Infalibilidad papal, magisterio falible y magisterio auténtico

Infalibilidad papal, magisterio falible y magisterio auténtico

Es evidente, pues, que «magisterio auténtico» no es lo mismo que «magisterio infalible». Y si hubiere alguien que se obstine en defender que todo magisterio papal es infalible, resulta que hay una frase de Juan Pablo II que no le deja escapatoria.

Este es un artículo para católicos. Es decir, no me ocuparé aquí de probar que la infalibilidad papal (o cualquier otro dogma de la fe católica) es verdad, sino que metodológicamente presupondré que es verdad. El objeto, por tanto, es clarificar ante los católicos el entendimiento de este dogma y aspectos relacionados. Así, se aclararán cuestiones referidas a «ex cátedra», «magisterio auténtico», «magisterio infalible» y demás. Esto resulta absolutamente necesario en estos momentos particularmente complejos para la Iglesia en que a veces pareciera que vivimos en algo como «la crisis arriana». Y es que, para mantener la recta fe (y el recto pensamiento en general), en tiempos de confusión por los hechos es absolutamente necesario mantener la claridad en los conceptos.

Comencemos yendo «a las fuentes». La proclama oficial primera del dogma de infalibilidad papal la encontramos en la Constitución Dogmática Pastor Æternus, elaborada y aprobada por el Concilio Vaticano I, en la que se lee: «Enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice, cuando habla ex cátedra, esto es, cuando, ejerciendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, en virtud de su Suprema Autoridad Apostólica, define una doctrina de fe o moral y enseña que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de doctrinas de fe y moral» (1).

Ahora analicemos punto por punto:

1) «Enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado…»: Es decir, si un católico niega o rechaza este dogma, deja automáticamente de ser católico en el sentido de que ya no mantiene la fe católica (así como, de modo análogo, un protestante calvinista deja automáticamente de ser calvinista si es que niega la doctrina de la predestinación). Esto no contraviene la libertad personal. Una persona puede perfectamente elegir no creer este dogma y, por tanto, no ser católica o dejar de ser católica; pero lo que no puede es no creer este dogma y ser propiamente católico al mismo tiempo. Para ilustrarlo, imaginemos un triángulo que pueda disponer de sus líneas a libre albedrío y que elige hacerlo de modo tal que forma un cuadrado. Podría hacerlo (en este ejemplo hipotético), y para ello podría bastar un pequeño movimiento, ¡pero entonces ya no seguiría siendo un triángulo! Puede incluso gritar «¡Soy un triángulo!», pero no porque lo pretenda lo es.

2) «… que el Romano Pontífice…»: Puede parecer trivial apuntarlo, pero estamos en un tiempo en que hasta hay que aclarar que los triángulos son triangulares: el dogma de la infalibilidad papal aplica al Papa. De este modo, si cualquier persona (y no el obispo de Roma válidamente elegido) fuere al balcón central de la basílica de San Pedro en el Vaticano y, cumpliendo procedimentalmente (en las palabras) todos los requisitos del ex cátedra, proclamare algo, ello no tendría validez (es decir, no sería doctrinalmente vinculante para el católico) porque faltaría la condición de posibilidad misma de todo: que sea el Papa quien está hablando.

3) «… cuando habla ex cátedra»: Que quede claro: la infalibilidad aplica a lo que el Papa dice (y, en concreto, lo que dice ex cátedra), no a lo que el Papa hace. De este modo, el Papa puede equivocarse en lo que hace a nivel pastoral, administrativo y personal. De allí que no exista un dogma de «inerrabilidad papal» o «impecabilidad papal». Un Papa puede ser particularmente errático en el manejo pastoral y administrativo de la Iglesia o pecar (incluso gravemente) a nivel personal. Por supuesto, ello sería una situación muy triste para todos los fieles, pero no contradeciría en nada ningún dogma de la fe católica. Asimismo, se establece que no todo lo que dice el Papa es infalible sino solo cuando habla ex cátedra. La cláusula «cuando» muestra que, en rigor, la infalibilidad no es una potestad continua del Papa en cuanto persona, sino que le aplica concretamente en cuanto realiza una función específica (definición solemne de doctrina). De este modo, creer en la infalibilidad papal no es creer en la infalibilidad del Papa todo el tiempo y en todo aspecto sino cuando está realizando definiciones ex cátedra.

4) «… esto es, cuando, ejerciendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, en virtud de su Suprema Autoridad Apostólica»: Aquí se aclara el significado de ex cátedra, que quiere decir «desde la cátedra», o sea, desde la silla de Pedro, es decir, la instancia oficial de autoridad doctrinalmente vinculante conforme a la primacía petrina de la cual el Papa participa en virtud de la sucesión apostólica. Al respecto, tenemos un claro paralelismo cuando Jesús dice a los apóstoles: «En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y fariseos. Así que, hagan y observen todo lo que ellos digan, pero no hagan lo que ellos hacen, porque dicen y no hacen» (Mateo 24:2-3). Recuérdese que Jesús habló muy mal de los escribas y fariseos, pero aun así a los apóstoles, como judíos y en un contexto en que todavía no se iniciaba propiamente el Nuevo Pacto con su muerte en la Cruz, les dice -incluso estando Él en vida presente- que hay una autoridad vinculante en lo que dice, y no lo que dice en cualquier lado sino en cuanto habla (ese es el contexto del pasaje) desde «la cátedra de Moisés». Así, como católicos debemos observar lo que los Papas dicen ex cátedra, pero no estamos obligados por fe a secundarlos en lo que hacen fuera de esa instancia. Y cabe recordar que ni las entrevistas y ni siquiera las homilías de los Papas en las misas que presiden constituyen la instancia ex cátedra.

5) «… define una doctrina de fe o moral…»: Queda claro aquí que la materia es fe y moral. De este modo, el Papa no es infalible cuando habla sobre asuntos particulares de política, economía, historia, etc. Es más, ni siquiera cuando el Papa habla sobre asuntos de fe y moral (o de aspectos generales de los anteriores ámbitos en tanto se relacionan directamente con la fe y moral) sino solo cuando define ex cátedra. Dado que ya se explicó el término «ex cátedra», expliquemos el término «define» pues también se requiere entender esto con rigurosidad. Y es que, como apunta el apologista católico Jimmy Akin, «definir algo no es [directa y exactamente] lo mismo que afirmar, enseñar, declarar, condenar o lo que a uno le parezca» (2), sino que este término está estrictamente explicado en la relatio oficial de la Constitución Dogmática Pastor Æternus indicándose que «la palabra ´define´ significa que el Papa directa y conclusivamente pronuncia su sentencia sobre una doctrina que concierne a asuntos de fe o moral y lo hace de tal modo que cada uno de los fieles puede tener certeza del pensamiento de la Sede Apostólica» (3). Así, si hay alguna ambigüedad en un pronunciamiento papal, «es claro que la cosa no está clara» y, por tanto, no se cumpliría el requisito de «define».

6) «… y enseña que debe ser sostenida por toda la Iglesia…»: La infalibilidad aplica para definiciones que el Papa establece claramente como vinculantes para toda la Iglesia. No se está hablando, pues, de resoluciones dirigidas a una persona concreta, a una diócesis o arquidiócesis (incluso si se trata de la de Roma) y ni siquiera a todos los miembros de la Iglesia actual sino a toda la Iglesia incluida (en términos de sus miembros) la hoy, la de mañana y la de pasado mañana (y así hasta el fin de los tiempos). De ahí que tales definiciones, conforme a la citada relatio, tienen el carácter de conclusivas, es decir, dan por concluido el asunto -conforme al principio agustiniano Roma locuta, causa finita («Roma ha hablado, la discusión ha terminado»)- y son, por tanto, irreformables. Dado todo esto, cuando el Papa expresa su parecer particular en un contexto particular como un libro de su autoría, una conversación personal, una entrevista, una homilía, etc., no tratándose, pues, de algo dirigido a la Iglesia universal, no le aplica la infalibilidad.

7) «… posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de doctrinas de fe y moral»: Esto es clave: el Papa posee la infalibilidad no por naturaleza (en cuanto esta, es un simple hombre) sino por gracia (que le viene del Espíritu Santo), no por esencia (solo Dios es infalible en este sentido) sino por participación (desde su oficio petrino). Y aquí es importante remarcar que participa de la infalibilidad de la Iglesia. De este modo, el Papa no posee una infalibilidad separada a la de la Iglesia, sino que participa de aquella misma infalibilidad. De ahí que en las definiciones papales infalibles (como la del dogma de la Inmaculada Concepción o el de la Asunción de María) los Papas no dicen simplemente «Yo digo que… y punto» sino que refieren cómo aquello que están definiendo ya se hallaba de algún u otro modo contenido en la Tradición constante de la Iglesia. Así, el Papa no inventa dogmas, solo los define. Ergo, la infalibilidad no es una «carta libre» para que el Papa diga lo que le venga en gana asumiendo «Ah, soy infalible» sino una protección especial para la Iglesia. Dios concede la infalibilidad al Papa para garantizar que la Iglesia no falle. De esta forma, la infalibilidad papal no lo es por sobre la Iglesia de modo dictatorial sino al servicio de la Iglesia, conforme al título Servus servorum Dei («siervo de los siervos de Dios»). Y todo esto está sellado por la promesa del propio Cristo, dada en el mismo contexto en que nombra a Pedro como el primer Papa, de que la Iglesia no fallará (cfr. Mateo 16:18).

Hemos visto, pues, que entendiendo correctamente las cosas desde la doctrina católica, el dogma de la infalibilidad papal no consiste simplemente en afirmar «Ah, el Papa es infalible» sino que hay muchos requisitos y condiciones. Y se requiere que se cumplan todos estos requisitos y condiciones. Basta que falte uno para que el dogma no aplique. Así que no se puede decir a la ligera que algo representa un pronunciamiento papal infalible; más aun considerando que el Código de Derecho Canónico establece que «ninguna doctrina se asume como infaliblemente definida a menos que ello sea manifiestamente evidente» (4).

Pero alguno podría plantear la pregunta: «¿Puede un Papa proclamar una herejía ex cátedra?». Ante esto hay que decir que, tomada aisladamente, la proposición «Un Papa proclama una herejía ex cátedra» es lógicamente posible pero, desde la fe católica, fácticamente imposible. Es decir, desde fuera de la fe se puede pensar que podría suceder en la mente, pero desde la fe se sabe que nunca sucederá en la realidad. Para poner una analogía: no es lógicamente imposible que se pueda encontrar el cadáver de Cristo (uno lo podría imaginar, contrariamente al caso de un «círculo cuadrado» que ni siquiera se puede imaginar), pero por la fe tenemos certeza de que es fácticamente imposible, es decir, nunca sucederá en la realidad. Es más, tomando la proposición («Se encontrará el cadáver de Jesucristo») ya no aisladamente sino junto con otras proposiciones de la fe («Jesús es Dios», «Jesús dijo que resucitaría», «Dios no puede mentir ni fallar», etc.) hasta podríamos llegar a establecer, bajo ese contexto más amplio, que sería incluso lógicamente imposible (pero condicionada a la veracidad de las otras). Lo mismo, pues, hay que decir desde la fe católica respecto de la idea de proclamación ex cátedra de una herejía: al final de cuentas es imposible por la promesa de Cristo. Y no importa cuán difíciles se pongan las cosas a nivel humano, debemos seguir confiando en la promesa divina. Esta es la fe (y no tiene por qué ser irrazonable pues se pueden demostrar racionalmente las premisas antecedentes, pero, como se dijo al comienzo, ello no es materia de este artículo). Como explica el gran apologista católico Dave Armstrong sobre este mismo punto (la idea de proclamación ex cátedra de una herejía): «Siendo filosóficamente riguroso, a este respecto yo negaría (por fe) que pueda suceder, pero no creo que sea un ´imposible contrafactual´ o ´lógicamente imposible´ en todos los mundos posibles o concebibles. Esa es la diferencia entre la filosofía y la fe. Por fe, no creo que eso suceda o pueda suceder alguna vez en la realidad» (5).

