El agua, el vino y el cuadro más grande del Louvre
La palabra “epifanía” significa “manifestación”. En la tradición litúrgica cristiana, y así se refleja también en el arte, se vinculan tres momentos de la “manifestación” de Cristo como Hijo de Dios y Salvador del mundo: la adoración de los magos – la manifestación a los paganos -, el Bautismo de Jesús en el Jordán – la manifestación al pueblo judío -, y las bodas de Caná –la manifestación a los discípulos-. Una antífona de la solemnidad del 6 de enero lo expresa con concisión y belleza: “Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya”.
La solemnidad de la Epifanía tuvo su origen en Oriente. Mientras que en Occidente se ponía el acento en el nacimiento de Jesús en Belén, en la “Navidad”, celebrada el 25 de diciembre, en Oriente se subrayaba, más que el acontecimiento histórico, su significado teológico; es decir, la revelación de Jesús como Hijo de Dios. A finales del siglo IV se llega a una convergencia entre Oriente y Occidente: Oriente recibe la fiesta de la Navidad y Occidente incorpora la de la Epifanía. De este modo se destaca el advenimiento de Dios en el mundo.

Cada año, en el tiempo de Navidad, se abre al público una sala normalmente oculta del Monasterio de las Descalzas Reales, en Madrid, llamada la “Divina Guardería”, porque en ella se custodian más de ciento treinta imágenes del Niño Jesús. Hay piezas de madera policromada, de cera, de marfil, de plomo…, procedentes de escuelas artísticas españolas, napolitanas, flamencas y hasta peruanas.
El comienzo del capítulo segundo del evangelio según san Mateo relaciona a Jesús con un rey y con unos magos: «Jesús nació en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, y he aquí que unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén y dijeron: “¿Dónde está el rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a prosternarnos ante él”».
Consulto la IA sobre la expresión “caer de maduro” y leo:
Las llamadas “lágrimas emocionales” se producen en respuesta a estímulos intensos. Así surge el llanto motivado por la tristeza o por la alegría. Dicen los científicos que este tipo de lágrimas tiene una composición química algo diferente a las “lágrimas basales”, que son las que constantemente lubrican nuestros ojos.












