esencia, confiar en Aquel en quien creemos. Por eso mismo si se nos pide algo por parte de Quien nos creó sólo podemos asentir a lo que sea y hacer, eso sí, lo que buenamente podamos con los talentos que, por cierto, también nos donó.

La barca de la Iglesia es zarandeada por muchos vientos de mala doctrina o, simplemente, por el mundo con sus añadidas mundanidades. Seguir, entonces, en el seno de la Esposa de Cristo sólo puede hacerse si es que se tiene confianza en Quien la fundó que no es otro que Jesucristo, Hijo de Dios y hermano nuestro.

Algo así les pasaba a los discípulos que, aún conociendo a Jesús demostraban no llegar, aún, a tener en sus corazones al Maestro. Creen, al ver a aquella persona que no conocían, en principio, que se trataba de un fantasma o, lo que es lo mismo, de un ser que no tenía vida sino que se aparecía, a su antojo, a quien quería. Tuvieron miedo aquellos rudos pescadores de lo que no conocían.

Catholic.net - "Señor si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua"


Cristo, sin embargo, como tantas veces haría (incluso tras la resurrección cuando los encontró escondidos por miedo a los judíos) los anima a darse cuenta de que no había razón para pasar aquel mal rato. Por eso dice “Soy yo”, yo soy el que soy que es mención del nombre que Dios dio de sí mismo y que recoge el Antiguo Testamento.

Pero, incluso aquellos entre aquellos miedosos había uno, Pedro, que confiaba en Jesús bastante. Por eso le dice que le mande ir hacia Él y que, en tal caso, estará seguro de que no habrá problema alguno. Y va hacia Él porque confía en la palabra de Cristo.

Sin embargo, Pedro es hombre y, como tal, no puede evitar darse cuenta de que su naturaleza humana no puede hacer lo que está haciendo. Necesita algo más; necesita ser como el Maestro para poder andar sobre las aguas sin sufrir daño alguno y dominar a los elementos como en otras ocasiones había demostrado que hacía.

Dudó. Pedro dudo ante Cristo y, por eso mismo, por la duda, se hundía en las aguas. Tuvo poca fe y eso mismo es lo que le dice Jesús tratándolo de hombre, exactamente, de escasa confianza en Quien tanto amaba.

Y los demás, incluso el que había ido hacia Cristo, vieron y creyeron. Por eso exclaman que era, verdaderamente, Hijo de Dios porque no tenían duda alguna de que tal portentosa demostración de poder sobre las aguas sólo podía ser obra del Creador y, en todo caso, de Su Hijo. 
Y tal es así la confianza que debemos a Quien, con su entrega en la cruz, supo dar su vida, perdonando, por nosotros.

PRECES

Por todos aquellos que no confían en Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no se reconocen pecadores.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a confiar siempre en ti y a reconocer que somos pecadores ante tu bondad y misericordia.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Es falta de fe dudar de Cristo, dudar de Dios.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



7.08.26

Sábado, 8 de agosto 2026

Reseña: Altos vuelos del alma

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 130

Precio aprox. Tapa blanda: 4, 89

ISBN Amazon: 979-8190707960

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí



Para un creyente de nombre cristiano y apellido católico tener en cuenta a aquellas personas que, a lo largo de la historia de la salvación, han intervenido de una u otra forma en esta, es muy importante. Y es que no sólo han sido importantes sino que, además, con el ejemplo de su hacer en la línea del tiempo de todos los años y siglos que han pasado desde entonces, es bien cierto que nos sirven de ejemplo, del bueno. 

Es cierto y verdad que Dios, en sí mismo, no es, digamos, un “personaje” de los que este poemario va a incluir. Y no lo es porque Él es el Todo y Todo lo es, el Todopoderoso y Creador nuestro, Padre Bueno y Misericordioso y por eso, es aquí incluido: porque todo debe estar hecho a su mayor gloria, como diría un jesuita y todo aquel que sepa lo que debe saber y crea lo que debe creer. 