Dado todo esto, si en algún momento sucediera aparentemente que un Papa proclamare ex cátedra algo que de modo absolutamente evidente es una herejía (por ejemplo, decir que Jesús no es Dios) habría que entender, firmes en la fe católica (recuérdese que este es un artículo para católicos, no estoy pretendiendo poner la fe católica como argumento para los no católicos), que ello solo podría serlo en apariencia, no en realidad, de modo que no se habría cumplido al menos uno de los requisitos o condiciones de la infalibilidad papal, a saber: 1) que no sea el Papa quien habla (en esto cabe anotar que, para que se cumpla la promesa de Cristo y el dogma de infalibilidad papal, no se puede apelar a que no es Papa justo mientras habla sino que tendría que no serlo al menos un instante antes de la proclama); 2) que se trate de algo que el Papa hace, no que el Papa dice; 3) que trate de una disposición pastoral o administrativa, no doctrinal; 4) que esté hablando sobre algún asunto que no sea de fe o moral; 5) que esté hablando de un asunto de fe o moral pero a nivel de opinión personal; 6) que no esté hablando desde la instancia ex cátedra sino desde otra (libro, entrevista, magisterio no solemne, etc.); 7) que el pronunciamiento sea ambiguo de modo que no cumpliría la condición de «define»; 8) que sea un pronunciamiento particularizado (para una persona, una diócesis o una arquidiócesis) y no explícitamente indicado como universal; 9) que no se especifique como definitivo, de modo que podría «no valer» para la Iglesia «de mañana»; 10) que el pronunciamiento sea a puro nombre propio y no en términos de participación de la infalibilidad de la Iglesia en su Tradición constante. Estos son los «filtros» que se tendrían que pasar como mínimo (pueden haber más no explicitados aquí como, por ejemplo, que el Papa no se esté expresando desde su intelecto o voluntad sino condicionado por alguna coyuntura) para considerar a un pronunciamiento papal como infalible y, por tanto, doctrinalmente vinculante.

Ahora bien, podría plantearse la cuestión: ¿todos los documentos papales son ex cátedra y fijan magisterio infalible? Aquí la distinción hará disipar la confusión. Resulta que en la fe católica hay niveles de magisterio: el magisterio ordinario y el magisterio extraordinario. El magisterio extraordinario, también llamado magisterio solemne, es el que corresponde a los pronunciamientos papales ex cátedra (cumpliendo todos los requisitos) y a las resoluciones definitivas de concilios ecuménicos sobre asuntos de fe y moral. No es un asunto de juego. De hecho, como clarísima muestra de esto, tenemos que luego de la proclamación solemne del dogma de infalibilidad papal en 1870 solo ha habido una ocasión en que todos los canonistas coinciden en señalar que se dio el ex cátedra: en la proclamación del dogma de la Asunción de María en 1950. De otro lado, el magisterio ordinario corresponde al ejercicio general que realiza la jerarquía eclesiástica en enseñar asuntos de fe y moral, pero sin que haya un pronunciamiento solemne y definitivo.

Pues bien, ¿cuál es, entonces, el magisterio infalible doctrinalmente vinculante (es decir, que fija cosas que, si no las creemos, dejamos de ser católicos)? Aquí hay que analizar con rigor y cuidado. El magisterio extraordinario o solemne siempre es infalible. El magisterio ordinario, en cambio, puede ser falible. ¿Y en qué ocasiones el magisterio ordinario es infalible? Hay una: cuando se trata del magisterio ordinario universal. Esto está claramente fijado en el Código de Derecho Canónico: «Se ha de creer con fe divina y católica todas aquellas cosas contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida por Tradición, es decir, en el único depósito de fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia o por su magisterio ordinario y universal» (6). Un ejemplo de este tipo de magisterio (ordinario y universal) es el correspondiente al llamado consenso unánime de los Padres de la Iglesia. Así, tenemos que había un consenso unánime en creer en la presencia real de Jesús en la Eucaristía y, por tanto, ello debía ser aceptado con fe divina por todos los católicos incluso de modo independiente o previo a cualquier pronunciamiento solemne.

Pero aquí hay que ser muy rigurosos en entender el término universal. Y es que no se trata ni siquiera de que todos (o prácticamente todos) los obispos (e incluso el Papa) de este tiempo se unan en afirmar algo (si se siguiera esa «lógica», la Iglesia tendría que haber aceptado el arrianismo -herejía que negaba la divinidad de Cristo- como infalible durante la época de la crisis arriana) sino que también cuentan los Papas y obispos del pasado. Es decir, la universalidad, conforme a la visión católica (de hecho, la palabra «católico» significa «universal»), para ser realmente tal, no solo debe ser geográfica (todo el mundo) sino también cronológica (todos los tiempos). Así que también cuentan los «votos» de los Papas y obispos del pasado. De ahí que el genial escritor católico G. K. Chesterton haya dicho que «la tradición no es más que la democracia proyectada en el tiempo (…) es la democracia de los muertos» (7). No podemos obviar esos votos precisamente porque la Iglesia tiene una Tradición (sí, con mayúscula).

¿Pero qué hay del «magisterio auténtico»?, ¿acaso es lo mismo que «magisterio infalible»? No, no es directamente lo mismo. «Magisterio auténtico» es un término que se usa para indicar que algo (en su expresión o interpretación) es auténticamente magisterio (algo así como la «interpretación auténtica» en la doctrina del Derecho) pero no dice de por sí nada respecto del rango de magisterio que tiene. Puede ser magisterio solemne y, por tanto, ser infalible. Pero también puede tratarse de magisterio ordinario el cual solo es infalible cuando constituye magisterio ordinario universal. Y ya vimos que si es algo unilateral de un solo obispo o Papa, o incluso de una gran parte de obispos y el Papa del presente, pero sin contar con los votos del pasado, entonces no es universal y, por tanto, cae en el rango de magisterio ordinario falible. Y en esto es clave entender que declarar algo como auténtico no lo sube de nivel, simplemente es la manifestación de que se trata de la «interpretación auténtica» de un documento conforme a su determinado nivel. Y si este documento está en el nivel de magisterio ordinario falible, entonces su «interpretación auténtica» no constituye algo doctrinalmente vinculante para el católico.

Tal vez a algunos católicos, incluso de entre los bien formados en la fe, les suene raro el término «magisterio falible». Pero resulta que tal distinción es parte de la misma fe católica. Al respecto cabe precisar que el decir que algo sea falible no es para nada lo mismo que decir que es automáticamente falso. «Falible» no significa directamente «falso» sino «que se puede equivocar». Por ejemplo, yo soy falible pero sí acertaba varias preguntas en los exámenes (de hecho, la gran mayoría). Ahora bien, resulta que, como dijimos, en la propia fe católica se encuentra la existencia del «magisterio falible». Por ejemplo, en las Actas Sinodales del Concilio Vaticano II leemos que «es mejor tratar el magisterio no infalible del Romano Pontífice en el contexto del magisterio de todo el cuerpo episcopal» (8). Es más, en otra parte de estas actas se menciona explícitamente la existencia de un «auténtico magisterio debajo del grado de infalibilidad» (9). Es evidente, pues, que «magisterio auténtico» no es lo mismo que «magisterio infalible». Y si hubiere alguien que se obstine en defender que todo magisterio papal es infalible, resulta que hay una frase de Juan Pablo II que no le deja escapatoria. En una audiencia general, es decir, ejerciendo su magisterio ordinario, Juan Pablo II dijo que el Papa habla infaliblemente «solo cuando habla ex cátedra» (10). Solo hay dos opciones: que al decir ello haya acertado o se haya equivocado. Si ha acertado, entonces existe el magisterio papal falible pues no todo magisterio es ex cátedra. Y si no ha acertado, entonces también existe el magisterio papal falible porque ahí el Papa habría fallado. No hay escapatoria lógica. Ergo, existe el «magisterio ordinario falible».

¿Y qué debe hacer el católico frente al «magisterio ordinario falible»? El Catecismo de la Iglesia Católica fija que frente al magisterio ordinario en general los fieles deben dar un «asentimiento religioso» el cual se explicita como «distinto del asentimiento de fe» (11). Es decir, no se exige a los fieles dar específicamente el asentimiento de fe. ¿Y qué es el «asentimiento de fe»? Es precisamente aquel al que el Código de Derecho Canónico refiere como «fe divina y católica», es decir, aquella a la que necesariamente el católico debe dar su asentimiento para seguir siendo católico. De esto se desprende que uno puede seguir siendo católico incluso si no da su asentimiento a algo que no exija asentimiento de fe divina. Pero en esto hay que ser prudentes. Y es que, como católicos, precisamente por «prolongación» o «aplicación» de la fe divina (12), creemos que Dios da una asistencia especial a su Iglesia en el ejercicio de su magisterio ordinario en general. Por tanto, en principio, debemos una «reverencia religiosa» a este tipo de magisterio. Pero, conforme a los textos citados en el párrafo anterior, tal obediencia a ese mismo magisterio (ordinario) implica entender la posibilidad de su falibilidad cuando no es universal. Por tanto, desde el mismo asentimiento religioso a la posibilidad de lo falible conforme se halla en el propio magisterio, se sigue que precisamente por ello un auténtico católico puede en ocasiones tener reservas respecto de dar su asentimiento religioso. Como dice el Dr. John Joy, Presidente del Centro de Estudios Escolásticos San Alberto Magno: «Debido a la asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia, podemos estar seguros de que las ocasiones de error de este tipo de enseñanza auténtica son raras. Pero dado que son posibles, nuestra respuesta debe tomar eso en cuenta» (13).

¿Y cuándo estaría justificado este caso?, ¿cuando al católico en cuestión le dé la gana? De ningún modo. Estará justificado solo en aquellos casos en que el magisterio ordinario falible diga algo que clara e inequívocamente contradiga lo ya fijado por el magisterio infalible (sea el solemne del Papa y los concilios ecuménicos o el ordinario universal de la Tradición constante de la Iglesia). Y acá también hay que ser sumamente cuidadosos. La contradicción tiene que ser clara e inequívoca. Si hay alguna ambigüedad, debe interpretarse en lo posible en continuidad con el ya fijado magisterio infalible. Pero si el problema es obvio, el católico puede ejercer legítima resistencia. Y con esto no deja de ser católico (incluso si se equivocara de modo sincero o resistiera de malas maneras, siendo que con esto último sería un «mal católico», pero católico, al fin y al cabo) pues no está resistiendo aquello infalible a lo cual debe asentimiento de la fe sino a aquello falible al cual solo debe, en principio, el asentimiento religioso. Resiste a una autoridad (en lo que es falible, cuando lo que dice colisiona muy evidentemente con lo infalible), pero no le niega su carácter de autoridad. Es como el hijo que, precisamente por ser buen hijo para el bien de la familia, resiste a su padre sin negarle su posición y autoridad de padre (los buenos hijos que alguna vez resisten a su padre no pasan por ello a decir que ya no tienen padre). Y esto no es contra la fe pues en ninguna parte Jesús promete que cada dicho y acto de cada miembro de la jerarquía de la Iglesia a lo largo de todos los tiempos está absolutamente protegido del error. De hecho, en la propia Iglesia del Nuevo Testamento observamos que hay muchos problemas. «Iglesia verdadera» no es lo mismo que «Iglesia sin problemas» así como «familia verdadera» no es lo mismo que «familia sin problemas». Jesucristo no ha prometido que su Iglesia no tendrá problemas; lo que ha prometido es que los problemas no la destruirán («las puertas del infierno no prevalecerán contra ella»).

