¿Cómo quieres morirte?
Entre ayer y antesdeayer, murieron en España tres personas bastante conocidas, pero con vidas muy distintas: un futbolista del Sevilla, un escritor de gran prestigio y una actriz veterana. Esos son los fallecimientos que salen en la televisión, pero, en esos dos días, debieron morir también en España otras 3.000 personas desconocidas para el público en general.
La muerte está siempre presente a nuestro alrededor y, sin embargo, se ha convertido en un tema del que no se puede hablar, de mal gusto. De hecho, estoy convencido de que muchos no leerán este artículo debido a que les molestará su título.

Hace unos días, vi que varios comentaristas del criticaban mucho la Misión Joven, que ha tenido lugar este año en Madrid por iniciativa del Cardenal Rouco. Incluso daba la impresión de que, por alguna razón, deseaban su fracaso. Se me ha ocurrido pedir a un primo mío que dé su testimonio personal de lo que hicieron en su parroquia, para que los lectores puedan juzgar por sí mismos.
La sensación que ha causado la publicación de las cartas de la Madre Teresa, en las que hablaba de la oscuridad en la que tuvo que vivir durante años y que han dado pie a las interpretaciones más peculiares, son una muestra de que en muchos cristianos y en la sociedad en general se ha perdido totalmente la comprensión de lo que es la fe. Incluso he leído a un articulista bienintencionado que esperaba que lo contenido en las cartas no perjudicara a la canonización de la Madre Teresa, mostrando así claramente su desconocimiento de lo que es la fe para los católicos.
Hace unos días, en los comentarios de este blog se hablaba de la importancia de que los sacerdotes sean buenos predicadores y yo puse como ejemplo de buen predicador actual al P. Raniero Cantalamessa.
Como dijo Benedicto XVI, la gran herencia del Concilio Vaticano II, no es un “espíritu” reconstruido detrás de los textos, sino precisamente los grandes textos conciliares. Por desgracia, resulta muy común que se apele a un etéreo “espíritu del Concilio” para defender posturas contrarias a lo que el propio Concilio verdaderamente dijo y defendió.



