(Asia News/InfoCatólica) El pasado mes, Naik intervino en la Convención Internacional Sunnah 2025 de Perlis, donde instó a los musulmanes malasios a redoblar sus esfuerzos proselitistas. Según afirmó, «los musulmanes tendrán que responder en la otra vida por su falta de esfuerzos para difundir el islam». Además, señaló que los malayos «no están haciendo pleno uso de las leyes que permiten la propagación de la fe entre los no musulmanes».
Debate en el Parlamento
La semana pasada, el ministro del Interior, Saifuddin Nasution Ismail, declaró en el Parlamento que «no existe ninguna orden que restrinja a Zakir pronunciar discursos públicos». Si bien en 2019 se dictó una prohibición temporal, actualmente esta «no está en vigor». En respuesta a una consulta parlamentaria, el ministro confirmó que el Gobierno «no ha impuesto ninguna restricción a Zakir Naik para dar discursos públicos».
La declaración generó reacciones inmediatas, entre ellas la del diputado de Sarawak Baru Bian, quien instó al Gobierno a reconsiderar la decisión y restablecer la prohibición. «Me ha decepcionado enormemente leer la declaración del ministro del Interior», afirmó. «Es incomprensible que se haya levantado la prohibición sin justificación alguna y sin que se hayan hecho públicos los informes de investigación sobre los incidentes denunciados contra Zakir». Recordó que, en 2019, la policía alegó «serias preocupaciones» por la seguridad nacional y la armonía racial, circunstancias que, según el diputado, no han cambiado.
Sarawak mantiene la prohibición
Baru Bian destacó que «desde agosto de 2019, Sarawak ha prohibido a Zakir Naik entrar en el Estado», una medida aplicada bajo el mandato del fallecido ministro principal Pehin Sri Adenan Satem. «Espero que el gobierno de Sarawak garantice que la prohibición se mantenga» al menos hasta que el predicador «se disculpe y se comprometa con los principios de armonía y libertad de culto». Según el diputado, la seguridad nacional y la coexistencia «nunca deben verse comprometidas por conveniencia política».
Señaló que Zakir Naik «nunca se ha disculpado por sus declaraciones ofensivas» y criticó que el Gobierno lo considere un líder «no polémico». Advirtió que permitirle hablar en público supone un riesgo para la cohesión social. «Al denigrar otras religiones, Zakir no solo no se adhiere a los valores de respeto mutuo y tolerancia, esenciales para la sociedad diversa de Malasia, sino que también corre el riesgo de sembrar divisiones entre la población», señaló.
Entre otras barbaridades, el fundamentalista salafista llegó a afirmar que es pecado decir Feliz Navidad.
Libertad de expresión y estabilidad social
Baru Bian subrayó que la libertad de expresión no debe comprometer la armonía nacional. Destacó a Sarawak como un modelo de coexistencia pacífica, donde las comunidades religiosas y étnicas conviven sin miedo a la discriminación. «La paz y la estabilidad del tejido social de Malasia deben primar sobre el derecho de cada individuo a la libertad de expresión, especialmente cuando esa expresión puede incitar al odio, la intolerancia o la discordia», afirmó.
Haciéndose eco de estas preocupaciones, Peter John Jaban, vicepresidente de la Federación Mundial de Derechos Humanos, instó al gobierno de Sarawak a mantener la prohibición contra predicadores radicales. «Esperamos que el gobierno de Sarawak siga protegiendo sus intereses para mantener un entorno pacífico y defender los valores de inclusión, tolerancia y armonía social», declaró. «No debe permitirse que se difunda el odio ni que se provoquen tensiones entre nuestras comunidades», concluyó.