Sobre todo esto encontramos un claro ejemplo en el Nuevo Testamento. Y, de hecho, sucedió con el primer Papa. En efecto, leemos en Gálatas 2:11-14: «Cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes de que llegaran algunos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero después de que llegaron, se apartaba de ellos, por temor a los partidarios de la circuncisión. Y en su simulación le imitaban también los demás judíos, al punto que el propio Bernabé fue arrastrado por su hipocresía. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: ´Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a ser como judíos?´». Muchos citan este pasaje como para refutar el dogma de la infalibilidad papal. Pero cualquiera que haya leído hasta aquí se dará rápidamente cuenta de que no lo hace porque aquí se trata de la conducta de Pedro, no de su doctrina. Pero eso no es todo, resulta que este mismo pasaje demuestra la autoridad y primacía de Pedro. ¿Qué? Sí, en efecto: Pablo no dice que se «enfrentó» a Pedro como a un mero igual sino que le «resistió», lo cual corresponde respecto de alguien superior en autoridad; la sola conducta de Pedro (ni siquiera se dice que haya dicho una sola palabra al respecto) arrastra a los demás judíos («le imitaban») e incluso a Bernabé, que había viajado con Pablo y, por tanto, tenía claras las ideas de este último y su rango de apóstol, pero aun así se deja llevar por la sola conducta de Pedro. Es más, Pablo se percata de lo reprobable de la conducta de todos estos, pero no se dirige a Bernabé ni a los otros judíos sino únicamente a Pedro. ¿Cómo puede ser todo esto? Resulta que Pablo sabe que Pedro tiene autoridad y primacía y precisamente por ello es que su sola conducta o ambigüedad arrastra y/o confunde a los demás. Cualquier judío miembro de la Iglesia puede estar haciendo eso y «no pasa nada», ¡pero cuando lo hace Pedro, Pablo «pierde la cabeza»! Es en ese contexto que Pablo ve necesario reprender a Pedro por el bien de toda la Iglesia y la práctica de la verdadera doctrina. En suma, Pablo reprende a Pedro no para quitarle su autoridad sino porque Pedro tiene autoridad. Y resulta que Dios consideró esta situación de tal importancia que quiso que la reprensión a Pedro quede registrada en su libro inspirado, la Biblia, es decir la obra más leída de la historia de la humanidad.

Ahora bien, nosotros no somos San Pablo, pero sí podemos apoyar (o al menos no estorbar) a los «San Pablos» que surjan, es decir, a aquellos hombres santos que defienden la Iglesia incluso de sus enemigos internos, pero sin romper la unidad de esta (Pablo no pretendió crear otra iglesia por su desacuerdo con Pedro). Y es que hay antecedentes sobre esto: San Atanasio tuvo que defender, prácticamente solo respecto de la jerarquía, la verdadera fe durante la crisis arriana del siglo IV (14) en que, en determinado momento, el mal fue tan extendido que San Jerónimo llegó a exclamar (seguro desde una tremenda angustia) que «el mundo despertó un día y se encontró arriano» (15); y también tenemos el caso de Santa Catalina de Siena, quien reprendió al papa Gregorio XI por su pusilanimidad en la defensa de la recta fe. Y ahora ambos son considerados santos de la Iglesia. Pero, por supuesto, en su tiempo no tenían una etiqueta en la frente que dijera «Santo», así que probablemente muchas gentes de estos tiempos los hubieran acusado (sin la más mínima caridad o intento de comprensión) de «fariseos sin amor».

Y, bueno, todos los que estamos en esta lucha somos muy imperfectos, pero aquí no se trata de defendernos a nosotros mismos sino a «la fe que nos ha sido entregada de una vez y para siempre» (Judas 3). Por tal razón podemos decir en humildad, pero al mismo tiempo con firmeza «Pecador, más que nadie; hereje, nunca». Y, por supuesto, no debemos olvidar en cualquier cosa que hagamos el sabio principio atribuido a San Agustín: «En lo esencial, unidad; en lo opinable, libertad; y en todo, caridad». Todo debe ser dicho y hecho desde el amor. En ese sentido, cabe precisar que este artículo no es un ataque o defensa de la persona de ningún Papa particular, sino una explicación clara de la doctrina de la Iglesia en su contexto e implicancias. Quien tenga animosidad, sea a favor o en contra de un Papa particular, es asunto suyo. Pero debe recordarse que la animosidad nubla el juicio y aquí se requiere juicio recto para entender bien la doctrina.

Finalmente, he de expresar que de acuerdo a mi propio orden yo «no debería» haber escrito este artículo. Soy un apologista que trabaja muy sistemáticamente, distinguiendo tres niveles: teísmo filosófico, cristianismo en general y catolicismo en particular. Al presente, conforme a mis libros publicados, artículos, debates, entrevistas y demás, mi actividad pública se encuentra todavía en el «primer nivel» y pasando al segundo. No debería tratar todavía cuestiones específicas de catolicismo de acuerdo a mis propias reglas. De hecho, al presente tengo publicado mi libro ¿Dios existe?, donde demuestro racionalmente la existencia de Dios (16), está por publicarse mi libro ¿Cuál es la religión verdadera?, donde demuestro que el cristianismo es verdad. Pero todavía falta para la publicación de mi libro ¿Cuál es la Iglesia verdadera?, donde demuestro que el catolicismo es la forma verdadera y plena de cristianismo. Así que al publicar este artículo (que, remarco, está dirigido a católicos) estoy claramente saliendo de mi actuar planificado y ordinario. Pero situaciones extraordinarias requieren de acciones extraordinarias.

Dante Urbina

 

Referencias:

1. Papa Pío IX, Pastor Æternus, 18 de julio de 1870, n. 4.

2. Jimmy Akin, «Identifying infallible statements», Catholic Answers, September 1, 2001.

3. Vicent Gasser, The Gift of Infallibility: The Official Relatio on Infallibility of Bishop Vicent Ferrer Gasser at Vatican Council I, Ignatius Press, San Francisco, 2008, p. 92.

4. Código de Derecho Canónico, canon 749.3.

5. Dave Armstrong, «Can a Pope be a heretic or authoritatively declare heresy», Biblical Evidence for Catholicism (www.patheos.com), February 3, 2017.

6. Código de Derecho Canónico, canon 750.

7. G. K. Chesterton, Ortodoxia, Fondo de Cultura Económica, México, 1997, pp. 88, 90.

8. Acta Synodalia Sacrosancti Concilii Vaticani II, vol. III, Part. I, p. 250.

9. Acta Synodalia Sacrosancti Concilii Vaticani II, vol. II, Part. I, p. 255.

10. Juan Pablo II, «La asistencia del Espíritu Santo al Pontífice Romano», Audiencia General, 24 de marzo de 1993.

11. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 892.

12. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 892.

13. John Joy, «Authentic magisterium and religious submission», One Peter Five (www.onepterfive.com), December 7, 2017.

14. Sobre la historia de la crisis arriana (de mucha actualidad para nuestra situación) recomiendo especialmente: Javier Olivera Ravasi, «El arrianismo y la figura de San Atanasio», Veritas TV, 17 de julio del 2017. (Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Fkx56pU1a7M)

15. San Jerónimo, Diálogo con los Luciferianos, n. 19.

16. Dante A. Urbina, ¿Dios existe?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer, Ed. CreateSpace, Charleston, 2016. (http://danteaurbina.com/dios-existe-el-libro-que-todo-creyente-debera-y-todo-ateo-temera-leer/)

 

68 comentarios

Palas Atenea
Es interesante en este contexto la carta del Cardenal Newman al Duque de Norfolk-el más influyente católico inglés-en el que le pide ayuda para contrarrestar las malas interpretaciones que estaban haciendo los anglicanos del concepto de Infalibilidad Pontificia declarado dogma en el Concilio Vaticano I.
13/12/17 11:33 AM
vicente
A.L. es verdadero magisterio papal.
13/12/17 11:39 AM
Palas Atenea
Se me olvidó decir que, en papel, la "Carta al Duque de Norfolk" está editada en España por Rialp, pero se puede descargar por internet.
13/12/17 11:52 AM
Francisco José Delgado
Uno podría decir que la expresión "magisterio falible" no es estéticamente la más adecuada. Por eso se habla de magisterio no infalible. El uso de una expresión u otra, significando lo mismo, pondría énfasis en que el magisterio ordinario no infalible del Papa y todo el magisterio de los obispos simplemente no tendría este carisma especialísimo de la infalibilidad, aunque sí la asistencia ordinaria (y providencial) del Espíritu Santo a la Iglesia. Hablar de "magisterio falible" parecería indicar no sólo la posibilidad de que no sea infalible, sino la realidad de fallos en el magisterio. Digo "parecería indicar", aunque en la situación actual es muy claro que lo indica de hecho.
Lo realmente triste es que, como explica Dante Urbina magistralmente, estemos llegando a la situación en la que tenemos que hablar de "magisterio falible", porque se nos quiere presentar como magisterio auténtico algo que, evidentemente, es un error y ha de ser rechazado. Por tanto, aunque no me gusta, sí, parece que hay que hablar de "magisterio falible".
13/12/17 12:15 PM
Juan Andrés
Es claro el artículo. Y evidente es también que, dentro del concepto de universalidad cronológica, si se "define" algo contrario a lo que ya estaba "definido" antes no es posible hablar de expresión "ex cátedra" porque no es posible que algo sea y no sea infalible al mismo tiempo.
13/12/17 2:05 PM
Jordi
"Estos son los «filtros» que se tendrían que pasar como mínimo".

El Papa tiene el carisma petrino de juzgar, es decir, de enseñar la verdad católica de fe y moral, y la disciplinar de imponer dicha verdad católica de forma plena jurídico-canónica: obligatoriedad imperativa y cumplimiento coercitivo compulsivo:

a) enseñanza teológica: verdad
b) disciplina canónica: deber y pena

"Enseño esta verdad católica de fe y moral, y disciplino con su imperatividad y coactividad: quien dude o niegue esta verdad, que se le imponga una pena justa, hasta la excomunión si cabe".

La segunda característica del carisma petrino de juzgar es triple, pues es:

1. Personal
2. Indelegable
3. Intransferible

El rescripto "ex audientia" que Francisco dio al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, para la publicación oficial en la AAS de la carta del Papa y el texto de los obispos argentinos, con la nota "velut Magisterium authenticum", como magisterio auténtico, incumple las tres características.