También es cierto y verdad que aquí podrían haber entrado a formar parte otras muchas personas porque ya podemos imaginar que la historia bíblica es muy amplia. Sin embargo, hemos tratado de hacer un recorrido “histórico” que va desde Dios, Jesucristo y el Espíritu (es decir, la Santísima Trinidad) como iniciadores de todo (porque así es) y, empezando por Adán y Eva hasta llegar a los muy amigos de Jesús, es decir Lázaro, Marta y María para acabar con algo que es evidente: el Cielo. Primero, porque es allí donde todas las personas aquí plasmadas en poemas están y luego porque es allí donde todos queremos estar cuando Dios quiera que eso sea y hayamos dado con el mazo, por nuestra parte, como dice el dicho…

Por último, hacemos ver que de forma sorpresiva nos ha aparecido un “personaje” inesperado: Mary Ann Long. Se trata de una niña de Georgia (Estados Unidos de América) que murió a los 13 años (1946-1959) después de soportar un cáncer muy agresivo pero mostrando un comportamiento de verdadera heroína del sufrimiento y de la fe católica. 

Podemos decir, de todas formas, que cualquiera que esto lea sabría citar a otras personas. Sin embargo, a nosotros nos basta con saber que vamos a hacerlo lo mejor posible con las que aquí hemos incluido.

Tan sólo un apunte sobre la técnica del libro: este libro está formado por poemas, digamos, de índole ordinaria, por prosa poética, por poemas donde se hace uso de las dos formas de escribir e, incluso, tiene un Apócrifo de Quinto Tulio que viene a ser el nombre que he dado al centurión que no quiso que Cristo fuera a su casa porque una palabra suya era suficiente para sanar a su criado… Y cada parte del libro está precedida por una cita de un autor espiritual o de un libro espiritual. 

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

Poemas dedicados a:

Dios

Jesucristo niño

Jesucristo predicador del Reino

Espíritu Santo

Adán y Eva

Caín y Abel

Isaías, profeta

María, Virgen y Madre

José, fiel de Dios

Gabriel, Ángel del Señor

Juan Bautista

Pedro

Juan Evangelista

Judas Iscariote

El centurión romano

María Magdalena

Los de Emaús

Esteban, protomártir

Lázaro, Marta y María

En resumen: el Cielo

Un Epílogo inesperado:

Dios habrá querido:

Mary Ann Long

Acerca del autor

Y como ejemplo del contenido del libro, les pongo el poema dedicado a Dios que, por cierto, es el primero de todos:

Dios

 

“Tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor

Dios vivo y verdadero”

Alabanzas al Dios Altísimo

San Francisco de Asís

  

Sobre todo, sobre todas las cosas

y sobre todos los espíritus, lo espiritual Padre,

sobre el tiempo y sobre el espacio,

sobre lo divino y lo humano,

sobre lo accesible y lo inaccesible,

sobre lo imaginable y lo inimaginable,

sobre lo pensado, sobre lo soñado,

sobre la intimidad del corazón

y los lugares de culto del alma,

sobre las palabras que te nombran

y sobre las sílabas de tu Nombre Santo,

sobre los acentos en los caminos

y sobre las intenciones buenas y mejores,

sobre los cantos que a ti se refieren

y sobre toda dulzura de tu Ser,

sobre todo eso, Señor,

sobre todo eso estás y permaneces,

sobre todo eso eres inigualablemente

bueno y bello,

verdaderamente y hasta el extremo

justo, Señor,

justo en tu santa justicia justificada,

elevado para siempre en tu trono

de sabiduría,

libre para ser libre,

libre por ser libre,

Pastor de los ángeles y de los hombres,

Dios y Señor, todo en todo,

formando parte de todo

y siendo Tú sólo Tú

pues todo de la nada lo creaste

y diste forma a cuanto existe

y a cuanto vendrá con el tiempo,

a tu tiempo según quieras que sea.

 

Sobre todo, sobre todos los pareceres

de tus hijos, sobre las ansias

que nos atrapan y poseen,

sobre lo que ha de ser porque será

y sobre lo que no nacerá

por ser olvido de tu alma, Padre.

 

Sobre todo, Dios nuestro, sobre todo

verdadero sonido del corazón,

sobre la sangre que nos recorre

y nos transporta al primer día

cuando quisiste que fuéramos y fuimos,

entonces cuando pusiste entre tus manos

el barro y modelaste a tu semejanza,

y le diste vida, tu espíritu insuflaste

para que no fuéramos una quimera

sino algo tuyo y siempre tuyo, Eterno

y Único Dios.

