La verdad sobre el caso Germà Prats (y el exiguo número de misas en castellano)
Mossèn Germà Prats Gavaldà se ha hecho famoso la última semana por denunciar que muchos párrocos reciben presiones de los feligreses para que celebren las misas en castellano. Cualquiera que conozca la realidad eclesial catalana sabe que el argumento de este sacerdote es absolutamente falaz. Es más, a los pocos días de su salida a la palestra se ha publicado que en la diócesis de Gerona solo 10 de sus 404 parroquias ofrecen misas en castellano. 10 de 404. Un 2′5%. Un ridículo 2,5%, cuando los castellano hablantes de la diócesis alcanzan un 30%. Y que nadie piense que esta notoria desproporción se limita a un hecho local gerundense; idénticos porcentajes hallaríamos en Vic, Lérida, Urgel y Solsona. En Tarragona siempre ha existido un mayor respeto por la lengua castellana, aunque tampoco guarde consonancia con el número de fieles. En Barcelona, Terrassa y Sant Feliu de Llobregat se sigue una armonía más o menos ajustada, aunque depende mucho de cada parroquia y no existen directrices claras.

“Chacun d´entre nous est venu pour dire
Cátedra del obispo Maximiano de Rávena

Pocos días después de las Jornadas Mundiales de la Juventud y de la visita del Santo Padre a Madrid, Antoni Puigvert firmaba un artículo en La Vanguardia titulado “Ratzinger y los dos sordos”. En él, el periodista e intelectual católico de Gerona, uno de los pocos en Cataluña que no esconde su Fe, estiraba las orejas a unos y otros en plano de igualdad. 




