Serafín BÉJAR, De la orfandad a la filiación. 5+1 razones para creer
Recensión de: Serafín Béjar, De la orfandad a la filiación. 5+1 razones para creer, ed. Sal Terrae, Maliaño 2025, 128 p., ISBN: 978-84-293-3261-2.
Han tenido un notable éxito editorial algunas obras que pretenden, desde la ciencia, la exploración de las pruebas de lo divino en el horizonte del universo. No es una novedad absoluta preguntar a la naturaleza sobre Dios, ya que así se hizo en la antigüedad griega. En la modernidad, se prefirió partir del hombre. Y en nuestros días se tiende a preguntar sobre Dios al propio Dios, dejando que él hable de sí, por sí y desde sí mismo.
No obstante el mérito que pueda tener el acceso a Dios desde la ciencia – acceso difícil sin la mediación filosófica -, algunos teólogos no esconden el recelo que suscita en ellos el afán de “probar”, de “demostrar”, en el sentido fuerte de la palabra, la existencia de Dios con argumentos científicos: “la demostración sitúa a quien la ejercita por encima de aquello que es demostrado. El teólogo se posiciona aquí como garante del misterio de Dios, que solo hace su aparición en la ocultación”, escribe Serafín Béjar, profesor de Cristología y de Teología fundamental en la Universidad Loyola-Andalucía, en la página 16 de su interesante ensayo titulado De la orfandad a la filiación. 5+1 razones para creer.
Aplicada a Dios, la palabra “misterio” no significa algo arcano o recóndito que escapa completamente a nuestra comprensión o explicación, sino que alude al modo de ser divino, que no se deja encerrar o capturar plenamente por las redes de nuestro pensamiento o de nuestro lenguaje, sino que las excede continuamente, ya que es más grande que ellas. San Agustín aludía a este carácter “incomprehensible”, que no irracional, de lo divino: “Si comprehendis non est Deus” – si crees comprenderlo del todo, es que no es Dios -. Dios es tan grande que solo puede acercarse a nosotros sin cegarnos completamente con su exceso de luz si, en esta revelación, se oculta a la vez que se manifiesta.

Mayo es el mes de María. Pero, en realidad, a ella están dedicados todos los días y todos los lugares. En la hermosa ciudad de Roma es imposible transitar por sus vías, al menos por las más cargadas de historia, sin encontrarse con alguna de las llamadas “Madonnelle”. Se trata de hornacinas con la imagen de María colocadas en los ángulos de las calles o adosadas a los muros de los antiguos edificios. Expresan una profunda religiosidad popular “di strada”, en plena calle. Parece que su uso tiene precedentes en la antigua Roma pagana, donde se encomendaba a los “Lares Compitales” – los dioses de los lugares- la protección de los cruces de caminos.
La provincia de Roma cuenta entre sus atractivos con los “Castelli Romani”, una zona animada por antiguas ciudades, castillos medievales y restos arqueológicos: Castel Gandolfo, asomado al lago Albano, destaca por las “villas pontificias”, entre las que sobresale el palacio papal, que por voluntad de León XIV dejará de ser un museo para convertirse de nuevo en residencia pontificia; Ariccia, con el Palazzo Chigi; Frascati, famosa por sus vinos, etc.
En el evangelio según san Marcos se dice que Jesús eligió a los Doce, a los apóstoles, “para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar los demonios”. Tienen que estar con él para conocerlo, para captar su singularidad y poder así llevar su mensaje al mundo. Pero el mundo al que se dirigen está dominado por los poderes del mal, a quienes deben combatir exorcizándolo, liberándolo de las posesiones diabólicas.
Erik Varden, Illuminati da una gloria nascosta, San Paolo, Cinisello Balsamo 2026, 176 p., ISBN: 978-88-922-5111-3.