 

Sobre todo, Señor,

nos basta recordar quiénes somos

y siendo quienes somos

vernos en tus Praderas, Reino tuyo

al que llamamos Cielo,

y siendo quienes somos

alguna de tus estancias hacer nuestra

según lo merezcamos,

según el mazo que hemos dado

mientras te rogábamos, Padre.

 

Sobre todo esto que apenas roza

la Verdad que eres, que apenas

es un aliento breve en un inmenso

universo tuyo,

allí donde moras desde siempre

y para siempre.

 

Sobre todo Tú, Señor,

de todo Señor y Tú todo.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

3.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La exacta voluntad de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La exacta voluntad de Dios

Sólo ocurre lo que Dios ha escrito con sus propios dedos y Dios nunca moja su pluma en ponzoña, ni su mano escribe con trazos de analfabeto.” (Beato lo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Los creyentes católicos tenemos por verdad suprema todo lo referido a la omnipotencia de Dios Creador. Y es que nos resulta imposible entender lo que fue y lo que hay sin reconocer que el Todopoderoso… ¡es que es Todopoderoso!

Como podemos apreciar con sencillez, en esta frase de Manuel Lozano Garrido no andamos equivocados ni errados si creemos en eso con todo nuestro corazón, con toda nuestra fuerza y con toda nuestra alma.

Es cierto y verdad que muchas veces nos puede resultar increíble que Dios pueda hacerlo todo. Lo que pasa es que no manifestamos, con tal pensamiento, una fe muy arraigada en el corazón. Y es que lo que nos sucede es que nos sobrepasada la idea de que sea posible que el Creador lo pueda conocer todo cuando en realidad Quien todo lo hizo es lógico, normal y esperable que todo lo conozca y si, por ejemplo, quiere que su Madre sea Inmaculada pues hace lo posible para que lo sea y ya está…

El Beato de Linares (Jaén, España) nos dice que no es que ocurran las cosas porque sí o que lo que pase lo haga sin tener alguna relación con Dios. No. Lo que nos dice Lolo es que “Sólo” (de “Solamente” o de cuando se ponía acento en la palabra solo para diferenciarlo de solo sin acento o de que alguien estaba sin compañía…) pasa lo que el Todopoderoso quiere que pase, lo que ha establecido que pase y, en definitiva pasa.

“Con sus propios dedos". Es decir, Dios no necesita a nadie ni a nada para establecer lo que ha de ser y sea. Y aunque no seamos capaces de comprender como sucede eso… la verdad es que, por fe, debemos creer que eso es lo que pasa pues, de otra forma, poca es nuestra fe…

Luego viene el cómo Dios hace que todo ocurra.

Dos cosas: la intención de Dios y el conocimiento y sabiduría del Padre Eterno.

La primera de las dos realidades (porque es así) nos debería dejar el corazón más que tranquilo. Y es que Dios no tiene nunca malas intenciones ni mala fe al respecto de su descendencia. Es decir, no es un Dios que nos quiera jugar malas pasadas cuando nos sucede lo que nos sucede. Lo que pasa es que muchas veces lo que nos pasa no concuerda con nuestra voluntad ni con nuestras intenciones. Y aquí es donde estriba la dificultad que tantas veces no causa la falta de entendimiento del devenir de nuestra vida.

Es decir, el proceder de Dios no es ponzoñoso sino todo lo contrario: bueno y mejor que bueno.

La segunda de las dos realidades (porque también es cierta) nos muestra a la perfección que Quien todo lo creó y mantiene procede de una forma que, en cuanto se refiere a su forma de hacerlo, tiene toda la perfección que puede tener cuando Quien hace que las cosas sean y pasen sea el más inteligente y más capaz de todos los seres. Y aunque esto pudiera parecer (a quien se lo parezca) que no es más que simple adulación… la verdad es que algo que sale del alma y del corazón sale.

En fin… que según nos dice Lolo Dios sabe muy bien lo que hace y no escribe con renglones torcidos. Otra cosa es que nosotros queramos torcer su voluntad y hacer la nuestra…

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (173)

Tener sed es ya una esperanza.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.08.26

La Palabra del Domingo – Domingo, 2 de agosto de 2026

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Mt 14, 13-21



13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades. 14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.15 Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’ 16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’ 17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños”.



COMENTARIO

Los panes y los peces

Aquellas miles de personas que seguían a Jesús, al parecer, no estaban preocupadas por qué iban a comer. Jesús, sin embargo, sí lo estaba y, además, quería poner a prueba a sus Apóstoles.

