InfoCatólica / Deo Omnis Gloria / Categoría: Una, santa, católica y apostólica

12.06.18

Monseñor José Rafael: ¿se puede comulgar siendo apóstata y blasfemo como el presidente?

Como si ya la cosa no estuviese color de hormiga para los católicos y evangélicos con este nuevo gobierno nos venimos a dar cuenta de que nuestro amado Arzobispo, Monseñor José Rafael Quirós, tiene como línea pastoral acoger al pecador antes de exigir su conversión.

Hemos visto que el presidente Alvarado no solo ha cumplido con promover el aborto colocando en el INAMU a la exdiputado abortista Patricia Mora sino que promete controlar la educación sexual y afectiva de nuestros hijos al colocar como Ministro de Educación al Sr. Edgar Mora quien, de paso, es un ególatra narcisista partidario del suicidio.

Sin mencionar que el día de la toma de posesión, el presidente excluyó a Dios del juramento constitucional e hizo lo mismo al juramentar a la Selección Nacional rumbo al Mundial de Futból.

El presidente Alvarado, además, dícese católico por lo que ha echado mano de la prensa para que lo capture asistiendo a misa y comulgando; recientemente lo hemos visto celebrando el día del Sagrado Corazón de Jesús al lado del Arzobispo.

No solo es de ahora y sin asco que el presidente instrumentaliza la fe que dice profesar sino que, antes de las elecciones, lo hizo al favorecer al grupo Coalición CR del que surgió la iniciativa de “defender a la Negrita” de la falsa amenaza de los evangélicos, con lo que consiguieron dividir a los católicos y hacer ganar las elecciones al PAC.

A todas luces, el actual presidente –si en verdad es católico- es un apóstata y un blasfemo al que, ni por asomo, se le está llamando a conversión.

Lo que es más indignante, porque parece tenerlo sin cuidado es que el Arzobispo, con toda claridad, está enviando el mensaje de que se puede ser un católico del tipo de Carlos Alvarado sin que existan mayores consecuencias para el alma.

Y no es que lo diga yo, lo dice la Iglesia: es imposible que la línea pastoral de un obispo sea colocada por sobre lo que demanda Jesús y la Iglesia de cada uno de nosotros.

Con esto quiero decir que, si ya no importa estar a favor de la vida, si ya no importa el nombre de Dios ni el reinado social de Jesucristo, si ya no importa estar en gracia para comulgar, que nuestro amado Arzobispo nos lo aclare públicamente y que si no, se lo aclare de manera contundente al presidente Alvarado. 

Mientras que el Arzobispo encuentre correcto que va primero la “acogida” del pecador antes de exigirle conversión, estaremos fregados.  Acaso no es la salvación de las almas lo que está en juego, el alma de presidente, incluida?

Qué es lo que ha cambiado en la doctrina? Ha cambiado algo o es solo que la línea pastoral del obispo tiene prerrogativa sobre lo que Cristo enseña en su Iglesia?

Monseñor Quirós podría pensar que está haciendo lo correcto y no habrá nada qué hacer al respecto, sin embargo, lo que no dejaremos de hacer, será juzgar sus acciones sobre las que -dicho sea de paso- valdría la pena se enterara de lo que va a pasar…

Lo que va a pasar es que, al final de cuatro años, se dará cuenta que todo lo que hizo y dijo bajo esa dichosa línea pastoral, se lo pasaron por la horqueta; y, lo que es más grave, habrá quedado asentado que se puede ser un católico apóstata y blasfemo como el presidente. 

Para entonces ya será tarde.

Cuántas almas habrán avanzado en el camino de su perdición y cuán inefectiva será toda actividad política que realicemos ya que no tendrá el apoyo doctrinal de quien tiene por deber de estado cuidar de su rebaño?

Recemos por el Arzobispo pero también por el resto de los obispos, para que no se dejen de la mano de Dios ni de María; pidámosles que consagren sus diócesis al Inmaculado Corazón tal como lo hizo Monseñor Garita.

Y, por favor, respecto a los obispos, evitemos generalizar ya que tenemos obispos y muchos presbíteros con quienes se puede contar; tal como el padre Sixto Varela, canciller de la Curia de la Diócesis de Alajuela, quien recientemente fue expuesto por la prensa al decir la verdad en su biografía de Facebook de donde, sin autorización, tomaron sus palabras para transformarlas en noticia.  

No dudo que algunos funcionarios de gobierno y medios de comunicación pidan su cabeza, incluido parte del clero ya que, por si no lo saben, existen quienes están en la línea pastoral del Arzobispo y otros que, en privado, cuestionan su proceder respecto al gobierno y otros asuntos.

