¡Mujer!

¡Mujer!

La encarnación del Verbo debe ser considerada como una realidad. El Hijo eterno del Padre asumió la condición humana en su desarrollo desde la infancia. Es decir, que fue un niño, y como tal se relacionó con su Madre. Habló con ella en lenguaje infantil, si bien esos aspectos no figuran en los Evangelios; ya que carecen de interés para la Revelación y sus fines. En el texto de Lucas encontramos una escena, que sucede cuando Jesús tenía doce años. Durante una habitual peregrinación a Jerusalén, el Niño permaneció en la ciudad cuando sus padres --María y José- regresaban a Nazaret. Al advertir su ausencia, ellos lo buscaron entre los parientes y conocidos que, como ellos, estaban de regreso; al no encontrarlo volvieron a Jerusalén, donde lo hallaron en el templo, admirando a los rabinos que lo escuchaban, por su inteligencia y sus respuestas. María lo reprocha: ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos angustiados. Jesús explica: ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en las cosas de mi Padre? (cf. Lc 2, 48-50). Notemos el contraste, que oponía tu padre a mi Padre. El Evangelista anota que ellos --María y José- no entendieron lo que les quiso decir.

En el Evangelio de Juan hay dos pasajes en que Jesús llama a su madre Gýnai, Mujer; en ambos casos ese título está asociado a la Hora de Jesús. En las Bodas de Caná aparece el conocimiento que María tiene de su Hijo; ella advierte el drama de la fiesta: «No tienen vino»; la respuesta del Señor ha sido interpretada por el protestantismo como un rechazo: ti emói kai soi, Gýnai, «mi hora no ha llegado todavía» (Jn 2, 4). Yo no traduzco como si dijera «yo no tengo nada que ver contigo», sino: «¿qué tenemos que ver nosotros» (con esa carencia). María no lo entiende como un rechazo, sino que, conociendo a Jesús, sabe lo que Él va a realizar. Por eso ordena a los sirvientes: «hagan todo lo que Él les diga». Estas palabras constituyen un mensaje para todos los tiempos. El Señor procede entonces y produce unos 300 litros de vino, lo cual significa la llegada de los tiempos mesiánicos. La «Hora» se adelanta por intervención de la Virgen. Esa Hora del Señor se cumple en la Cruz, donde Jesús entrega su Madre al discípulo amado, que la recibe como suya (cf. Jn 19, 26).

La expresión «Mujer» tiene un valor absoluto. Ella es la Mujer, la Nueva Eva, Madre de los vivientes redimidos por el Sacrificio de la Cruz. Ella está presente en la Nueva Creación, como la Mujer original.

En el siglo XX se forma el movimiento feminista, que tiene antecedentes en siglos anteriores. Surge como reacción a cierto menoscabo de la mujer y a una preponderancia por momentos abusiva del hombre; que ha sido una realidad histórica, lo cual significa la pérdida del equilibrio original («el hombre y la mujer estaban desnudos, pero no sentían vergüenza»). La injusticia de la que la mujer fue víctima se dio en sistemas culturales diversos, si bien puede contarse algún régimen en el que prevalecía la mujer. El principal problema que presenta el feminismo es su carácter reivindicatorio. La proclamación de «derechos» de la mujer se vive de una manera que ignora el equilibrio original. De allí, las falsas soluciones: el divorcio, la anticoncepción, la descomposición de la familia. El papel de la mujer es insustituible en su carácter de esposa y de madre, empeñada en la educación de los hijos.

Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata.

Buenos Aires, martes 18 de marzo de 2025. --

 

10 comentarios

Lina Veracruz
Con todo respeto al Sr. Obispo, me parece un tanto aventurado atribuir al feminismo el origen de la implantación de la anticoncepción, el divorcio y la descomposición de la familia. La anticoncepción artificial empezó a implantarse a partir del momento en que se hizo científicamente posible llevarla a cabo; esto es, a partir de los años 60-70 del siglo pasado, si no estoy equivocada.
La implantación del divorcio, por su parte, fue muy deseada por la masonería, como ya denunció León XIII en 1884, en su encíclica "Humanum Genus"; y la masonería, hasta donde yo sé, en aquella época estaba formada, íntegramente, por varones.
Así es que no puede echarse la carga de la culpa de esos graves males sobre el fenimismo (ni, en definitiva, sobre las mujeres). Desde luego, no en exclusiva. Y lo dice alguien que no es feminista.
19/03/25 10:48 AM
Gabriela Mendoza
Es una caricia en el alma ver que una persona tan instruida y además miembro del equipo de redacción de InfoCatólica como doña LINA VERACRUZ esté de acuerdo con mi idea de que es aventurado echar al feminismo toda la culpa de la destrucción de la familia y demás yerbas. Ya hacía tiempo que este asunto me tenía bastante cabreada, y eso que yo tampoco soy feminista. Antes de acusarnos directamente a las mujeres deberían saber que los promotores del feminismo actual y sus locuras son VARONES, quienes hacen correr ríos de dinero bajo las mesas obligando al mundo a aceptar dichas locuras. ¿Suena el apellido "Soros"? Pues las feministas sólo son sus estúpidas secretarias encargadas de gritar en las calles cada 8M. Así que la culpa es 50 y 50.
20/03/25 6:30 AM
Rubén (de Argentina)
@Lina Veracruz:

Con todo respeto, Monseñor Aguer no está adjudicando el divorcio, la anticoncepción, la disolución de la familia al feminismo, sino a la ruptura del "equilibrio original". El texto me parece claro:

"La proclamación de «derechos» de la mujer se vive DE UNA MANERA QUE IGNORA EL EQUILIBRIO ORIGINAL. DE ALLI, LAS FALSAS SOLUCIONES: el divorcio, la anticoncepción, la descomposición de la familia."