Había muchos, seguramente de los más humildes y sencillos, que creían en aquel Maestro que enseñaba con verdadera autoridad y no como otros de los considerados sabios. Por eso lo dejaban todo y, yendo a pie o como mejor podían, iban allí donde sabían que estaba.

Y en aquella ocasión se reunieron muchos.

Digamos que la forma de escribir este texto denota el sentido exacto que se tenía, entonces, de la familia y de la relación entre sus miembros. Por eso dice que eran unos 5.000 “hombres” pero, en efecto, no cuentan a mujeres y niños pues siempre se tenía más en consideración a los cabezas de familia que eran los hombres. Pero Jesús los tiene en cuenta a todos y no hace acepción de personas ni por sexo ni por edad y circunstancia. Es más, seguramente sentía un aprecio profundo por los considerados menos.

Podemos imaginar el cuadro histórico: miles de personas (de las cuales Jesús ya había curado a unas cuantas de diversos males) sentadas escuchando a Jesús. Pero ha llegado la hora de comer. ¿Qué hacer?

Lectio Divina: “Multiplicación de los panes”Y Jesús, como para poner a prueba a sus Apóstoles y, de paso, para gastarles una buena broma, les dice que sean ellos los que les den de comer.

La cara de los más cercanos a Jesús debió ser un poema. ¿Cómo iban ellos a reunir tanto dinero como hacía falta para alimentar a aquel ejército de seguidores de Jesús?

Ellos pensaban como hombres y no como Dios piensa y quiere hacer. No habían, por eso, tenido en cuenta con quién se les estaban jugando.

Había por allí un joven que había sido previsor. Llevaba la nada despreciable suma de cinco panes y dos peces. ¡Asunto arreglado!

Para cualquier otra persona, el panorama que se les presentaba era peliagudo. ¿Repartir eso entre tantos? Humanamente imposible… pero, para Dios, como sabemos, lo que no hay es, precisamente, nada imposible.

Jesús no dice, por ejemplo, “¡hala, a comer!” Él se dirige al Padre Dios y le pide, en oración, que eche una mano a los que le siguen, que también son hijos suyos y necesitan a Quien les anime el estómago pues confían en el Hijo de Dios. Es más, tan es así que le siguen sin tener, en mente, preocupación alguna por la comida. Y eso merece la expresión del Amor del Padre.

¡Y vaya si la obtiene Jesús!

El reparto de aquellos pocos panes y menos peces debió sorprender a todos: en primer lugar a los apóstoles que veían como, otra vez más, Jesús les había dado una lección difícil de olvidar; en segundo lugar, a los miles de personas que comprobaron, otra vez, que en Jesús nunca los iba a abandonar y que los había sacado de aquel grave aprieto.

Confiaron y ganaron, ganaron porque obtuvieron la ayuda de Quien nunca falla.

Y, por cierto, para aquellos que escriben y dicen que aquello de la multiplicación de los panes y de los peces es una analogía, una alegoría o algo que no tenga que ver con la realidad, deberían darse cuenta que, en primer lugar, eso lo repitió, que sepamos, otra vez y, en segundo lugar, que no hay escrito alguno que desmienta lo que entonces pasó y, de creer que sus detractores (¡que los tenía y poderosos!) habrían dicho que eso era una invención de sus discípulos. Exactamente igual que trataron de hacer, luego, en su resurrección diciendo (previo pago) que los discípulos de Jesús se habían llevado el cuerpo. Pero aquí, nada de nada…

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en Dios y en su poder.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen en el hecho milagroso de la multiplicación de los panes y de los peces.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a pedirte lo que necesitamos si es que, de verdad, lo necesitamos.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.



Eleuterio Fernández Guzmán



Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.





20.07.26

Amigo de Lolo – Saber superarse

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Sería un error pensar, como muchas veces se hace hoy día, con criterios actuales para juzgar tiempos pasados. Y en el caso de Manuel Lozano Garrido podríamos caer en el mismo y decir, por ejemplo, que su circunstancia, sí, fue difícil pero que tampoco fue para tanto…

En realidad, debemos ver las cosas por cómo eran, en este caso particular, en el tiempo real en el que vivió Lolo y, entonces, seguramente, no haremos juicios que, sin duda, no han de estar sometidos al análisis de la realidad concreta, cuando pasó.

Pues bien, objetivamente, que el Beato de Linares pudiera sobrellevar todos sus males físicos sólo podemos atribuirlo a la expresa Voluntad de Dios. Y sí, claro que intervino la medicina de la época pero no podemos negar que un tanto milagroso fue su caso…

Bien es sabido el papel que desempeñaban allá por los años cincuenta y sesenta del siglo pasado las personas llamadas inválidas que eran las que, por una causa o por otra bien estaban postradas en la cama bien pasaban la mayoría de su vida en un sillón de ruedas, caso muy particular como fue el de Lolo. Y sí, el papel era, digámoslo pronto, nada de nada y eran tenidos, por decirlo así, como alguien a quien hay que soportar pero al que no se le da importancia alguna. Y casi se equiparaban las palabras “inválido” e “inútil” cuando, en realidad, y aquí tenemos un claro caso de que eso no podía ser, no tenía que ser así…

Bien podemos decir que Lolo se superó a sí mismo más de una y más de muchas más veces. Es decir, muy a pesar de cómo andaba su físico, fue capaz siempre de sobreponerse a sus especiales circunstancias y dar de sí mucho más de lo que podría esperarse, de forma objetiva, de alguien que, primero, no puede escribir con una mano, luego no puede con ninguna, a la vez se va quedando paralítico y por último, es la ceguera la que visita su vida para quedarse. En fin… que cada cual, ahora mismo, se ponga un momento (sólo un momento y no unos cuantos años…) en tales circunstancias y verá que fácil, lo que se dice fácil no debió ser…

El arte de la superación fue una asignatura que puso la vida a Lolo y, podemos decir, aprobó con una nota más que alta pues, de otra forma, sin perseverancia y sin tesón en lo que hacía, hubiera sido difícil (más bien, imposible de toda imposibilidad) trajinar todo lo que trajinó alguien que, sin moverse de su casa y, aún de un sillón de ruedas o una cama, fue capaz de mostrar al mundo eso que se dice (pero que, tantas veces no se cree de verdad) de que “quien quiere, puede”. Y poder, bien que pudo nuestro amigo Lolo pues, sin duda alguna, tenía un ansia de superación personal que ríase cualquier de ustedes de los cursos que hoy día predican acerca de la autoayuda.

Lo que pasa es que Lolo, para eso, no estuvo solo sino que contó con Dios, con la Virgen María, con su hermano Jesucristo además de las ayudas ya puramente humanas como, por ejemplo, su hermana Lucy y muchos más que, seguramente, le echaron una mano o las dos y a las que supo agradecer todo siendo como era. Y era más que suficiente.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (172)

Grande será el Universo, pero no hay nada tan infinito como la sed de amar de un hombre.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.07.26

La Palabra para el domingo – Domingo, 19 de julio de 2026

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Mt 13, 24-43

Otra parábola les propuso, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’ Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto.’ Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’ Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.’ ‘Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.’

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’ Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. ‘Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo.’ El respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.”

 

COMENTARIO

Cómo es el Reino de Dios

Jesús habla en parábolas porque es la mejor forma de que le entiendan aquellos que le escuchan. Además, sirve para hacerles ver qué era, exactamente, lo que quiere que entiendan.

Es cierto que Dios planta, siempre, buena semilla en el corazón de sus hijos. Sin embargo, en muchas ocasiones hay personas que se encargan de emponzoñar el mismo con ideas que se alejan de la voluntad de Dios. Plantan, así, la cizaña que, en caso de fructificar, puede dañar, mucho, la cosecha del Creador.

Resulta importante, por tanto, desdeñar aquello que pueda ser cizaña y quedarnos con lo bueno que Dios entiende benéfico para nosotros. Lo demás, como bien se dice en el texto de San Mateo, será quemado cuando Dios quiera.

Es, por eso mismo, este texto en parábolas uno que lo es escatológico. Jesús les dice qué pasará cuando vengan sus ángeles a separar lo bueno de lo malo. Sirve, por eso mismo, para prevenir y saber a qué carta quedarnos en asuntos espirituales y no caer, así, en lo que no debemos caer. Los justos brillarán y los injustos irán, ya sabemos, al infierno.