La política no solo dividió a los laicos sino al clero o, quizá la división viene de antes y la política solo la hizo evidente pero, sea como sea, la división es una realidad.

Satanás estará frotándose las manos por lo que es una exigencia impostergable el vivir en gracia de Dios ya que este período de la historia no es jugando. Nunca fue un juego y mucho menos ahora.

La gracia de Dios es todo lo que necesitamos.

2.06.18

El párroco ideal

El párroco ideal es aquél que, si uno mira la Escritura, lo encuentra reflejado en ella.

Que, si uno mira el Antiguo Testamento, el párroco está en las acciones de los caudillos o miembros más sencillos de la tribu de Israel.

Que, si uno mira el Nuevo Testamento, lo encuentra en la conducta de los apóstoles y otros miembros de la comunidad.

El párroco ideal es, pues, un hombre que se ha dejado construir por el Espíritu de Dios y que, a la vez, recibe a María como Madre.

Madre del Hijo de Dios hecho hombre en cuyo corazón reposa y desde el que no solo encuentra al Hijo sino a sí mismo en plenitud.

Sea quizá por las diferentes ideologías que han influenciado a los clérigos a lo largo del tiempo, los párrocos se extravían poco, mucho o totalmente por lo que nos resulta difícil o imposible llegar a comprender el propósito de Dios para la figura del sacerdote.  

Así es como los vemos concentrados en ciertos aspectos del sacerdocio por lo que pierden de vista que su principal objetivo en la vida es ser hombres construidos por la mano de Dios en el corazón de María.

Poco o nada de su figura lo descubre uno en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento.

Dicen que es necesario un padre y una madre para que el niño construya su identidad y yo digo, además, que hace falta convivir con un párroco ideal para saber cómo vivir en Dios y desear ser santo.

De primera mano tengo la experiencia ya que buena parte de mi vida me la he pasado sin este tipo de párrocos y que, cuando los he tenido (he tenido solo dos en cuarenta años) constato que uno llega a florecer debido a su testimonio de vida.

De solo verlos y escucharlos uno descubre que en el propio corazón existen anhelos profundos que no ha conseguido satisfacer pero que el párroco los tiene colmados. Cosa que, dichosamente, sirve de acicate para recurrir al auxilio de Dios en procura de aquél bien para uno mismo.

Mi párroco, por ejemplo, es una delicia ver con qué naturalidad y firmeza expresa sus convicciones y de qué manera, a veces delicada y otras no, te corrige buscando tu bien; con tanto amor que parece que, a pesar de que podría no estar muy contento contigo, está punto de apretujarte como podría hacerlo un buen padre.  

Si, puede ser que el párroco tenga defectos pequeños o muy grandes pero en ello descubres que para Dios nada es imposible; es decir, que si al párroco, pese a sus defectos, el Señor lo conoce por su nombre, lo colma de gracia que con generosidad desparrama por doquier, por qué no habría de hacerlo contigo?

Yo, miro también al padre Jorge González Guadalix, bloguero de Infocatólica, narrando su vida, preocupaciones, enfados, alegrías o indignaciones ya sea desde Madrid o, como ahora, desde la sierra, y me digo qué don tan grande aspirar a tener un alma como la suya.

Miro a éste y aquél párroco y me digo ¡que don tan grande!

Así es, la realidad nos podría resultar abrumadora (la mía me lo resulta) pero quizá por eso el Señor me inspira, por mediación de María (sin duda Ella tiene todo que ver), a mirar detenidamente hacia aquellos rincones donde brilla su luz. Luz más que divina, su gracia que, por que da sentido, lo completa todo.

Valle de lágrimas? Sí, pero muy bello. 

Dios sea bendito en sus santos sacerdotes. 

NOTA: El sacerdote de la fotografía es mi párroco. 

24.05.18

¿Necesitamos tener padre y madre?

Como muchos han de saber no soy experta en nada pero, igual,  propongo ideas de vez en cuando ya que, si no estuvieran a vista de todos, no debería conservarlas solo para mí. 

Primero, lanzo la pregunta: ¿Jesús necesitaba la experiencia de tener padre y madre?

La respuesta se halla en la Santísima Trinidad: de la unidad de tres personas en un solo Dios llegamos a obtenerla. Les ofrezco mi perspectiva con lo que dice este simple cartel el que traduzco de la siguiente manera: “La ausencia del padre y/o la madre la llena Dios pero la ausencia de Dios no la llena nadie".  


