El gimnasio y la "Magnifica humanitas"
Los pabellones dedicados al ejercicio, al entrenamiento, al variado mundo del “fitness” forman parte de nuestra vida. Por razones de salud, por motivos estéticos, por el deseo de sentirse mejor, por recomendación médica… son muchas las personas que se apuntan a un gimnasio. “Mens sana in corpore sano”, dice el conocido adagio latino, que invita a cultivar el bienestar integral, de la mente y del cuerpo; de la unidad de ambos que configura la naturaleza humana.
Hay quien tiende a abandonarse, a descuidar de modo irresponsable el propio estado físico y mental comiendo o bebiendo más de la cuenta, llevando un estilo de vida excesivamente sedentario, consumiendo tabaco u otras sustancias nocivas. En el extremo contrario, se puede caer en un exceso de preocupación por el propio aspecto, bien sea dejándose atrapar por la cautividad del narcisismo o sucumbiendo al empeño imposible de conjurar los signos del paso del tiempo, de la temible vejez que se aproxima sin molestarse en pedir permiso.
La obsesión por una delgadez inalcanzable, por una musculatura perfecta, por una silueta atlética; la atención maníaca a una alimentación baja en calorías y rica en proteínas; la prioridad concedida, sobre cualquier otra cosa, al tiempo de entrenamiento; el excesivo gasto invertido en tratamientos estéticos; la autoinspección frente al espejo en busca de eventuales imperfecciones… pueden ser indicios de que quizá el responsable propósito de cuidarse degenera en una actitud que confina con la neurosis.

En su obra “La ciudad de Dios” san Agustín elabora una visión teológica de la historia universal. Esta es contemplada como un drama en el que luchan dos amores que fundaron dos ciudades: “el amor propio hasta el desprecio de Dios” fundó la ciudad terrena y “el amor de Dios hasta el desprecio de sí propio”, la ciudad celestial.
Se ha anunciado que el papa León XIV publicará su primera encíclica el próximo 25 de mayo de 2026 con el título “Magnifica humanitas” - “Magnífica humanidad” -, dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. El documento ha sido firmado el día 15 de mayo, en el 135 aniversario de la encíclica “Rerum novarum” del papa León XIII, que trataba sobre la situación de los obreros en la revolución industrial.
Mayo es el mes de María. Pero, en realidad, a ella están dedicados todos los días y todos los lugares. En la hermosa ciudad de Roma es imposible transitar por sus vías, al menos por las más cargadas de historia, sin encontrarse con alguna de las llamadas “Madonnelle”. Se trata de hornacinas con la imagen de María colocadas en los ángulos de las calles o adosadas a los muros de los antiguos edificios. Expresan una profunda religiosidad popular “di strada”, en plena calle. Parece que su uso tiene precedentes en la antigua Roma pagana, donde se encomendaba a los “Lares Compitales” – los dioses de los lugares- la protección de los cruces de caminos.