El Reino de los cielos se parece al grano de mostaza que es la más pequeña  de las semillas" - Bolivia MisioneraPero el Reino de Dios, Dios mismo, es como una semilla muy pequeña y como una pequeña cantidad de levadura. Ambas realidades, en principio, pueden valer poca cosa pero, con el uso adecuado y con el tiempo, llegan, en un caso, a ser un arbusto de grandes dimensiones o, en el caso de la levadura, a dar consistencia a la masa, pongamos, de pan.

Jesús viene a decirnos que Dios, en el corazón del hombre, puede ser poca cosa si el hijo del Creador no lo tiene en cuenta. Sin embargo, si hay aceptación, por parte del creyente, de la voluntad de Dios y sigue sus mandatos, su presencia irá creciendo hasta hacer que su semejanza lo tenga como el más importante de su vida y Quien le guía. Así es el Amor de Dios que, poco a poco, va transformando a su descendencia si es que la misma se deja transformar.

A todo esto, los discípulos de Cristo querían saber, querían conocer, exactamente, lo que les había dicho el Maestro. No actuaron de forma pasiva sino que, al contrario, tuvieron interés en conocer y, así, en formarse en la doctrina de Jesucristo.

PRECES

Por todos aquellos que no quieren escuchar a Cristo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no tienen esperanza en el más allá de este mundo y en la vida eterna.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener nuestro corazón siempre dispuesto a que crezca tu Amor y, así, conducir nuestra vida. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Nos resultará más que conveniente no ser nunca cizaña.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



18.07.26

Reseña: Acentos sobre el alma

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 80

Precio aprox.: 4, 32

ISBN Amazon: 979-8180983565

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Siempre nos expresamos, al referirnos al alma, como de una realidad espiritual que para nosotros es muy importante. Y es que Dios, en su inmensa sabiduría, nos la infunde para que forme con nuestro cuerpo una unidad temporalmente indisoluble.

Es cierto y verdad que el alma se separa del cuerpo en el mismo momento de la muerte y que luego tiene su destino donde el Juicio particular de la persona en la que moraba haya determinado el tribunal de Dios y su justa justicia.

Sin embargo, o precisamente por eso, el alma tiene aún más importancia porque esperará el tiempo que sea necesario para que, en el Último día pueda reunirse con el cuerpo al que dejó en el mundo cuando se terminó la vida militante.

El alma, por tanto, es vital para nuestra vida y por eso mismo todos los acentos que puedan recaer sobre la misma apuntan exactamente hacia lo que es para nosotros más importante: el Amor de Dios y el que el Padre entregó a nuestros corazones cuando somos creados según su santísima Voluntad.

El poemario que, Dios mediante, continúa tras esta presentación nos gustaría que estuviese dedicado especialmente al alma. Y lo hacemos así porque, en primer lugar, queremos prestar atención a la parte espiritual de nuestra propia vida y, luego, porque creemos muy necesario requerir a nuestro corazón la sustancia mejor que pueda servirnos para ser capaces de vislumbrar, siquiera, la importancia que tiene el alma. Así de sencillo.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

Poemas:

Umbral del alma

Preprólogo

El alma es regalo de Dios a sus hijos



A modo de Prólogo

Como un río que pasa

Reprólogo

A fuerza de luces

Generales de la ley poética

1 Nunca se sabe

2 Al margen

3 Repentinamente

Vivir sobre el recuerdo

4 Alientos que fueron

5 La vida pasa como los ríos

6 Allí quedó

Acentos sobre el alma

7 El alma recuerda

8 El alma espera

9 El alma agradece

10 ¿Acaso el alma duda?

11 El alma busca

12 El alma cae y se levanta

13 El alma ama

14 El alma anhela el Cielo

15 El alma contempla

16 El alma perdona

17 El alma canta

18 El alma sufre

19 El alma reza

20 El alma, semilla de eternidad

Un necesario Epílogo

Motu proprio

Acerca del autor

Y como muestra les dejamos el poema de título “Un necesario Epílogo”

Un necesario Epílogo

Es la luz primera que ilumina

nuestra vida,

regalo dado por Dios

a su criatura querida,

regalo que llama al ser

desde lo lejos del tiempo

y nos trae del Padre que Es

lo mejor de su sueño.

Es aquella instancia nueva

que renueva nuestra vida,

inspiración del Creador

            inmortal y sin medida.

Es lugar de buen reposo,

espacio para lo bueno,

limpia y siempre reluciente

es lo que más conviene.

Los acentos que ponemos

sobre el alma si queremos

son la fuerza de esa luz,

es el poder que tenemos.