Ahora bien, sabemos que la biología nos dice que nacemos de la unión entre hombre y mujer y que, el dato de fe dice que nacemos del amor entre hombre y mujer.

Cuando el amor y la biología, unidas, colaboran a favor de la nueva vida, la misma crece y se desarrolla según el plan de Dios. Lo demuestran las familias cuyos hijos nacen, crecen y de desarrollan dentro de un vínculo de amor, así como tantas personas que, careciendo de la figura materna y/o paterna o poseyéndola de manera fragmentada, la obtienen o la ven restaurada.

Todo lo que hace pensar que Dios tuvo previsto que amor y biología colaboraran para dar lugar a que un hombre y una mujer, mediante el amor, produjeran una nueva vida.  O es que, acaso no nació la familia según Dios, cuando el Amor engendró a Hijo en el vientre virginal de María Santísima? 

En efecto, el Amor, propio de la naturaleza divina y, la biología, propia de naturaleza humana de María, unidas colaboraron para dar lugar a la nueva vida que es el Hijo quien es Dios y hombre verdadero, Nuestro Señor Jesucristo. 

Ahora bien, sucede que en el caso de los seres humanos -por lo regular- amor y biología no se funden por lo que el destino del hijo es carecer de uno o ambos progenitores. La unidad del amor y la biología que Dios tuvo previsto que el hijo conociera a través del vínculo de su padre y madre, le es negada.

Aquí es donde nuestro Creador tuvo previsto la necesidad de revelarse: la persona del Padre quien, mediante el Amor personificado, engendra a la persona del Hijo. Esta unidad de la Trinidad la tuvo prevista el Creador para nuestra salvación; salvación a la que tenemos acceso cuando damos nuestra adhesión total al Hijo. Accedemos al camino de la salvación mediante el Bautismo con el auxilio de la gracia que nos configura al Hijo desde quien conocemos la unidad de amor de la Trinidad.

Una vez introducidos en el camino de configuración al Hijo, entramos a conocer el único y verdadero vínculo de amor filial que jamás necesitaremos conocer, así sea que “nuestro padre y madre nos abandonen”.

Desde el Hijo llegamos a comprender que necesitamos de la experiencia de un padre y una madre.

También comprendemos que, cuando no se tiene dicha experiencia, el ser humano vaga dando tropiezos en la búsqueda desesperada de ambas figuras que jamás hallará de no tomar el único y verdadero camino posible que es la total adhesión a Jesucristo. Por Jesucristo y en El, obtenemos la experiencia de un padre, en Dios Padre (y en san José) y, de una madre, en María Santísima.

Jesucristo nos hace hijos que poseen padre y madre de cuyo amor entrañable tuvo lugar mi existencia. 

De dicha adhesión también se comprende el sagrado valor de la familia y del vínculo fraternal.

De tal manera, querido lector, si descubres que tu vida carece del conocimiento de la figura del padre, de la madre (o de ambos) o, si detectas que tu vínculo con una o ambas figuras está incompleto o gravemente fragmentado, te invito a adherirte a Jesucristo quien, mediante los sacramentos, la Eucaristía y la oración, te ofrece la oportunidad de conocer a través suyo la experiencia de ser un hijo que crece y se desarrolla bajo la figura de un padre y una madre.

De lo que obtendrás la salud afectiva, física y espiritual que anhelas.
De la que, finalmente, recibirás la paz que solo Dios puede dar.

1.05.18

Imágenes lacrimean simultáneamente en Costa Rica, Guatemala y España

Ayer domingo 29 de abril me dejé llegar a la sede de los Heraldos del Evangelio en San José, Costa Rica para asistir a misa y confesarme ya que temprano había cometido un pecado del que estaba muy pero muy arrepentida.

El pecado no parecía algo importante a simple vista pero haciendo examen de conciencia advertí que lo era por lo que, sin pensarlo, subí al automóvil para llegar temprano y confesarme antes de misa.

No pude hacerlo porque ayer no había más que un sacerdote en la sede y era el mismo que debía celebrar.

El padre Victor se disculpó y me pidió que regresara después de misa.

Estaba triste porque no podría comulgar pero el dolor por no poder hacerlo lo entregué como ofrenda. 

La homilía y toda las lecturas me hicieron ver la importancia de “permanecer en Dios” (la vid y los sarmientos) por lo que, supe entonces que, para no haberme confesado antes de la misa había una razón de peso.

Sucedió que con aquél pecado me había permitido “soltarme” de Dios por lo que la única cosa que me haría regresar a El era el sincero arrepentimiento acompañado de la confesión y el espíritu de enmienda.

