Habermas y el diálogo entre filosofía y religión
En una de sus acepciones, la palabra “diálogo” significa “discusión o trato en busca de avenencia”. La conversación, la interlocución, el debate, ha de tener por objetivo un cierto acuerdo o conformidad. En español se habla de “diálogo de besugos” cuando el coloquio carece de toda coherencia lógica y de “diálogo de sordos” cuando los interlocutores no se prestan atención.
Muchas de las obras de Platón revisten la forma literaria de un diálogo, de una conversación. Entre ellos, el titulado “Menón”. Intervienen en este texto varios personajes: Sócrates, Menón, un esclavo de Menón y Anito, el acusador de Sócrates. En un determinado momento, Sócrates pone una condición para hablar con el esclavo de Menón: “¿Es griego y habla griego?”. Es decir, es preciso un mínimo común, una base compartida, que posibilite la configuración exacta del planteamiento de una cuestión y, en consecuencia, el auténtico diálogo.
El puente de unión entre los seres humanos, y conviene reivindicarlo en tiempos de aparente retroceso a la ley de la selva, es la racionalidad, la palabra, el lenguaje, el “logos”. Sin ese nexo que nos vincula y que permite la comunicación sería imposible escapar al (falso) diálogo de besugos o de sordos.

Corría el año 1991 cuando los “Celtas cortos” cantaban aquello de “Cuéntame un cuento y verás qué contento me voy a la cama y tengo lindos sueños”. En una remezcla de 2025, Ara Malikian aporta a ese tema su virtuosismo como violinista. Los cuentos, los relatos breves, las narraciones, las historias, las fábulas, las parábolas… nacen, quizá, de los sueños y ayudan a que estos sean más bellos, pero, sobre todo, nacen para ser, más que leídos, cantados, contados y escuchados.
En una reciente nota doctrinal titulada “Cor ad cor loquitur” – “el corazón habla al corazón”, evocando el lema cardenalicio de san Juan Enrique Newman- los obispos de la Comisión para la Doctrina de la fe de la Conferencia Episcopal Española abordan el papel de las emociones en el acto de fe. La experiencia de fe, señalan, se caracteriza por la integralidad, ya que abarca a toda la persona humana en el conjunto de sus dimensiones. La fe es confianza y conocimiento e incorpora, asimismo, emociones y sentimientos.
El Vaticano ha confirmado la visita de León XIV a España del 6 al 12 de junio de 2026. Estará en Madrid, en Barcelona y en las Islas Canarias. Este acontecimiento es destacable tanto por el visitante como por el país visitado. El papa, por su oficio, representa a la totalidad de la Iglesia, ya que es el pastor universal de la misma. Como obispo de Roma y Sucesor de Pedro, es el nexo visible de unión de todos los católicos y el signo de continuidad con la tradición que proviene de Jesucristo a través de los apóstoles. España, por su parte, es una nación estrechamente vinculada al catolicismo. Sin esa referencia, no se puede entender su historia, su patrimonio artístico y su misma identidad cultural.
El Diccionario de la lengua española define la palabra “burka” del siguiente modo: “Vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos”.