El Papa en persona, por Motu proprio, debe de decir que los adúlteros pueden comulgar, y no lo puede delegar ni transferir ni en Parolin, Ladaria o Burke. Mientras, hoy y siempre, es y será una herejía que los adúlteros puedan comulgar, ser absueltos y extremaunciados.
13/12/17 4:56 PM
Jordi
Considero la hipótesis que Francisco, en el Capítulo VIII de Amoris laetitia:

a) actúa de buena fe, según la que él cree que es la voluntad de Dios para salvar a los pecadores,

b) que está manejado y manipulado por malos consejeros y asesores,

c) que hay que defender la verdadera doctrina católica respetando su persona, para que rectifique.
13/12/17 5:05 PM
Néstor
Muy buen artículo.

Saludos cordiales.
13/12/17 6:30 PM
Jordi
Hay tres investigadores sobre la situación de un Papa cuando está en supuesta heterodoxia:

- True or False Pope? Refuting sedevacantism and other modern errors, de Robert J. Sisco y John Salza

- Escritos de Abbott Jean-Michel Gleize en el diario francés Courrier de Rome

- Ipotesi teológica di un Papa eretico, de Arnaldo Xavier da Silveira, (que parece que saldrá también en inglés). Sigue a San Roberto Belarmino y otros teólogos modernos como Pietro Ballerini: el Papa no pierde su oficio petrino hasta que su herejía se hace evidente a toda la iglesia.
13/12/17 8:58 PM
josep
las enseñanzas del Papa ayudan a las personas a ser buenos cristianos.
13/12/17 10:47 PM
Hermenegildo
'En una audiencia general, es decir, ejerciendo su magisterio ordinario, Juan Pablo II dijo que el Papa habla infaliblemente «solo cuando habla ex cátedra»'

Entonces, cuando, en "Ordinatio Sacerdotalis", el mismo Juan Pablo II declaró que "la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia", ¿no debemos considerarlo magisterio infalible puesto que no fue una declaración "ex cathedra? Si no fuera infalible, no podría tampoco ser un dictamen definitivo. Y si es definitivo, necesariamente ha de ser infalible.
14/12/17 12:39 AM
carmelo
el cristianismo no se trata de ser "bueno" un "tipo bueno" como dice el..el evangelio trata de hacer cumplir la voluntad de Dios en nosotros, y no los dictamen de nuestra conciencian sobre la de Dios..
la Exhortación capitulo VIII desborda esa idea.. y e acto oficial en la AAS sobre la carta que propone la rebeldía contra la verdad revelada por Cristo, es un paso temerario.
la iglesia es camino de salvación y por tanto su magisterio debe mostrar su vocación de proponer la salvación. oponerse a su vocación tendría consecuencias....
14/12/17 1:39 AM
Gerardus VIII
Estos artículos son para explicar que no todo lo que sale del magisterio es infalible. Pero surge la duda que pasa si un pretendido Papa, declarara ex catedra algo que contradice el dogma católico?
El artículo responde a eso. Yo agregó lo siguiente:
La Sede Apostólica no puede ser juzgada, pero un falso papa si puede ser juzgado.
Y quien lo excomulga y juzga su falsa doctrina, es precisamente la Sede Apostólica, materializada en los auténticos Papas y Concilios, los cuales a través de los tiempos, han lanzado anatemas de ex comunión contra quien sostuviera dichas herejías.
Resulta intrascendente si fue canónicamente electo. En el momento en que dicho personaje pretenda proclamar ex catedra una herejía, con el dogma de la infalibilidad en mano, resulta dogmáticamente evidente que dicho personaje, si un día fue Papa, ya no lo es, pues el dogma enseña que un Papa no puede ensenar la herejía a nivel ex catedra.
14/12/17 4:37 AM
Esron ben Fares
Estimado Dante:

¿Si antes de 1950 alguien negaba la Asunción de María, era hereje? Pues aún no estaba definido.

Para ser apóstata, primero hay que ser cristiano.

Considero que para la existencia de herejía el dogma ya debe estar definido. Si me equivoco corrígeme.
14/12/17 4:52 AM
Jordi
"La Sede Apostólica no puede ser juzgada, pero un falso papa si puede ser juzgado..."

La Primera Sede no puede ser juzgada por privilegio de jurisdicción y ejecución, como el Rey.

Pero la herejía conlleva excomunion latae sententiae, sin necesidad de declaración, automática, instantánea y universal, igual para todos sin excepción alguna, sea quien sea.

La herejía de teólogos, canonistas y consagrados, más si tienen jerarquía, es pertinaz por sí misma a la primera vez.

La razón es que estos católicos especiales, por razón de tener consolidados conocimientos teológicos y canónicos en el seminario y la facultad, conocen previamente de la verdad, pero elaboran una herejía que es conocida, consentida y difundida como negadora o dubitativa de la ortodoxia, y por el hecho de conocer previamente la verdad, pero luego saber, querer y emitir posteriormente la herejía, ya son contumaces y pertinaces, y por ello, excomulgados latae sententiae.

Por tanto, ellos mismos se autojuzgan y autocondenan a sí mismos, sin necesidad alguna de una acusación, juicio y condena por parte de ningún obispo, Colegio Cardenalicio, tribunal, Sínodo o Concilio.

La fase de ejecución sí necesita de una resolución declarativa de la autoridad superior, la que sea,, que dé un mandato público universal, obligatorio y coactivo, por el que se depone al heresiarca consagrado con jerarquía, la que sea, y se procede a la elección de otro nuevo para cubrir la vacante.

Es lo bueno de la herejía y exc
14/12/17 2:32 PM
Dante A. Urbina
Estimado Hermengildo. Con el objeto de aclaración y no de discusión (tengo por regla no debatir por estos medios) paso a tratar la cuestión que mencionas (lo haré en 2 puntos):
1) Como se precisa en el artículo, la frase de Juan Pablo II acerca de que el Papa habla infaliblemente “solo cuando habla ex cátedra” lo es en el marco de su magisterio ordinario (o sea, no es ex cátedra). De todos modos, como con cualquier frase, para entenderla correctamente hay que revisar su contexto. Así, si revisamos el texto de esa Audiencia General (24 de marzo de 1993) encontramos que justo en el párrafo precedente a la frase citada y en el mismo numeral (n. 1) Juan Pablo II deja claro que se está refiriendo a la infalibilidad del Papa EN CUANTO GRACIA PERSONAL “por ser sucesor de Pedro”. O sea, se refiere a la gracia ESPECIAL concedida AL PAPA por el Espíritu Santo. Pero eso no excluye que el Papa, en su magisterio ordinario, pueda expresar lo que ya se encuentra de modo GENERAL en EL CONJUNTO de la Tradición constante de la Iglesia. Ahora bien, como el “magisterio ordinario UNIVERSAL” de la Iglesia es también infalible (ello debe ser creído con “fe divina” por el católico, conforme se mostró en el artículo), cuando un Papa lo afirma o reafirma, ello también es INFALIBLE, pero no en el sentido de la infalibilidad que le aplica a nivel PERSONAL, siendo esto último a lo que se refería Juan Pablo II, así que no hay contradicción.
14/12/17 3:52 PM
Dante A. Urbina
2) Entonces, tanto por el artículo como por el punto precedente, debe haber quedado claro que, más allá de la cuestión de la aplicación de gracia ESPECIAL de infalibilidad a LA PERSONA del Papa (que es, en específico, a lo que se refiere el dogma de infalibilidad), los PRONUNCIAMIENTOS papales son infalibles en dos ocasiones: i) cuando son ex cátedra; ii) cuando entran directamente dentro de la categoría de “magisterio ordinario UNIVERSAL”. Pues bien, la “Ordinario Sacerdotalis” no es un documento ex cátedra. ¿Significa eso que se afirme que no es infalible y no debemos creer “con fe divina” en lo que dice? No, no se afirma ello porque el documento corresponde al magisterio ordinario universal, así que se considera como infalible POR SER PARTE DE TAL. ¿Opinión particular mía? No. Es el pronunciamiento de la Congregación para la Doctrina de la Fe cuando, en octubre de 1995, en un “Responsum ad dubium” explícitamente aprobada POR EL PROPIO JUAN PABLO II, explica que la enseñanza de la “Ordinatio Sacerdotalis” ha sido “establecida infaliblemente POR EL MAGISTERIO ORDINARIO Y UNIVERSAL”. O sea, en este caso la infalibilidad DEL PRONUNCIAMIENTO papal no viene en sí de la categoría “i” (ex cátedra) sino de la “ii” (magisterio ordinario universal), de modo que todo ello está en perfecta consonancia con lo explicado e implicado en el artículo.
14/12/17 3:52 PM
Dante A. Urbina
Estimado Esron ben Fares. Gracias por tu consulta. Para responder la cuestión rigurosamente debemos ir a la definición de herejía. Y no la de cualquier diccionario particular sino la que fija el Código de Derecho Canónico, en cuyo canon 751 se lee: “Se llama herejía a la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma”. Ahora bien, como se precisó en el artículo citando justo el canon anterior (750) del mismo Código de Derecho Canónico, “se ha de creer con fe divina y católica” lo “propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia o por su magisterio ordinario y universal”. De este modo, un católico no está obligado a creer con tal fe algo que no sea clara y explícitamente parte del magisterio ordinario universal o que todavía no haya sido solemnemente definido (sea por ex cátedra o por resolución definitiva de concilio ecuménico). Por tanto, no se lo podría calificar de hereje en tal contexto (dicho más simple: uno no puede ser considerado hereje por negar algo que en su tiempo no se encuentra en el Catecismo, es decir, el compendio oficial de las doctrinas católicas vinculantes). En suma, es correcto lo que expresas conforme a tu “sensus fidei” (sentido de fe); simplemente me he limitado a precisarlo de modo más formal. Saludos!
14/12/17 4:15 PM
Hermenegildo
Gracias, Dante, por tu aclaración sobre "Ordinatio sacerdotalis".

En cuanto a la Asunción de la Virgen, aunque no hubiera sido aún definida dogma de Fe, sí estaba en el Catecismo de la Iglesia antes de 1950. Así, por ejemplo, en el Catecismo de la Doctrina Cristiana del P. Ripalda leemos:

P.: ¿Adónde está esa gran Señora?
R.: En el Cielo en cuerpo y alma.

Por otra parte, esta creencia siempre ha formado parte de la Tradición de la Iglesia, ya que la fiesta litúrgica de la Asunción es de las más antiguas del calendario católico.
14/12/17 7:00 PM
Almudena1
No siempre josep.
14/12/17 8:09 PM
William
En efecto, la creencia en la Asunción de María puede rastrearse a lo largo de la Tradición desde los primeros siglos. Ello va en línea justo con lo que dice el artículo: “De ahí que en las definiciones papales infalibles (como la del dogma de la Inmaculada Concepción o el de la Asunción de María) los Papas no dicen simplemente «Yo digo que… y punto» sino que refieren cómo aquello que están definiendo ya se hallaba de algún u otro modo contenido en la Tradición constante de la Iglesia. Así, el Papa no inventa dogmas, solo los define”. Sin embargo, también hay que precisar que había aún controversias teológicas respecto de la Asunción (de modo análogo al caso de la Inmaculada Concepción) y por ello mismo no aparecía en todas las versiones del catecismo previo a 1950, lo cual no quita que pudiera aparecer en textos con aprobación eclesiástica porque no era en sí contrario a la fe (recuérdese que eso, y nada más, es lo que implica en estricto el “Nihil Obstat”). Por tal motivo, para “zanjar la cuestión” estableciéndose CLARAMENTE el pleno carácter VINCULANTE de SÍ creer en la Asunción, se requería del pronunciamiento papal ex cátedra en la definición de este dogma. Y así, a partir de 1950, aparece en todas las versiones completas del Catecismo y, sobre todo, en la versión OFICIAL que consta en la página del Vaticano (cabe aquí recordar que el “Catecismo de Ripalda” corresponde en sí a una versión resumida particular hecha por el padre Jerónimo de Ripalda).
14/12/17 8:42 PM
jorge
Estimado Dante,

Muy buen análisis efectuado sobre la materia.