En realidad, fue la confesión más feliz de mi vida. 

Gozosa como salí me encontré con una señora colaboradora de los Heraldos que se había quedado esperándome para mostrarme algo en confidencia.

Me indicó que se lo estaban mostrando solo a contadas personas.

Hizo que caminara a su lado hasta llegar a la bella imagen de Nuestra Señora de Fátima ante la que me mostró las fotografías que le habían tomado mientras lacrimaba.

Quedé estupefacta! Viendo su carita bañada en lágrimas, también vertí las mías de la pura emoción y el asombro pero también por el dolor que pudo haber hecho brotar lágrimas de aquél rostro.  

Vinieron a mi mente mis propios pecados, los de tantos que utilizaron a María durante las elecciones con fines políticos y los de quienes, tan alejados de Dios como están, tan infinitamente necesitados, contrario a lo que deberían hacer como sería aproximarse a Dios, más bien se alejan y  buscan frenéticamente alejar a otros, a muchos, a todos.

Cuántos actos de desagravio deberíamos haber hecho ya y cuantos más rosarios deberíamos estar rezando. Muchos, muchos más.

Por amor a Dios, que rezar no se trata de uno mismo, sino de la salvación de muchos; es un acto de amor, de caridad. 

Pues, bien, Nuestra Señora tuvo esta deferencia conmigo ayer y para mí contiene un mensaje muy claro de su parte, tal como si dijera: - “Maricruz, ya que te has consagrado a mi Inmaculado Corazón; ya que te tengo aquí a resguardo no temas salir a dar a conocer mi pena. Diles de mi parte que se arrepientan y que regresen a Dios. Díselos. Que ya no queda tiempo”

Cumplo con el encargo y además, aquí les dejo la noticia publicada en Gaudium Press hoy lunes en la tarde para que lean los detalles acerca de las 11 imágenes que lacrimaron casi simultáneamente en Costa Rica, Guatemala y España.


Imágenes de Nuestra Señora y San José lloran en la casa de los Heraldos del Evangelio

1.03.18

El Padre Bartolomé Buiges Oller es el nuevo obispo de la Diócesis de Alajuela, Costa Rica.

Los religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, conocidos como amigonianos debido a su fundador, el padre Luis Amigó, llegaron a mi pueblo hace cuatro décadas para fundar el Seminario y, poco después, el Centro Juvenil Luis Amigó en el que atienden a jóvenes con problemas de conducta.

Mamá, desde que llegaron, estuvo colaborando con ellos, primero con padre Vicente Gregori y luego con padre Bartolomé cuando éste llegó.  Ambas estuvimos asistiendo a rezar laudes y a misa diaria en el seminario durante mucho tiempo.

El día en que mamá murió, se dejó llegar a casa con todos los seminaristas, muchos de los que ahora son sacerdotes y, ante el féretro oraron y cantaron tal como lo hacían en el seminario durante la misa.  Nunca se lo he dicho pero fue lo más hermoso que nadie pudo haber hecho por mamá y por mi ese día.

De las cosas que me tuvieron atenta al nombramiento en esa diócesis es que es allí es donde el padre Sixto Varela, Canciller de la diócesis y Vicario de Comunicación, desde hace años nos facilita su parroquia para la celebración de la misa tridentina.

Ahora estoy entusiasma ya que la iniciativa que los laicos tomamos a partir del impulso recibido por parte de Summorum  Pontificum,  el que no solo ha rendido magníficos frutos entre los jóvenes, tiene gran oportunidad de continuar.

Lo digo pensando en diversos acontecimientos, tal como el favor que personalmente recibí de un obispo cuando, sin conocerme, me prestó el misal para celebrar la primera misa;  el nombramiento como obispo de la diócesis de Tilarán-Liberia de mi párroco anterior y, ahora, el nombramiento del padre Bartolomé a quien conozco desde mi juventud.

Con estas y otras cosas que no viene al caso mencionar parece el Señor decirnos que vamos por buen camino. Sea para su mayor gloria.

Padre Bartolomé, dicho sea de paso, es el primer sacerdote que en su congregación es nombrado obispo.  Nació en España y hasta ahora era el Consejero Provincial Superior Local y maestro de novicios en el Seminario de los Religiosos Terciarios Capuchinos de la Nuestra Señora de los Dolores en San José.  Recibió la ordenación como sacerdote el 22 de abril de 1989. Hoy lo presentarán a  los alajuelenses en la curia ubicada en La Garita, Alajuela.

Ya puedo imaginar la fiesta que, por todo el continente, haremos para celebrar!