Mayo en el blog: Un reencuentro
Esta aportación, escrita por Yolanda para “Mayo en el blog", tiene un carácter testimonial. Es algo así como la historia de un reencuentro, aun cuando, en realidad, jamás se dio la lejanía. La Virgen está incluso cuando parece que no está. Está como tantas veces están las madres, en aparente segundo plano. Y, en cualquier caso, siempre conduce a la casa común, a la Iglesia.
Un reencuentro
(Por Yolanda)
El mes de mayo representa, para una mujer de mi época y circunstancias, la inmersión en esa patria infantil en la que se forja el carácter y fraguan las premisas de la contextura moral futura. Yo serviría de ejemplo de cómo una niña educada en los 60-70, en inmersión completa en cierto estilo de devociones, no pasó más allá de un regusto estético, sobre todo en el canto y en los ejercicios de piedad más fundados en las Escrituras, como las estaciones marianas del Vía Crucis o el Ángelus.


Al igual que aviso a los feligreses de mi parroquia real, hago lo mismo con los de mi parroquia virtual: Pasado mañana es primer jueves de mes. Y, encima, en plena Pascua.
“Sin embargo, en un momento de duda, de confusión de cierto desajuste anímico todo pudo irse al traste, el junior tenía una laguna en su vida de fe, una falla que no sabía cuál era, una carencia que no identificaba, y, que el viejo maestro supo encontrar: María".
Debemos esta nueva aportación a Flavia. La memoria de un viaje a Tierra Santa se une a la contemplación del misterio de la Anunciación y a la aplicación a la propia vida de un consejo de María: “Haced lo que Él os diga".






