19.05.26

Nueva encíclica

Se ha anunciado que el papa León XIV publicará su primera encíclica el próximo 25 de mayo de 2026 con el título “Magnifica humanitas” - “Magnífica humanidad” -, dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. El documento ha sido firmado el día 15 de mayo, en el 135 aniversario de la encíclica “Rerum novarum” del papa León XIII, que trataba sobre la situación de los obreros en la revolución industrial.

La elección, por parte de Robert Prevost, del nombre de “León” ha estado vinculado al hecho de que “hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”, según comentaba el recién elegido papa el pasado 10 de mayo de 2025.

Una “encíclica” es una “circular” que el papa envía, normalmente, a todos los obispos del mundo, y, a través de ellos, a todos los fieles, ejerciendo su oficio de enseñar; es decir, su magisterio ordinario y universal, que, en principio, no pretende definir ningún dogma ni tampoco, salvo que diga explícitamente lo contrario, proponer una enseñanza como definitiva en cuestiones de fe o de moral.

“Magnifica humanitas”. Las dos primeras palabras, en lengua latina, del documento constituyen el título del mismo. La humanidad es, en verdad, “magnífica”, espléndida, excelente, admirable. Pero es también una realidad ambivalente. La aceleración del desarrollo tecnológico y los avances de la ciencia confirman el asombro ante la grandeza de la humanidad, pero, a la vez, certifican el desconcierto que despierta la fragilidad de la misma; amenazada por casi todo: desde un pequeño virus que consigue paralizar al mundo hasta las guerras, que no dejan de marcar el ritmo de la historia. Lo humano ha de hacerse cargo de esa paradoja, de esa dialéctica, sin dejarse reducir a una irresponsable simplificación.

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16.05.26

Serafín BÉJAR, De la orfandad a la filiación. 5+1 razones para creer

Recensión de: Serafín Béjar, De la orfandad a la filiación. 5+1 razones para creer, ed. Sal Terrae, Maliaño 2025, 128 p., ISBN: 978-84-293-3261-2.

 

            Han tenido un notable éxito editorial algunas obras que pretenden, desde la ciencia, la exploración de las pruebas de lo divino en el horizonte del universo. No es una novedad absoluta preguntar a la naturaleza sobre Dios, ya que así se hizo en la antigüedad griega. En la modernidad, se prefirió partir del hombre. Y en nuestros días se tiende a preguntar sobre Dios al propio Dios, dejando que él hable de sí, por sí y desde sí mismo.

            No obstante el mérito que pueda tener el acceso a Dios desde la ciencia – acceso difícil sin la mediación filosófica -, algunos teólogos no esconden el recelo que suscita en ellos el afán de “probar”, de “demostrar”, en el sentido fuerte de la palabra, la existencia de Dios con argumentos científicos: “la demostración sitúa a quien la ejercita por encima de aquello que es demostrado. El teólogo se posiciona aquí como garante del misterio de Dios, que solo hace su aparición en la ocultación”, escribe Serafín Béjar, profesor de Cristología y de Teología fundamental en la Universidad Loyola-Andalucía, en la página 16 de su interesante ensayo titulado De la orfandad a la filiación. 5+1 razones para creer.

            Aplicada a Dios, la palabra “misterio” no significa algo arcano o recóndito que escapa completamente a nuestra comprensión o explicación, sino que alude al modo de ser divino, que no se deja encerrar o capturar plenamente por las redes de nuestro pensamiento o de nuestro lenguaje, sino que las excede continuamente, ya que es más grande que ellas. San Agustín aludía a este carácter “incomprehensible”, que no irracional, de lo divino: “Si comprehendis non est Deus” – si crees comprenderlo del todo, es que no es Dios -. Dios es tan grande que solo puede acercarse a nosotros sin cegarnos completamente con su exceso de luz si, en esta revelación, se oculta a la vez que se manifiesta.

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29.04.26

Madonnelle

Mayo es el mes de María. Pero, en realidad, a ella están dedicados todos los días y todos los lugares. En la hermosa ciudad de Roma es imposible transitar por sus vías, al menos por las más cargadas de historia, sin encontrarse con alguna de las llamadas “Madonnelle”. Se trata de hornacinas con la imagen de María colocadas en los ángulos de las calles o adosadas a los muros de los antiguos edificios. Expresan una profunda religiosidad popular “di strada”, en plena calle. Parece que su uso tiene precedentes en la antigua Roma pagana, donde se encomendaba a los “Lares Compitales” – los dioses de los lugares- la protección de los cruces de caminos.

            En un tiempo había en Roma miles de “Madonnelle”. En la actualidad se conservan unas quinientas. Pintadas al fresco o al olio, esculpidas sobre mármol o terracota, realizadas en mosaico…, suelen estar rodeadas de exvotos dejados por los fieles; muchos de estos exvotos son pequeños corazones plateados. Hasta comienzos del siglo XX eran los habitantes de los barrios los que se ocupaban de ellas, procurando dejar siempre encendidas candelas y lámparas, que tenían la virtualidad añadida de iluminar las calles por la noche para hacerlas más seguras.

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23.04.26

Grottaferrata

La provincia de Roma cuenta entre sus atractivos con los “Castelli Romani”, una zona animada por antiguas ciudades, castillos medievales y restos arqueológicos: Castel Gandolfo, asomado al lago Albano, destaca por las “villas pontificias”, entre las que sobresale el palacio papal, que por voluntad de León XIV dejará de ser un museo para convertirse de nuevo en residencia pontificia; Ariccia, con el Palazzo Chigi; Frascati, famosa por sus vinos, etc.

En ese privilegiado paraje, de veranos más suaves que los abrasadores de la ciudad de Roma, se halla la pequeña y elegante ciudad de Grottaferrata. Su principal monumento es la “Abadía griega de San Nilo” – también denominada “Monasterio Exárquico de Santa María de Grottaferrata” -, fundada en 1004 por un grupo de monjes del sur de Italia guiados por San Nilo, nacido en Rossano, célebre ciudad de la Calabria, entonces provincia del Imperio Bizantino.

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16.04.26

Exorcizar el mundo

En el evangelio según san Marcos se dice que Jesús eligió a los Doce, a los apóstoles, “para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar los demonios”. Tienen que estar con él para conocerlo, para captar su singularidad y poder así llevar su mensaje al mundo. Pero el mundo al que se dirigen está dominado por los poderes del mal, a quienes deben combatir exorcizándolo, liberándolo de las posesiones diabólicas.

San Pablo detalla algo más ese combate: “nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire”. Se trata de adversarios llenos de maldad esencial y mortífera, que atacan incansablemente, que no tienen verdadero nombre sino designaciones colectivas, con posiciones opacas e inexpugnables.

Seríamos ingenuos si descartásemos estas advertencias como míticas o propias de otra época. ¿Acaso no verificamos cada día que lo cristiano, y hasta lo humano, está amenazado por una atmósfera anónima que intenta que la fe – e incluso la defensa de la dignidad de la persona – parezca ridícula y carente de sentido? Joseph Ratzinger, con su lucidez habitual, se preguntaba: “¿Y quién no verá que existen intoxicaciones universales del clima espiritual que amenazan a la humanidad en su dignidad, incluso en su existencia? El individuo humano, incluso las comunidades humanas, parecen entregadas sin esperanza a la acción de estos poderes”.

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