Acerca de la noción de "causa" y del principio de causalidad.
Presentamos a continuación un diálogo sobre la noción de “causa” y el principio de causalidad.
- ¿Cuál es la importancia filosófica del principio de causalidad?
- Mucha, sin duda. Es el modo en que tenemos de elevarnos desde la experiencia a lo que la trasciende. El ejemplo más claro es la prueba de la existencia de Dios, pero no es el único. De ahí que la crítica moderna al principio de causalidad está en la base del rechazo de la Metafísica y es una de las razones profundas de la divergencia entre la filosofía realista y la filosofía moderna.

Las vías tomistas no terminan, propiamente hablando, con la demostración de la existencia de un Ente Necesario, Causa Primera. Es necesario deducir los atributos divinos, a partir las nociones mismas de “Ente Necesario”, “Causa Primera”, “Primer Motor Inmóvil”, “Ser Sumamente Perfecto” e “Inteligencia ordenadora de la naturaleza”, que son las conclusiones de las cinco “vías”, para poder decir que ese Ser al que se ha llegado razonando a partir de sus efectos, es Dios. Es lo que hace Santo Tomás en las cuestiones de la Suma Teológica que siguen a la de las “cinco vías”.
Intercalamos aquí un “post” sobre una de las pruebas clásicas de la existencia de Dios, el argumento por la contingencia de los entes. Este tema está en estrecha relación con los “posts” anteriores, pues la recta apreciación de estas pruebas filosóficas depende de la recta valoración de la capacidad cognoscitiva de la inteligencia humana.




