Artículos de José María Iraburu en InfoCatólica

José María Iraburu

Sacerdote

San Esteban y la Hungría católica

Oremos para que el Autor de la vida, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, ayude a todas las naciones de antigua filiación cristiana a recuperar su identidad histórica tradicional, conscientes de que «los dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rm 11,29): «Dios todopoderoso, te rogamos que tu Iglesia tenga como glorioso intercesor en el cielo a San Esteban de Hungría, que durante su reinado se consagró a propagarla en este mundo. Por nuestro Señor Jesucristo».

Olegario premiado

En Religión Digital, y entrevistado por José Manuel Vidal, aparece hoy la entrevista con el profesor Olegario González de Cardedal, que en este mismo medio, InfoCatólica, aparece extractada en las noticias. En ella declara el profesor que la campaña orquestada contra él en Internet le «ha entristecido».

Creo en la Santa Iglesia Católica, en la de ayer y en la actual

Digámosle al cristiano que en algún punto de la enseñanza del Vaticano II no alcanza a ver su posible conciliación con anteriores enseñanzas de la misma Iglesia: «Primero de todo, usted afirme, confirme y firme todo lo que la Iglesia enseña. Y trate después de ayudar el acto intelectual de su razón-fe, pidiendo luz a Dios y discurriendo como pueda, para lograr la conciliación de dos enseñanzas que ahora se le muestran como contradictorias

Arregi versus Iglesia

Al parecer, el padre Joxe Arregi, ofm, no se ha retractado. Más bien declara que «si la fe de la Iglesia es el Catecismo tal como Monseñor Munilla lo entiende y explica, admito sin reservas que soy hereje». Pero todos sabemos que el Obispo Munilla explica el Catecismo de la Iglesia sin quitarle ni ponerle nada suyo personal. Por eso la frase real del P. Arregi, en su verdadero sentido, queda así: «Si la fe de la Iglesia es el Catecismo, admito sin reservas que soy hereje».

De Andreotti al rey Juan Carlos

Lumen Dei y el decreto de la Signatura Apostólica

El 14 de mayo de 2008 la Sagrada Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica nombró a monseñor Fernando Sebastián Comisario Pontificio de Lumen Dei, removiendo en el mismo acto al padre Daniel Zavala como Superior General interino. Recurrido ese acto por el P. Zavala el 11 de junio de 2008, la Signatura Apostólica rechazó finalmente el recurso el pasado 18 de junio de 2009, «por carecer manifiestamente de todo fundamento».

San Juan Bautista, Prólogo del Logos

Juan es precursor de Cristo dando en el mundo testimonio de la verdad. De una verdad que para los hombres es vida, y para él causa de muerte. «No te es lícito tener la mujer de tu hermano», le dice al rey. Aquella tropa de letrados y fariseos que pagaba el diezmo de la menta y del comino, que colaba un mosquito y se tragaba un camello, que le contaba los pelos a un conejo y no distinguía un toro de una vaca, eran lo suficientemente prudentes como para no decir al pueblo una verdad, que pudiera traerles cárcel y muerte.

Santos no ejemplares

Y es que la gracia de Dios, cuando actúa en un hombre concreto, aunque éste sea perfectamente dócil, no le sana necesariamente en esta vida todas las deficiencias intelectuales, volitivas y operativas de su naturaleza humana, tan herida y enferma. Sana en él todo aquello que viene exigido para su perfecta unión con Dios y para el cumplimiento de su vocación. Pero deja Dios a veces, sin embargo, que perduren en él no pocas deficiencias psicológicas y morales inculpables, que serán, quizá durante toda su vida, una gran cruz de humillación y sufrimiento.

La alegría cristiana (y III)

Vengan y comparen, hagan el favor. A ver dónde encuentran ustedes más alegría, en un matrimonio cristiano, que anda por los caminos del Evangelio, o en el que vive según el mundo. Díganme dónde hallan la verdadera alegría, en un sacerdote o religioso que vive solo para la gloria de Dios y la santificación de los hermanos, o en otro que vive «abandonado a los deseos de su corazón» (Sal 80,13; Rm 1,24); en unos jóvenes que, gracias a Cristo, están sanos de cuerpo y alma, o en tantos otros que «están muertos por sus delitos y pecados» (Ef 2,1). Es que no hay comparación.

La alegría cristiana (II)

Dele, por favor, un buen golpe al hombre viejo cuando le venga con alegaciones de este tipo: «¿Cómo no voy a estar disgustado, si me ha ocurrido esto y lo otro?» No. De ningún modo. Más bien pregúntese, antes de autorizarse a la tristeza: «Ante esto que ha sucedido, ¿qué hago? ¿me echo a llorar o lo acepto como venido de Dios providente? ¿Me disgusto o me quedo tan fresco?»

Lumen Dei. Hace ya un año

La situación actual es ya extrema. Por eso los que tenemos amigos o familiares en LD, con el mayor respeto, desde nuestra nada, solicitamos a nuestra Santa Madre la Iglesia que aplique sus propias leyes en este asunto tan escandaloso.

La alegría cristiana (I)

Es evidente que, ya en su vida mortal, Jesús es el más feliz de todos los hombres, sencillamente porque el ser humano, que es amor –a imagen de Dios–, es feliz y se alegra en la medida en que ama y se sabe amado.

Manifiesto de los 300. Reformadores, moderados y deformadores

Actualmente en la Iglesia hay muchos moderados, muchos deformadores y muy pocos reformadores. Eso explica muchas cosas.

Monotonía gloriosa

Lo más valioso de nuestras vidas es lo que en ellas hay de cruz. Y ahí está en uno de los primeros lugares el trabajo nuestro de cada día (que es también una de las causas principales de nuestra alegría diaria), con todo el peso de su condición crucificante.

Lutero, gran hereje

La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla.

Trolls reventadores (y II)

El troll-reventador típico es un comentarista que no se molesta en considerar los argumentos y datos cuidadosamente aducidos por el autor del artículo y después por otros comentaristas. Los ignora olímpicamente cuando contradicen sus afirmaciones, y aunque a veces éstas hayan sido refutadas patente y abrumadoramente, él las reitera sin cansarse.

Trolls reventadores (I)

La conveniencia de admitir que los trolls pongan sin censura alguna sus destructivas bobadas es discutible. En algunos blogs los comentarios son aceptados o no, según criterio del mismo autor del post o del jefe de la sección.

Hábito y clerman. Apéndice

Aquel cristiano que en cuestiones disciplinares, que afectan a veces gravemente la vida del pueblo creyente, solo acepta «las leyes que le parecen buenas», y en caso contrario prefiere atenerse a su conciencia, resiste la Autoridad apostólica. No se hace como niño, para entrar en el Reino. No reconoce a la Iglesia como Mater et Magistra.

El hábito religioso y el traje eclesiástico (y III)

Nuestro Señor Jesucristo, por tanto, es el único que une absolutamente santidad y sacralidad: es santo por su divinidad y perfectamente sagrado por su encarnación. Más aún, Él es la fuente de toda sacralidad cristiana.

El hábito religioso y el traje eclesiástico (II)

Los religiosos y religiosas, y de modo semejante los sacerdotes, con sus hábitos o su clerman, ofrecen una presencia visual perfectamente adaptada a un medio pobre o a uno rico. Apenas tienen que pensar cada día en qué ponerse. A lo más podrán tener «un» hábito más nuevo o un traje algo más elegante para algunos acontecimientos señalados. Y basta.

El hábito religioso y el traje eclesiástico (I)

En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva,