Estoy enamorado de mi cabra
Pues sí. Son cosas que pasan. La traes a casa, buscas un buen lugar para ella, te ocupas de su comida, la limpieza, que esté bien. Poco a poco vas notando cómo la cabra te sigue, te conoce, responde a tus cuidados. Y un día, sin buscarlo ni quererlo, de repente descubres que la cabra es el amor de tu vida. Cosas que pasan. Cosas inevitables.
Así que me he dirigido al registro civil más cercano para enterarme de los requisitos necesarios para casarme con ella. Hablé también con el párroco del pueblo, pero parece que no es muy partidario.

Justo hace hoy una semana publicaba Religión Digital una
Tengo que reconocer que cuando recién ordenado comencé a sentarme en el confesionario, una de las cosas que más me sorprendían era que la gente se acusara de dificultades y poca paciencia en el trato con sus padres mayores. Mis padres eran todavía jóvenes y para mí estar con ellos, poder pasar unos días en casa, era todo un privilegio. Es más, incluso en verano nos íbamos juntos unos días de vacaciones. Por eso mi sorpresa: ¿era posible que hubiera gente que tuviera dificultades para relacionarse con sus padres, que tuvieran incluso conflictos hasta el punto de decir que no soportaban a sus padres?