Mayo en el blog: La angustia del maestresala
La escena de Caná de Galilea es, ciertamente, sorprendente. Norberto, en esta aportación, construye una especie de novela histórica. La perspectiva se desplaza hacia quien menos podríamos sospechar: el maestresala. Pero, enseguida, irrumpe la figura de María y, con Ella, la de Jesús. Me he tomado la libertad de escoger el título.
La angustia del maestresala
(escrito por Norberto)
Si hubiera estado en su mano, si de él hubiera dependido, se habría esfumado, desaparecido, pues lo que estaba viendo no le parecía real, no podía contener la rabia, y de buena gana se subiría a un carro de fuego, como su compatriota Elías y desaparecería entre las nubes.
Maestresala, hijo de maestresala, y nieto y biznieto, en su familia sabían, conocían, tenían las dotes de organización de los acontecimientos, que tanto en la población como en la comarca, requerían de su buen hacer, de ahí que los novios recurrieran a sus servicios confiados en que su oficio era irreprochable.


La editorial CPL, de Barcelona, acaba de sacar, en versión castellana y
Ángel me ha hecho llegar una nueva aportación para esta serie. De carácter testimonial. Evoca, con sencillez y con afecto, la estancia en un colegio religioso. Y recuerda una sabia recomendación de un sacerdote: Rezar, todos los días, el “Ave María". No es un mal consejo, aunque, a veces, el sueño impida terminar la oración.
El texto que hoy presento, escrito por Asrone, es original en el fondo y en la forma. Lo he titulado - ya que el autor me ha autorizado a hacerlo - “Ráfagas". Basándose en breves frases del Evangelio se proyectan pequeños y vivos “golpes de luz” que nos ayudan a profundizar en el misterio de Nuestra Señora, tan vinculada al Misterio que es Cristo.