Las falsas soluciones pues, tienen origen, no en el feminismo sino en un modo de vida que ignora el equilibrio original. Esa es la causa. Ahora, el feminismo al coadyuvar a la ruptura de ese equilibrio, favorece el divorcio, la anticoncepción y la disolución de la familia. El feminismo no es la causa, sino un potenciador. Al menos eso es lo que yo extraigo del texto de Monseñor.
20/03/25 7:48 AM
carlos saez Argentina
¿ que ha logrado el divorcio? Menos casamientos, parejas que se juntan sin compromiso y muchas ni hablar de tener hijos, menos reuniones familiares con cocinas cerradas . El divorcio no solo destruye la familia, sino que implementa un escenario de conflicto, nuevo peleas por los bienes por años, situación que beneficia a los Abogados, que inundan los Juzgados de familia con peticiones insólitas, que logran que se pierda el 40% de patrimonio, en muchos casos logrado con esfuerzo . Yo con 77 años no conozco un divorciado feliz, en conversaciones personales siempre se manifiestan sobre su Ex. Mi muy modesta opinión es muy sano pasar por el confesionario, cualquier consagrado tiene mucha mas experiencia de vida que el mejor Abogado de la matricula. PD: por mi atrevimiento yo viajo frecuentemente en transporte publico y muchas veces escucho femeninas enojadas manifestarse sobre la privacidad también hombres que debieran gravarse y escucharse que se debe resguardar y que solo le incumbe a Dios
20/03/25 10:46 AM
Rubén de Córdoba Argentina
Rubén (de Argentina)

Coincido totalmente. Creo que por darle vueltas innecesarias al tema del origen indiscutible (la pérdida del equilibrio), al equilibrio lo estamos perdiendo también ahora......
20/03/25 2:53 PM
LJ
Muy clarividente artículo. Juzgo una tontería el pero que le pusieron al artículo otros comentaristas.
Las mujeres son diferentes de los hombres. En realidad todo el concepto de 'igualdad' es netamente masónico. Nadie puede reflejar toda la belleza de Dios, por eso cada persona refleja dones distintos. Eso es catolicismo.
La 'igualdad' es odiar a Dios Creador.
La élite globalista hace que protege a la mujer, pero su finalidad es romper familias y reducir la natalidad hasta el suelo.
El Demonio tentó a la mujer, y la mujer pervirtió al hombre.
Así que es de base bíblica.
21/03/25 12:29 PM
Luis
Monseñor Héctor: estoy de acuerdo con lo que nos dice.
21/03/25 3:36 PM
Argia
He llegado a la conclusión que solo un pequeño numero de hombres entienden lo que es la mujer. Personalmente de lo único de que me alegro es de que estoy convencida de que en el cielo hay más mujeres que hombres, y de que se cumple lo de que muchos últimos serán los primeros.
Quizas sería mejor que los hombres no hablaran de las mujeres, simplemente que trataran de respetarlas como a prójimos, y tenerles el amor que se le debe a cualquier prójimo, porque esa es la ley de Dios.
Pienso que cuando un hombre está cerca de Dios, esa es su disposición interior.
Amar al prójimo no es echarle la culpa de todos los males de la tierra, no es someterle a los planes personales de cada uno. No es hacer de Dios, para decidir lo que puede hacer una mujer.
Solo con esas tres directrices creo que se agradaria mucho más a Dios.
28/03/25 11:46 AM
Gabriela Mendoza
Argia;

¿En qué se basa para estar tan alegremente convencida de que en el cielo hay más mujeres que hombres? ¿Lo afirma alguna encíclica? ¿Es dogma de fe? ¿Cuántas mujeres hay en el Martirologio Romano? Ojalá yo pueda alegrarme también.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que sería mejor que los hombres no hablaran de nosotras. Ya basta y sobra con San Agustín y el Aquinate para sentarse a llorar.
30/03/25 3:55 AM
Argia
No tienes más que conocer que a una esclava cristiana paquistani, le violan un dia si y otro también a un hombre no.
A una niña cristiana le raptan le hacen esclava sexual y le obligan a convertirse a la religión musulmana. No he leido nada de eso de un hombre.
Supongo que sabrás la historia del pobre Lazaro y el rico Epulon. A Epulon cuando se murió le dijeron tu ya has recibido tus bienes en la tierra, en cambio el pobre Lázaro solo males, ahora le toca a él recibir sus bienes.
Esto solo es un aperitivo de ejemplo.
3/04/25 8:10 PM

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