Las conciencias las carga el diablo (eso dice Rafaela)
Harto estoy de curas, laicos, frailes y monjas, qué le vamos a hacer, y más arriba no quiero presentarme, que no tienen problema en ponerse la doctrina de la iglesia por montera, hacer de la liturgia su propio sayo y reinventar la moral católica con el aparentemente indiscutible argumento de que todo lo que dicen, hacen o declaran es “en conciencia”.
Y como es en conciencia hay que respetar sus chorradas, que para eso son suyas. Eso sí, sale un obispo o un cura diciendo las cosas no como el las siente en conciencia, sino como la Iglesia las enseña y para él no hay respeto: es homófobo, troglodita, inquisitorial, e incapaz de aceptar el espíritu del Vaticano II.

Al final parece que lo que proclamó Manuel Azaña el año 1931, que “España ha dejado de ser católica” se está convirtiendo en realidad. Ahora no tanto por la vía de la violencia, la quema de iglesias y los ataques a los católicos, que estos últimos ciertamente se están dando, sino más bien a través de esa “apostasía silenciosa” que ha conseguido ofrecer un catolicismo nominal sin implicaciones éticas.
La noticia, en síntesis, es que el cardenal Bertone se está arreglando un parece que muy buen ático dentro del Vaticano para su vivienda habitual. Tanto ha corrido la noticia que el propio cardenal, el salesiano Tarsicio Bertone, ha tenido que
Una Iglesia nueva para tiempos nuevos. Hora de vivir el presente en el convencimiento de que es momento de insertar el evangelio en el corazón de la sociedad, superando viejas formas de entender la presencia de Dios en el camino siempre nuevo de acoger el don del Espíritu que cada día se derrama en los creyentes.