Sólo dos cosas.

No comparto tu afirmación "no es lógicamente imposible que se pueda encontrar el cadáver de Cristo".

Ello, dado que se puede afirmar que no es lógicamente imposible que sólo un hombre, y sólo uno, resucite y no muera otra vez.

Sí la última afirmación es verdadera, entonces el ejemplo presentado es falso, sin necesidad de recurrir a la Fe, por ahora.

No es posible invocar el Juicio, a fin de intentar demostrar que más de un hombre pueda resucitar, toda vez que es una promesa de Fe.

Por lo que la muerte de Cristo, como hombre, y su ulterior resurrección, corresponde a ámbito no de las verdades contingentes, donde lo opuesto es posible, sino al ámbito de las verdades necesarias, donde la verdad de lo opuesto implica contradicción.

saludos y bendiciones.

Jorge
14/12/17 9:46 PM
Jordi
Una proposición que en el futuro puede el6evarse a dogma, es el 5º triple Dogma Mariano sobre María Abogada, Corredentora y Medianera de todas las gracias.
14/12/17 10:32 PM
Menka
Ser magisterio y ser falible es contradicción.
Si algo es falible no es magisterio, sea ordinario o extraordinario.

No me sorprende que para defender estas tesis se recurra a Juan Pablo II. Veamos algunas otras citas:

Mortalium Animos (1928, así como otros tantos textos análogos de otros pontífices sobre el particular):

“Pues, el Magisterio de la Iglesia (observación: no se distingue entre “ordinario” o “extraordinario”) el cual por designio divino fue constituido en la tierra a fin de que las doctrinas reveladas perdurasen incólumes para siempre y llegasen con mayor facilidad y seguridad al conocimiento de los hombres aun cuando el Romano Pontífice y los Obispos que viven en unión con él, lo ejerzan diariamente (observación: esto es de tremenda importancia: diariamente), se extiende, sin embargo, al oficio de proceder oportunamente con solemnes ritos y decretos a la definición de alguna verdad, especialmente entonces cuando a los errores e impugnaciones de los herejes deben más eficazmente oponerse o inculcarse en los espíritus de los fieles (observación: es decir, no se trata de verdades de mayor o menor categoría, eso acabó de denunciar el Pontífice, sino se trata de la necesidad de confirmar con más seguridad a los fieles frente a algunos errores que les podrían hacer daño), más clara y sutilmente explicados, puntos de la sagrada doctrina.

Mas por ese ejercicio extraordinario del Magisterio no se introduce, naturalmente ninguna invención, ni se añade ninguna
14/12/17 11:01 PM
Dante A. Urbina
Estimado Jorge. Dos puntos:
1) Primeramente, ha de entenderse bien qué es un “imposible lógico”. Un imposible lógico es todo aquello que contradice necesariamente las leyes de la lógica. Desde esa perspectiva, un “círculo cuadrado” o un “muerto no muerto” son imposibles lógicos. Pero la resurrección, sea la de UNO o MUCHOS hombres, NO IMPLICA IMPOSIBLE LÓGICO. Recuérdese que el principio de no contradicción (base de la lógica) lo que dice es que algo no puede “ser” y “no ser” AL MISMO TIEMPO Y BAJO EL MISMO ASPECTO. Pero el que alguien (sea Cristo u otro) resucite no implica imposible LÓGICO porque alguien resucitado NO ES alguien que está “muerto” y “no muerto” AL MISMO TIEMPO Y BAJO EL MISMO ASPECTO, sino que ANTES estaba muerto y LUEGO está vivo. Se dirá: “¡Pero que resucite viola las leyes de la física!”. Seguramente, pero replicar ello es evidencia de que no se entiende aún qué es un imposible lógico. No importa que algo como una resurrección viole las leyes de la física, mientras no viole las leyes de la lógica sigue tratándose de algo que “no es lógicamente imposible”. Por ejemplo, es FÍSICAMENTE imposible que con mis solas fuerzas naturales yo pueda saltar de un planeta a otro, pero sí es posible IMAGINARME haciendo eso (caso contario a un “círculo cuadrado”, que NI SIQUIERA SE PUEDE IMAGINAR) así que no es LÓGICAMENTE IMPOSIBLE tal salto. ¿Podemos IMAGINAR a una o dos o veinte personas resucitando? Si la respuesta es “sí”, entonces “no es lógicamente imposible”.
14/12/17 11:27 PM
Dante A. Urbina
2) Todo el análisis anterior es tomando la proposición de modo aislado, pero si la tomamos EN CONJUNTO CON OTRAS tenemos que, TAL COMO AFIRMO EN EL PROPIO ARTÍCULO, sí se podría establecer que encontrar el cadáver de Cristo podría ser “lógicamente imposible”. Cito: “Es más, tomando la proposición («Se encontrará el cadáver de Jesucristo») ya no aisladamente sino junto con otras proposiciones de la fe («Jesús es Dios», «Jesús dijo que resucitaría», «Dios no puede mentir ni fallar», etc.) hasta podríamos llegar a establecer, bajo ese contexto más amplio, que sería incluso lógicamente imposible (pero condicionada a la veracidad de las otras)”.
Por tanto, queda claro que se resuelve la aparente discrepancia una vez que 1) se entiende bien el concepto de “imposible lógico”, y 2) se atiende a la parte del artículo en que, haciendo una distinción, explico como la resurrección de Cristo sí sería una verdad necesaria, pero EN EL ORDEN DE LA FE. Un cordial saludo.
14/12/17 11:28 PM
Feri del Carpio Marek
«la Biblia, es decir la obra más leída de la historia de la humanidad.»

¿Cuál es la relevancia de cuán leída es la Biblia en el asunto que ocupa este artículo? Todo lo que hay que decir es: «la Biblia, es decir, Palabra de Dios», punto.
15/12/17 12:33 AM
William
Observaciones al comentario de Menka:

i) Como confirmando (por supuesto, sin quererlo) la fuerza argumentativa del artículo, simplemente evade analizar las inevitables implicancias lógicas de la referida frase de Juan Pablo II. Desdeñarlo meramente con la frase “No me sorprende que para defender estas tesis se recurra a Juan Pablo II” no es una solución al problema lógico. Por tanto, se sigue derivando la existencia de Magisterio papal no infalible.
15/12/17 2:27 AM
William
ii) Luego cita un fragmento de “Mortalium Animos” (1928) para probar su punto de que TODO Magisterio es, prácticamente “por definición”, infalible. Pero el texto que cita no dice propiamente eso. Simplemente establece que el Magisterio fue constituido con el objeto preservar y transmitir las verdades reveladas. Ese es el propósito por el cual se constituyó (“por designio divino fue constituido en la tierra”) y conforme a ese propósito debe darse diariamente en la práctica; pero ello no quita que en casos particulares de ese ejercicio diario pueda tener deficiencias. El fragmento que cita no restringe esta posibilidad.
15/12/17 2:27 AM
William
iii) Como muestra de la coherencia y plausibilidad del punto anterior se tiene un claro paralelo bíblico pues así como se constituye el Magisterio con un propósito, Jesús asigna claramente a Pedro el propósito de fortalecer a sus hermanos (cfr. Lucas 22:32) y eso debe hacer él diariamente; pero eso no quitó el que en unos días concretos, como relata la propia Biblia (así que ello es vinculante), Pedro falle respecto de ese propósito siendo ocasión de tropiezo y debilidad en la fe para sus hermanos al punto que Pablo tuvo que amonestarlo conforme muestra el autor citando Gálatas 2:11-14. Así que, a la luz de ello, el planteamiento del autor sigue sólido y no colisiona con la cita de “Mortalium Animos” en sí misma.
15/12/17 2:28 AM
William
iv) Hay que entender que documentos como “Mortalium Animos” no deben ser tomados en términos de citas aisladas sino en todo su contexto y también en el contexto más amplio de la Tradición de la Iglesia. No hacerlo es operar como los protestantes hacen con la Biblia. Pues bien, el autor del artículo ha dado un buen contexto general a este respecto y bajo el mismo puede entenderse perfectamente “Mortalium Animos”. Por ejemplo, si se leen los dos párrafos exactamente anteriores a la cita que hace Menka, encontramos que el Papa habla de las verdades fundamentales que debe creer todo católico, pero incluye únicamente ejemplos de verdades definidas oficialmente como dogmas (la Trinidad, la Encarnación, María Madre de Dios, la infalibilidad papal), sea en un tiempo u otro, y no dice que estén en tal categoría TODOS Y CADA UNO de los dichos de CADA obispo (ni siquiera el de Roma) en su actividad diaria (aun cuando esto sea parte del magisterio ordinario de los mismos). Más todavía, el propio texto citado dice “el Romano Pontífice y los Obispos que viven en comunión con él”, lo cual implica que se está tratando allí del Magisterio Ordinario UNIVERSAL, que el propio artículo afirma que es vinculante e infalible, como cuando diariamente se enseña la presencia real de Jesucristo en la eucaristía al celebrarse misa. Pero hay que entender que los obispos (incluido el de Roma) tiene un magisterio PARTICULAR (p. ej., cuando un obispo da una homilía) y ello no es necesariamente infalible.
15/12/17 2:29 AM
William
iv) Hay que entender que documentos como “Mortalium Animos” no deben ser tomados en términos de citas aisladas sino en todo su contexto y también en el contexto más amplio de la Tradición de la Iglesia. No hacerlo es operar como los protestantes hacen con la Biblia. Pues bien, el autor del artículo ha dado un buen contexto general a este respecto y bajo el mismo puede entenderse perfectamente “Mortalium Animos”. Por ejemplo, si se leen los dos párrafos exactamente anteriores a la cita que hace Menka, encontramos que el Papa habla de las verdades fundamentales que debe creer todo católico, pero incluye únicamente ejemplos de verdades definidas oficialmente como dogmas (la Trinidad, la Encarnación, María Madre de Dios, la infalibilidad papal), sea en un tiempo u otro, y no dice que estén en tal categoría TODOS Y CADA UNO de los dichos de CADA obispo (ni siquiera el de Roma) en su actividad diaria (aun cuando esto sea parte del magisterio ordinario de los mismos). Más todavía, el propio texto citado dice “el Romano Pontífice y los Obispos que viven en comunión con él”, lo cual implica que se está tratando allí del Magisterio Ordinario UNIVERSAL, que el propio artículo afirma que es vinculante e infalible, como cuando diariamente se enseña la presencia real de Jesucristo en la eucaristía al celebrarse misa. Pero hay que entender que los obispos (incluido el de Roma) tiene un magisterio PARTICULAR (p. ej., cuando un obispo da una homilía) y ello no es necesariamente infalible.
15/12/17 2:31 AM
William
vi) De otro lado, si Menka insiste en que no distingamos rangos y formas de Magisterio, siendo todo como “igualmente infalible”, ¿a quién le creemos: al Papa Honorio I que en su magisterio ORDINARIO PARTICULAR cayó en el monotelismo o al Papa León III que ejerciendo su magisterio UNIVERSAL en el macro del concilio ECUMÉNICO de Constantinopla III condenó tal posición como herética y promulgó el anatema contra todos los que la habían promovido, sin excluir a Honorio? Desde la crítica de Menka deberíamos tomar ambos magisterios como infalibles y sin diferencias niveles. Pero dos posiciones CONTRARIAS no pueden ser “verdad infalible” a la vez. Luego, la posición de que absolutamente TODO magisterio es infalible de modo indiferenciado lleva a NECESARIA CONTRADICCIÓN. En cambio, en el marco establecido en el artículo de Urbina, todo esto se resuelve de modo bastante racional y conforme a la recta fe de la Iglesia. Me quedo con ello.
15/12/17 2:31 AM
William
v) Adicionalmente, la posición de que TODO magisterio en cuanto actividad de enseñanza y transmisión de la fe es infalible DIARIAMENTE EN CADA CASO (nótese que Menka pone énfasis en lo de “diariamente”) conlleva muy serias dificultades. Por ejemplo, CADA VEZ que da una homilía, cada obispo está ejerciendo su magisterio (“actividad docente”) ordinario, ¿debemos entonces -siguiendo la alegación de Menka- comprometernos con “fe divina” a la idea de que CADA COSA que dice CADA obispo en CADA parte del mundo en CADA día es “verdad infalible”? Ni siquiera si solo restringiéramos el “cada cosa” solo a “fe y moral” se disolvería la dificultad, pues hoy en día encontramos en diversos países (especialmente en Europa) obispos que, por ejemplo, se pronuncian a favor del “matrimonio” homosexual. Y podrían multiplicarse los ejemplos (basta ver las tristes noticias de las cosas que suelen decir y escribir ciertos obispos).
15/12/17 7:10 AM
William
Hay alguno que cuestiona como irrelevante el que el artículo mencione que la Biblia es “la obra más leída de la historia de la humanidad”. Pero si uno atiende bien al contexto en que el autor dice eso se ve claro que la mención a ello en lugar de ser irrelevante TIENE TODA LA RELEVANCIA DEL MUNDO. ¿Por qué? Porque precisa ello justo en el contexto en que está hablando de la amonestación de Pablo a Pedro y el que haya sido registrado en la Biblia, por inspiración de Dios, y a la vez esta sea el libro más leído de la historia, implica que Dios vio conveniente el que haya UN ENORME CARÁCTER PÚBLICO DE TAL AMONESTACIÓN (que esta es la intención del artículo y no una frase suelta sin propósito queda claro cuando en lugar de la frase aislada se cita la oración completa: “Resulta que DIOS CONSIDERÓ ESTA SITUACIÓN DE TAL IMPORTANCIA que quiso que la reprensión a Pedro quede registrada en su libro inspirado, la Biblia, es decir la obra más leída de la historia de la humanidad”). Y es que al estar en la Biblia ya no es solo algo que conozcan únicamente los que estuvieron allí presentes o los especialistas en historia de la Iglesia sino que de ese modo lo conocerán MUCHÍSIMAS personas a lo largo de la historia. Dar a entender eso no es irrelevante pues muestra que en ocasiones en que la conducta del Papa pone en grave peligro de confusión a los fieles podría requerirse un pronunciamiento público por parte de los hombres santos y los príncipes de la Iglesia.
15/12/17 7:29 AM
Daniel Lagos de Perú
Feri, la relevancia en decir La Biblia la Obra literaria más leída.... es porque lo escribe en el Marco donde explica que la corrección de Pablo a Pedro no fue privada sino tan publica que quedó registrada en al Biblia, que es la obra más leída etc etc.

