[DE] Capítulo 41: El copón-ciborio o píxide
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Con el nombre de píxide ( de pyxis= boj) se designa actualmente el vaso sagrado destinado a contener las partículas eucarísticas consagradas. Es cierto que de vasos similares se tienen noticias desde la primerísima era cristiana, pero el uso litúrgico de los diversos tiempos les otorgó nombres y formas diferentes. El más antiguo es canistrum o cista, pequeña cesta de mimbre que se encuentra representada a principios del siglo II en los dos famosos frescos del cementerio de Calixto. En ellos la cista , junto con el simbólico pez, está llena de panes señalados con una cruz y deja entrever, a través del trenzado del mimbre, un cáliz de vidrio con vino tinto. Estos cestos, que volvemos a encontrar frecuentemente en los frescos eucarísticos de las catacumbas en Roma y en otros lugares, se encuentran mencionados por San Jerónimo, haciendo referencia a S. Exuperio, obispo de Tolosa, en el siglo IV: Nihil illo divitius, qui corpus Domini in cenistro vimineo portat (1), y permanecían en uso hasta principios del siglo VI, ya que en el 519 Doroteo de Tesalónica, dudando que a causa de la persecución inminente sus fieles no pudiesen recibir la Eucaristía, hizo consignarles cestos rebosantes del sagrado Pan.

Píxide de Pésaro s. IV

"Se pregunta qué hay que pensar de los derechos de nacionalidad y de independencia, que se dice que son inalienables e imprescriptibles, y, suponiendo que se tuvieran que admitir,cuándo y cómo se deberían ejercer"
Este pasado domingo vi a n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach emocionarse en la basílica de la Sagrada Familia, algo que sinceramente me sorprendió, siempre he visto a nuestro pastor como un buen "botiguer" (tendero), con esa sonrisa del que quiere vender su producto desde la simpatía hacia el cliente, también como un verdadero burócrata de despacho alguien que rige una porción del pueblo de Dios como quien lo hace de una fábrica textil o de embutidos, pero esa faceta más humana hasta ahora la desconocía. Sus palabras al final de la celebración algo entrecortadas denotaban emoción interior, lo cual significa que el auto-homenaje que se montó le llegó al fondo del alma o que realmente nuestro arzobispo se está volviendo mayor (a sus ya cercanos 75 años) y todos hemos sido testigos de que personas inconmovibles y frías de carácter se emocionan y hasta lloran en su vejez. De hecho la fotografía que ilustra este artículo, tomada este domingo, bien refleja la imagen entrañable de "abuelito con niño".
Entre los fastos que ha preparado la diócesis desde la dedicación de la basílica de la Sagrada Familia, Sistach se organizó este domingo un homenaje pro domo sua con motivo de sus bodas de oro sacerdotales. Como el egocentrismo de nuestro cardenal no tiene parangón, enmascaró su propia celebración con el aniversario de la visita del papa Benedicto XVI. ¡Qué mas da que los cincuenta años se cumpliesen el 17 de septiembre! Nuestro arzobispo quería conmemorar su ordenación sacerdotal al mismo tiempo que se recordaba la consagración del templo por el Santo Padre, justo hace un año. En tal caso, el éxito de convocatoria estaba asegurado. ¡Pues, ni con esas! No llegaron a repartirse las 4.500 entradas gratuitas que puso la diócesis a disposición de sus feligreses. Los bancos posteriores de las naves laterales permanecieron ostensiblemente vacíos. Es la novena ocasión, en este 2011, que se celebra culto en el templo de Gaudí y es la primera en que no se llena. Todos los actos han sido presididos por Sistach, que ya se considera tan artífice de su creación como el genial arquitecto. Hasta se atreve a vaticinar que la obra se hallará totalmente finalizada en el año 2026, siendo su mayor ilusión que Dios le conceda vida para poder asistir a su inauguración, aunque sea como arzobispo emérito. 89 años no son un reto exagerado para tan magno acontecimiento. 




