¿Empieza a entrar en razón Sistach con la Sagrada Familia?
A falta de confirmación oficial por el arzobispado, se ha empezado a filtrar a los medios que se oficiará una misa mensual en la Basílica de la Sagrada Familia a partir del próximo mes de marzo. La primera celebración se produciría el día 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de San José. Obviamente no es la solución más ansiada, pero por algo se debe empezar. Recuérdese que, con anterioridad a la visita del Papa, nuestro cardenal manifestó ante el consejo presbiteral que en la basílica no se celebraría culto. Que solo estaría abierta previo pago de 12,50 euros por cabeza. Después de la dedicación del templo por Benedicto XVI, se publicó aquella curiosa nota en la web del arzobispado recordando que la parroquia de la Sagrada Familia seguía alojada en la cripta y que se designaba al secretario-canciller Sergi Gordo como "encargado de las celebraciones litúrgicas de la Basílica ". Con posterioridad a la misa de acción de gracias, en que más de la mitad de los fieles quedaron fuera del templo, se ideó la maniobra de su apertura al público durante cuatro sábados. Eso sí, sin misa, ni celebración alguna.

El 29 de diciembre a las siete de la tarde tuvo lugar en nuestra Santa Iglesia Catedral Basílica de Barcelona la apertura del Año Jubilar del Padre Palau que el Papa ha proclamado para conmemorar el Bicentenario de su nacimiento y el 150º aniversario de la fundación de las Carmelitas Misioneras. Un sacerdote de una diócesis muy vinculada a la vida del P. Palau, en visita a Barcelona para tal efemérides y presente en dicha concelebración nos trasmite sus impresiones.
La actual situación de la diócesis de Barcelona es catastrófica pastoralmente y caótica organizativamente. Lo que está sucediendo con la basílica de la Sagrada Familia no tiene nombre, tengo amigos católicos que todavía no han podido entrar a ver el templo que consagró nuestro Romano Pontífice en noviembre. Se quedaron afuera, como miles de buenos fieles en la Jornada de la Familia, por una organización (yo diría desorganización) pésima del evento y este domingo pasado decidieron desistir al ver más de cuarenta mil personas que querían entrar en la basílica colapsando el tráfico de todo el centro de Barcelona para poner en práctica la famosa "Solución Sistach" (que yo diría la "chapuza Sistach") es decir abrir unos contados domingos y dejar pasar gratuitamente a los visitantes.
Tan pronto como conocimos esta noticia, tuvimos urgencia de releer la homilía de Benedicto XVI en la misa de la Dedicación del templo, por si contuviese ya alguna clave que nos condujese a esta felicísima dedicación: convertir a la Sagrada Familia en el emblema de la Nueva Evangelización. Para nosotros era evidente que esa decisión venía de lejos. 