Creo que las sesudas respuestas de William al comentario de Meka, deja en evidencia lo que está pasando con todos los comentarios que están cuestionando el artículo, o algunas frases, o que les deja dudas (cuando el mismo artículo responde a todas esas dudas y cuestionamientos comentados):
Que el origen de esas dudas y cuestionamientos se dan por falla de comprensión lectora y no por una parte ni por el fondo del artículo, sobre el cual, hasta ahora no se ha podido hacer un cuestionamiento serio, que no esté ya respondido en el mismo artículo.
15/12/17 7:53 AM
jorge
Estimado Dante

Gracias por tus respuestas.

El asunto creo que reside en que no es apropiado utilizar el adverbio "lógicamente" con el adjetivo "imposible".

La Lógica, es una ciencia, formal, y corresponde al análisis del pensamiento. Por ello, lo posible, debe ser consistente, y no sólo basta con imaginarlo.

El quinto postulado de Eulides: "Por un punto exterior a una recta, se puede trazar una única paralela a la recta dada", hacía "imposible" imaginar que pasen dos o más paralelas, o que no pase ninguna.

Pero hoy tenemos la geometría esférica e hiperbólica, matemática pura, que sí lo permiten. Incluso, no está negado que sea posible imaginar "un circulo cuadrado."

Por ello, si la sentencia que propuse, "no es lógicamente imposible que sólo un hombre, y sólo uno, resucite y no muera otra vez", es verdadera, entonces, la afirmación "no es lógicamente imposible que se pueda encontrar el cadáver" es falsa, sin recurrir a la fe.

Dado que la demostración corresponde a la Biología, pues por ella sabemos que todo ser vivo muere, y luego, en el reino animal, a sus restos llamamos cadáver, entonces, si es posible sólo una resurrección, la de Cristo, entonces es falso lo dicho respecto de su cadáver.

La Naturaleza, el mundo físico, es coherente con la resurrección de sólo un hombre, sólo uno, Cristo; pues de lo contrario simplemente, si no lo fuera, no se hubiera producido. Pero de ello hay testigos.

Saludos

Jorge
15/12/17 8:56 PM
jorge
William

Sólo hay dos Magisterios, el Solemne (o Extraordinario); y el Ordinario Universal.

No hay nada llamado Magisterio Ordinario particular.

Saludos

Jorge
15/12/17 8:59 PM
William
Respecto de la pertinente respuesta de Dante Urbina, Jorge dice: “No es apropiado utilizar el adverbio "lógicamente" con el adjetivo "imposible"”. Pero resulta que ¡LOS FILÓSOFOS ESPECIALIZADOS EN LÓGICA USAN TODO EL TIEMPO AMBOS TIPOS DE TÉRMINOS EN SUS ANÁLISIS Y NO SOLO POR SEPARADO SINO TAMBIÉN EN CONJUNTO! Jorge alega un “creo…”, pero la realidad es que los filósofos sí usan las variantes “lógicamente posible” y “lógicamente imposible”, y es claro que Urbina en esa parte del artículo está haciendo un análisis FILOSÓFICO como resulta claro de la cita de Armstrong que da. Y resulta curioso que a Jorge “no le parezca” el análisis conceptual de Urbina a ese respecto, pero “sí le parezca” cosas como que (cito las propias palabras de Jorge) “no está negado que sea posible imaginar "un circulo cuadrado"” (¿¡!?). Prefiero confiar en el análisis racional que expone Urbina que en la alegación de alguien que desliza que desliza que podría ser posible imaginar un “círculo cuadrado”… Además, está claro que no ha entendido para nada la noción de imposible lógico por cuanto después trae a colación en su comentario a la biología o a los testigos, siendo que particularmente lo último tendría que ver con la posibilidad FÁCTICA, no la lógica, y Dante Urbina en el artículo demarcó la diferencia entre ambas.
15/12/17 10:56 PM
William
Según menciona Jorge, solo existirían el magisterio solemne y el ordinario universal. Ello no es correcto. Los niveles son solemne y ordinario, pero el ordinario NO SIEMPRE ES UNIVERSAL. Demostración de ello es que en los propios textos oficiales de la Iglesia que ha citado Dante Urbina en el artículo se encuentra que dice “magisterio ordinario Y UNIVERSAL”. Si todo magisterio ordinario fuera por definición universal NO HABRÍA NECESIDAD de agregar la cláusula “y universal”. Entonces, existe también el magisterio ordinario NO UNIVERSAL que es a lo que me he referido como “particular”, siendo esto último solo un asunto de terminología, PERO LA REALIDAD DE EXISTENCIA DE TAL TIPO DE MAGISTERIO (“ordinario NO universal”) ES RECONOCIDO EN LA ECLESIOLOGÍA CATÓLICA. Por ejemplo, leemos en el MANUAL DE ECLESIOLOGÍA de Semeraro: “El magisterio eclesiástico es llamado EPISCOPAL, cuando es expresado por CADA obispo en su Iglesia PARTICULAR; es PAPAL cuando es expresado por el obispo de Roma en su cualidad de pastor universal y dirigido a toda la Iglesia, y es llamado COLEGIAL cuando es propio de LA TOTALIDAD de los obispos”. Cuando Jorge dice que SOLO hay magisterio solemne y ordinario UNIVERSAL es como si dijera que solo hay el papal y el colegial, PERO NO DEJA ESPACIO PARA EL EPISCOPAL, que es precisamente “particular” (puede ponerse otro término si se desea, PERO LA REALIDAD ES LA MISMA) por cuanto refiere a la actividad docente de CADA OBISPO en su RESPECTIVA diócesis PARTICULAR.
15/12/17 11:11 PM
LEONAR
EVIDENTEMENTE EL DOCUMENTO DE J.PABLO ll sobre la ordenación sacerdotal de las mujeres, no es, ex cátedra. como lo quieren hacer parecer los màs conservadores. y me pregunto: si no lo dijo en ex càtedra, será porque el Espíritu no lo permiìò, porque en realidad, es voluntad de Dios que el sacerdocio femenino.
16/12/17 3:36 AM
Tulkaa
Yo tampoco he entendido nunca lo de “magisterio falible” a no ser que se limite exclusivamente a cuestiones prudenciales del tipo “in dubiis libertas” de Agustín o las adiaphora de los herejes (bueno, en algo tienen que acertar).

Pero en ese caso veo contradictoria la obligatoriedad del asentimiento religioso.

Por ejemplo: el Magisterio tiene que ser claro. Yo no puedo asentir “religiosamente” a la ambigüedad.

Por ejemplo: el Magisterio tiene que tenerr una validez no circunstancial. Si la validez es sólo circunstancial NO es Magisterio, será un ejercicio de potestad pontificia o lo que sea, perteneciente al orden canónico, pero no al orden revelado.

En la Iglesia o es de Fe, o es potestad canónica o es un “in dubiis libertas”, pero sólo el primer caso es genuinamente Magisterio y sólo al priner caso se le puede demandar obsequio religioso.
16/12/17 12:17 PM
Alberto
El artículo dice “La distinción hará disipar la confusión”. Pero cuando Tukaa dice “yo tampoco he entendido nunca lo de magisterio falible” y pasa a explicar por qué, queda más que claro que se está “saltando” todas las distinciones claramente señaladas en el artículo (asentimiento de fe divino y asentimiento religioso, contexto de en que se pide el asentimiento religioso, magisterio ordinario no universal, criterios que deben tenerse en cuenta en casos de ambigüedad, diferencia entre magisterio genuino y magisterio solemne u ordinario universal, etc.). Entonces, si no toma en cuenta las distinciones, no es raro que mantenga las confusiones. Y, personalmente, el fondo de su idea me parece pertinente, pero la formulación que hace de la misma me parece un tanto inexacta y es allí donde el artículo da elementos para formular con más exactitud.
16/12/17 6:37 PM
Tulkas
Alberto:

El problema estriba en que no soy capaz de identificar la naturaleza MORAL del “asentimiento religioso”, no en que pase de largo de las distinciones.
17/12/17 11:35 AM
Tulkas
Alberto:

Sï, si tomo en cuenta las distinciones. El problema es que veo que el “asentimiento religioso”, desde el punto de vista MORAL es simplemente un asentimiento PRUDENCIAL y no vinculante.

