No ignora ningún sonido
Homilía para la solemnidad de Pentecostés (ciclo C)
La Liturgia ha escogido, como antífona de entrada de la Misa del Domingo de Pentecostés, unas palabras del libro de la Sabiduría: “El Espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido” (Sab 1,7). La persona inefable del Espíritu Santo, el Soplo de Dios, está en el origen del ser y de la vida de toda criatura. Él da consistencia al universo y es capaz de percibir los gemidos de la creación entera y nuestros propios gemidos interiores, que manifiestan el ansia de la redención (cf Rm 8, 22-23).
Para poder escuchar a Dios, para no ignorar ningún sonido que nos hable de Él, necesitamos el estímulo del Espíritu Santo. Los ojos, privados de la luz, no pueden ver. Los oídos no pueden oír, si el sonido no es transmitido por el aire. El olfato no puede oler si no hay aromas o sustancias que lo activen. San Hilario emplea esta comparación con los sentidos corporales para explicar que también nuestra alma necesita ser avivada por el Espíritu Santo para llegar al conocimiento de Dios: nuestra alma “si no recibe por la fe el Don que es el Espíritu, tendrá ciertamente una naturaleza capaz de entender a Dios, pero le faltará la luz para llegar a ese conocimiento”.

Aparentes “paradojas” pueden servirnos para profundizar en la singularidad de María: “Tan pasiva a la gracia, tan silenciosa y tranquila, como dotada del poder sacerdotal de hacer descender al propio Dios hasta su seno con un simple Fiat, más poderoso que el que originó el Universo". Ofrecemos, como colaboración a “Mayo en el blog", este original texto de Luis.
Para los que van a ser sacerdotes, el Diaconado no es el “paso final”, ya que queda aún el Presbiterado. Pero psicológicamente, sí lo es. Es verdad que existen “órdenes menores”, ahora llamadas “ministerios”, y que el camino hacia el presbiterado está pedagógicamente jalonado por pasos sucesivos: el Rito de Admisión, el Lectorado y el Acolitado, todo ello antes del Diaconado.
En esta serie de “Mayo en el blog” presentamos ahora un interesante texto que, dentro del género testimonial, combina los recuerdos autobiográficos con el descubrimiento y la profundización en el sentido de una oración mariana: el Rosario. Realmente, como han dicho los Papas, el Rosario es un resumen del Evangelio. Agradecemos a William (Marcos en el blog) esta aportación, no exenta de humor.












