¿Zombies católicos?
El otro día, hablábamos de “zombies nazis”. Es decir, de ideologías como la eutanasia que, desgraciadamente, han renacido de sus cenizas después de haber sido defendidas, entre otros, por el nazismo alemán.
En aquel post y al hilo del título del mismo, se planteó un tema que me pareció interesante. Alguien preguntó: “¿Y los zombies católicos?” Con eso quería referirse a la posibilidad de que el cristiano renuncie a su razón, a su conciencia y a su libertad y los sustituya por pura obediencia. Eso lo convertiría en una especie de “zombi católico”. En ese sentido, citaba el conocido aforismo “el que obedece, nunca se equivoca”.
Es evidente que esa frase no tiene buena prensa fuera de la Iglesia. Aunque, más bien, habría que decir que la obediencia en sí misma tiene bastante mala prensa fuera de la Iglesia. Pero incluso dentro de la Iglesia, todos podríamos citar casos en los que una obediencia mal entendida ha dado muy malos resultados.

Este verano, se lanzó en España una película de Noruega con el peculiar título de “Zombis Nazis". Lo cierto es que ya el título lo dice todo. El típico grupito de jóvenes, refugiado en una cabaña en medio de la nieve, es atacado por los malvados zombis nazis que, volviendo de la muerte, intentan recuperar el oro que ya robaron a los pobres aldeanos noruegos durante la ocupación alemana, hace casi setenta años.
Hoy, por ser domingo, me voy a limitar a traer al blog una sola frase. Eso sí, una frase que vale por un post entero y que, a mi entender, podría dar lugar a discusiones muy interesantes.
Como ya sabrán los lectores, al igual que el color propio de los obispos es el morado, desde el siglo XV los cardenales se caracterizan, en la iconografía y en la práctica, por las vestiduras de color rojo o púrpura. Este color rojo no es casual. Significa su disponibilidad para dar la vida en el servicio del Papa y de la Iglesia. De hecho, así lo dicen en su juramento solemne: usque ad effusionem sanguinis, hasta el derramamiento de sangre.