La virtud que se ejercita en ese asentimiento es, como mucho, la prudencia, pero no la religión.

Por ejemplo: ¿la suspensión “a perpetuidad” de la Compañía de Jesús es o no es un acto magisterial?
Si no lo es y es SÓLO un acto canónico, no discuto su acatamiento meramente canónico, y los que la desobedecieran incurrirían en penas canónicas y sólo secundariamente (por ejemplo por el escándalo) en pecado.
Si es magisterio no es infalible, por su naturaleza y por el devenir de la historia posterior.
Si es magisterio falible y circunstancial, ¿qué haría yo siendo jesuíta en esa época? Actuar según PRUDENCIA. Si no puedo huir a Rusia pues me hago cartujo, por ejemplo. Pero si puedo ir a Rusia pues huyo para seguir allí con la labor propia de un jesuita, según el espíritu de san Ignacio y según la Regla.

El magisterio “falible” realmente, esencialmente NO es magisterio, lo es accidentalmente y su contenido se reduce siempre al “in dubiis libertas” guiado por la virtud de la PRUDENCIA.

Un caso más reciente: la Veterum sapientiam de Juan XXIII. ¿Es Magisterio? No. Es una decisión prudencial de un Papa. ¿Se ha de recibir “religiosamente”? No, sino prudencialmente. En este caso el supuesto “obsequio religioso” socavó la recepción prudencial del documento y las consecuencias TO
17/12/17 2:12 PM
Alberto
Interesante. Tulkas dice “sí tomo en cuenta las distinciones”, pero luego, para su análisis del tema del magisterio pone casos no de la “actividad docente” de la jerarquía (que es lo que constituye propiamente el magisterio) sino de cuestiones administrativas jurisdiccionales… Por lo demás, el problema que plantea se puede resolver con la cita de Joy presentada en el artículo.
17/12/17 6:39 PM
Tulkas
Exaxto, Alberto. Porque niego que haya magisterio “falible” tomando magisterio sensu stricto.
El magisterio “falible” o bien
- lo es en cuanto a la función, pero no en cuanto al contenido: por ejemplo, un obispo en su actividad ordinaria puede enseñar de manera imperfecta una Verdad —> magisterio “falible” en cuanto al ejercicio concreto del mismo, pero ciertamente infalible (magisterio sensu stricto) en cuanto a la Verdad enseñada
- o lo es por ser de tipo jurisdiccional

Lo FALIBLE no vincula a la conciencia. Sólo la Verdad revelada tiene fuerza por sí misma para vincular la conciencia. No se puede demandar asentimiento religioso, implicando la conciencia, a lo falible, sólo asentimiento prudencial.

Leeré la cita de Joy.
17/12/17 11:27 PM
Tulkas
Alberto:

Precisamente Joy define bien lo que yo he llamado “asentimiento prudencial”, sin mencionar este término. Hasta ahí de acuerdo con Joy: el asentimiento a las opiniones teológicas del Papa y a sus decisiones jurisdiccionales (=“magisterio” falible) es de índole exclusivamente prudencial.

El resto del artículo de Joy carece de una distinción necesaria.
No llega a plantear bien el fondo de la cuestión, que yo planteo así:
¿Cuál debe ser la actitud MORAL del creyente ante las enseñanzas del Papa que no cumplen los criterios de enseñanza ex cathedra del Vaticano I y que no son, desde el punto de vista del MODO DE ENSEÑAR, infalibles? Aquí yo distingo:

1-incluso no cumpliéndose el MODO EX CATHEDRA puede cumplirse la infalibilidad de la enseñanza por la naturaleza verdadera y revelada de la misma. Ejemplo: si el Papa dice que la justificación es amistad con Dios se requiere asentimiento de conciencia, por ser verdad en sí mismo.

2-puede no cumplirse el modo ex cathedra ni la veracidad intrínseca de la enseñanza del Papa: por ser una cuestión disputada, una opinión teológica o algo de rango secundario, por ejemplo una ilustración doctrinal. En este caso el grado de asentimiento no puede mayor que el grado de verdad de la mencionada enseñanza, siendo el discernimiento de esto objeto PRUDENCIAL.
Y dentro del asentimiento PRUDENCIAL entra que cada uno sea consciente de que no le toca discernir en todos los casos, de lo contrario entraríamos en el libre examen, que
17/12/17 11:55 PM
Tulkas
Alberto:

Lamento no saber expresarme técnicamente ni con la precisión requerida.

Pero resumo: no se puede solicitar un grado de asentimiento superior al grado de verdad de la declaración sobre la que se demanda el asentimiento.

Se puede solocitar asentimiento religioso de la razón y la voluntad a un acto magisterial que no cumpla los criterios ex cathedra en tanto que éste sea VERDADERO, pero no se puede solicitar ese asentimiento en tanto que sea potencialmente erróneo.

El Magisterio auténtico del q habla Joy es “falible” técnicamente sólo porque no está revestido de los criterios del Vaticano I, PERO el mismo Joy presupone que es verdadero, no dudosamente verdadero sino manifiestamente verdadero.
18/12/17 4:08 PM
Alberto
Me encuentro con lo mismo de parte de Tulkas: tiene ideas de fondo que son atendibles y pertinentes y que no contradicen el planteamiento artículo; pero que al expresarlas de modo impreciso (tal como reconoce cuando dice “Lamento no saber expresarme técnicamente ni con la precisión requerida”), pareciera que lo hacen (sin en realidad hacerlo a final de cuentas). Revisemos:
19/12/17 4:50 AM
Alberto
Tulkas dice que el magisterio falible o bien lo es en cuanto a la función pero no en cuanto al contenido (pone como ejemplo a un obispo enseñando de modo imperfecto algo que sí es verdad) o lo es por ser de tipo jurisdiccional. Pero con la segunda posibilidad se “salta” lo que ya se le precisó (el magisterio corresponde a la ACTIVIDAD DOCENTE de la jerarquía y no específicamente a las decisiones administrativo-jurisdiccionales) y con la primera se ve claro que también se “salta” la posibilidad relevante sobre la que habla el artículo: que, por ponerlo con un ejemplo, un obispo diga en su magisterio ordinario no algo que sea una expresión imperfecta de una verdad en contenido, sino que diga ALGO QUE ES FALSO EN CONTENIDO. Las homilías son parte del magisterio ordinario y es EVIDENTE que hay obispos en diversas partes del mundo que han dicho cosas FALSAS DE CONTENIDO en sus homilías y demás pronunciamientos (hay los que hablan en favor del “matrimonio” homosexual, o dicen que el infierno no existe, o que todas las religiones son iguales, etc.).
19/12/17 4:54 AM
Alberto
Luego Tukas dice que está de acuerdo con Joy en que “el asentimiento a las opiniones teológicas del Papa y a sus decisiones jurisdiccionales (=“magisterio” falible) es de índole exclusivamente prudencial”. Pero con eso se ve dos cosas: primero, que está claro que se sigue “saltando” la precisión de que el magisterio corresponde a la ACTIVIDAD DOCENTE y no a las decisiones jurisdiccionales (a las que equívocamente iguala “magisterio falible”); y segundo, que así como no ha entendido este artículo, tampoco ha entendido el artículo de Joy porque resulta que COMO PUEDE COMPROBAR todo el que lea el artículo titulado “Authentic magisterium and religious submission”, el asunto NO ES casos de opiniones particulares del Papa o cuando toma una decisión administrativa-jurisdiccional sino cuando declara algo como MAGISTERIO AUTÉNTICO para toda la Iglesia.
19/12/17 4:55 AM
Alberto
Después Tulkas resume diciendo que “no se puede solicitar un grado de asentimiento superior al grado de verdad de la declaración sobre la que se demanda el asentimiento”. ¡Pero nadie está diciendo lo contrario! Precisamente eso lo deja claro este artículo con la cita que hace de Joy y si uno lee el artículo completo de Joy encuentra que en ningún momento pide dar un asentimiento religioso ABSOLUTO para TODOS los casos frente al “magisterio falible” ¡sino todo lo contrario!
19/12/17 4:57 AM
Alberto
Y parece que Tulkas no ha entendido nada bien el artículo de Joy (que, por cierto, está en inglés) pues dice que “el Magisterio auténtico del q habla Joy es falible técnicamente sólo porque no está revestido de los criterios del Vaticano I, PERO el mismo Joy presupone que es verdadero, no dudosamente verdadero sino manifiestamente verdadero”. ¡TODO LO CONTARIO! Joy NO presupone que TODO “magisterio auténtico” es verdadero SINO QUE CLARAMENTE EXPLICA que puede haber ocasiones en que falla y nos pide tomar eso en cuenta NO POR UN TECNICISMO sino por un problema DE CONTENIDO. Y esto queda claro DESDE LA CITA QUE EN ESPAÑOL YA SE ESTÁ HACIENDO EN ESTE ARTÍCULO. Esto es lo que se cita de Joy: “Debido a la asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia, podemos estar seguros de que las ocasiones de error de este tipo de enseñanza auténtica son raras. Pero DADO QUE SON POSIBLES, nuestra respuesta DEBE TOMAR ESO EN CUENTA”. Joy no está hablando allí de que pueda faltar tecnicismos de forma sino de que en ocasiones, aunque raras, PUEDEN HABER ERRORES DE CONTENIDO. Frente a eso, ¿se puede acaso decir que Joy está “PRESUPONIENDO” que todo “magisterio auténtico” es “MANIFIESTAMENTE VERDADERO”? Obvio que no, verdad?
19/12/17 4:58 AM
Juan Caballero
No se suele hablar de "magisterio falible" sino más bien se utiliza una frase poco usual "magisterio no infalible". Supongo que se intenta implicar que normalmente la magisterio ordinario propone verdades aunque no con un aval tan fuerte con "infalible". En la controversia y el rechazo de Humanae Vitae, los que disentían decían que la doctrina que contiene "no es infalible". Ahora bien, hay magisterio ordinario infaliblemente propuesta según afirma Lumen Gentium, de manera que se ha hecho un argumento sólido a favor del hecho de que la doctrina de Humanae Vitae es infalible por el magisteiro ordinario. Lo ha hehco Germain Grisez y John Ford en un artíuclo en Theological Studies en 1978. A mi parecer tienen razón.
En cuanto a lo que señala Jordi, que el Papa está mal asesorado por sus consejeros, no lo exime de responsibilidad. Si ha escogido a unos consejeros que estaban dispuestos a decirle lo que quería escuchar, ¿por qué no buscó a otros? Cuenta con el Teólogo de la Casa Pontificia y la CDF que a su vez tiene una serie de consultores para poder aconsejarle? Lo que parece es que procedió con imprudencia, dado que parece que él esta convencido de que su tesis es correcta, pero la prudencia, según Santo Tomás incluye deliberación, y consejo. Si al ser elegido Papa desconocía los límites del ministerio petrino en cuanto a la doctrina, tal y cómo los expresa Pastor Aeternis del Vaticano I, lo prudente hubiera sido que hubiera consultado con los teólogos de la CDF que para es
19/12/17 11:15 AM
Tulkas
Alberto:

Joy presupone que el magisterio al que hay que dar asentimiento religioso de la razón y la voluntad es verdadero en cuanto al contenido, aunque no sea ex cathedra en la forma.

