Discernir lo discernido aunque no sea discernible
Una de las palabras más repetidas en estos tiempos es “discernimiento", y junto a ella otras expresiones como “prudencia pastoral". Nada que objetar. La prudencia es una de las cuatro virtudes cardinales. Buena es para la pastoral y para la vida entera.
El asunto aquí es cuando se te pide discernir lo ya discernido. Por ejemplo, en la nota de respuesta de Doctrina de la Fe a monseñor Negri. Pregunta, entre otras cosas, si una persona transexual puede ser padrino o madrina de bautismo. Pregunta ociosa porque esto ya estaba discernido y aclarado en una nota respondiendo a monseñor Zornoza sobre la posibilidad de admitir como padrino de bautismo a una persona transexual. Y recibió esta respuesta: “Sobre este particular le comunico la imposibilidad de que se le admita". Discernido. Punto final.

Hace apenas unas semanas les contaba que por iniciativa de algunas “Pilares” de Braojos nos habíamos embarcado en el proyecto de adquirir una imagen de la Virgen del Pilar para su veneración en el templo parroquial. Algunos lectores y feligreses de nuestra parroqua virtual de san José de la Sierra ofrecieron sus donativos.
Cada día nos llegan por diversos medios cartas supuestamente interesantes, documentos imprescindibles, reflexiones sesudas, exhortaciones papales y materiales de profundización sobre los más diversos temas. Uno no llega a todo, seamos claros y no resulta fácil distingir si lo que llega a tus manos es un documento realmente interesante, incluso imprescindible, o si es la nada sin sifón.
Casi parece el trabalenguas de los tres tristes tigres tragando trigo en el trigal. Es mucho más sencillo. Es el resumen de la solemnidad de todos los santos y el día de difuntos en mis pueblos.





