A Rafaela le dieron con la puerta jubilar en las narices
Mira que es poco partidaria de pisar Madrid. Pero no ha quedado más remedio que ir “de médicos” y en eso sus sobrinos son inflexibles. Si hay que ir al médico, se va, y como al final siempre hay que hacer varias cosas, pues se pasa unos días con ellos en la capital, tan tranquila y así se mueve menos.
Afortunadamente, lo del médico, bien. Pequeños controles, una analítica de urgencia, revisión de la boca y hasta gafas nuevas, que, ya que estamos, hay que aprovechar para todas estas cosas.
Perfecto, Rafaela, así que en una semanita todos los objetivos cumplidos. No te quejarás.

Muchos de los lectores de este blog, así como de los que me siguen en las redes sociales son compañeros sacerdotes, y lo que me sorprende de muchos de ellos, por no decir casi de la totalidad, es que me muestren su asombro por las cosas que digo, afirmando que están de acuerdo en muchas de mis apreciaciones pero que jamás se atreverían a decirlo en público, y mucho menos en un blog que cuenta con miles y miles de lectores.
Andaba un servidor esa tarde por la casa parroquial cuando se me presentaron dos individuos amables, educados, y con deseos de charlar tranquilamente con un servidor.
Que con lo del video del santo padre hemos tenido unas jornadas de especial intensidad.