Luego introduce la posibilidad de que unq declaración magisterial (entre comillas) sea falsa/mentira/error y en ese caso recurre al asentimiento prudencial, aunque no lo llame así.

To ya sé que una decisión jurisdiccional NO es una enseñanza, claro, por eso digo que una decisión jurisdiccional y una enseñanza POTENCIALMENTE FALSA (lo que tú llamas magisterio falible pero yo no veo qué tiene de magisterio) exigen el MISMO TIPO de asentimiento.

La pelota está sobre el tejado de los hipermagisterialistas.
19/12/17 4:12 PM
Tulkas
Hipermagisterialismo: tesis que postula que la Iglesia católica exige a sus fieles (traduzco: la Iglesia de Cristo única verdadera exige al pueblo de Dios) el obsequio de la razón y de la voluntad, de carácter religioso, a doctrinas potencialmente falsas A SABIENDAS de que pueden ser falsas.

Yo soy magisterialista moderado, que es como decir que estoy con la Dei Verbum. La Iglesia demanda sumisión religiosa a la función magisterial ordinaria en tanto sus contenidos SON VERDADEROS, porque el Magisterio es un simplemente un instrumento, pero no acatamiento religioso de la mentira en potencia.
19/12/17 4:49 PM
Tulkas
Tras exppnerte, Alberto, que tu postura tiende al hipermagisterialismo, te pregunto de nuevo lo mismo, al paso de agradecerte este diálogo:
¿cuál es la naturaleza moral del “asentimiento religioso” sino el ejercicio de la virtud de la prudencia?

El asentimiento prudencial es un paso anterior al disenso de Fe. Si una doctrina del Papa o de quien sea, fuera “clara y manifiesta y contundentemente” contraria a la Revelación (Escritura+ Tradición+ Magisterio de contenido VERDADERO) yo no estaría ejercitando la prudencia al rechazarla, sino disintiendo en justicia.

El asentimiento prudencial es algo previo al disenso en justicia, y más general, porque aplica a toda enseñanza falible, en el mismo modo que aplica a las decisiones juri/sdiccionales.

Entonces, el artículo y todo lo que tú quieras, pero tiene un gap (ya que te gusta el inglés) por el que cabe Chesterton: entre el asentimiento de Fe y el disenso de justicia hay algo en medio, es decir, el asentimiento prudencial, que es la esencia moral de lo que el catecismo confusamente llama “asentimiento religioso”.

Y si asemás del inglés te gusta el griego, ¿cómo definía Aristótes a la prudencia? “Ojo del alma.
19/12/17 9:04 PM
Tulkas
Quiero también definir “magisterio falible”:
1-ejercicio concreto de enseñar excluyendo las declaraciones ex cathedra (lo reconozco)
2-conjunto de enseñanzas POTENCIALMENTE falsas, enseñadas a sabiendas de que pueden ser falsas (lo niego, esto NO puede ser Magisterio)
20/12/17 12:39 AM
Tulkas
Alberto, voy a intentar resumir tu comentario de las 4:58:

1-todo magisterio auténtico de la Iglesia es “auténtico” no por su contenido de verdad, sino por el mero hecho de ser un ACTO de enseñanza

2-Joy no presupone la VERDAD del Magisterio auténtico

3-nada obstaculiza que determinadas MENTIRAS puedan ser consideradas Magisterio auténtico de la Iglesia

Conclusión: el Magisterio auténtico de la Iglesia puede ser mentira.

Usar palabras atenuantes como error o falible es un intento de no ir al fondo de la cuestión.

Si la “autenticidad” del Magisterio no presupone la VERDAD del mismo llegamos a la conclusión de que la Iglesia puede enseñar “auténticamente” una mentira.
20/12/17 1:05 AM
Tulkas
Alberto:

Retomo ahora otro error tuyo de profundo calado.

Yo defendía que el Magisterio auténtico lo es por una de estas dos razones:
1-por ser infalible según los criterios del Vaticano I
2-por ser verdadero

Cabe otra posibilidad:
3-porque explícitamente se afirma que la enseñanza presentada no es definitiva; por ejemplo: el destino de los niños que mueren sin bautizar, el poder salvífico de Dios independiente del Bautismo o la terminación de la controversia de auxiliis.

Las posibilidades 2 y 3 serían magisterio NO INFALIBLE PERO AUTÉNTICO.

¿Por qué NO INFALIBLE? Porque no cumplen el criterio 1.

¿Dónde está tu error? Simple: pues que has denominado que la definición de MAGISTERIO NO INFALIBLE por no cumplir el criterio 1 es un “mero tecnicismo”.

Pero no lo es. Cumplir o no cumplir el criterio 1 no es un mero tecnicismo al igual que decir que la Virgen María “parió a Dios” tampoco lo es. Es la Fe católica. Aclaro: es la Revelación de Dios. El criterion1 como criterio de infalibilidad no es un mero tecnicismo procesal, es lo que nos ha sido REVELADO sobre como funciona la INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA.

Por lo tanto: el Concilio Vaticano I sobre la infalibilidad no es un “mero tecnicismo”, es la definición de la infalibilidad que nos ha sido revelada pir Dios.

Y en consecuencia, el magisterio AUTÉNTICO Y NO INFALIBLE no es aquel que puede contener agazapadas doctrinas falsas que hay que ir desvelando. No. Ese magisterio sería inauténtico. Para ser au
20/12/17 11:14 PM
Alberto
Tulkas dice: “La pelota está sobre el tejado de los hipermagisterialistas”. Pero ese no es “el tejado” ni muy, ni de este artículo, ni del artículo de Joy. Es simplemente ABSURDO meter en el saco de “hipermagisterialista” a un artículo que: 1) distingue distintos niveles de magisterio, 2) distingue distintos tipos de asentimiento, y 3) EXPLÍCITAMENTE dice que hay que RESISTIR a ENSEÑANZAS de la jerarquía que estén en contradicción con la fe ya definida. Es decir, creer que planteamientos como los de este artículo o el de Joy son “hipermagisterialistas”… es tan absurdo como decir que el Cardenal Burke (o Pablo haciendo frente a Pedro) es un “papólatra”. Que Tulkas mencione inglés o griego de sirve de nada si es que no tiene comprensión de lectura, y que esto último es su caso lo puede comprobar cualquiera que lea directamente el artículo de Joy titulado “Authentic magisterium and religious submission”.
26/12/17 4:19 AM
Alberto
Más adelante Tulkas dice que mi postura terminaría llevando a que “la Iglesia puede enseñar “auténticamente” una mentira”. Aquí el gran error de Tulkas está en su utilización de la palabra “la Iglesia”. La Iglesia, COMO TAL, EN SU CONJUNTO (no un Papa particular CUANDO NO HABLA EX CÁTEDRA, no un obispo, ni siquiera todos los obispos SOLO DE ESTA ÉPOCA) nunca puede enseñar un error pues, COMO EL PROPIO ARTÍCULO DEJA EN CLARO, el magisterio ordinario UNIVERSAL (que es cuando habla LA IGLESIA en cuanto tal) es INFALIBLE. El artículo nunca plantea NI DE NINGÚN MODO IMPLICA que “LA IGLESIA”, es decir, el magisterio ordinario UNIVERSAL pueda enseñar el error sino que dice que donde se puede dar error es cuando se trata de magisterio ordinario NO UNIVERSAL (por ejemplo, una homilía de un obispo). Y allí ya no es “la Iglesia” sino un obispo o Papa particular… Así que nuevamente encontramos a Tulkas practicando el arte de saltarse distinciones sumado a la técnica de distorsionar la postura del otro y artificiar implicancias (ojo: NO AFIRMO que sea por mala intención, de hecho, apostaría que lo es de buena intención, pero eso no quita la falta de rigurosidad, que hay que corregir).
26/12/17 4:22 AM
Alberto
Luego Tulkas pasa a hacer algunos ejercicios mentales con silogismos artificiados en que pretende “resumir” mi postura como implicando que esta tiene implicancias problemáticas para la seguridad de la fe católica. Pero de ningún modo. PRECISAMENTE PORQUE NO SOY “HIPERMAGISTERIALISTA” (neologismo del que recién “oigo”… no sé si será una “genial” etiqueta creada por Tulkas), entiendo que el católico -COMO DEJA BIEN EN CLARO EL ARTÍCULO- para seguir siendo CATÓLICO FIRME EN LA FE CATÓLICA (aquí se hacen necesarias estas redundancias) debe de creer CON FE DIVINA lo correspondiente al magisterio extraordinario y al ordinario UNIVERSAL. Y esto se encuentra recogido en el Catecismo OFICIAL de la Iglesia. Así que con eso, más allá de los silogismos de Tulkas (y de obispos que puedan decir “cosas raras” en sus homilías -que son MAGISTERIO ordinario, aunque no universal- e incluso Papas que puedan llamar “magisterio auténtico” a interpretaciones claramente erradas), la fe del católico SE MANTIENE SEGURA, FUERA DEL ERROR.
26/12/17 4:22 AM
Alberto
Luego Tulkas se pone en tono apocalíptico y me señala un supuesto “error de profundo calado”. ¿Cuál? Dice Tulkas: “¿Dónde está tu error? Simple: pues que has denominado que la definición de MAGISTERIO NO INFALIBLE por no cumplir el criterio 1 es un “mero tecnicismo””. Esas son sus palabras. Pero para examinar ese grave señalamiento hay que ver cuáles son MIS PALABRAS (dado que es a mí a quien señala). Pues bien, COMO PUEDA COMPROBAR CUALQUIERA que lea mis comentarios anteriores EN NINGÚN MOMENTO digo que LA DEFINICIÓN del “magisterio no infalible” es un asunto de mero tecnicismo. NUNCA DOY TAL DEFINICIÓN. Es más, cuando uso la palabra “tecnicismo” lo hago explicando que Joy (autor con el que concuerdo en este punto) dice que la cuestión que aborda NO ES por tecnicismos sino por CONTENIDO. ¿Cómo se me puede culpar d convertir a los “tecnicismos” en parte de una DEFINICIÓN cuando PRECISAMENTE LO QUE EXPLICO -siguiendo a ese autor- es que la cuestión NO ES de tecnicismos?
26/12/17 4:23 AM
Alberto
Y para que quede claro que lo que me atribuye Tulkas es FALSO vuelvo a citar aquí mis palabras donde hablo de “tecnicismos”: “Joy NO presupone que TODO “magisterio auténtico” es verdadero SINO QUE CLARAMENTE EXPLICA que puede haber ocasiones en que falla y nos pide tomar eso en cuenta NO POR UN TECNICISMO sino por un problema DE CONTENIDO. … Joy no está hablando allí de que pueda faltar tecnicismos de forma sino de que en ocasiones, aunque raras, PUEDEN HABER ERRORES DE CONTENIDO”. El que pueda entender, que entienda…
26/12/17 4:24 AM
Luis Fernando
Señores, vayan acabando, que esto no es una mesa de ping pong.
26/12/17 7:26 AM
josep
A L es magisterio ordinario del Papa.
26/12/17 1:49 PM

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