España va hacia un futuro de ancianos sin hijos ni nietos
La tasa de natalidad en España ha vuelto a caer. Tras una serie de años subiendo debido a que las mujeres inmigrantes tienen más hijos que las españolas, la situación vuelve a la “normalidad” propia de una sociedad encamada con la cultura de la muerte y el neopaganismo.
Es cierto que Zapatero está haciendo todo lo que está en su mano para profundizar en esa tendencia social, pero nos engañaríamos si acusáramos a este gobierno de algo cuya culpa está en el modelo de sociedad que entre todos hemos ido forjando en los últimos 30 años. Al fin y al cabo, la ingeniería social del zapaterismo todavía no ha llegado al extremo de meterse en el lecho conyugal para ordenar cuándo y cuántos hijos han de tenerse.
La cuestión es bien sencilla. Son multitud los matrimonios que ni siquiera quieren tener la parejita. Muchos dirán que es por la crisis económica, pero lo cierto es que hemos pasado por una época de bonanza y la natalidad sólo ha subido por la llegada de familias procedentes de sociedades donde lo raro es tener sólo uno o dos hijos. Y en cuanto esas familias se van integrando en España, cogen los hábitos natalistas de los “nativos".