Problemas con el agua bendita en algunas parroquias
Vaya por delante que servidor tiene colocadas en su parroquia no una, ni dos, ni tres… sino cuatro pilas de agua bendita, a saber: dos en el templo principal, una en la capilla de diario y otra en la capilla de adoración perpetua.
Dicho esto, hay personas que no aciertan a comprender por qué hay bastantes templos que carecen de pila de agua bendita en la entrada, cosa que suelen achacar a la falta de fe o a la desidia del señor cura de turno. No sé si será esa la razón al algún caso, pero sí quiero dejar claros algunos problemas que surgen de algo tan inocente como una pileta de agua bendita en una iglesia cualquiera.

No somos más bobos por falta de entrenamiento. Pobre de mí, que cuando me encontré con la tal Yayo Herrero en una mesa redonda sobre el cuidado del medio ambiente en una parroquia madrileña, atribuí el hecho a un gol que le habían colado a D. Carlos Osoro por toda la escuadra.
Pero vamos, que si en lugar de sensación quieren leer certeza, tampoco me voy a molestar.
Desde el mismo día de su matrimonio no faltó una sola noche en que aquella pareja rezara un padrenuestro a San José para que les concediera una buena muerte. Años y años, noche tras noche, para que san José nos conceda una buena muerte: padrenuestro…