Alma nuestra, alma santa,

Dios quiere que te muestres

alba de amanecer, amanecer de alba.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.07.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Salvados gracias a Cristo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Salvados gracias a Cristo

“Cada uno de nosotros tiene una herida, incluso una cita en su cuerpo, pero el escalofrío de la muerte no cuenta en la señal positiva que Cristo hizo con dos travesaños.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

No podemos negar que en este texto de su libro Las estrellas se ven de noche el Beato de Linares (Jaén, España) nos está retratando a todos empezando, precisamente, por él mismo.

Nadie puede negar que tiene una herida. Es decir, que más o menos la misma será, eso, más o menos grande pero no es de creer que haya nadie que no soporte cierto sufrimiento, cierto dolor físico o espiritual. Y es que la naturaleza humana es como es y hay ciertas circunstancias que no podemos obviar aunque tratemos de disimular a tal respecto.

Lo que más produce asombro es cómo Lolo habla de la muerte. Es decir, que para él es una “cita” o, lo que es lo mismo, algo de lo que no podemos huir aunque no sepamos, claro está, el momento exacto que seremos llamados por Dios. Y es que es el Creador quien nos llama para, luego, administrarnos su justa justicia, valga casi la redundancia.

Tenemos, pues, una cita con la muerte. Y a ella nos conviene llegar con el alma lo más limpia posible pues de lo contrario ya sabemos (de tener unos mínimos conocimientos cristianos y, así, católicos) lo que nos puede esperar: como mínimo un tiempo más o menos largo en el Purgatorio-Purificatorio (en expresión del P. Iraburu) y, como máximo, un interminable tiempo allí abajo donde todo es fuego, dolor y alejamiento de Dios (sobre todo eso) cuando, además, tal alejamiento no tiene fin…

Está bien… tenemos una cita con la muerte. Eso lo tiene claro todo hijo de Dios. Sin embargo, como suele ser habitual en lo que escribe Manuel Lozano Garrido, siempre hay algo así como una contraprestación a eso que, en sí mismo es malo (la muerte, objetivamente, no es buena pero la tenemos “gracias” al pecado de Adán y Eva…) y que nos da más que mucha esperanza. Es más, que nos ayuda a caminar hacia el definitivo Reino de Dios con más aplomo espiritual del que podríamos presumir de no estar esto que dice Lolo.

¿Y qué dice Lolo?

Pues, como suele suceder, nos echa una mano, una buena mano, aportando esta idea que es tan real como la existencia misma de Dios, de su Hijo y del Espíritu Santo.

Lolo nos dice que tenemos una señal que es positiva o, lo que es lo mismo, que nos viene la mar de bien para oponer a la muerte aún sabiendo que es, digamos, obligatoria para nosotros por lo dicho arriba del pecado original. Y no es otra cosa que la Cruz o, mejor, lo que supuso la misma no sólo para Cristo sino, por extensión, para cada uno de nosotros.

Aquellos dos travesaños dejaron de ser dos maderas allí puestas por los romanos para ejecutar a quienes ellos creían que eran merecedores de tan infamante castillo. Y aunque nosotros sabemos (como también sabía el buen ladrón) que el Hijo de Dios no tenía culpa alguna, lo bien cierto es que entre aquellos dos travesaños entregó su espíritu Aquel que, antes, perdonó a los que le estaban matando y pidió para ellos el perdón de su Padre del Cielo.

Decimos que dejaron de ser maderas, aún siéndolo, porque quedaron bendecidas por la sangre de Aquel que fue colgado en ellas y, así, ejecutado según el modo de aquellos tiempos bastante bárbaros.

La señal que hizo Cristo con aquellos travesaños fue la que nos consiguió la salvación eterna. Es decir, su santísima sangre (¡Alabada sea por siempre!) nos acercó al Cielo porque tal era la Voluntad de Dios: no que muriese así su Hijo sino que “así” muriese que no es exactamente lo mismo. Y por eso quedó vencida la muerte no sólo para Cristo sino, por extensión, para todos nosotros pues no queriendo decir eso que no vayamos a morir, lo bien cierto es que lo que viene “luego” es lo que apunta a que sí, que Jesucristo dio aquella señal que a todos nos ha beneficiado.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (171)

No hay desgracia semejante a la del que no quiere amar.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.